Reinas (splash!) 26 October 2007
Sigo viva y sigo aprendiendo, como debo y es necesario. Estos días han sido emocionalmente intensos, económicamente prometedores y tecnológicamente desafortunados por igual. Ya sea haciendo del blog sopa sin sabor; de mi casa un refugio o de mi tarjeta un rehilete, me la he pasado de poca madre con, quién más, las personas que más quiero.
He estado trabajando intensamente en mi proyecto más importante, no, no en el ser talla 7, en lo de ser feliz.: lo he logrado con bombo y platillo.
En el sentido literal, un éxito es siempre algo bueno; cuando éste, además, se equipara a lo mejor que te ha pasado en la vida y es una empresa ganadora con cómplice, o sea, en compartido, es, sin duda, algo que vale la pena cronicar.
A los 29 años es difícil declararse ignorante y neófita, nadie me lo creería; a estas alturas del partido vivimos con un halo de know it all, embebidos en que conocemos muchos lugares, gente, sensaciones y hasta las propias fronteras pero la mejor sorpresa se obtiene cuando te cruzas con alguien que prueba lo contrario, alguien que te nutre, te rebasa e inspira, que se vuelve tu musa un día cualquiera que la vez sonreír. Imagino que es la idea detrás del take my breathe away que tanto ha sido trabajada en la música pop y novelas rosas.
Estos días me he sentido sobrecogida de manera literal y en versión metáfora. Me tardé en actualizar en escribirlo porque experimenté cosas que no sé si pueda ahora transmitir; estaba obligada a dejarlas reposar y ponderar antes de poner en palabras, pero no intentaré guardármelo más:
Soy oficialmente una squirter. Hello World!
Sí! He roto mi última frontera y mi cuerpo, mi mundo y yo estamos en una armonía tal que el nivel de obscenidad al que una servidora se había enfrentado quedó por mucho superado en un momento de sincronía universal, de tiempo fuera del tiempo, y rompió en un orgasmo totalizador, volcánico, paralizante, desgarrador; el instante mismo en que sucedió vi la luz, la crucé y regresé de entre los iluminados atacada de la risa, completamente agotada y delirante a mi cama húmeda y destendida; a los brazos de esa mujer que con expresión maravillada atinó solo a decir “¡¡¡¡¡ joder !!!!!” antes de abrazarme muy muy fuertemente por un largo rato.
Es realmente acongojante pensar que todos estos años me lo perdí; ahora que mi mente y mi corazón han cambiado para siempre, soy inmesa e idiotamente feliz.
[La descripción se queda corta. Es muy parca. Perdonen]
En el post llamado Ocho cosas acerca de sexo, escrito el 29 de junio del presente año, se pudo leer esto:
8.- Una de mis ambiciones en la vida es poder eyacular (squirting). Sí, no nada más pasa en las películas porno de gangbangs y similares, querido público, no. Las mujeres squirters son raros especímenes, pero existen y me dan mucha envidia.
No más; me he unido a las filas. Oficialmente va en mi currículum; en bold. Je.
¿Qué me estará pasando? Investigando me remití a consultar algunas fuentes poco probables.
El Tarot dice que estoy en un momento de liberación y transición; mis cartas, casi todas arcanos mayores, eran tan celebratorias como amenazantes, interpretables de manera literal como la superación de un ciclo, y posterior inicio de una nueva era. La Luna y la Rueda de la Fortuna salieron seguidas, ambas después de un seis de bastos. Saqué a la Reina de Copas, La Torre, el Loco y al Sol; entre todos dicen que mi proceso de evolución está en movimiento, que mi energía está cambiando para volverse luminosa y tibia, que lo que escondía (o me detenía) está cediendo ante mi propia evolución, que las vueltas que da la vida están a punto de ponerse al corriente con mi desordenada existencia. Lo de hoy es superar traumas, miedos, arriesgar y explotar. Lograrlo, al fin.
También dice que es un momento para enamorarse.. o deprimirse. Y ya que hablamos de eso…
Decidí apostar por lo primero, dado que lo segundo me da una flojera enormísima y no tengo excusa válida. En consecuencia, me entregué a la introspección porque eso pasa cuando ves las cartas acomodadas en tercias y toda esa iconografía extraña tratando de explicarte que lo que está sintiendo tu corazón y mascullando tu cabeza es la obvia respuesta a algún plan macabro realizado en otro lado, donde tú no tienes dirección fija, un más allá que sí tiene todas los por qués a la mano.
Por eso decidí apostar a la oportunidad, a la complicidad, a la transparencia dado que no me ha quedado mucha opción al respecto.
Ya sea en la cama, en plenos orgasmos de película porno, dobles, triples, apabullantes y al unísono, o sentada frente al Tarot, lo que se siente, lo que se ve, lo que se respira y se vive siguen siendo cosas muy similares.
No necesitaba de la explicación metafísica a un evento tan pero tan mundano como es lo que mi piel expresa cuando ella la toca, pero nunca sobra.
¿Por qué? Porque a la hora de apostar, los amuletos siempre se deben tener a la mano. Y esta apuesta es una muy alta, muy seria y con muchas consecuencias, necesitamos todos los que podamos cargar.
Las cartas solo vinieron a corroborar una certeza que tuve hace un par de días, algo que se volvió una de esas frases que una vez que se atoran en la lengua explotan como pólvora:
Te quiero. Actuemos en consecuencia.
Derribar barreras y pisar miedos tomada de su mano es algo que no sólo agradezco, sino que presumo de poder experimentar.
Porque cada minuto es diferente al anterior, porque de haberlo imaginado me hubiera salido chafo y parcial, porque de eso se trata la vida: me declaro incompetente ante la maravilla de su existencia.
Vine a este mundo a conocerla. Lo dicen las cartas y el resto de mi cuerpo es igual de coherente.
Ebulle y se desborda.
Y tiene un chingo de malos pensamientos, muy recurrentemente, siempre dirigidos a donde mismo.
Tú.






