Good Fortune 2 23 March 2009
Continuando con las buenas noticias que a todos nos vienen a ayudar en algo, específicamente los lunes (ingas), les platicaré el resto de los recientes eventos que no son tragedias. Lo haré A PESAR de que tuve que salir de la ciudad de manera histérica y estuve en el DF por exactas 20 horas… con 500 pesos de viáticos. *sigh*
Tuve un accidente con un par de pantalones la semana pasada… los dejó inservibles y punto. Ese mismo día me dispuse a comprar mínimo otro para reponerlo (ya saben, mantener cierto número de prendas es básico). En la tienda resultó que nada de lo que me gustaba era de mi talla, guácala con lo demás. La chica dijo: “te lo puedo traer en una talla más chica”. Reí ante su despliegue de inocencia pero dije “ok” y me dirigí al probador.
Sorpresa: los pantalones me quedaban perfectos!!! bajé una talla de manera inexplicable!!!
Estuve a punto de salir corriendo a abrazarla después de verme por todos los ángulos posibles en el espejo porque, efectivamente, tuvo razón desde el principio. Salí de ahí con 3 pantalones que se me ven muchísimo mejor que el resto, ya que son mi talla correcta. Felicidad.
Me ha dado por la repartición indiscriminada de cariño cosa que, pienso, es muy necesaria en estos días de recesiones y sucesiones. Una tarde de éstas me encontraba recordando cómo en la mañana del mismo día mi jefa había desperdiciado 6 minutos de nuestras vidas diciéndome que era una inepta, que no sabía hacer mi trabajo y que mejor contrataba a un niño de 5 años más capaz. Horas y horas después pensé que qué feo era todo; ya, en un lugar donde se trabaja bajo presión es lógico que sucedan asuntos pero que una vez que se salen de control, dejan secuelas. C, a la hora de la salida, fue a mi oficina a decirme que había escuchado todo y que lo lamentaba mucho; “mañana me tocará a mí, me temo”, dijo.
Ya tuvimos suficiente, decidí. Cosas como esas han ido erosionando las relaciones de amistad que en un momento conformaron el equipo de trabajo: ya les he contado que trabajo con mi ex, y otro par de amigas que antes de ser colegas éramos… eso. Y ya no.
De ahí nació mi programa de “desapestificación del entorno laboral”. Al día siguiente llegué y antes de prender computadora para comenzar a revisar pendientes, dejé las cosas sobre mi escritorio y fui a saludar de beso a todas y cada una. Me vieron con confusión pero les anuncié que así sería de ahora en adelante, que nos debemos eso, mínimo, como amigas y cómplices de tantos años. Sonrieron, asintieron y lo hemos estado aplicando desde ese día. Los resultados han sido increíbles, es difícil creer que algo tan pequeño pueda volverse tan relevante: “ay, que rico hueles hoy!”, “me gusta tu pelo hoy, se te ve bien recogido así”, “te desvelaste? quieres algo de tomar?”, “te pusiste la blusa roja! te odio, me encanta”. Un beso en la mañana y se construye una pequeña isla de buena onda el resto del día hasta las despedidas, que son besísticas también.
Eso, buena vibra!
La vibra me la he tomado muy en serio recientemente. A mi proyecto de perennes felices sueños se le sumó una app para el Iphone cuya función es… arrullarme. Esta maravillosita cosa tiene 50 sonidos entre los que están ríos, cascadas, viento, olas de mar y similares. La programo para que me esté “lloviendo” por 40 minutos una vez que me voy a dormir; sí que hace una diferencia radical en el ritmo del sueño. La noche siguiente es “viento por el bosque” o cosa igual de bucólica. Entenderán, mi vibra después de una semana de ese tratamiento preventivo anti pesadillas y monstruos bajo la cama es casi Zen.
Luego… saben qué sigifica conocer a una chica linda que es artista, no fuma, no toma, es vegetariana, fan de la música celta y cosas rarísimas en ruso, la ciencia ficción, no dice maldiciones y cuyo máximo sueño en la vida es trabajar para Pixar? Para mí es super interesante.
Dije que es linda? Bueno, también es la única persona que conozco que me gana en Guitar Hero.
Dije que es linda? Es la única persona que se ha “tomado la libertad” de mandarme a fumar al patio de MI casa porque no solo apesto el entorno, sino que afecto su super equilibrada esencia.
Ella se bebe toda la cafeína y se come todo el azúcar que a mí me mataría, se termina mi plato si dejo algo, Edipo la ADORA, vemos demasiadas películas de Lynch y hasta hace dos días no sabía que PJ Harvey existía. Somos el par más discímil de la tierra.
Yo la incluyo en esta lista de buenas noticias pero no sé si me volverá más loca de lo que ACABO de estar hace una tercia de semanas. Por lo pronto me amenazó conque vamos a ver TODAS las películas animadas alguna vez producidas a pesar de que le aseguré que lloro como nena en cada una de ellas.
Je.
Para ustedes, más Zen, más sueños, más besos y más caricaturas.
Muchas más buenas cosas.



