Bodies double 18 July 2007
You and her, walking through the suburbs
No, not exactly lovers
You’re a couple, ’specially when your bodies double
Duplicate and then you wait
For the next Kuwait.-
Tricky“Overcome”
C llegó a Monterrey hace poco; lo chistoso es que terminó en mi casa una vez que AH la corrió de la suya; no entiendo cómo o por qué pasó eso, C sólo dijo “llegué ayer y me dijo que recogiera mis cosas y me fuera”. En fin, fue un movimiento que resultó ser altamente benéfico para todas las partes: AH probó que será una patética madre (y para eso quieren tener hijos??!), yo me gané una adolescente ruidosa y viva… en pleno Barrio Antiguo.
Irrumpió en mi vida y espacio con todo y su novio, M, una tarde lluviosa de verano. Ella, acostumbrada a la atención, acaparó la plática y la computadora de manera alternada.
Me enseñó su MySpace y el de sus más cercanos 18 amig@s; revisamos el de M (quien es fan de Justin Timberlake), e intentó darme una explicación lógica del por qué su nickname se escribe |<®ï§hNNå. Yo no entendí.
Me platicó de sus clases de baile y hasta me enseñó la credencial donde se le acredita como “ProAvanzado”; orgullosa, dijo “bailaré contigo pronto”. Eso espero.
Tomamos jugo de manzana, escuchamos música muy fuerte, platicamos de mil cosas; las horas pasaron. M no estaba muy convencido pero le dije que si se quería integrar se quitara los tenis y brincara con nosotras a la cama. Lo hizo.
C nos tenía abrazados a ambos sobre su pecho; yo podía oler su pelo afrutado y ver muy de cerca su piel morena. Comenzaron a besarse. En ese instante noté que M tiene un piercing en la lengua y algunas espinillas obtenidas, tal vez, por comida chatarra en comunión con rasuradas torpes: niños.
Yo me levanté y fui al espejo a cambiarme mi piercing de la nariz, después a la cocina para servir de cenar a las gatas y hasta la puerta principal para encender la luz que da a la calle. Era oficialmente de noche, había silencio cortado por grillos y estrellas.
Cuando regresé a mi cuarto, C se quejó del calor; yo propuse que se desnudaran y deshicieran la cama (el satín es poco fresco) y que si querían coger en ella, eran bienvenidos. En mi casa las visitas se reciben directamente en la cama y es donde todo el mundo se pone cómodo. Sonrieron complacidos y la ropa comenzó a volar.
Como con M no tengo tanta confianza, le pregunté si quería que me fuera y les diera algo de privacidad; contestó que no mientras tomaba a C de los hombros y jalaba su blusa.
Se besaron furiosamente y no pasaron más de 15 minutos para que ambos estuvieran completamente desnudos, tocándose frenéticamente, mordiendo, estrujando, soltanto carcajaditas de placer de vez en cuando.
Sus pieles relucían y sus cuerpos vibraban en perfecta armonía, el pelo de C sobre el pecho de M, luego las manos de M sobre la espalda de C, piernas, cuellos… aromas y texturas.
Según vi la progresión de las cosas, me levanté a buscar un condón, mismo que metí entre los dedos de M apenas pude encontrar sus manos enmedio de todas aquellas piruetas. “Nadie tiene sexo no seguro en mi cama, niños” ; C me volteó a ver con cara de ey, no estoy pendeja y dijo “ok”.
Juntos eran preciosos.
El show continuó por otro rato; a media luz, entre las sábanas rosas, con Missy Elliot de fondo gritando “Lose control”, que apropiado. Desde mi silla veía ángulos de M, luego de C, luego líneas rectas, luego curvas. El cuarto se inundó de un aroma penetrante y delator a sexo que no era familiar, uno muy diferente al mío, con una intensidad interesante. Sus lenguas recorrieron el cuerpo opuesto en todas direcciones, creo que los grillos dejaron de cantar, hubo gritos ahogados y luego, todo fue paz.
Y fue paz.
Missy Elliot dio paso a Mr. Timberlake quien susurraba let me set the mood right; que apropiado.
M se levantó al baño, C se medio vistió y me sonrió: “es muy penoso, perdónalo”. Se veía hermosa; toda sonrojada, vibrante y agitada, “ya no tengo calor”, dijo.
Toda la experiencia voyeurista anterior perdió un poco valor cuando, casi con lágrimas en los ojos, C me dijo que estaba muy enamorada y haría cualquier cosa para venirse a vivir definitivamente a Monterrey para estar con M y estudiar su carrera; “se lo prometí, y yo cumplo mi palabra siempre”. Les aseguré que haríamos algo al respecto.
Luego se fueron, en aquella media noche fresca, después de ver las fotos que yo había tomado de todo aquello y borrar las que ambos decidieron, no los favorecían.
Mis sábanas quedaron torcidas y húmedas; yo me recosté sobre ellas e hice una llamada: “Me siento culpable… me divertí mucho y no estabas aquí”.
Si sólo pudiera chupar algo de esa juventud para mí misma…
Ya, pronto haremos algo al respecto.

Mañana… seis? Paso por ti.
El concierto, a favor de la 






