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De prisa y sin voltear

Yo, como todos ustedes, claro, batallo para entender a la gente. Dejé de preocuparme demasiado por eso hace años, pero cuando me da lo filosófica, no puedo evitar aún hoy sorprenderme de la naturaleza humana, su falta de lógica y la trascendencia de su infinita estupidez.

Lo que más me molesta es la incoherencia en la que pueden vivir tantas personas y peor cuando se dan el lujo de juzgarte sin una invitación. En este rubro cabrían:

  • las feministas radicales vueltas defensoras de los derechos de la familia, la belleza de la maternidad y la monogamia heterosexual.
  • las drogadictas promiscuas vueltas cristianas / new age / scientólogas que acotan que tu vida es “poco espiritual” porque los credos te valen madres
  • los que aún creen que la cantidad de hijos que engendran equivale proporcionalmente a su hombría
  • aquellos entes que consideran que un mínimo respeto y conciencia ecológica son fantochadas
  • etc.

Para mí es mitología eso del arrepentimiento sin segundas intenciones, la bondad descubierta y todas esas cosas que hacen a gente decir cosas como:

“No vuelvo a trabajar en en ningún proyecto que ofenda mi fe, mi familia o mi comunidad latina”, dice ahora orgulloso.
¿Y a qué obedece este cambio? La vida superficial basada en los placeres dejó de llenarlo.

La ironía de la vida en todo su esplendor! Pfff!

Yo soy harina de otro molino; tengo firmes valores que no tienen que ver con los morales, tengo ideales que no tienen que ver con el capitalismo y tengo un espíritu que va más allá de las habilidades administrativas de cualquier iglesia; mis experiencias de vida son, buenas y malas por igual, para mí tan valiosas y apreciadas que estaría literalmente “escupiendo para arriba” si decidiera, un buen domingo del señor, arrepentirme de todos mis pecados y encontrar una respuesta más allá de mi humana condición. No.

Soy la consecuencia de todo lo que decidí y lo que no decidí pero me sucedió, de las cosas que busqué y las que me encontraron, de aquéllos que me quieren y los que me dañaron. Hice algo con los datos que protagonicé, con mi historia, con las armas que tener un cerebro funcional me asignaron y por lo mismo, puedo asegurar algo:

No te creo.

Ajá, no me vengas conque la verdad la tienes tú, con sermones huecos y revelaciones de adultez que te llevan por el “camino de la luz”. Si en verdad fueras tan feliz, tan completa, tan mil veces intocable por los placeres mundanos en los que yo estoy sumergida -o me regodeo-, ni siquiera tendrías que decírmelo porque se notaría tan a todas luces que sin provocación me acercaría a decirte que resplandeces.

No te creo.

No creo que estés más allá del dolor de la soledad, de las lágrimas de ira, puedas voluntariamente callar los chillidos entre tus piernas o no disfrutes de los chismes de barrio; eres como yo, carne y hueso, y más allá de toda duda, un ser humano que tuvo en sus manos su destino y se dio por vencida por, claro, su propia pusilanimidad.

Más bien, me das un poco de vergüenza; eso y todo tu alarde de incompletud.

Tan frágil, tan perdida, tan arrepentida de nada y de todo, que lo único que puedo pensar es que qué bueno que no estoy en tus zapatos, que tengo una personalidad inquebrantable y mucha valentía para enfrentarme a retos que tú no puedes siquiera concebir.

La vida es una circunstancia, casi un accidente y debe administrarse de prisa y sin voltear; con la frente en alto, el corazón en guardia y los pies bien firmes en la tierra.

Cualquier otra cosa, pienso sinceramente, es perder miserablemente el poquísimo tiempo que tenemos para encontrar la felicidad.

Como nuestro criterio

Me consterna y duele leer cosas como lo de la muerte del chico de 15 años por homofobia, lo de los emos siendo atacados por otras “tribus urbanas” en querétaro, lo de la chica asesinada a patadas por ser gótica en Inglaterra, la loca republicana que dice que la homosexualidad es “more dangerous than terrorism or Islam”, el post de Suz y enterarme que el suicidio es la segunda causa de muerte en jóvenes en México. Eso habla muy mal de nuestra civilización y la salud psicosocial de sus habitantes; habla muy mal del ejercicio de la aceptación y valoración de la diversidad en sí mismo y en otros, que va mucho más allá de la libertad de expresión; habla mal de los supuestos avances inclusivos, de la calidad de la educación y, finalmente, es evidencia de la enormísima intolerancia, situación que va siempre en relación directa con el tamaño de nuestros prejuicios.

Por eso este post es muy muy chiquito, como nuestro criterio.

Claws

800px-claw.jpgAyer tuve uno de esos orgasmos totalizantes y completamente irreales. Ya saben, cuando el mundo gira al revés, respirar no oxigena la sangre y se ve la luz al final del túnel; obvio.

Lo diferente esta vez fue que, a falta de otro objeto a mi alcance, usé mi sábana como elemento relajador del momento y… por la fuerza descomunal de mi arrebato placentero, la presión entre mis dedos fue tal que… las rompí.
No escuché cómo se rasgaron, pero sentí mis dedos traspasar la tela, cambiar de textura y hasta de temperatura; era obvio que la paz del tejido había sido quebrantada.

Este evento merece ser mencionado porque es un récord; aquellos que saben lo tienen claro: el conteo de hilos para mí es muy importante y mi ropa de cama es de la más refinada calidad de importación. Estoy segura que rompí una sábana que costó no menos de 60 dólares a pesar de que no tengo uñas. Ajá, mis uñas están al ras y nunca pasan de ahí; eso hace el caso más interesante.

Me reí mucho y B se asustó un poco. Le dije “creo que rompí algo” y ella enseguida encontró la zona afectada, señalando que cada día me pongo más agresiva y que en adelante buscaríamos poner barras de acero sobre la cama para evitar ese tipo de accidentes.

Esas, cree, no podré romperlas.
Ja.

Ustedes? Han victimado sus muebles o preciadas posesiones en situaciones similares? No me gusta pensar que estoy sola… en esto de tener garras imaginarias.

Pornografías varias

Me encuentro en un momento de reflexión y replanteamiento de situaciones debido al inminente eclipse lunar cuyas consecuencias estaré sufriendo en cuanto ustedes lean esto. De regreso de Mérida desde anteayer, estas primeras horas en la ciudad han sido difíciles más que nada porque estaba acostumbrada desde la semana pasada a no hacer absolutamente nada que no incluyera mis actividades favoritas: comer-coger-dormir. Claro, apenas abordé el avión de regreso, las diversas obligaciones de mi persona se juntaron y cayeron sobre mi cabeza como alud sobre oso en hibernación: la renta, pago de mucama, súper, trabajo de freelance, los pagos de mil y una cosas, y que mi gata parece haber encontrado una mejor dueña con una tal Clarisa que vive en los departamentos atrás de mi casa, quien se ofreció a llevársela porque piensa mudarse en dos semanas; tuve que ir a rescatarla de un patio asqueroso hace media hora. Sin comentarios.

Por lo mismo, he estado suficientemente ocupada como para poder remembrar con la dulzura que se merece lo que fue mi viaje con B hacia tierras yucatecas porque me dañó. Ajá, me cimbró violentamente como para que les diga, de manera completamente honesta, que no sé en qué tono contárselos. Estoy ofuscada conmigo misma porque me veo imposibilitada de tornar siquiera ligeramente sexual, algo a lo que ustedes mis lectores deben estar correctamente acostumbrados, eventos como éstos:

  • caminar al lado de B con los pies descalzos sobre la arena tibia con todo y gaviotas flotando sobre nuestras cabezas: factor pornográfico? -8, la verdad era una escena para power point de cadenita con el título de “dios nos ama” pero pff!
  • enterarme que no sabe nadar: factor pornográfico? -7, eso es más bien alarmante, no?
  • visitar Uxmal y Kabah un domingo borracho de sol: factor pornográfico? -10
  • acabar completamente ebria y babear a B al dormir: factor pornográfico? -6
  • mi pequeña y hermosa cangreja de manta: factor pornográfico? -11
  • el delicioso chilmole en relleno negro: factor pornográfico? 1, lo de negro nos remonta a ciertas cosas, verdad?
  • el Garden Of Love, un chiste local vuelto realidad: factor pornográfico? 0
  • la cara de B al comer el primer bocado de su chile en nogada de san valentín: factor pornográfico? 5, algo dijo de “orgasmos” en ese momento y por sus gestos era fácil notar que no hablaba en sentido figurado.

Les decía, me parece difícil pornerarles (to porn? un verbo nuevo?) cosas como esas porque son realmente más tiernas y simples que perversas. Lo que sí podría de alguna manera subir de tono para su placer lector serían:

  • las fotos de B en el vestidor de la tienda en la calle 62: factor pornográfico? 8, verla cambiarse y fotografiarla fue muy divertido
  • la historia de sus cicatrices: factor pornográfico? 8, desde buscarlas por su cuerpo hasta conocer los detalles de cómo cada una llegó ahí…
  • nuestra cama en el cuarto Ta’an-Kab: factor pornográfico? 9, después de pasar en ellas tantos felices ratos, levantarnos tarde y hambrientas, y nuestras pequeñas celebraciones diarias, era obvio que éramos las huéspedes más relajadas y satisfechas de todo el establecimiento. El estado de nuestras sábanas era inevitablemente literal.

Sería posible, les digo, pero he decidido no hacerlo por simple respeto a los hechos como lo que fueron: un fin de semana íntimo, intenso y completamente relajante que demostró que en tierra de mayas se detiene el tiempo, se congelan los instantes y las escapadas de esta ciudad cruel y gris obtienen un nuevo sentido.

Descubrí que B y yo tenemos una sincronía maravillosa que es perfecta para viajar: a las dos nos da hambre al mismo tiempo, no andamos yendo al baño a cada rato, si digo que tengo calor ella asiente, si ella tiene sueño yo ya estoy adormilada, las dos nos emocionamos con el arte moderno con tintes sadomasoquistas (quién no?!) y si a ella se le antoja un helado yo estoy dispuesta a pagárselo con tal de verla sonreír. A pesar de que reconozco que las pequeñas sorpresas que le preparé luego no me salieron como quería porque olvidé ciertos detalles, tanto nuestros anfitriones como los pequeños tesoros en forma de restaurantes, librerías y cafeterías con las que tropezamos fueron sorpresas inesperadas que enriquecieron la historia.

Y es historia. Ahora me pregunto qué tanto de ella debería publicar acá porque ya no se trata de mí solamente y he estado, sin ella quererlo de entrada, embarrando a B. Era diferente cuando hablaba de Mr. E y sus machismos o de las veces que deseamos en conjunto (ustedes y yo, claro) que a mi ex se le cayera el pelo y le saliera caspa en las cejas. Esta vez no tiene el mismo tono porque ya no sé cómo dárselo sin meterme en cosas que a B le podrían doler, o molestar o parecer francamente morbosas de mi parte.

Difícil, eh?

Prometo ponerme pornográfica pronto. Mientras, no he recibido quejas. Creo…
Verdad?