Zapatillas de cristal 9 April 2007
So I’m sitting at a bar in Guadalajara
In walks a guy with a faraway look in his eyes
He said “I’ve got as powerful horse outside
Climb on the back, I’ll take you for a ride
I know a little place, we can get there for the break of day.”
I said “In these shoes? No way, Jose”
I said “Honey, let’s stay right here.”
.- “In These Shoes?”- Kirsty MacColl
Una cosa es ser una princesa con corona propia, con una representativa pero suficiente cantidad de vasallos, vates que cantan las glorias del reino y alaban mi belleza y fetiches propios de la realeza pero, finalmente, hay cosas que no se compran y que simplemente se tienen o no se tienen como, por ejemplo, unos pies lindos.
No se vale que el día de hoy mi autoestima esté siendo atacada literalmente por donde más le duele.
Desde ese momento quise saltar de la cama y correr, descalza, claro - las locas en arranques de desesperación corren descalzas siempre- para que no viera mis horrendos pies de personaje de Shrek, de Klingon, de Nana Pátula.
Es horrible cuando tus defectos son tan visibles y tan fácilmente señalables.
Mis pies son enormes, demasiado gruesos, anchos, de tamal mal amarrado. He pasado demasiados años enfundada en tenis como para que no tengan difíciles y tristes consecuencias especialmente en los dedos meñiques de ambos lados (que también me rompí al principio de mi adolescencia mientras era jugadora de basketball) y los dedos gordos. Aparte son de naturaleza rugosa, como de amazona con muchos kilómetros recorridos en la jungla.
Nunca NUNCA, los zapatos lindos simplemente NUNCA me quedan porque son demasiado delicados, delgados y estilizados para mis pies y sus características de homo faber, de antepasado del Yeti.
La zapatilla de cristal de la Cenicienta nunca me hubiera entrado más allá del arco, period. Probablemente la hubiera roto.
Por más que me pongo cremitas y pomadas y los consiento, su fealdad siempre me delata y le dice al mundo que yo soy Janny from the Block, y deja clarísimo que I used to have little and now I have a lot… pero no lo suficiente como para solucionar ese detallito y ser una persona normal que se puede enfundar en todo tipo de calzado sin reparar en delgadeces, materiales, anchos de tacón o altos de plataforma.
No, soy una pobre cuasi obrera condenada a los modelos talla trasvesti, pero ni esos me puedo poner, porque yo no camino lindo en tacones, snif…
Mis pies me causan dolores de ego. Mareos de autoestima, alucinaciones de amor propio.
No van con el resto de mi principesca persona.
Odio mis pies. No son femeninos, ni fotogénicos como para fetichistas, ni específicamente talentosos.
Por otro lado, tal vez no sean tan feos y la reacción de Mr.E a su castración psicoemocional sea atacarlos.
Huh…mmh…



