My world, our world, this world 3 February 2009
El sábado invité a una amiga a llorar. Era uno de esos días en los que todo es tan patético que inclusive llorar sola quita puntos. Después de estar viendo al techo, literalmente, por un par de horas, preguntándome acerca de cualquier cantidad de cosas que tienen en común el estar fuera de mis posibilidades y entendimiento, rodé hasta mi mesa de noche y mandé un mensaje:
“Quieres venir a llorar?”, “Claro, caigo en 20″
Yo, buena anfitriona incluso para actividades como esa, tenía el refri lleno de nieve de chocolate, películas lacrimosas a la mano, palomitas con extra mantequilla, cerveza y muchos ceniceros. ”Wow, eres pro”.
Es muy reconfortante contar con amigas dispuestas a llorar/verte llorar un fin de semana cualquiera; más si son de esas personas a quienes ni siquiera les tienes que explicar por qué y te escuchan quejarte del estado del mundo en micro y macro por igual.
Moqueamos y moqueamos hasta que la cerveza se acabó y el DVD se apagó por haber estado en pausa por más de una hora. Exorcizamos demonios varios y nos contamos cosas que no le habíamos dicho a nadie. Tuvimos una catarsis directa y sin intervención psiquiátrica. Nos abrazamos mucho. No llegamos a concluir algo que no fuera “… carajo, nadie entiende nada”.
Las crisis de una treintañera son complejas y ricas en detalles; definitivamente aprendemos cómo hacernos la vida moño según vamos madurando. En general, la mayoría versa acerca de los enigmas que mueven a la gente a nuestro alrededor; cómo es que….?!, por qué no…..?!, cuántas veces se tiene que….?!, WTF con …. !
“Cómo se atreve a descalificarme por ser quien soy, con lo muchísimo que me ha costado! ahora pretende que me arrepienta de todo y vaya en busca de purificación espiritual?!?!!? O sea, seré yo una perdida, pero tengo corazón!”, dije acongojada.
“… pero la fama de que no nos la hicimos nosotras solas, querida, por años y años…” me contestó.
Ay, que cubetazo de agua fría.
Ok, hay un punto, a buena hora me da por publicar que quiero que me abracen como a un osito de peluche cuando las últimas noticias que se emitieron tenían que ver con sadomasoquismo. En definitiva, elementos carentes de sentido. Me sentí nada más tantito responsable. Pero incoherente siempre he sido.
Como sea, según yo, las cosas no deberían ser así. Mi concepción de las personas que merecen ser consideradas como tales (obvio, son pocas) incluye la certeza de que están hechas de infinidad de capas, de niveles, de realidades, de deseos, de complejidades específicas. Me gustan los seres ricos en colores, que vibran en frecuencias improbables, retos vivos, las personas que se equivocan porque se atreven a hacer/pensar cosas que el resto de la población no.
Esto, claro, en mi mundo. Y en el de ella, por lo menos, porque caímos en las mismas después de estar dándole vueltas a muchos asuntos por horas. Lloramos mucho y luego nos reímos de lo poco trascendente que son nuestras posturas porque, finalmente, hay que aguantarse las de los demás para no entrar en guerra perpetua con la humanidad. Ella le llama a ese fenómeno “comer mierda”. Por escatológico que eso suene, es bastante puntual.
Nos despedimos a las 2am del domingo. Ayer llegó un mensaje suyo a mi brand new Iphone*:
“Recién leí: “Ante una realidad extraordinaria, la conciencia toma el lugar de la imaginación”. Quizá estamos muy concientes de un mundo que sólo existe para nosotras y de cuando en cuando sale de nuestras cabezas. Eso explicaría por qué nadie más entiende”
Estuve desmembrando esas palabras todo el día; la imaginación, definitivamente, es otra protagonista de nuestras certezas que no lo son tanto. Creo que ni siquiera merecerían el nombre de certezas cuando son, obvio, así de inasibles y poco populares.
En la noche, vi XMen2 por… decimotercera vez. Por más light que quise ponerme, no dejé de pensar en lo mismo. Tuve una revelación; como siempre, me identifico con los mutantes. Envié un mensaje en respuesta a aquel:
“No entienden pero además nos temen porque intuyen que somos diferentes y más fuertes. Está en nosotros probarles qué tanto. Love u”
Más vale que este mundo y sus conceptos estén preparados para nuestra embestida.
Charles Xavier** lo dice: “We’re here to stay. The next move is yours”.
*Mi Iphone existe casi por accidente. Estamos conociéndonos apenas. Aún no nos tenemos plena confianza. ** Sí, estoy citando el script de XMen2. Este blog ha llegado a su alltimelow.



