Archive for inquisidora

Leave in silence (monólogo)

“You do not let someone else dictate your happiness”.-

Estoy triste; estos días me he dado cuenta que nuestras relaciones interpersonales penden de un hilo muy muy delgado que parece estarse rompiendo. 

El patrón es muy clásico, en orden de sucesión:

  1. mal entendido en persona o medios electrónicos
  2. mensajitos sms sin respuesta
  3. llamadas que van a buzón directamente
  4. silencio en msn
  5. bloqueo en msn
  6. emails sin respuesta
  7. bloqueo en facebook y otras redes sociales
  8. destrucción/desaparición de material gráfico y musical en común
  9. the end

En nuestros tiempos, cuando estamos más conectados que nunca, es cosa sencilla declarar una ley del hielo; las tecnologías contemporáneas comunican efectivamente las intenciones de ignorar y no dirigir la palabra precisamente al no comunicar nada. Obvio.

Dicen que hay ciertos “bloqueos para bien” y que es necesario algunas veces darse espacio interpersonal para llevar la fiesta en paz pero… qué tipo de amigo hace eso? Qué tipo dice “necesito tiempo”?
Qué tipo simplemente desaparece y se diluye con facilidad espeluznante sin siquiera decir nada!?
Cuántas veces tendría que intentar encontrarte para darme por vencida y enterada de que no quieres ser encontrado?

Lo peor es que, cómo te explico, ya no recuerdo si quería disculparme o… gritarte otro poco; ha pasado mucho tiempo. Tampoco sé si te interese mi excusa número mil millones en cuanto al mismo asunto o que siquiera tu amistad tenga un peso tan importante en mi vida. Sé que te perdí, sé que apesta, no tengo más datos. También registré que la última vez que me contestaste dijsite que estabas ocupado y llamarías después. Vaya evasiva barata.

Luego viene la zozobra. Estarás bien? Tendrás suficientes yogurts en el refri? saldrás con alguien? Dormirás mejor? Habrás arreglado esa puerta del patio que rechinaba tantísimo? Toda ésta se complica en fechas importantes porque, deberé llamarte en navidad? fin de año? tu cumpleaños? el día internacional del pay de manzana? 

Es triste porque te recuerdo cuando voy al súper (tu cereal favorito!), cuando me peino y veo mis aretes (tú tienes el dije del collar colgado en tu mochila), cuando escucho a tu banda favorita con la música que TÚ copiaste a mi Ipod… triste, porque me gusta y no he sido capaz de borrarla .

Será hora del siguiente paso? Borrón y cuenta nueva? Ya quité todas las fotos del Facebook donde te estoy dando besos interminables, parece que no te interesa saber/enterarte de cuánto te quiero y me duele que hayas decidido, unilateralmente, dejarme de hablar. Por gente como tú es que mi status jamás saldrá del “it’s complicated”. Sí, me equivoqué, merezco una segunda oportunidad pero no voy a suplicar por ella. No soy Satanás, gosh! Me extralimité y te di por sentado. La gente hace eso super seguido…

Ahora, qué nos hace falta para enfrascarnos en una verdadera y honesta confrontación de esas old fashion que no tienen que ver con webcams o teclados? En un café o terreno neutral cualquiera? Una tarde, completamente sobrios?
*sigh*  

Somos los peores seres humanos de la tierra, tú, yo; incapaces de manejar nuestras emociones en grados más complejos que los secundariles, negados a reconocer que un abrazo podría solucionar todo, aburridos en nuestras propias (imaginarias, de segunda) telarañas mentales, convulsos, inconexos. Tú y yo somos una partícula volátil, un gas raro esperando explotar.

Maduremos, si es eso acaso posible. Te bloqueo pero tú no; te hablo pero no contestas, te digo que borré tu teléfono de mi celular y pareces contrariado, envías mail pero luego nunca respondes si lo contesto, dices muchas cosas pero no a mí, visceversa, bleh. Todo se resume en que no puedes enfrentar que me interese porque desearías que todo se borrara tan súbitamente como empezó. Deseas tanto que me calle que lograste hacerme hablar conmigo misma: monologo lejos de tu oídos.

Newsflash: hay un precio a pagar en esto de las relaciones interpersonales. Éste es el nuestro. Reacciono, oficialmente, como niña a la que le jalaste el pelo para llamar su atención y una vez que la tuviste, no supiste qué hacer con ella: te saco la lengua.

6:03 p.m.: romperé tus crayolas.
6:04 p.m.: te pellizco.
6:04 p.m.: yo te pateo la mochila!
6:04 p.m.: te voy a embarrar un moco

Tú dices qué sigue.

Everyday I love you less and less

Everyday I love you less and less
I can’t believe once you and me did sex
It makes me sick to think of you undressed
Since everyday I love you less and less.-

Me encontraba en la fila de atención a clientes de Telcel -por cuarta vez este mes, claro!- esperando mi turno. Antes de mí estaba un señor madurito y nada feo que… me veía las tetas de vez en cuando. Oigan, qué va a hacer una? En esta ciudad es demasiado idiota andar tapada si no quieres volverte una sopa o entrarle a la combustión espontánea.

Bueno, el señor me veía las tetas sin molestarme para nada cuando se acercó alguien a quien sí le molestaba: su esposa. En ese momento, el señor saca su celular, marca a donde sea y comienza a hablar por espacio de 15 minutos; todo el tiempo ella estuvo parada junto a la fila, esperando a que él colgara.

La señora era… sin mentirles… horrible. En sus cuarenta y muchos, bajita, con un cuerpo deforme por haber parido a 3 huercos, con paño, arrugada, vestida con una camisa, ajá, no blusa, pelo quemado de tanto tinte, una pinza deteniéndolo en la nuca, unos pantalones que al quedarle largos (por su estatura) había doblado más arriba de los tobillos, rematando en unas chanclas tipo ballerina más gastadas que nada. Tenía los ojos delineados, no me pregunten por qué.

Creo que notó mi escrutinio, además que el señor me veía las tetas, así que estaba visiblemente molesta. Uno de sus huercos, de como 14 años, se acercó a decirle no sé qué al papá y él, inteligentemente, lo dejó cuidando el lugar en la fila. Ahora yo tenía delante al puberto; al lado, la señora.

Su padre, nada pendejo, fue a “recibir asesoría e información” de la chica que promocionaba los equipos de Sony Ericsson. La edecán estaba, bueno… como para comérsela con canela y leche tibia. Traía una blusita roja y unos pantalones blancos pegados que son penados con la muerte en todo territorio musulmán. Bueno, se imaginan el resto.

La señora se puso peor y dijo a su retoño:

“Qué está haciendo tu papá allá?!!! Viene a hacer un cambio de región y de línea, no a comprar un celular! A mí no me lo ha cambiado en AAAAÑÑOSSSS; mira la porquería que traigo!”

Yo suspiré. La situación era patética en más de un sentido.
La ñora haciendo berrinche; el ñor viendo tetas y culos en sus narices mientras, claro, le daba un mal ejemplo a su hijo.

Pasado un rato ambos se sentaron en la sala de espera. Nunca se dirigieron la palabra y él aprovechaba cada excusa que tenía, llamadas, para levantarse y alejarse.

Mi cabeza no podía dejar de hacer conjeturas acerca de cuántas amantes tenía el marido en cuestión, cuántas tipas se pagaba o levantaba en tables o cuántas vivían de su dinero MUCHO mejor que su esposa. En este caso no aplicaba para nada lo de catedral-vs-capillitas. Él estaba, obviamente, avergonzado de que ella estuviera siquiera cerca. Sad sad shit.

Siempre fue así de fea o se puso así con los años?, me pregunto; mi mayor interrongante es, todavía, qué sienten esos hombres al respecto de haber contribuido para convertir a una mujer en una bruja resentida y cómo ellas lo permitieron?
Son las abnegadas madres de sus hijos, claro, pero son mujeres también que han perdido todo brillo -y respeto a sí mismas, al parecer- en pos de… de qué?
Alguna vez debió ver en ella algo lo suficientemente valioso para desposarla, no? O una serie de talentos, una personalidad magnética y seductora… algo??
Sé que esta brujificación no sucede en todos los casos pero cuando sí, qué aplica?

Me sentí mal por él.
Me sentí mal en tono pena ajena porque yo no podría dormir pensando en que ayudé a destrozar y reducir a una mujer a ese grado y no hice nada al respecto para evitarlo… claro, menos podría dormir junto a ella sin necesitar drogas duras, o una imaginación de lo más plástica.

No entiendo esa dinámica, en serio; pienso en el karma negativo que genera, además de las consecuencias para los hijos y sus futuras generaciones. Ellos VEN que su padre no quiere a su madre, no la respeta, no la desea, no la soporta siquiera en las inmediaciones de su espacio y la humilla públicamente.

Por qué habrá personas que se sorprenden de la degradada imagen del matrimonio?
Like doh!

Alguien explíqueme.

Back to black

Los recientes eventos de índole arcoiris me hacen reflexionar en varios sentidos; primero porque me siento aludida, pero no representada, y porque es hora de ponerle fecha… a la boda!

[.... ....]

¿Ya tragaron saliva? La boda no es mía, por cierto; solo seré testigo.

Tengo varios días investigando acerca de Sociedades de Convivencia y a pesar de mi ínfimo conocimiento de leyes me parece algo muy claro: es atole con el dedo.

No me hagan caso, para argumentar el punto citaré a mi abogada de cabecera:

Se equipara más o menos al concubinato, incluso se puede especificar la forma en la que van a regir el patrimonio; en realidad para lo que sirve es porque se generan derechos alimentarios y sucesorios; si uno de los dos es declarado interdicto el otro ejercerá la tutela; si se separan y uno no tiene ingreso, tiene derecho de pensión alimenticia por la mitad del tiempo que duró la sociedad.

Derechos alimentarios y sucesorios… ¿a qué precio?
Ahora que California ha legalizado, o mejor dicho, despenalizado, el “matrimonio gay” (sus equivalentes o versiones Simi) recuerdo un artículo que leí hace poco en Salon que dice las parejas están descubriendo las implicaciones legales, económicas y, claro, consecuencias generales de meter al gobierno y sus instituciones en una relación… lo interesante es la parte de estar contrayendo obligaciones, pero sin acceder a los beneficios del todo, entiéndase por ellos la seguridad social, por ejemplo. Además, los divorcios pueden ser un dolor de cabeza imposible de describir.
Diría B: “eso no mola”.

Ella está muy segura, es radicalmente directa en acotar “yo no me quiero casar” y todo lo que tenga que ver con el verbo le provoca convulsiones. Mi propia naturaleza kitsch me hace fascinarme con la idea por unos minutos pero en cuanto llego al “acepto” … se pone más difícil. En mi cabeza no cabe cómo se pueda asegurar que serás esa persona y sentirás esas cosas por el resto de tu vida, es como negar que las situaciones cambian, que las personas crecen, que eventualmente cambian de opinión. En fin.

Como sea, mientras esté con B me quedaré señorita, que ella no hará de mí una mujer honrada en ningún caso.

¿Ustedes se “casarían” de tener la oportunidad?

Entre otros comentarios, este 17 de mayo (mañana) es el Día Nacional contra la Homofobia y la Transfobia. Suena medio aleatorio pero se estableció en esa fecha porque coincide con la remoción de la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales de la OMS, en 1990. Eso fue hace menos de 20 años, así que creo que se han dado cambios efectivos y rápidos desde entonces; eso es bueno.
Esta es la primera vez que se celebra en México, porque es una iniciativa, podremos imaginar, de ONGs extranjeras (he aquí un spot).

Como cualquier otra cosa que nos copiamos, esta no fue la excepción y la versión mexicana resultó ser bastante menos… glamourosa. El anuncio de televisión que lo promueve (no recuerdo el canal, sorry) es literalmente grotesco, enfocándose en imágenes sacadas de marchas gays del DF donde se pueden ver muchas banderas, muchas pelucas e innumerables travestis ataviados en sus trajes de trabajo, con esos que imitan a Niurka o similares. Eso no me parece, no me representa, se los aseguro.

Algo que no comenzamos a digerir en México, y que es lamentable, es que los gays, bi y cualquier otra minoría que no sé mencionar con su sustantivo políticamente correcto, somos mucho más variados que esos seres multicolores. El anuncio lejos de sensibilizar y hacer reflexionar a la población acerca de la invisibilidad, de la necesidad de empatía y destacar el hecho de la cotidianidad que implica convivir con gays al, no sé, mostrar rostros cualquiera, personas abrazadas y tomadas de la mano, se me ocurre, o simple texto, se va a buscar protagonistas entre aquéllos más estereotipados y flamboyantes.

Según mi punto de vista, eso no funciona. El mensaje se desvirtúa y queda en un “cuando veas gente así, no le grites maldiciones” en lugar de apelar a reflexiones más profundas.

Mi celebración será diferente: yo convertiré a mañana en el “día internacional de abraza a cualquiera”, porque estoy consciente de que las preferencias sexuales no tienen cara definida, ni colores chillantes que las hagan destacar; me vestiré de negro en señal de protesta a la invisibilidad de la bisexualidad, al miedo, y a la ignorancia, que es lo que alimenta a la homofobia, a la discriminación y a todos y cada uno de los atropellos a los derechos humanos de minorías.
Brindaré con vino rosado por que, algún día, se entienda que con quién te acuestas debe estar en un segundo plano cuando eres un ser complejo, rico y en constante evolución.

Están invitados!

De prisa y sin voltear

Yo, como todos ustedes, claro, batallo para entender a la gente. Dejé de preocuparme demasiado por eso hace años, pero cuando me da lo filosófica, no puedo evitar aún hoy sorprenderme de la naturaleza humana, su falta de lógica y la trascendencia de su infinita estupidez.

Lo que más me molesta es la incoherencia en la que pueden vivir tantas personas y peor cuando se dan el lujo de juzgarte sin una invitación. En este rubro cabrían:

  • las feministas radicales vueltas defensoras de los derechos de la familia, la belleza de la maternidad y la monogamia heterosexual.
  • las drogadictas promiscuas vueltas cristianas / new age / scientólogas que acotan que tu vida es “poco espiritual” porque los credos te valen madres
  • los que aún creen que la cantidad de hijos que engendran equivale proporcionalmente a su hombría
  • aquellos entes que consideran que un mínimo respeto y conciencia ecológica son fantochadas
  • etc.

Para mí es mitología eso del arrepentimiento sin segundas intenciones, la bondad descubierta y todas esas cosas que hacen a gente decir cosas como:

“No vuelvo a trabajar en en ningún proyecto que ofenda mi fe, mi familia o mi comunidad latina”, dice ahora orgulloso.
¿Y a qué obedece este cambio? La vida superficial basada en los placeres dejó de llenarlo.

La ironía de la vida en todo su esplendor! Pfff!

Yo soy harina de otro molino; tengo firmes valores que no tienen que ver con los morales, tengo ideales que no tienen que ver con el capitalismo y tengo un espíritu que va más allá de las habilidades administrativas de cualquier iglesia; mis experiencias de vida son, buenas y malas por igual, para mí tan valiosas y apreciadas que estaría literalmente “escupiendo para arriba” si decidiera, un buen domingo del señor, arrepentirme de todos mis pecados y encontrar una respuesta más allá de mi humana condición. No.

Soy la consecuencia de todo lo que decidí y lo que no decidí pero me sucedió, de las cosas que busqué y las que me encontraron, de aquéllos que me quieren y los que me dañaron. Hice algo con los datos que protagonicé, con mi historia, con las armas que tener un cerebro funcional me asignaron y por lo mismo, puedo asegurar algo:

No te creo.

Ajá, no me vengas conque la verdad la tienes tú, con sermones huecos y revelaciones de adultez que te llevan por el “camino de la luz”. Si en verdad fueras tan feliz, tan completa, tan mil veces intocable por los placeres mundanos en los que yo estoy sumergida -o me regodeo-, ni siquiera tendrías que decírmelo porque se notaría tan a todas luces que sin provocación me acercaría a decirte que resplandeces.

No te creo.

No creo que estés más allá del dolor de la soledad, de las lágrimas de ira, puedas voluntariamente callar los chillidos entre tus piernas o no disfrutes de los chismes de barrio; eres como yo, carne y hueso, y más allá de toda duda, un ser humano que tuvo en sus manos su destino y se dio por vencida por, claro, su propia pusilanimidad.

Más bien, me das un poco de vergüenza; eso y todo tu alarde de incompletud.

Tan frágil, tan perdida, tan arrepentida de nada y de todo, que lo único que puedo pensar es que qué bueno que no estoy en tus zapatos, que tengo una personalidad inquebrantable y mucha valentía para enfrentarme a retos que tú no puedes siquiera concebir.

La vida es una circunstancia, casi un accidente y debe administrarse de prisa y sin voltear; con la frente en alto, el corazón en guardia y los pies bien firmes en la tierra.

Cualquier otra cosa, pienso sinceramente, es perder miserablemente el poquísimo tiempo que tenemos para encontrar la felicidad.