Open 24 hours 5 November 2007
Me contaron esta entretenida historia en la tarde.
A media cuadra de la casa de JA abrieron un cybercafé hace tres semanas; él dijo al respecto “buenas nalgas” porque no le interesaba el cybercafé, sino el encargado. Fue así cómo nunca perdió detalle del mencionado negocio y fue, creo, el primero en encontrar una sutileza razonable en el anuncio que decía “servicio de emergencia 24 horas, cualquier tipo de equipo” que colgaron en la ventana el fin de semana pasado. Él dijo “ajá!” y anotó el número. Según me platicó, se encontró solo y aburrido el pasado sábado y marcó.
JA: Cuánto me cobras por venir ahorita?
¿?: Depende del servicio y qué tanto tarde en arreglarlo
JA: Ok, ven
[intercambio de dirección y señas particulares de la casa]
¿?: Llego en 15 minutos.
Cuando ¿? llegó y preguntó que qué problema tenía, JA le dijo, muy honestamente “no tengo computadora” y agregó, un “qué tipo de servicio pensabas hacer a la una de la mañana? desnúdate!”. Después de los necesarios “pero nunca he hecho esto” y arreglar el precio (claro, porque nunca había hecho eso), todo transcurrió como debió.
Según su apreciación, el servicio valió cada centavo cobrado “porque yo sí pago, no como el Fabiruchis”
JA no necesita, créanme, andar pagando por sexo pero eso nunca lo ha detenido. Él es el que llega con la misma ropa de ayer, oliendo a sexo, con la historia de “me cogí a un tipo antes de que llegara su esposa” o “lo levanté en una parada de camión” o “me cogí a un adolescente en la recámara de su hermano mayor”. Con él es agradable comer, porque se pueden intercambiar puntos de vista y su concepto de una buena noche siempre incluye algo de sexo casual. Él, podríamos decir, es un devorahombres consumado, lo suyo es lo kinky y situaciones de servicio las 24 horas; convenientemente siempre olvida preguntar “cómo te llamas?”.
Él me comprende y reconforta cuando yo le platico mis escapadas; me ha sacado de un par de situaciones “no cómodas” (eufemismo) y se ríe conmigo de aquéllas que no salen como se planearon. JA es muy empático: contesta mi hotline y finge ser mi novio celoso cuando yo no quiero hablar con alguien, por ejemplo.
Yo también tengo una vida de “abierto 24 horas”; los que me conocen no hacen preguntas y se remiten a guardar bien la información que les llega desde un teléfono que no es el mío pero dice “Soy yo: calle x, hora tal, fulan@; llama 5, 7, 8, love u”. Una nunca sabe cuándo acabará muerta, descuartizada, en algún tiradero de Escobedo y, bueno, que mis últimas palabras (y whereabouts) sean registradas es importante para mí.
Mi hotline es marica, es underground y está registrada bajo un nombre falso, toda una identidad, de hecho; tiene diversos usos y matices, una dinámica propia y movimiento según la fecha del calendario.
Hasta hoy.
Hoy regalé mi hotline.
Nat cumplió 18 años y dado que ya es una chica legal para hacer lo que se le ocurra, pensé en armarla con algo que le ofreciera seguridad, de algunos de mis trucos y, claro, de hardware útil para esos fines, así que le pasé la estafeta. No, fui algo consciente y me quedé con el chip, no queremos que la pobre niña reciba llamadas obscenas a las 4 am, claro que no.
En esta tarjeta SIM se queda mucha información incriminatoria que no tengo necesidad de consultar. No hoy, no mañana.
Chistosamente, me siento muy relajada y tranquila ahora que sé que ese teléfono no está más en mi poder. En algún momento de mi vida ya me hubiera comprado otro porque aquella mujercita paralela tiene cierta preponderancia, pero hoy no. Tengo mejores proyectos en los cuáles enfrascarme, cosas que llenan mi tiempo y corazón que no son necesariamente el sexo desenfrenado con desconocid@s, o el S&M, o los fetiches de pies, entre otros.
Ayer le dije a B que regalaría mi hotline y me dijo “estás segura?”.
Lo estoy, estoy cerrando una era, dedicándome a otra y, por primera vez en años, trabajando nada más en horario de oficina; excepto para ella, que tiene llave de la puerta principal.
Así, no llame usted después de las 10pm ni los domingos, que probablemente estaré en misa.
kidding!






