Archive for porn

Open 24 hours

Me contaron esta entretenida historia en la tarde.
A media cuadra de la casa de JA abrieron un cybercafé hace tres semanas; él dijo al respecto “buenas nalgas” porque no le interesaba el cybercafé, sino el encargado. Fue así cómo nunca perdió detalle del mencionado negocio y fue, creo, el primero en encontrar una sutileza razonable en el anuncio que decía “servicio de emergencia 24 horas, cualquier tipo de equipo” que colgaron en la ventana el fin de semana pasado. Él dijo “ajá!” y anotó el número. Según me platicó, se encontró solo y aburrido el pasado sábado y marcó.

JA: Cuánto me cobras por venir ahorita?
¿?: Depende del servicio y qué tanto tarde en arreglarlo
JA: Ok, ven
[intercambio de dirección y señas particulares de la casa]
¿?: Llego en 15 minutos.

Cuando ¿? llegó y preguntó que qué problema tenía, JA le dijo, muy honestamente “no tengo computadora” y agregó, un “qué tipo de servicio pensabas hacer a la una de la mañana? desnúdate!”. Después de los necesarios “pero nunca he hecho esto” y arreglar el precio (claro, porque nunca había hecho eso), todo transcurrió como debió.
Según su apreciación, el servicio valió cada centavo cobrado “porque yo sí pago, no como el Fabiruchis

JA no necesita, créanme, andar pagando por sexo pero eso nunca lo ha detenido. Él es el que llega con la misma ropa de ayer, oliendo a sexo, con la historia de “me cogí a un tipo antes de que llegara su esposa” o “lo levanté en una parada de camión” o “me cogí a un adolescente en la recámara de su hermano mayor”. Con él es agradable comer, porque se pueden intercambiar puntos de vista y su concepto de una buena noche siempre incluye algo de sexo casual. Él, podríamos decir, es un devorahombres consumado, lo suyo es lo kinky y situaciones de servicio las 24 horas; convenientemente siempre olvida preguntar “cómo te llamas?”.

Él me comprende y reconforta cuando yo le platico mis escapadas; me ha sacado de un par de situaciones “no cómodas” (eufemismo) y se ríe conmigo de aquéllas que no salen como se planearon. JA es muy empático: contesta mi hotline y finge ser mi novio celoso cuando yo no quiero hablar con alguien, por ejemplo.

Yo también tengo una vida de “abierto 24 horas”; los que me conocen no hacen preguntas y se remiten a guardar bien la información que les llega desde un teléfono que no es el mío pero dice “Soy yo: calle x, hora tal, fulan@; llama 5, 7, 8, love u”. Una nunca sabe cuándo acabará muerta, descuartizada, en algún tiradero de Escobedo y, bueno, que mis últimas palabras (y whereabouts) sean registradas es importante para mí.
Mi hotline es marica, es underground y está registrada bajo un nombre falso, toda una identidad, de hecho; tiene diversos usos y matices, una dinámica propia y movimiento según la fecha del calendario.

Hasta hoy.

Hoy regalé mi hotline.
Nat cumplió 18 años y dado que ya es una chica legal para hacer lo que se le ocurra, pensé en armarla con algo que le ofreciera seguridad, de algunos de mis trucos y, claro, de hardware útil para esos fines, así que le pasé la estafeta. No, fui algo consciente y me quedé con el chip, no queremos que la pobre niña reciba llamadas obscenas a las 4 am, claro que no.
En esta tarjeta SIM se queda mucha información incriminatoria que no tengo necesidad de consultar. No hoy, no mañana.

Chistosamente, me siento muy relajada y tranquila ahora que sé que ese teléfono no está más en mi poder. En algún momento de mi vida ya me hubiera comprado otro porque aquella mujercita paralela tiene cierta preponderancia, pero hoy no. Tengo mejores proyectos en los cuáles enfrascarme, cosas que llenan mi tiempo y corazón que no son necesariamente el sexo desenfrenado con desconocid@s, o el S&M, o los fetiches de pies, entre otros.

Ayer le dije a B que regalaría mi hotline y me dijo “estás segura?”.
Lo estoy, estoy cerrando una era, dedicándome a otra y, por primera vez en años, trabajando nada más en horario de oficina; excepto para ella, que tiene llave de la puerta principal.

Así, no llame usted después de las 10pm ni los domingos, que probablemente estaré en misa.

kidding!

Digitaciones

piano_hand.jpgLa importancia de exhaustivas clases de piano, correcto uso de las tijeras y habilidades manuales nunca tuvo tanta relevancia como hoy.
Dado que yo soy yo y siempre quiero superarme en todos los aspectos de la vida - estoy aprendiendo francés a contrarreloj; oui, mesdames et messieurs! - me planté frente a B y le pregunté, pecando de ignorancia rampante y falta total de reflexión plástica, “cómo carajos haces eso?!”

“Eso”, en este contexto claro, refiere a lo que sea que ella toca y mueve para que yo alcance esos orgasmos estupidizantes que me dejan inmóvil después de tanto espasmo y algo lisiada por varios minutos (entre otras manifestaciones de placer). Sí, la verdad es algo tan espectacular que me vi obligada a investigar desde la fuente porque si bien mi experiencia previa es mucha, comencé a pensar que tiene un pacto con el diablo por la manera en que usa sus manos; ¿su respuesta?

“Nada más repito los ejercicios de digitación de piano, ¿ves?”, acto seguido comenzó a hacer en el aire una serie de movimientos harto interesantes (y ágiles) con esos fuertes, largos y delgados dedos suyos. Creo que mi subconsciente los reconoció porque me sonrojé al instante. “… meto éste aquí y muevo éstos así para que… ” (resto de la conversación censurada…. inserte suspiro).

Así que toca piano, eh y así mismo me toca a mí, como si estuviera hecha de teclas. Bueno, nunca pensé, idiota de mí, que esas habilidades de señorita bien -del poniente- que B desarrolló desde su tierna infancia pudieran ser tan… eh… valiosas a la hora de que se encontrara con mi cuerpo. Esos dedos y mi piel tienen un pacto de eterna fidelidad, me cae.

Mis manos y yo no llevamos esa relación tan fluida y directa como B con las suyas. Supe que mis días de basquetbolista habían terminado cuando se me rompieron las bolsas de líquido sinovial entre los huesos de las muñecas; ahí también se fue toda posibilidad de usarlas de manera recreativa y lúdica: no puedo jugar boliche porque se me hinchan, ni tenis porque el impacto me las lastima, no puedo tocar guitarra o batería porque me duele el alma, etc, etc… en fin todo lo que signifique hacer fuerza y movimientos repetitivos está fuera de mi alcance.
Tampoco fui/soy muy hábil en general, de hecho, para recortar un par de cosas tuve alguna vez que solicitar la asesoría del hijo de mi jefa… que tiene 10 años. Así de mal.

Cuando encuentro gente cuyos talentos con las cosas manuales son destacados me pasmo al ver todo lo que pueden crear con ellas; si además son el instrumento de eternas noches de humedad y placer, no puedo hacer más que idolatrarlas, besuquearlas y darles masajitos después de tantas horas de trabajo con el aceite que compré en una tienda de productos orgánicos.
Hablando de gente cuya digitación y detalle al tacto es importante, oficial: mi siguiente meta es una harpista.

La moraleja es que, si su hij@ se niega a asistir a sus clases de música porque los amigos le dicen ñoñ@, y usted no le puede vender la idea de que será lindo y popular, siempre queda mencionarle que en un futuro no muy lejano alguien le agradecerá haber aprendido la exacta separación entre las octavas de un piano… y eso podrá cambiarle la vida (o el día, mínimo) a alguien apesadumbrado y triste brindándole muchos momentos de felicidad.

Yo quiero aprender y después de ver la teoría de primera mano (ja!) intenté sin mucho éxito repetir los ejercicios de digitación en ella con resultados menos celebrables. He ahí la importancia de hacerlo en la tierna infancia, cuando hay harto tiempo y energía para practicar y no después, cuando todo es más complicado y lo nuevo no es tan divertido… si uno no es el juguete puesto a prueba, claro.

Esta ley también aplica con el francés (c’est très difficile, pardon!)

He aquí la importancia de la estimulación temprana, pintar puro gran formato y muchas muchas horas de ejercicios de digitación. El piano nunca había sido tan sexy.

Benditos suburbios.
Do- re- mi y brindemos con sol.

Reinas (splash!)

reina_de_copas_200.jpgSigo viva y sigo aprendiendo, como debo y es necesario. Estos días han sido emocionalmente intensos, económicamente prometedores y tecnológicamente desafortunados por igual. Ya sea haciendo del blog sopa sin sabor; de mi casa un refugio o de mi tarjeta un rehilete, me la he pasado de poca madre con, quién más, las personas que más quiero.

He estado trabajando intensamente en mi proyecto más importante, no, no en el ser talla 7, en lo de ser feliz.: lo he logrado con bombo y platillo.

En el sentido literal, un éxito es siempre algo bueno; cuando éste, además, se equipara a lo mejor que te ha pasado en la vida y es una empresa ganadora con cómplice, o sea, en compartido, es, sin duda, algo que vale la pena cronicar.

A los 29 años es difícil declararse ignorante y neófita, nadie me lo creería; a estas alturas del partido vivimos con un halo de know it all, embebidos en que conocemos muchos lugares, gente, sensaciones y hasta las propias fronteras pero la mejor sorpresa se obtiene cuando te cruzas con alguien que prueba lo contrario, alguien que te nutre, te rebasa e inspira, que se vuelve tu musa un día cualquiera que la vez sonreír. Imagino que es la idea detrás del take my breathe away que tanto ha sido trabajada en la música pop y novelas rosas.

Estos días me he sentido sobrecogida de manera literal y en versión metáfora. Me tardé en actualizar en escribirlo porque experimenté cosas que no sé si pueda ahora transmitir; estaba obligada a dejarlas reposar y ponderar antes de poner en palabras, pero no intentaré guardármelo más:

Soy oficialmente una squirter. Hello World!

Sí! He roto mi última frontera y mi cuerpo, mi mundo y yo estamos en una armonía tal que el nivel de obscenidad al que una servidora se había enfrentado quedó por mucho superado en un momento de sincronía universal, de tiempo fuera del tiempo, y rompió en un orgasmo totalizador, volcánico, paralizante, desgarrador; el instante mismo en que sucedió vi la luz, la crucé y regresé de entre los iluminados atacada de la risa, completamente agotada y delirante a mi cama húmeda y destendida; a los brazos de esa mujer que con expresión maravillada atinó solo a decir “¡¡¡¡¡ joder !!!!!” antes de abrazarme muy muy fuertemente por un largo rato.

Es realmente acongojante pensar que todos estos años me lo perdí; ahora que mi mente y mi corazón han cambiado para siempre, soy inmesa e idiotamente feliz.
[La descripción se queda corta. Es muy parca. Perdonen]

En el post llamado Ocho cosas acerca de sexo, escrito el 29 de junio del presente año, se pudo leer esto:

8.- Una de mis ambiciones en la vida es poder eyacular (squirting). Sí, no nada más pasa en las películas porno de gangbangs y similares, querido público, no. Las mujeres squirters son raros especímenes, pero existen y me dan mucha envidia.

No más; me he unido a las filas. Oficialmente va en mi currículum; en bold. Je.

¿Qué me estará pasando? Investigando me remití a consultar algunas fuentes poco probables.
El Tarot dice que estoy en un momento de liberación y transición; mis cartas, casi todas arcanos mayores, eran tan celebratorias como amenazantes, interpretables de manera literal como la superación de un ciclo, y posterior inicio de una nueva era. La Luna y la Rueda de la Fortuna salieron seguidas, ambas después de un seis de bastos. Saqué a la Reina de Copas, La Torre, el Loco y al Sol; entre todos dicen que mi proceso de evolución está en movimiento, que mi energía está cambiando para volverse luminosa y tibia, que lo que escondía (o me detenía) está cediendo ante mi propia evolución, que las vueltas que da la vida están a punto de ponerse al corriente con mi desordenada existencia. Lo de hoy es superar traumas, miedos, arriesgar y explotar. Lograrlo, al fin.

También dice que es un momento para enamorarse.. o deprimirse. Y ya que hablamos de eso…

Decidí apostar por lo primero, dado que lo segundo me da una flojera enormísima y no tengo excusa válida. En consecuencia, me entregué a la introspección porque eso pasa cuando ves las cartas acomodadas en tercias y toda esa iconografía extraña tratando de explicarte que lo que está sintiendo tu corazón y mascullando tu cabeza es la obvia respuesta a algún plan macabro realizado en otro lado, donde tú no tienes dirección fija, un más allá que sí tiene todas los por qués a la mano.
Por eso decidí apostar a la oportunidad, a la complicidad, a la transparencia dado que no me ha quedado mucha opción al respecto.

Ya sea en la cama, en plenos orgasmos de película porno, dobles, triples, apabullantes y al unísono, o sentada frente al Tarot, lo que se siente, lo que se ve, lo que se respira y se vive siguen siendo cosas muy similares.

No necesitaba de la explicación metafísica a un evento tan pero tan mundano como es lo que mi piel expresa cuando ella la toca, pero nunca sobra.
¿Por qué? Porque a la hora de apostar, los amuletos siempre se deben tener a la mano. Y esta apuesta es una muy alta, muy seria y con muchas consecuencias, necesitamos todos los que podamos cargar.

Las cartas solo vinieron a corroborar una certeza que tuve hace un par de días, algo que se volvió una de esas frases que una vez que se atoran en la lengua explotan como pólvora:

Te quiero. Actuemos en consecuencia.

Derribar barreras y pisar miedos tomada de su mano es algo que no sólo agradezco, sino que presumo de poder experimentar.

Porque cada minuto es diferente al anterior, porque de haberlo imaginado me hubiera salido chafo y parcial, porque de eso se trata la vida: me declaro incompetente ante la maravilla de su existencia.
Vine a este mundo a conocerla. Lo dicen las cartas y el resto de mi cuerpo es igual de coherente.
Ebulle y se desborda.
Y tiene un chingo de malos pensamientos, muy recurrentemente, siempre dirigidos a donde mismo.
Tú.

War times

sins.jpg

Los orgasmos son un campo de batalla como cualquier otro; en esos momentos, pienso yo, no sólo se puede sino se DEBE ser egoísta y correr por tu vida: lo más importante es llegar a ellos, sin importar lo que cueste o el glamour que se pierda en el camino, todo se puede recuperar después. O existe la esperanza…

Para ser sincera, llega un punto en que no pienso en absolutamente nada más que en mi propio placer y, creo, eso es parte del truco para tener estos orgasmos del tipo earthshaking mindblowing heartstopping.
Los mejores orgasmos que he tenido en mi vida han venido acompañados del más absoluto descaro, falta de recato y buenas maneras en más de un sentido; suelo tener revelaciones muy importantes porque mi cerebro trabaja mejor en overload de endorfinas, siempre lo he sabido, y he sido víctima de despliegues emocionales a raudales.

En el menú de posibles reacciones orgásmicas y post orgásmicas están las carcajadas imparables, los gritos imposibles de ahogar, los espasmos violentamente involuntarios… y… las lágrimas. Sí, me ha sucedido un par de veces que llego a un punto de placer tal que se me revienta un fusible y lloro desconsoladamente. Es altamente vergonzoso, y no estoy muy orgullosa porque debe parecer muy enfermo y esquizoide, pero recuerdo esas lágrimas con eterna ternura. Awww!

En fin, de regreso a los orgasmos; les decía, son un momento de infinito egoísmo y completa liberación. Se trata de dejarse vencer por el animal interior que todos tenemos más o menos dormido y entrar en conjunción con la naturaleza misma de nuestra esencia. Yo, obviamente, soy fan.

Después de una buena lectura de reacciones eróticas (todos somos libros abiertos en la cama) puedo definir en un esquema casi infalible cómo es que debo conducirme para que cierta persona llegue a ese momento de clímax imbécil; desde el lugar donde debo morder/lamer/estrujar/acariciar hasta la frecuencia, intensidad, duración y posibles indicios de otras perversiones. Sé que él es de mañaneros, ella más vainilla, ella de fijaciones orales, él de larga duración, etc, etc… pero, qué pasa cuando alguien parece leerme a mí y tener TODAS las respuestas de su examen correctas?!

Creo que de eso se tratan las verdaderas relaciones, de reciprocidad y socialismo radical hasta de los momentos más condenadamente egoístas.

Este rollo largo muy largo es para anunciarles presumirles que hace como dos horas tuve uno de los orgasmos más magníficos que he experimentado en la vida. Vi luces, rayos, me ahogué un poco, temblé y retorcí como poseída, y grité en latín. Cuando pude recuperar el aliento, me di cuenta que la autora de esa hazaña me veía con media sonrisa y que casi le salían los cuernitos de entre del pelo. Reconocí la cara, era VENGANZA!

Ahí te va por el que me diste hace rato, dijo la maldita.

Esto se ha convertido en una carrera, en un reto físico, emocional e intelectual para lograr, cada día, de ser posible, un orgasmo más intenso que el anterior.
No sabía que me estaba batiendo a duelo con ella, pero hoy lo dejé claro cuando le arranqué la ropa y la vi a los ojos: “im making a statement tonight”, advertí.

Inmediatamente después de que yo terminé con mi ultimátum, enmedio de sus espasmos y gemidos, ella comenzó con el suyo. Reciprocidad, le llama, yo prefiero decirle por su nombre: lujuria.

This is war.
Me da un inmenso gusto tener un rival de altura, con una estrategia planeada y cero miedo al combate cuerpo a cuerpo.
Ahora descanso, esta noche hay tregua y ambos batallones podrán dormir.