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Upgrade u

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Partner let me upgrade you
Flip a new page
Introduce you to some new things &
Upgrade you- Beyoncé

La latencia es algo importante para el desarrollo de la cultura sobre la tierra y la vida como la conocemos. Simplemente sería imposible existir si diéramos rienda suelta a nuestros deseos y fantasías de manera no regulada; me cae que yo ya estaría en la cárcel por despedazamiento humano o algunos miles estrangulamientos exitosos. En fin, cada quien tiene sus candados-gatillos bien establecidos para que ese monstruo interior salga o se mantenga guardado sin hacer daño ni ruido.
Yo estoy convencida de que todas las personas tienen un lado perverso y oscuro como las más negras noches en el infierno; algunos estamos más en contacto con él que otros, pero finalmente, existe en ese lugar seguro tal vez solo esperando el motivo correcto para salir.

Los candados pueden ser muchos: presión social, miedo religioso, la ley, la responsabilidad moral, el asco, prejuicios, falta de autoestima, etc. Siempre uno funciona de barra para el “cómo crees que yo podría hacer…” que permite a todos los seres humanos tratarse entre sí más o menos ordenadamente. Esto funciona sí sólo sí nunca llegas a ser realmente expuesto a un estímulo que saque de ahí un deseo escondido y que, felizmente, se convierta en una nueva experiencia o, como dice B, una “raya más al tigre”.

En algún punto de mi vida me robé una llave maestra que abrió muchos muchos de esos candados para convertirme en lo que soy ahora; alguien que no se detiene ante nada y nadie. Ese tropezón tuvo consecuencias de todo tipo, pero me dejó muchas satisfacciones: al no tener candados, yo misma pude probar que la mesura es un bien adquirible a través de la madurez. Eso me gusta pensar, y soy la prueba en 3D; por algo sigo viva, sana y no tengo traumas permanentes.

El sexo es una oportunidad de oro para que esa latencia finalmente sea vencida y todas las barreras derribadas.
A mí me encanta eso de comenzar a tener relaciones con alguien nuevo; me fascinan las nuevas sensaciones que esa persona tiene/despierta, las nuevas texturas/aromas, los nuevos ruidos/movimientos que ese cuerpo es capaz de tener voluntaria/involuntariamente. Conocer un cuerpo desde cero, explorarlo por primera vez, aprender de su lenguaje, es un laboratorio que me encanta tener incontables veces. Mi psiquiatra diría PROMISCUA en este punto, pero no, no estoy hablando de sexo por sexo, nótese, estoy específicamente refiriéndome a los casos cuando cada nuevo encuentro sexual es una oportunidad más de desentrañar, de aprender, de volverse más sabio; creo que por ahora le llamaré “hacer el amor”.

Mi latencia no existe cuando hago el amor y tiendo a destrozar las de las personas con quienes comparto esos momentos. Soy un gatillo natural que además les pone la pistola en la mano.
Frases como “no sabía que se podía hacer eso”, “qué carajos hiciste?” y “nunca había…” las escucho seguido de personas completamente impresionadas de haber saltado sus propias barreras como si en carrera de obstáculos se tratara. Lo hacen sin dolor, sin reflexionarlo y, muchas veces, de manera espontáneamente animal.

I had my little Donatien inside, you grabed it up and pulled it out!!

Las cosas comienzan a salirse de su curso natural rápidamente y cuando se acuerdan ya están cogiendo con las puertas abiertas, en plena sala, con las luces prendidas, sobre un sillón, la ropa cara salió volando, y tienen 20 minutos de estar siendo nalgueados, arañados, comidos como carnada.
Cuando se acaba la cosa, se me quedan viendo con cara de “es lo más obsceno que he hecho en mi vida”… y después sonríen como niños con juguete nuevo.
Baby, let me upgrade u.

No tengo problema en ser la artífice de las primeras veces de mucha gente; la primera vez que dieron rienda suela a sus fantasías, dejaron de lado sus miedos, hicieron lo que les dio la gana y, al final, se ven como nuevas personas, con experiencias recién adquiridas, como premiados por su esfuerzo.

Yo siempre he sido una chica curiosa y he hecho casi todo lo que se me ha ocurrido en el momento que me pasó por la cabeza; algunas cosas me gustaron, otras no tanto, otras han ido creciendo en mí, como siempre en estos casos. Finalmente, creo que estoy viva para disfrutar de esas primeras veces que hace mucho dejaron de ser mías. A veces se me pasa la mano.

Me has hecho sentir la más ñoña del planeta.

Ciertas personas tienen en mí a una fan, una cómplice, alguien con quien pueden compartir la cama en muchos sentidos. Con ellos he hecho el amor y me sé cada contracción de sus cuerpos al venirse; sé cómo sabe su sudor, las muecas de placer que hacen, cuánto y qué intensidad de cada cosa aplica, cómo usan sus manos y sus lenguas; los estudié con ahínco científico y me hace feliz poder experimentar con ellos esos momentos de transición entre el “nadie me había nalgueado nunca” al “esa no estuvo bien puesta, dale más fuerte”. Me arriesgo mucho al jugar con ellos; muchas veces los asusto y me hago responsable de ello, pero tampoco puedo estar con alguien quien no está dispuesto a probar nuevas cosas, a abrir sus horizontes, a llenarse de fango si es necesario para llegar a convertirse en mejores personas… o en seres especiales, mínimo.

11:36:52 a.m.: ayer nada más escuchaba las nalgadas jajajajjaa

Otras primeras veces son más literales y comienzan con un “ayer lo hice por primera vez; me dolió”. Esas me dan muchísima ternura y no sé si esté bien, pero suelo decir “felicidades” y ofrecerme para despejar cualquier duda al respecto.
Así, he visto adolescentes coger muchas veces; algunas hasta he compartido la cama porque me dejan leerlos, ellos y sus nuevas sensaciones, otros cuerpos, para seguir aprendiendo. Master.

10:23 p.m.: y doy graCias a dios k soy elastika!

Lo mío no es vouyerismo, es interés antropológico puro.

Estos días me he sentido específicamente cochina al comparar notas con un cuerpo nuevo, desacostumbrado a ser torcido, golpeado, mordido, lamido; me fascino al ver las sensaciones que le estoy descubriendo, las puertas que estamos abriendo, el potencial latente que está siendo sacado a flote.
Tenemos en nuestras manos un cacho de felicidad concentrado esperando ser revelado en un estallido de placer tal que trabe la quijada en una mueca, detenga la respiración y congele la columna en un arrebato de energía dorsal violentísima que doble todo el cuerpo como servilleta… que termine en la paz, humedad y fiebre que debe. A eso me refiero, precisamente.

También tomo notas; nadie me había escupido vino tinto para luego lamerlo de todo mi cuerpo.

La latencia funciona solo si el resultado es algo negativo; si se pone en el camino del mejor orgasmo de tu vida, deshazte de ella ahora mismo.

Or, just call me, and let me upgrade u.

No tiene precio

Yo no sabía cumplir años; recién me enteré. Se requiere cierto talento y circunstancias especiales para disfrutarlo y es realmente por eso que los míos se encontraban en calidad de “días inexistentes fuera de calendario”. Tenía por costumbre o esconderme en otro estado o decirle a todo el mundo que no me felicitara, que eso de los “happy b!” no era para mí y que sólo me recordaban que estaba más cercana al día de mi muerte que al de mi nacimiento; eso no está padre.

Me pasé mucho tiempo malvibrando el inevitable día de mi cumpleaños hasta este 2007. ¿Qué cambió?
De entrada, me queda claro, yo. Luego, obvio, la gente a mi alrededor que a su vez impactan todas mis esferas de vida.

Este año cumplí los míos en mitad de la boda de una amiga, en Monclova. La parte interesante de ésta no fue su sede (un pueblo lleno de malos recuerdos y polvo de antiguas fundidoras) sino sus invitados y, más relevante, el DJ. Vi a mucha gente que tenía rato de no saludar y el encargado de la música fue Toy, conocido por su anterior trabajo con Control Machete. ¿Comprendes, Méndez?

Así, cumplí años en la pista, probablemente mientras bailaba una cumbia, pasito duranguense, villera, colombiana, hip hop o ska. Los cumplí mientras hacía girar frenéticamente sobre sus tacones a la adorable Chris, una tijuanense de 17 años enfundada en un entallado y rosa vestido; fan de las Pussycat Dolls, del reguetón en excesos malsanos, de pelo bicolor. Claro, avanzada la noche y entrada la madrugada, subido el tono, el wiskey, el ritmo y el calor, acabé diciéndole que la “quería coleccionar” y cuando se rió mucho mucho le metí una mordida en el cachete porque quería saber a qué sabía su sudor… sigh.

Desperté después de sueños muy raros a un día de mi cumpleaños relevante en muchos aspectos porque me felicitó muchísima gente en modo llamada, sms, mail y en vivo. A todos les valió madres mi expresa advertencia de que no me dijeran nada al respecto y por primer año, se dejaron venir con mil de detallitos (y los que faltan!).
Eso me hace pensar una cosa: o no les interesa lo que digo, o evaluaron mi actual situación y dijeron “nel, la vieja es feliz, que se joda” y marcaron para decir “FELICESSSSS!” desde las 9 am a pesar de mi cruda.
Tienen un punto; me dio gusto que me hayan ignorado.

¿Qué opinas de un OhMiBod de regalo de cumple?

Dios, mis amigos son lo mejor! y que Mr.D se haya ofrecido a ser mi regalo, no tiene precio. Lo usé descaradamente y lo disfruté mucho (y es el comienzo!!). Era mi cumpleaños, el día de ser ególatra sin escrúpulos, no?

Empieza este lunes la semana más socialmente ocupada de mi calendario donde deberé acomodar gente que el día de hoy no vi porque usé la mitad de éste para viajar de regreso de Monclova, con Lily Allen a todo volumen, mientras disfrutaba del magnífico paisaje que el desierto asesino brinda. Conciertos de Gwen Stefani y Beyoncé en puerta.

Algo me pasó, cumplí años y no lo odié; no sólo eso, sino que algo dentro de mí cambió radicalmente, al punto de que me animé a cambiar mi profile en facebook por estas líneas:

Porn-pop-blogStar*.
Miembro honorario de la generación de los 90’s; carezco de miedo al ridículo, mesura, moral y buenas costumbres.
Adoro estar viva.

Eso, eso, hoy adoro estar viva y una vez que eso sucede, creo que no hay vuelta atrás. Soy un año más vieja o, mejor dicho, un año menos nueva :)

Hold Up! - Bring the beat back
Stop!- I ain’t ready yet
Wait! - Let me fix my hair .-
Beyoncé “Freakrum Dress

I love myself

dsc04886.JPGUniformes; sirven para eliminar individualidad y reducirnos a un elemento simple, como dice CL, pero para nosotras, en pleno festival de fin de cursos de clase de baile, no es así, son una oportunidad de expresarnos dentro de la homogeneización que, eventualmente, nos convierte en una masa, en plena presentación.
Sí, me gradué de mi clase y es triste porque no podré pasar nunca a la super clase de Jason a las 2 de "Avanzados" porque, doh, es a las dos y, a pesar de que había prometido que renunciaría a mi trabajo se éste se interponía en el camino de mi carrera como bailarina… me gusta comer y pagar la renta. Ja.
Seré un fósil en la clase de Hip Hop 3. No me importa nada.

Nos fue de poca madre y, de nuevo, cuenta como los días más divertidos de mi vida. Nat, Ash, Nina y Citlali hacen de todo el trance de las dos funciones y llamadas a ensayo en pleno medio día con la panza vacía algo mucho más divertido y ameno. Mucho! muy divertido.
Las quiero todo lo que las puedo querer si las regaño, todo lo que las puedo querer si dejo que me regañen, eso es mucho!

So, soy una graduada, I can kick JLo's ass, I love myself, Ho's wanted!!!

Autobiografías; sirven para acomodar tus propios recuerdos y darte cuenta qué es lo que priorizas acerca de tu particular existencia, qué es lo que te define, qué es lo que tal vez pudieras sacar de la redacción por considerarlo poco importante. Logros, vicios, fetiches, la mía es bastante irreverente y cuando me pidieron una en tono serio y profesional que pasara de los dos párrafos, quise morir. Me dije, mi Egoteca no me puede salvar esta vez.
Tardé un día en preparar dos párrafos, me sentí completamente inepta y poco productiva puliendo y puliendo algo que sé que no publicarán así y me dará mucho coraje.

Por mucho, prefiero la que escribió To acerca de mí, su Prístina autora, con motivo y barra de su próximo cumpleaños para un volumen especial de cuentos y memorias que nos dedicará a personas escogidas de su vida. Siendo yo su fan, espero que esta vez sí me lo autografíe y me lo regale ya que casi me hizo llorar al mostrarme el resultado y me honró sobremanera. Yo lo agasajaré siendo la anfitriona de su fiesta de 30 próximamente. No, no los invito.
Gracias a To, lo quiero lo que se puede querer a alguien en quien has dejado tu vida en sus manos un par de veces, mucho!

Esto de ser una musa es lo mío, I love myself, gracias por quererme de regreso!

Think ink! Ayer, día de las mamacitas me dediqué a halagar a mi preferida: YO MISMA! Sí, queridos, finalmente lo hice y tengo a Cali, Colombia en la carne con mi primer tatuaje: una bella y muy chola J que ADORO to pieces! Ya los había amenazado y era hora de cumplirlo; estoy super satisfecha con el resultado, es algo que a estas alturas de la vida es muy significativo y engloba lo que fui, soy y seré. Una gran J caligráfica, enorme y nada "discreta" (so what??!) que permanecerá conmigo hasta que CL me eche un cerillo en comprobado caso de rigor mortis. No, a mí nadie me entierra!
Miss P, P de pandillera, tenían alguna duda? jajajaja

Lo sufrí todo, me negué a que me pusieran cualquier tipo de atenuante de dolor, así que sentí las ahujas entrar y salir miles de veces de mi piel y yo, tranquilita y feliz. Los primeros 40 segundos del relleno fueron los peores. Recomiendo la experiencia.

Una jota, tinta permanente y mi cuerpo sin drogas, I love myself y tengo pruebas!

Fesivales; este año sí me apunté para ir al Austin City Limits. No, no me gusta Björk pero van M.I.A, Muse, My Morning Jacket, Arcade Fire, entre muchos otros y por verlos soy capaz de chutarme a la gnomo esa. No se puede todo en la vida y dado que CL va al Primavera, Ale acaba de regresar del Coachella y Corde va a Lollapalooza, el ACL es como buen campo de ensayo previo al Glastonbury, cosa que tengo que hacer antes de los 30.

Soy una fan, I love myself, me merezco eso y más!

Finalmente, TODAS mis tarjetas están en ceros. CL ha comenzado las indagatorias para hacernos de un pedacito de cielo en Nayarit. Pornpops tendrá roomies. Tardes de trabajo, noches de desvelo, días de flojera y medio días de ansiedad.
Nothing could be any better…
but, wait...

I love myself
I want you to love me
When I'm feelin' down
I want you above me
I search myself
I want you to find me
I forget myself
I want you to remind me


(Got it?? Idiota! jajajaaja,
  I love myself, ven a darte cuenta por qué! =P)

Los zapatos de Mariana

Memoria recuperada: 15 de noviembre de 2005, Festival del Barrio Antiguo. HB me recordó a Mariana.

En mi mano el celular vibró como esperaba. La alarma me decía que tenía que ir directo al teatro, era de vital importancia estar al menos 15 minutos antes para recoger los boletos y esperar a los chicos; a ver cómo me abría paso entre la gente apiñonada que se balanceaba, aplaudía y hasta bailaba con el ritmo de los timbales, las tumbas, las trompetas mientras coreaban "Los Aretes de la Luna" a todo pulmón, con sonrisas auténticas y sin darse cuenta de su alrededor.
Los niños señalaban para todas partes: a los globeros con sus cargas de plástico y helio, a los juegos mecánicos de colores estridentes, al payaso de pantalones despintados, aquellas luces, los premios de los dardos. Un par de ellos se irían a casa con alguna cosita barata, hartos de algodón de azúcar, con la ropa llena de mostaza, y se quedarían dormidos inmediatamente en sus cómodas camas; los más, no tendrían más que un recuerdo borroso de esa noche.
Olía a feria; un poco a dulce de leche quemada y churro relleno, a demasiados puestos de enchiladas juntos, a la cebolla asada, a hot dog frito en aceite viejo. Fue entonces que noté que no había cenado y que no habría momento dedicado en el plan para hacerlo, pero no era relevante, tenía que moverme.

 

Entre muchos con permisos me abrí paso hacia las escaleras detrás del escenario. Iba perdiendo el sonido mientras avanzaba hasta que finalmente la sonora enmudeció a mis espaldas y, con ellos, el público, la feria y los niños. Entonces estaba sobre la explanada y todos los colores comenzaron a cambiar. Parecía ser más de noche sin todas las luces; la gente caminando dejó de serlo para convertirse en individuos de menos de 23 años vestidos en ropa estrafalaria, a veces obscura y otras brillante, que parecían tener prisa por llegar a ninguna parte. Las chicas con mucho maquillaje y ellos con un cabello que desafiaba a la gravedad. Podría decirse que la posmodernidad hecha moda, pero era más bien un grito generacional que nadie era capaz de escuchar en una manifestación nocturna sin mucha orquestación.

Era tarde, veía el reloj y esperaba, esperaba. Los chicos finalmente dijeron "vamos para allá" y decidí ir por los boletos así que me desperecé y caminé hacia la fila.
 
Fue entonces cuando te encontré y cuando me hiciste sonreír desde adentro, cosa que tenía mucho tiempo de no pasarme. Te ví entre un grupo de otros 3 y me dirigí hacia ti; incluso antes de llegar yo ya tenía los brazos abiertos para que te acomodaras entre ellos y me abrazaras muy muy fuerte. Dijiste mi nombre y lo hiciste; me apretaste y me sentí tibiecita. Por un momento, ese, olvidé lo que nos había mantenido separados por más de 3 años; nosotros mismos.

-¿Qué has hecho, cómo estás?..

Imposible. Con eso me fue suficiente para sentirme nerviosa, ansiosa y para recordar esas sensaciones que siempre has despertado en mí y que nunca he sabido acomodar, ni controlar, ni soportar. ¿Cómo sabes tanto de mi vida?, ¿por qué no me has buscado en tanto tiempo?, todo era una gran pregunta que no iba a salir de mi cabeza. Ibas con alguien a quien no me presentaste "porque no vale la pena" y cuando te dije que si me acompañabas por los boletos, dijiste que no y procediste a despedirte.
Para no hacerte el cuento largo, los monosílabos no fueron con intención de molestar; tampoco mi frialdad y mi súbita asfixia cuando dijiste bueno, nos vemos.

-¿Cómo vas a encontrarme?, te pregunté.
- Como lo hice la primera vez, por casualidad, contestaste con una sonrisa, y te alejaste.

Me revolviste de nuevo el alma que tan tranquilita había estado. Aquí me tienes, turbada, escribiéndote esto, porque la grieta que abriste afuera del teatro esa noche, permanece abierta y me llevó a escarbar más en ella. Lo que encontré, bueno, trataré de explicarlo.

Recogí los boletos y como me había sobrado uno, escogí a la primera niña linda que se acercó a la taquilla y se lo regalé. Me sentí una buena persona cuando vi su cara de emoción e infinita al decir "GRACIAS" y correr con sus amigas a enseñárselo entre gritos ahogados. 

Llegaron los chicos y entramos al teatro. Los lugares que nos dieron eran realmente buenos y bien ubicados. Todo iba muy bien; les platicaba de mi reciente viaje, saludé a otro par de amigos y gente que tenía muchísimo tiempo de no ver, pero todos los acontecimientos de la noche se resumen en el momento cuando a mi lado se sentó Mariana.
Yo no conocía a Mariana, pero ella iba a enseñarme algo esa noche.

Llegó con otras 4 niñas, todas vestidas a la usansa ochentera y con peinado ad hoc. Sus ojos chiquitos perfectamente delineados en tonos negro y turquesa tornasol, sus labios húmedos con gloss rosa, rubor del mismo tono y dos gotas de brillantina plateada que colgaban de la raíz de sus párpados amenazando con caer realmente sin intentarlo. Debería tener unos 18 años y, por supuesto, ignorar todo lo que despertaba en mí con el solo hecho de acercarse.

Mariana usaba pantalones pesqueros entallados y un blusón coral con alguna leyenda que no alcancé a leer que se ceñía a su cuerpo con un cinto obscuro que colgaba libre sobre su cadera, al lado derecho de su cuerpo.
Estaba ahí, despreocupadamente sentada, cuando cruzó las piernas dejándome ver un espectáculo que en su exuberancia era imperceptible para todos, menos para mí, que estaba en primera fila, completamente embelesada.

Traía un par de tacones perfectos; vestían sus preciosos y magníficos pies como un guante brillante, sensual, que los constreñía y los ofrecía a mi mirada, a mi imaginación, a mis deseos. En ese momento, empecé a salivar y no podía dejar de ver esos pies, el reflejo del material plateado sobre el asiento de enfrente y las grietas que tenían en su superficie. Sus movimientos, cuando se revolvía en la silla, me permitían verlos desde otros ángulos; ahora sobre el suelo, escondidos detrás de la butaca, de lado.
En una de esas posturas que eran para ella completamente intrascendentes, su pie derecho quedó frente a mí y su zapato brillante me apuntaba.
Ví ese stilleto abalanzarse sobre mí y yo quería tocarlo, estrujarlo contra mi piel desnuda y lamerlo, guardarlo entre mis manos como a una paloma caída, olerlo y ser penetrada por él.
Ahí tuve una revelación que nunca antes me había encontrado en el camino y me lo dije asustada: esos pies me estaban excitando, mucho; esos tacones me tenían exhalando con dificultad y los reflejos que despedían, me mareaban.

Seguía inmóvil con mi alma fija en esos tacones cuando las luces se apagaron y el concierto comenzó. Yo no dejé de saborear esos pies; ella se paró y comenzó a corear las canciones pero cada haz de luz que la tocaba rebotaba en sus tacones y con ellos, a mí.
La banda abridora cantó como 5 canciones y las luces volvieron a encenderse. Ella estaba agitada y reía; su piel húmeda de sudor brillaba junto con sus tacones, sus amigas la abrazaban y reían con ella. Entonces volvió a tomar su asiento y ese tacón volvió a retarme.

No pude resistirme.

- Perdón, ¿podría tomarle una foto a tus zapatos?

pies mariana