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Winter tales

El invierno me gusta; es dentro de las estaciones del año, mi favorita. La vida no se me detiene ni mucho menos, no soy de esas personas que en cada conversación mencionan el frío actual “y que hará mañana! será peoooor!” o a los exactos grados que el termómetro marcó cuando amaneció.

Es difícil que me de frío porque no solo no soy friolenta, ardo. Ajá, ardo. Lo realmente preocupante en mi caso no es que me congele, sino que me consuma en una combustión espontánea ya que la temperatura normal a la que mi cuerpo se encuentra está muy por encima que la del ser humano promedio. “Human blanket”, me apodan algunas de las personas más friolentas de la tierra. Soy a quien se debe abrazar, con quien se debe dormir, con quien se debe acurrucar para pasar estos inviernos terribles.

Pero hay un truco: mi temperatura solo irradia si estoy acompañada, es decir, necesito un segundo cuerpo que me ayude a concentrarla. Yo tengo frío, como cualquiera, si duermo sola.

Recuerdo las madrugadas en casa de Mr.E y cómo apenas cruzaba su puerta comenzaban a empañarse las ventanas; afuera todo se congelaba mientras nosotros dormíamos desnudos medio tapados, sin calefacción alguna necesaria. Este hechizo, claro, se extinguía en el momento de que alguno se levantaba de la cama.

Pasé varios inviernos tremendos con L. Hay fotos nuestras besuqueándonos bajo la nieve en las que ambas estamos vistiendo suéter y chamarra… sin congelarnos o inmutarnos. Nuestra cama nunca tuvo colchas innecesarias si dormíamos ambas porque “si las pongo me voy a morir de calor”, decía, y creo que es la persona que más hábilmente ha aprendido a manejar mis talentos térmicos en pro del bienestar universal.

B ha ideado y patentado la forma de envolverse a mi alrededor para evitar el frío; mete las manos a las bolsas de mis pantalones, hunde su nariz en mi cuello y me roza las mejillas para robarme algunos de los grados celsius que mi cuerpo despide. Tiembla por instantes hasta que el suyo se entibia, me ve a los ojos y pregunta “por qué estás tan calientita?” con tono tanto de sorpresa como de agradecimiento.

No lo sé, he llegado a pensar que se trata de una maldición que se sufre por dos.

En temporada de calor, despido tantísimo que por más desnudez o clima artificial, es imposible mitigarlo; quienes duermen conmigo tienen que superar el sudor y los fluidos de manera estoica, con una sonrisa en la boca. Durante el invierno soy una chica muy popular pero la calefacción me produce angustia y ansias completamente racionales porque mientras el mundo sufre de frío, yo supero por mucho la temperatura ideal confortable y comienzo a ahogarme, a sentir que la cara me explota y los órganos vitales se me marinan aunque me quite todo lo que tengo puesto.

Maldita estoy porque dependo de otro cuerpo para regular mi disparatada temperatura, porque nadie aguanta el calor que dormir abrazad@ de mí significa y termino sola sobre la almohada.

Pero el calor no me sirve de nada si no hay alguien más en mi cama…

… que frío.

Buenas noches.

Note to self & you

Querido diario:

En momentos de arrepentimiento volátil como éste quisiera saber cómo, si es posible, controlar mi incesante costumbre de comunicarme interpersonalmente cuando estoy ebria. Hasta este instante me había burlado de las personas que declaran abiertamente utilizar el alcohol como agente desinhibidor como para tener arrojo suficiente para hablarle a la niña que les gusta o decirles a sus padres que son gay pero debo afrontar las obvias señales de que soy una de esas personas. Esto es al mismo tiempo alarmante y… penoso.

En serio, diario, me gustaba pensar que era capaz de decir y hacer lo que me diera la gana en todo momento sin necesidad de condiciones específicas pero que tantísimas veces haya caído en el drunk sms/calling es porque algo sí tengo que decir y no, no me sale en sobriedad.

Sabes qué es lo peor? No soy capaz de olvidar felizmente lo que digo/escribo en esas ocasiones así que tengo que vivir con el remordimiento de haberlo hecho aunque secretamente disfrute de la liberación del peso sobre mi alma. No, ni tan secretamente, la verdad es bastante obvio.

De todas formas me gustaría no tener que recurrir a esas actividades, diario, sé que las personas acaban sintiéndose victimizadas porque no lo esperan y ciertamente no lo ven venir. Muchas veces tampoco lo merecen.
La urgencia suele darme en momentos de fiesta-recién-acabada, cuando todos están en super buena vibra despidiéndose a abrazos y besitos tronados; hay camaradería, guiños de complicidad y amor al por mayor cuando se me ocurre que es un momento perfecto para comunicar la más honda y sentida de las verdades. En el repertorio reciente están:

  1. Llamada por 25 minutos a las 2 am. para decir estupideces con todo y lágrima-moco-baba.
  2. Llamada por 15 minutos a las 4.20 am. cuyo mensaje podría resumirse en los primeros 40 segundos en los que dije “cómo te largaste?? me dejaste super caliente, te ODIOOOOO!”
  3. SMS 5.10 am. donde se lee “no tienes idea de cuánto te extraño y lo importante que eres para mí”
  4. SMS 3.10 am. con un “siendo honesta conmigo misma, sé que si me meto en tu cama de nuevo no voy a querer salir ni a balazos”
  5. Llamada 2.40 am. “por qué me haces esto, malnacido cabrón hijo de putaaaaaaa???!”
  6. SMS 4.50 am. “éste es tu lugar… i mean it”
  7. Llamada 12.20 am. “eres una mierda de amigo! egoísta! ventajoso! MIERDA! MIERDAAAAA”

Mi punto es claro: se me sale lo Miss Hyde, para no hacerte el cuento largo.

No, diario, no se vale que sea capaz de eso y que todavía, el colmo, la gente me CONTESTE para chutarse todas esas cosas en vivo, sin deberla, a hora no cristiana y a todo color. Yo en sus lugares dejaría sonar el celular hasta que la batería se terminara o que los mensajitos se rebotaran y punto… “pero no! que me va mucho peor si se me ocurre no contestarte!”, dijo alguna vez H. Chico listo.

No sé, hoy sí tuve que bajarle al drama, al lío y a la peda para enviar, consecuencia de una cosa como la de la lista, un “perdón por la impertinencia de madrugada.. ergo, no debo dejar rehab nunca ever” cuya respuesta fue un “no worries. eres toda tú”.

Diaro querido, quisiera saberme capaz de decirle a ciertas personas “te quiero un chingo” en tono honesto sin ahogarme previamente, sin sentir remordimientos por haber elegido las palabras incorrectas y saber encontrar el momento preciso donde su significado sería entendido y apreciado. Eso es mucho más difícil ahora que dos cervezas se me suben, sabes? Mucho más cuando estoy rodeada de mis cómplices, entre música ruidosa, con el celular en la mano.
A veces me siento media omnipotente cuando sé que tengo saldo suficiente para sacar de mi ronco pecho una de esas confesiones muchas veces indeseables. Lamentablemente no soy inmune a las consecuencias y el probable daño que causo en los demás cuando las leen/escuchan de mí, a las 3 am.

Creo que comenzaré mi terapia; dejaré mi teléfono bajo el sillón cada que me dirija a la puerta principal con intenciones de cruzarla, sean más de las 11 de la noche o la actividad a realizar tenga que ver con alcohol en cualquier cantidad.

Por otro lado, sé que tod@s ell@s extrañarán recibir esos extraños mensajes/llamadas en los que, muy probablemente, están todas las explicaciones a las preguntas que alguna vez me/se hicieron. La verdad cuesta y ni mi hígado ni mi conciencia están dispuestos a morir en el intento de comunicarla. He dicho.

La última y nos vamos:
Sé que me estás leyendo. Sé que sabes todo lo que escribo de ti. Sé que te da miedo. Sé que es difícil. Sé que también me quieres y eso me es suficiente. Sí, estoy sobria.

Cold water

El pasado viernes, en plena disco y con una canción cualquiera, recordé tenía una incógnita pendiente, derivada de un post anterior. Sí, en esta disco estaba C, el que dijo que me quiere coger desde los noventa, ahora sí con su esposa, quien me saludó de lo más cordialmente.

Yo ya estaba entrada en tragos porque ese día fue relevante socialmente hablando: mi asistente renunció y se va de la ciudad a superarse académicamente, así que brindamos desde las… 8.30, más o menos; de ahí nos pasamos al antro.

En la disco me puse cariñosa -en sentido no tierno- con H, situación que consta en mínimo un par de fotos donde él me está abrazando mientras le lamo una oreja… se imaginarán. Tampoco es raro, nuestra amistad suele no tener fronteras físicas muy bien definidas.

Digamos que eran las 4 am cuando vi a H muy detenidamente y lo abordé. No me acuerdo las exactas palabras, pero la idea era clara: le dije que nos fuéramos a mi casa, a cojer, que ahora o nunca, que no había mañana, ya saben.

Todo lo anterior porque me picaba la duda del por qué él nunca me había hecho insinuación alguna y porque, como bien apuntó medio mundo en los comentarios, el chico no es de palo, además de que lo quiero enormidades y es muy lindo. Qué podríamos perder? Nada.

Entonces, su respuesta a mi propuesta directa muy directa en cuando a las actividades de la noche, o cómo quería que terminaran fue una risa nerviosa, cara de incredulidad y un determinante No.
Dijo que No. Así sonó, con mayúscula.

Abrí mucho la boca. Me congelé por un instante. En medio de mi confusión, ni siquiera se me ocurrió preguntar por qué no. De hecho, lo primero que pensé fue decirle algo como “… y quién carajos te crees para decirme que no, imbécil!??!!”. Bueno, hasta se me bajó el pedo, con eso les digo todo.

Él me veía como si nada acabara de suceder, totalmente en otro asunto. Usé su nombre completo (cosa que solo hacemos en casos serios y delicados porque nos tratamos de cariño y hon, respectivamente) y agregué: “tienes media hora para pensarlo”.

Me fui por una cerveza -otra!- y aproveché para meditar un poco lo que acababa de suceder. Me dijo que No. El tipo me había dicho que No. Damn.

Entonces noté lo poco acostumbrada que estoy a eso, a escuchar un no a propuestas de ese tipo. Usualmente ni siquiera tengo que preguntar, por dios. De hecho, ahora que lo escribo me siento un poquito (eufemismo) patética; qué necesidad siquiera de PREGUNTAR!?… por qué no simplemente me lo llevo a mi casa sin avisarle, o lo drogo para violarlo?! Como sea, las cosas no estaban saliendo como yo me esperaba: estaba recargada en la barra y H me había dicho que No. Crappy night.

Hice tiempo, fui al baño, bailé con Hmlst (coincidimos sin querer), me fumé un cigarro, pedí una canción y regresé. H me vio y fue hacia mí.

“Oye, neta, no puedo, no te pongas rarita”

Ahora sí que me estaba ofuscando; ahora sí que le iba a soltar una cachetada en público, ahora sí que el alcohol en la sangre estaba haciendo estragos porque no respondí físicamente como mi cerebro exigía hubiera preferido en ese momento.

Atiné a preguntar:
“por qué carajos no puedes??!”, me faltó agregar “y por qué tus amigos casados sí pueden?” pero se me hizo too much information.

“Tengo una junta mañana a las 11″

Dijo eso. Lo juro.

Más confusión, más boca abierta, más ganas de darle una cachetada. Me cambiaba por una junta a las 11. Todo mi hotness y disposición para hacerle cochinadas castigadas penalmente, por una junta. Me dio algo, algo, y luego me vi, como dice B, verbalmente violenta.

“Chinga tu madre con tu junta, tu jodido sentido de responsabilidad y tu ñoñez”

No era feliz, neta no lo era; no me esperaba para nada esa situación, ya que la tenía, quería salir de ella lo más pronto posible.
Lo bueno fue que solo nos quedamos otra media hora y Ang declaró retirada.

Nos despedimos, H me abrazó y dijo “descansa”. Como la furia no se me había bajado del todo, recién salí del antro le mandé un sms con su nombre completo (segunda vez en una noche! escandaloso!) junto a un “WTF?”. No me contestó.

Ahora mismo no sé si su razón idiota era una barra, o si no se atrevió a decirme “no quiero contigo desde los noventas” o aquella pendejada de “es que somos amigos y no quisiera perderte blah blah blah”.

La duda entonces la sigo teniendo pero no sé si quiero preguntar de nuevo porque un No ya es muy frustrante como para oír un segundo. Su frase argumentativa fue muy ambigua y poco puntual.

Finalmente, decidí no pensar más en esto; estoy dedicando momentos de mi vida a descifrar a un hombre (que llora como nena, again too much information), cosa que nunca lleva a ninguna conclusión valiosa y además frustra en todos los casos.

Por lo pronto, tomé cartas en el asunto: quité la foto en la que estamos juntos de mi profile de Facebook y si pudiera, le vandaleaba el suyo, además de humillarlo en Guitar Hero porque soy muy madura, claro, y soluciono mis conflictos como adulta.

Pero qué carajos se cree? Dijo que No.

Chale, este es un tema de terapia… y mi psiquiatra se fue dos semanas de vacaciones.

Ocean Blue

Giving in to my questions
The silence shows me the way
Making my mark on tomorrow.-

Algunas cosas rebotan. Otras se incendian. Otras se quiebran sin remedio.
A veces lo que rebota te pega en la cara, o te quema, o te destruye por siempre.

Esta no es una de esas cosas.

Como consecuencia obvia cuando se me revuelve la vida, el blog tiende a sufrir. Nada que temer, a estas alturas sé que no puedo callarme por más que lo intente (y neta, lo intento). En retrospectiva, el conservar mi voz a pesar de las penas de la vida es lo que me mantiene medianamente cuerda… eso y mi terapia.

Sí, B y yo terminamos.
Mi reciente soltería  no me viene mal, pero tampoco es un lecho de rosas, tengo que admitirlo. Este proceso, a diferencia de los anteriores, no está cerrado; no quedamos mal, todo lo contrario, lo que nos permite ser civilizadas y honestas acerca de nuestros respectivos sentimientos. Lo mejor de todo es que rescatamos lo que era valioso y magnífico antes de que fuera envuelto en los issues que, irremediablemente al ser tan diferentes, teníamos. Eso es algo bueno. Debemos aprender cosas por separado, aún, para poder aplicarlas a una relación. Qué les puedo contar a ustedes, saben cuánto la quiero, se los he estado machacando mil y una veces, je.
Por otro lado, como las estrellas que respectivamente somos, son necesarias unas palabras de nuestra sala de prensa:

Miss P and B have confirmed their separation. They remain very good friends, devoted mothers of a cat, partners in crime, and already made plans to have dinner together soon. They are requesting their privacy to be respected at this time.”

Gracias.

Tomaré (y le daré, porque se lo merece aunque no me lo haya pedido) un periodo de descanso para sopesar las cosas y acabar de arreglar lo que me toca, que lo que desarreglamos lo hicimos con singular alegría.

Todo está ok por acá, ustedes qué cuentan?