Acciones etílicas 14 August 2007
Dentro de las cosas que en esta vida son básicas, la honestidad está en el top. El ser capaz de enfrentarte con tus propios miedos y culpas, abordar el toro por los cuernos y armarse de valor en todos los casos, son actividades difíciles pero reconfortantes y que nuestros interlocutores agradecen. Yo lo hago, ciertamente.
Entré este fin en una etapa de rampante honestidad que inauguré con un email, seguido de una llamada, seguido de otro email, y que terminó con otra llamada; mi cabeza me lo exigía y mi corazón la secundaba; hora de arreglar ciertas cosas.
Algunas veces lo único que nos separa de un momento de plena honestidad y arrebatadora verdad es una importante cantidad de alcohol pero yo creo en eso por simple química básica: para cualquier reacción se necesita un catalizador y algo tenemos los seres humanos, no todos, que es exactamente cuando la sangre hierve con diversos tipos de bebidas embriagantes que nos da por ser todo lo neta que la ocasión nos permite.
Así, las festividades de mi primer año de soltería terminaron ayer en una megapeda mal planeada; no porque nos faltara nada o se terminara pronto, sino porque era domingo y no nos detuvimos a pensar qué sucedería al día siguiente. El saldo fue de 3 personas que no llegaron a sus respectivos trabajos; yo fui una de ellas.
En ésta, como en toda megapeda, hubo momentos dramáticos, chuscos, incoherentes, alarmantes y, claro, de lo más honestos.
Lo que al parecer varió de nuestra experiencia es que yo siempre recuerdo lo que pasa (digo, hago) sin importar qué tan perdida de alcohol me encuentre… y otras personas no.
Yo recuerdo que me eché un speech frente a todos los presentes donde les agradecía ser mi familia por adscripción, les dije que los quería, que eran lo máximo y similares verdades. También sé que como entrada la madrugada recibí un email “de esos” y que me puse a llorar como Magdalena abrazada de algunos importantes asistentes quienes me mantuvieron pegada a la reja sin dejar que me cayera (de borracha o de débil) a pesar de que llovía intensamente. No creo que exista un momento más auténtico que cuatro borrachos abrazados bajo la lluvia que se dicen entre sí cosas como “gracias”, o “eres lo máximo, te amamos”.
Sigh.
Tuve también una epifanía resultado de una anterior reflexión profunda e hice algo que en todos los libros de decencia y glamour dicen que no se debe de hacer: le llamé a alguien, sí, borracha y en plena madrugada para decirle algo que me estaba molestando desde hace un par de días. Batallé, porque mi cel dice que fue una llamada de aproximada hora de duración, pero me lo saqué, la persona lo escuchó y yo pude dormir a pesar de estar ebria, mojada, enlodada, ensopada y manoseada.
Sigh.
No sólo no se me olvidó lo que hice (dije), lo recuerdo y tan lo recuerdo, que apenas tenga oportunidad, lo repetiré completamente sobria para dejar claras mis honestas intenciones respecto del tema. Beware.
Claro, esa soy yo, pero qué pasa cuando la gente dice cosas muy muy honestas estando muy muy ebrio y al día siguiente no recuerda nada?
!!!
Esa debe ser una muy frustrante situación porque siempre habrá alguien que sí lo recuerde o gente mala vibra que se aproveche de tu amnesia y plante recuerdos donde no los hay.
En ese caso, la palabra de ebrio tiene alguna validez? Qué dirán los libros jurídicos al respecto?
Sospecho mucho de los ebrios de “laguna mental”… cómo pueden no hacerse responsables de ninguna consecuencia derivada de sus actos y/o palabras estando hasta las manitas?
No será que una vez que dicen cosas ebrios el cerebro se prepara para dejarlo salir más fácilmente en estado de sobriedad? La información relevante suele emerger sin querer y en momentos embarazosos, regularmente.
No sé.
O tal vez es pura envidia de que ni siquiera ahogada con (inserte muchas sustancias aquí) me puedo evadir. Mi molesta conciencia es más fuerte que yo a pesar de todos los psicotrópicos inventados por la ciencia a la fecha.
En fin, espero que la gente que dijo, los que escuchamos y pensamos que hay consecuencias, se puedan arreglar pronto; las lagunas no son lo de hoy.
La lluvia incipiente tampoco… porque a parte de cruda, creo que me dará una pulmonía.
Regresando al tema de la honestidad: Te quiero. ![]()
Y regresando a la cruda… auch.




