Archive for nostálgica

No somos agua

tears

Hay momentos en que por más que se intente, revienta en nuestra cara el hecho innegable de que no somos del todo agua; sí, sí, un sesentaynosécuánto por ciento sí, pero el resto es lo que nos separa de las nubes: la colección de huesos, de fibras, de células y tejidos más o menos firmes.
No somos líquidos y no fluimos, no tenemos transparencia ni poderes refractores de luz, no tenemos propiedades disolventes, ni elécticas y, sobre todo, somos incapaces de ebullir.
Que envidia; el agua tiene un ciclo interesante y predeterminado desde hace miles de años, cero sorpresas, cero cosas fuera de programa, straight to the point.

Es mentira (y deseo ferviente) cuando decimos que “todo fluye”; eso sólo lo logra el agua en estado puro, la que se escurre en los manantiales, la que nace de veneros escondidos en cavernas, la que nunca se llega a cruzar con nosotros.

Aquí nada fluye; nuestra existencia está plagada de bloqueos, de desviaciones forzadas, de canales torcidos hacia donde nuestra energía va y rebota de manera muy dolorosa y accidentada. Lo único que creo que pasa es que vamos haciéndonos cada vez más resistentes a los inevitables embates de nuestra existencia totalmente falta de propiedades líquidas, asumiendo nuestra densidad específica, sufriendo las maravillosas funciones físicas de la piel.

Compensamos nuestra falta de transparencia con palabras que tampoco la emulan; que siempre le quedan cortas a lo que realmente queremos expresar, y que suelen enturbiar tremendamente las situaciones. Frotamos nuestros cuerpos en un intento desesperado por mezclarnos con el otro, con el mundo, con demás objetos y elementos, sin nunca lograrlo. Somos una constante frustración para nuestras propias ambiciones de omnipresencia y omnipotencia.

Vivimos porque no somos agua; creemos que somos un fin, no un vehículo.

Después de estas reflexiones tan desgarradoras, lo único que nos resta es expresar nuestros más arraigados miedos, las pesadillas más recurrentes, el daño y sus consecuencias haciendo uso de ella, la que nos compone, esa que podemos controlar, dejarla fluir…

Y llorar. Hasta secarnos, si es posible.

Tea House o los vericuetos del voyeurismo

“You can’t be a spectator. Oh no.
You got to take these dreams and make them whole”.-
Pulp, This is Hardcore

crop.jpgAyer fue un día extraño, de ansias reales por cosas imaginarias, de esos en que nada parece caber en su lugar habitual, uno en el que se reflexiona acerca del voyeurismo.
No había evaluado realmente mis necesidades de mirona hasta este punto pero se me cuestionaron de manera muy específica, exactamente el día en que el zorro desaparece y la nostalgia de su presencia, de estar viendo cómo transcurre su vida, casi me volvió loca.

Les tengo que contar la historia del zorro. Él, presumiblemente llamado Kitsune, vive en el banner de mi igoogle desde hace meses, en el theme de Tea House. Durante ese tiempo lo he visto convivir con su entorno: un lago, una montaña, una casa de té china y muchos naranjos cargados de fruta. En esos 1024 pixeles sucede su “existencia” de manera rutinaria y simple; él parece estarse divirtiendo incluso cuando lava ropa o le toca cosechar naranjas. Envidio su paz y simpleza; también me intriga, mucho, al punto de que hace días, en pleno curso de webmasters en el que le ponía más atención al zorro que a los contenidos, I me preguntó que qué onda con eso; “Sí, es un theme bastante kitsch pero el zorro me cae bien; tiene muchas actividades, es un buen chico”, dije, y él contestó, “deberías escribir su biografía”. Recién me di cuenta que no soy la única intrigada y seducida por el zorro en esta tierra, ni tampoco quien se ve inspirada por él. Existe una banda de locos obsesionados al respecto.

Entonces lo hice consciente; he estado stalkeando a ese zorro desde el primer día, regodeándome con mi propio e imaginario (y cute, muy cute) Big Brother patrocinado por Google; haciéndome ideas y preguntas, inventando historias, descubriendo detalles y enganchada de Kitsune y sus amigos a toda hora. Me di cuenta que comparto mis días llenos de histeria con su apacible existencia a través de esa ventana que sin querer se abrió hacia su mundo, misma que he intentado cerrar (con el theme de BusStop, el de Mario World y otros) pero que la nostalgia del lago y la montaña dibujada como con crayolas me lo impide. Hasta hoy que no me dejaron opción.

Algún bug maldito de la red hizo que Kitsune desapareciera de mi igoogle por espacio de 4 horas a mitad de la mañana. Mis reacciones fueron tan radicalmente exageradas que hubo quién dudó de mi salud mental, otros aprovecharon para hacer chistes al respecto, y otros, más comprensivos, me mantuvieron al tanto de sus actividades por otros medios.
El tiempo en que estuvo ausente y yo echándolo de menos me sirvió para definir los por qués de mis tendencias voyeuristas que, creo, pueden ser universalizados.

Yo, como Tiresias, veo más allá de lo que tengo enfrente y lo hago con otros ojos que no son los físicos. Como Tiresias, también, tengo experiencias muchas relacionadas con el placer sexual y puedo emitir juicios al respecto; tengo dones de mediadora porque soy una nata caminante de las delgadas líneas que separan lo bueno de lo malo, lo vivo de lo muerto, lo placentero y lo doloroso, lo bello y lo horrendo. Por lo mismo, no tengo miedo y donde pongo el ojo no siempre pongo la bala ni lo que veo se convierte en una imagen banal y sexualizable per sé.

Aprecio la belleza, el discurrir de las actividades, los detalles en los dobleces de la tela de una blusa tanto como los poros en una piel joven y tersa, aprecio los dibujos que me hacen sentir acompañada por Kitsune todos los días, y veo cómo nuestras rutinas parecen entrelazarse para, al final del día, ambos estar cansados de vivir en pixeles o el mundo real, y dedicarnos a soñar respectivamente.

El voyeurismo me inspira poesía, directamente; ya sea el zorro en su lago, o C y M cogiendo frente a mí, el resultado es el mismo: palabras que intentan encerrar un sentimiento de complicidad, de apropiación y complitud que no es fácil traducirle a alguien que está más interesado en los aspectos morales del hecho que en los resultados o sus motivantes.
La transgresión misma de declararse no participante y al mismo tiempo fan número 1, el intercambio de poderes, de puntos de vista, de objetos y sujetos, el voyeurismo es una actividad altamente satisfactoria y compleja que va mucho mucho más allá de la idea de masturbación en compañía que podría implicar el término por sí solo.
Difícil despojarlo de esa connotación si es casi como su definición, eh? Intentemos otro término, entonces.

Yo soy una veedora fascinada por las cosas bajo diferentes tipos e intensidades de luz; ver, así, alimenta mi espíritu de energías extrañas en ebullición que accionan gatillos, que moldean emociones, que descargan pasión en diversos calibres en mi sistema nervioso.

Si eso les suena pornográfico, querido público, estamos en diferentes canales. La pornografía es barata, accesible y super personalizable; una experiencia voyeurista para mí, por otro lado, tiene más que ver con una conjunción cósmica, con la tierra y sus elementos, que con un orgasmo, una eyaculación, o ambas.

Sé que Kitsune estaría de acuerdo; pero ahora mismo está ocupado alimentando patos y no quiero interrumpirlo.

Un año… y contando…

bp-bpx416s_ex.jpgAlgunos recuentos son más agradables que otros; como, por ejemplo, los de las calorías perdidas, los de las carcajadas por noche, los de los abrazos por peda. Otras veces voltear al pasado es un acto agresivo y que incluso dista de ser voluntario; como ir caminando y que alguien te detenga de un brazo y lo apriete, o que una caricia se convierta en un estirón desde la raíz del pelo que te hace cimbrar toda la cabeza.
Revisar la historia es recurrentemente una oportunidad para encontrarte a ti mismo en una situación vergonzosa, de fragilidad y tristeza. Lo es más obviamente, claro, si preparaste todo el terreno para que así fuera.

Como les había contado, el mail que me auto envié el día que corté con mi ex llegó hoy. Tenía grandes planes de reproducirlo aquí pero era solo en pos de la ignominia y porque no recordaba qué había escrito ni qué palabras había utilizado; ahora que pasó el tiempo, el haberlo plasmado sin posibilidad de publicación o alteración en ese mismo instante (sin ediciones, sin revisiones) me parece una magnífica idea y valiosa herramienta para evaluar el progreso de las cosas durante este año.

Por otro lado, hoy que lo recibí me vi expuesta a un acto tremendamente violento: escucharme, como en eco, decir cosas (sentirlas, porque están en primera persona) tan negativas y tan tremendamente desgarradoras que sólo me hicieron decir “Auch”. Mi festejo y posteriores carcajadas no llegaron cuando las esperaba.

Les presumo, entonces, que tengo constancia escrita de mi all time low; impecablemente redactada, la declaración de mi infinito dolor regresó el día de hoy a enfrentarse conmigo, un año después.
¿Y qué encuentra?

Encuentra a otra esta noche; cansada del gimnasio, con la lengua escaldada por comer tanto tamarindo con chile.
A alguien más auténtica, madura, realista, dura, incluso, que no tiene miedo de equivocarse y que ha aprendido a saborear sus errores tanto como sus alegrías. Cae en el inbox de una mujer rodeada de gente nueva que la aprecia, y quien ha sido lamentablemente abandonada por otra que decidió no intentar comprenderla o no perder energías arriesgándose; un año ha pasado por aquí y en ese tiempo se ha nutrido de experiencias, de sueños, de complicidades, de colores, fragmentos e historias.

En mi mundo, un año no ha sido suficiente para perdonar, pero sí lo ha sido para construir sobre las ruinas, para encerrar tesoros en nuevas paredes, disfrutar y ser disfrutada. Hay un larguísimo camino por recorrer aún, pero lo haré de la mano de aquellos que sean capaces de caminar a mi ritmo, de verme a los ojos con honestidad, quienes me hagan reír, por supuesto, llorar y al final ser mejor persona.

Últimamente me pasa eso; cada que caigo me levanto para intentar de nuevo con energías renovadas y mucho más corazón.
Mi corazón. Lo destrozaste hace un año. Me quedó claro.

Hoy es lo mejor que tengo para ofrecer.
Eso, y una interminable lista de respuestas a muchos por qués.

Integridad, arrojo, vida; celebremos que la hecatombe tampoco logró callar a la voz que siempre te traspasó y que ahora está aquí para decir que no cerraremos un capítulo hasta ponerle un punto final. Uno como éste, en una noche diáfana de rencores y llena de esperanzas y cariño.
.

Simplemente no tengo nada más que decir, porque de así serlo, me regañarían por esta razón:

10:33 a.m.: no es bueno para la piel pensar esas cosas de nadie

Lo dicho, hay prioridades. JA!

Bodies double

You and her, walking through the suburbs
No, not exactly lovers
You’re a couple, ’specially when your bodies double
Duplicate and then you wait
For the next Kuwait.-
Tricky“Overcome”

 

C llegó a Monterrey hace poco; lo chistoso es que terminó en mi casa una vez que AH la corrió de la suya; no entiendo cómo o por qué pasó eso, C sólo dijo “llegué ayer y me dijo que recogiera mis cosas y me fuera”. En fin, fue un movimiento que resultó ser altamente benéfico para todas las partes: AH probó que será una patética madre (y para eso quieren tener hijos??!), yo me gané una adolescente ruidosa y viva… en pleno Barrio Antiguo.
Irrumpió en mi vida y espacio con todo y su novio, M, una tarde lluviosa de verano. Ella, acostumbrada a la atención, acaparó la plática y la computadora de manera alternada.
Me enseñó su MySpace y el de sus más cercanos 18 amig@s; revisamos el de M (quien es fan de Justin Timberlake), e intentó darme una explicación lógica del por qué su nickname se escribe |<®ï§hNNå. Yo no entendí.
Me platicó de sus clases de baile y hasta me enseñó la credencial donde se le acredita como “ProAvanzado”; orgullosa, dijo “bailaré contigo pronto”. Eso espero.

Tomamos jugo de manzana, escuchamos música muy fuerte, platicamos de mil cosas; las horas pasaron. M no estaba muy convencido pero le dije que si se quería integrar se quitara los tenis y brincara con nosotras a la cama. Lo hizo.
C nos tenía abrazados a ambos sobre su pecho; yo podía oler su pelo afrutado y ver muy de cerca su piel morena. Comenzaron a besarse. En ese instante noté que M tiene un piercing en la lengua y algunas espinillas obtenidas, tal vez, por comida chatarra en comunión con rasuradas torpes: niños.
Yo me levanté y fui al espejo a cambiarme mi piercing de la nariz, después a la cocina para servir de cenar a las gatas y hasta la puerta principal para encender la luz que da a la calle. Era oficialmente de noche, había silencio cortado por grillos y estrellas.

Cuando regresé a mi cuarto, C se quejó del calor; yo propuse que se desnudaran y deshicieran la cama (el satín es poco fresco) y que si querían coger en ella, eran bienvenidos. En mi casa las visitas se reciben directamente en la cama y es donde todo el mundo se pone cómodo. Sonrieron complacidos y la ropa comenzó a volar.
Como con M no tengo tanta confianza, le pregunté si quería que me fuera y les diera algo de privacidad; contestó que no mientras tomaba a C de los hombros y jalaba su blusa.

Se besaron furiosamente y no pasaron más de 15 minutos para que ambos estuvieran completamente desnudos, tocándose frenéticamente, mordiendo, estrujando, soltanto carcajaditas de placer de vez en cuando.
Sus pieles relucían y sus cuerpos vibraban en perfecta armonía, el pelo de C sobre el pecho de M, luego las manos de M sobre la espalda de C, piernas, cuellos… aromas y texturas.
Según vi la progresión de las cosas, me levanté a buscar un condón, mismo que metí entre los dedos de M apenas pude encontrar sus manos enmedio de todas aquellas piruetas. “Nadie tiene sexo no seguro en mi cama, niños” ; C me volteó a ver con cara de ey, no estoy pendeja y dijo “ok”.
Juntos eran preciosos.

El show continuó por otro rato; a media luz, entre las sábanas rosas, con Missy Elliot de fondo gritando “Lose control”, que apropiado. Desde mi silla veía ángulos de M, luego de C, luego líneas rectas, luego curvas. El cuarto se inundó de un aroma penetrante y delator a sexo que no era familiar, uno muy diferente al mío, con una intensidad interesante. Sus lenguas recorrieron el cuerpo opuesto en todas direcciones, creo que los grillos dejaron de cantar, hubo gritos ahogados y luego, todo fue paz.

Y fue paz.
Missy Elliot dio paso a Mr. Timberlake quien susurraba let me set the mood right; que apropiado.

M se levantó al baño, C se medio vistió y me sonrió: “es muy penoso, perdónalo”. Se veía hermosa; toda sonrojada, vibrante y agitada, “ya no tengo calor”, dijo.

Toda la experiencia voyeurista anterior perdió un poco valor cuando, casi con lágrimas en los ojos, C me dijo que estaba muy enamorada y haría cualquier cosa para venirse a vivir definitivamente a Monterrey para estar con M y estudiar su carrera; “se lo prometí, y yo cumplo mi palabra siempre”. Les aseguré que haríamos algo al respecto.

Luego se fueron, en aquella media noche fresca, después de ver las fotos que yo había tomado de todo aquello y borrar las que ambos decidieron, no los favorecían.

Mis sábanas quedaron torcidas y húmedas; yo me recosté sobre ellas e hice una llamada: “Me siento culpable… me divertí mucho y no estabas aquí”.

Si sólo pudiera chupar algo de esa juventud para mí misma…
Ya, pronto haremos algo al respecto.

Double

Mañana… seis? Paso por ti.