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Sleepless

Las cosas han estado desordenadas estos días por diversas razones derivadas de una muy específica: tengo insomnio y eso es… casi fatal.

No soy alguien que enfrente el insomnio de manera madura; no me da por leer novelas clásicas rusas, ni por sintonizar una estación de música clásica 24 horas, ni por ver el History Channel; tampoco me pongo a limpiar, contar borregos, o pintarme las uñas de los pies de diferentes colores.

Yo me angustio, mucho mucho; me vuelvo loca en micro e incluso llego a convencerme de que las causas son físicas, materiales, espirituales, ambientales y hasta supernaturales… o todas al mismo tiempo.

Le entré al feng-shui y moví la cama de lugar… a las 4.30 de la mañana.
Me puse a redecorar, ya que decidí que el edredón me estaba sofocando y eché a la lavadora toda la ropa de cama… a las 3.40 de la mañana.
Salí a bailar el viernes pasado pensando que el plan era infalible: me cansaría tanto que caería redondita, súpita, apaleada sobre mi cama esponjadita con olor a lavanda… pero nada más me deshidraté y resulté ser la única que terminó la velada sobria y entera entera a las… 6.20 de la mañana. Fungí como conductor accidentalmente designado; llegué a casa a preparar el desayuno. No dormí el resto del día.

También he intentado escribir sin mucho éxito a pesar de que logré acumular la milagrosa cantidad de 15 borradores. Lamentablemente, cuando los leo por la mañana carecen completamente de sentido.
Qué quise decir cuando escribí “demasiada información” o “antes-durante-después”? Debo alejarme de la computadora cuando tengo insomnio, fijo.

El colmo es no logro dormir incluso si tomo puntualmente mis somníferos. Ya llevo como una semana. Pido esquina.

La explicación de mi madre es que estoy muy estresada por… culpa del francés. Sí, ella está convencida de que mi determinación por aprender el idioma de Baudelaire me está quitando el sueño de manera literal.
B dice que debería ir, de nuevo, a checar mis dosis y medicamentos ya que alguno de los chorrocientos puede estar haciendo corto circuito. 
A mí se me está acabando la imaginación para ocupar esas horas de vigilia; son silenciosas, lúgubres, húmedas y confusas.

Me imagino cosas, me hago telarañas mentales, pienso tonteras… situaciones que no son raras pero llegan a ser agotadoras cuando se les dedican más horas de las consideradas saludables. Además, si lo hago por la madrugada no tengo nada que hacer durante las horas laborales, claro.

Extraño esos sueños sin sentido donde me paseo con Justin Timberlake, o conozco una sirena, o floto, o lo que sea; qué decir de los cochinos, violentos, sangrientos. Quisiera que existiera forma de abrirme la cabeza y rescatar esas imágenes primitivas antes de que mi cerebro en vías de autodestrucción las extinga para siempre.

Hoy me haría feliz hasta soñar con angelitos… por más celestiales, inmaculados, resplandecientes y aburridos que fueran.

Cuéntenme un cuento.

De personas peluditas

Es una de mis políticas ser apolítica (wtf?) en el sentido de cero afiliación partidista o a grupos con intenciones de protesta. Creo, por otro lado, en la posibilidad de cambiar al mundo yendo de lo micro al macro y de nunca obviar eso que mi abuela me repetía y repetía: “candil de la calle, oscuridad de su casa”. 

En el blog hablo relativamente poco de lo que pasa en la casa, en sentido cotidiano literal. Mi casa es un reino de reciclaje, reuso y administración de la energía en todo momento. He logrado sobrevivir sin aire acondicionado por 4 años porque me siento culpable de desperdiciar electricidad así; sin secadora proque soy incapaz de chuparme los hidrocarburos de esta tierra para que mi ropa huela rico. En mi casa solo se encienden luces si son extremadamente necesarias y ningún foco se queda prendido una vez que se sale de una habitación. Reciclo papel, aluminio, bolsas de plástico; uso el mínimo de detergentes, reciclo y evito comprar pilas, llevo mis propias bolsas al super, compro a granel cuando puedo para evitar consumir cajas y empaques; no hago composta solo porque tengo un pedazo de jardín microscópico que es donde mis gatos hacen su vida y son felices. 

Ese es el punto de este post, mis gatos son felices. Tengo tres, Nicolasa “Coco” de 5 años; La-la “La” tiene 3, Edipo acaba de cumplir 1. Estos días he pensado que ya va a ser invierno, que habrá mucha necesidad de darle casa a animales antes de que el frío arrecie, que la comida escaseará y que la gente realmente afectada por la crisis va a abandonar a sus mascotas en la calle porque no las puede mantener más. El escenario me hizo pensar que es hora de hacer que la familia crezca y siquiera UN animalito de esta tierra pueda tener una vida decente en un lugar donde se les va a querer, alimentar y apapachar.

Así que, tendré un nuevo hijo! Sí! B me compró un platito precioso para el nuevo gato que se sumará a los 3 que están regados por la cocina porque, como se debe, cada uno de mis hijos tiene el suyo. Porque, claro, es de todos sabido que a Edipo le gustan sus croquetas mezcladas con comida de lata y unas gotas de leche, lo de La es la comida seca y a Coco le da lo mismo. 
Con juguetes, afiladores de uñas, tapetes individuales y hasta una fuente que les filtra el agua que beben, no sé qué más en esta vida podría pedir un gato.

Pues bien, doy gracias que no estoy en San Nicolás que de ser así, sería multada por mi estilo de vida e intenciones. El Reglamento para la Tenencia y Protección de Animales Domésticos en San Nicolás dice:

“Toda persona podrá tener en su casa-habitación y/o predio urbano hasta dos animales domésticos, condicionado al espacio suficiente, de tal manera que tanto el propietario como la especie no se vean afectados, así como que dichos animales no constituyan una molestia para los vecinos”.

Tendría que enlistarlos en un padrón municipal como si fueran judíos en plena guerra, hacerles una cartilla de vacunación oficial (porque según la ley, al parecer las de los veterinarios particulares son inválidas) y esperar a que la viejita de mi vecina no se enoje porque Edipo tiene vida social nocturna y me lo manden encapuchar.
Que bueno que no tengo perros, porque en ese caso debería ponerles bozal y cadena si salieran por la puerta… así sean una de esas razas que crecen hasta el tamaño de una rata urbana común…

No me malentiendan, me ENCANTAN las leyes que se preocupan pos los animales pero ésta no es una de ellas. Está disfrazada de eso porque de serlo y en beneficio afectara directamente el bienestar de las mascotas (en este caso una barra idiota) se establecerían campañas de vacunación cada semestre que incluyan TODO el cuadro necesario, no solamente la antirrábica, se pondrían a arreglar y mantener los antirrábicos, legislarían en casos de crueldad animal e impulsarían una educación de cultura animal en los niños (y adultos) que creen que sus perros son de plástico, se preocuparían por mantener zonas verdes donde los perros (y niños, de pasada) pudieran hacer ejercicio junto a sus dueños…. eso sí es necesario.

Estoy de acuerdo, por otro lado, en la parte que controla la tenencia de animales de corral en las casas, pero… animales de compañía? En la ley no parecen existir excepciones o casos especiales donde personas como yo, simplemente preocupadas por el bien universal, los animales y su familia (en ese orden), puedan hacer las paces con estas reglas.

Hago lo que puedo porque me interesan los asuntos que tienen que ver con este tipo de leyes y por eso seguí tan de cerca la Prop 2 de California (aprobada!) y por eso ando metida en estas cosas desde niña, porque se trata de dignidad, cariño y bienestar para animales que de otra manera, y gracias a esta ley, acabarán en la calle, hambrientos y enfermos porque la gente no se hará cargo de ellos para evitar multas idiotas.

CL tiene un punto cuando dice que la legislación repercutirá en la mejor distribución de beneficios humano-animal pero me pone mal que mientras ese feliz escenario que se espera lograr -if ever- se cristaliza habrán muerto y sido abandonados infinidad de perros y gatos.

Tal vez mis esfuerzos distan mucho de afectar el mundo de manera global pero no creo que la prohibición lleve a un beneficio a corto plazo. Se lograría si hubiera facilidades para aquellas personas que tienen más de uno, se niegan a deshacerse de él y tampoco consideran justo el tener que pagar una multa por ello. Esto prueba que cada paso adelante en asuntos de derechos de los animales se dan dos pasos atrás.

Pero CL también dice que soy una burguesa con gatos con collares de joyitas, peinados y manicureados que no tiene nada que hacer.
Esa es otra posibilidad.

Cold water

El pasado viernes, en plena disco y con una canción cualquiera, recordé tenía una incógnita pendiente, derivada de un post anterior. Sí, en esta disco estaba C, el que dijo que me quiere coger desde los noventa, ahora sí con su esposa, quien me saludó de lo más cordialmente.

Yo ya estaba entrada en tragos porque ese día fue relevante socialmente hablando: mi asistente renunció y se va de la ciudad a superarse académicamente, así que brindamos desde las… 8.30, más o menos; de ahí nos pasamos al antro.

En la disco me puse cariñosa -en sentido no tierno- con H, situación que consta en mínimo un par de fotos donde él me está abrazando mientras le lamo una oreja… se imaginarán. Tampoco es raro, nuestra amistad suele no tener fronteras físicas muy bien definidas.

Digamos que eran las 4 am cuando vi a H muy detenidamente y lo abordé. No me acuerdo las exactas palabras, pero la idea era clara: le dije que nos fuéramos a mi casa, a cojer, que ahora o nunca, que no había mañana, ya saben.

Todo lo anterior porque me picaba la duda del por qué él nunca me había hecho insinuación alguna y porque, como bien apuntó medio mundo en los comentarios, el chico no es de palo, además de que lo quiero enormidades y es muy lindo. Qué podríamos perder? Nada.

Entonces, su respuesta a mi propuesta directa muy directa en cuando a las actividades de la noche, o cómo quería que terminaran fue una risa nerviosa, cara de incredulidad y un determinante No.
Dijo que No. Así sonó, con mayúscula.

Abrí mucho la boca. Me congelé por un instante. En medio de mi confusión, ni siquiera se me ocurrió preguntar por qué no. De hecho, lo primero que pensé fue decirle algo como “… y quién carajos te crees para decirme que no, imbécil!??!!”. Bueno, hasta se me bajó el pedo, con eso les digo todo.

Él me veía como si nada acabara de suceder, totalmente en otro asunto. Usé su nombre completo (cosa que solo hacemos en casos serios y delicados porque nos tratamos de cariño y hon, respectivamente) y agregué: “tienes media hora para pensarlo”.

Me fui por una cerveza -otra!- y aproveché para meditar un poco lo que acababa de suceder. Me dijo que No. El tipo me había dicho que No. Damn.

Entonces noté lo poco acostumbrada que estoy a eso, a escuchar un no a propuestas de ese tipo. Usualmente ni siquiera tengo que preguntar, por dios. De hecho, ahora que lo escribo me siento un poquito (eufemismo) patética; qué necesidad siquiera de PREGUNTAR!?… por qué no simplemente me lo llevo a mi casa sin avisarle, o lo drogo para violarlo?! Como sea, las cosas no estaban saliendo como yo me esperaba: estaba recargada en la barra y H me había dicho que No. Crappy night.

Hice tiempo, fui al baño, bailé con Hmlst (coincidimos sin querer), me fumé un cigarro, pedí una canción y regresé. H me vio y fue hacia mí.

“Oye, neta, no puedo, no te pongas rarita”

Ahora sí que me estaba ofuscando; ahora sí que le iba a soltar una cachetada en público, ahora sí que el alcohol en la sangre estaba haciendo estragos porque no respondí físicamente como mi cerebro exigía hubiera preferido en ese momento.

Atiné a preguntar:
“por qué carajos no puedes??!”, me faltó agregar “y por qué tus amigos casados sí pueden?” pero se me hizo too much information.

“Tengo una junta mañana a las 11″

Dijo eso. Lo juro.

Más confusión, más boca abierta, más ganas de darle una cachetada. Me cambiaba por una junta a las 11. Todo mi hotness y disposición para hacerle cochinadas castigadas penalmente, por una junta. Me dio algo, algo, y luego me vi, como dice B, verbalmente violenta.

“Chinga tu madre con tu junta, tu jodido sentido de responsabilidad y tu ñoñez”

No era feliz, neta no lo era; no me esperaba para nada esa situación, ya que la tenía, quería salir de ella lo más pronto posible.
Lo bueno fue que solo nos quedamos otra media hora y Ang declaró retirada.

Nos despedimos, H me abrazó y dijo “descansa”. Como la furia no se me había bajado del todo, recién salí del antro le mandé un sms con su nombre completo (segunda vez en una noche! escandaloso!) junto a un “WTF?”. No me contestó.

Ahora mismo no sé si su razón idiota era una barra, o si no se atrevió a decirme “no quiero contigo desde los noventas” o aquella pendejada de “es que somos amigos y no quisiera perderte blah blah blah”.

La duda entonces la sigo teniendo pero no sé si quiero preguntar de nuevo porque un No ya es muy frustrante como para oír un segundo. Su frase argumentativa fue muy ambigua y poco puntual.

Finalmente, decidí no pensar más en esto; estoy dedicando momentos de mi vida a descifrar a un hombre (que llora como nena, again too much information), cosa que nunca lleva a ninguna conclusión valiosa y además frustra en todos los casos.

Por lo pronto, tomé cartas en el asunto: quité la foto en la que estamos juntos de mi profile de Facebook y si pudiera, le vandaleaba el suyo, además de humillarlo en Guitar Hero porque soy muy madura, claro, y soluciono mis conflictos como adulta.

Pero qué carajos se cree? Dijo que No.

Chale, este es un tema de terapia… y mi psiquiatra se fue dos semanas de vacaciones.

Just like my mother

Leí en alguna parte que ser una bitch es lo de hoy… pero no tengo la referencia (por lo que existe la posibilidad de que yo misma lo haya afirmado, nadie más).

Estoy algo consternada porque me encuentro sumida en una temporada de insatisfacción generalizada que está dándole tintes extraños a mi existencia. Será que algo así se espera cuando se “madura”? Bueno, si es que sí, estoy a NADA de ser esa viejita que se queja por el ruido del radio del vecino, por el ladrido del perro de la de enfrente, la que llama a la grúa si un carro está invadiendo dos centímetros su cochera, a la policía si ve “un hombre sospechoso” y la que dice cosas como “esta juventud está toda perdida, m’ija!”.

Van los ejemplos.

Air rage

A nadie quien haya, por equivocación y dejándose llevar por la publicidad engañosa, “volado” por VivaAerobus le cabe la duda de que la aerolínea es lo peor que puede existir . En serio, me quedo sin epítetos para definirla; no sólo es sucia, apestosa y naca, sino analfabeta, pinche y mala para la salud. Lo peor es que por los cuatro cacahuates que pagas por viaje, no puedes ni siquiera quejarte porque ninguno de sus representantes habla algo que no sea un dialecto oscuro de alguna selva del sur del país. Las “aeromozas” estaban el día anterior sirviendo cerveza en un estadio o lavando ajeno y son todas politeístas, además de que están efectivamente entrenadas para contestar NO a cualquier pregunta que se les haga.
La experiencia de servicio te hace desear fervientemente SER una maleta en el compartimiento de equipaje en algún avión de Mexicana: mínimo esos están sellados, y cuando recoges tus pertenencias no están empapadas de extraños líquidos, tienes más espacio para estirar las piernas y no tienes que estar en contacto con los dueños de las pacas amarradas con mecate que van a tu alrededor.
En la parte de carga de un avión de a deveras tampoco hay aire acondicionado que gotea ni ñoras cambiando los pañales de sus autóctonos retoños en el pasillo.

Gracias a la mencionada empresa encontré mis límites de resistencia en más de una actividad extrema: desde sentarme por horas en algo que parece lejanamente una silla plegable que encontrarías tirada en un panteón público, hasta echar de menos que alguien que no sea yo misma esté interesada en mi ritmo cardiaco o respiración entrecortada. Definitivamente, por viajes en avión de ahora en adelante no pago menos de 4000 pesos cualquiera que sea la distancia.

Esto incluye la política de evitar todo vuelo que haga escala en Estados Unidos por más barato que salga, por que no me da la gana andarme encuerando de a gratis frente a gringos paranoicos que encuentran armas de destrucción masiva hasta en la sopa Maruchan.

Hate them all!

Movie Rage

Gerencia Nacional de Cinépolis: A través de la presente me dirijo a ustedes para exponerles una grave falta desde administrativa hasta legal de su parte. El día miércoles 23 de abril asistí a Cinépolis Cumbres Monterrey a la función de las 7.55 de la noche de la película “Antes de que el diablo sepa que has muerto”; clasificación C, información que copié de su propio sitio web. Pues bien, entre el público no solo estábamos mi pareja y yo, sino dos familias completas compuestas por 4 adultos y 3 niños: uno de aproximadamente 10 años, uno de 3, y un bebé de brazos.
Creo que podrá entender mi disgusto inicial al escuchar altísimos balbuceos en las escenas más dramáticas de la película o lloriqueos por papá o mamá en una película Clasificación C. Si tiene duda a lo que me refiero con esto, copio un párrafo del acuerdo mediante el cual se expiden los criterios para la clasificación de películas cinematográficas publicado en el Diario Oficial de la Nación el jueves 4 de abril de 2002:

C “Para adultos de 18 años en adelante”.
Esta clasificación es de carácter restrictivo.
Indica que prohíbe la entrada a menores de 18 años.

Consideraciones:
Una persona de 18 años de edad o más tiene plena capacidad de discernimiento y es consciente de sus acciones y consecuencias.

Criterios:
La narración de los hechos o situaciones es detallada. El tratamiento del tema o contenido requiere de un nivel de juicio y discernimiento que por lo general no tienen los menores de edad. Puede contener horror detallado, alto grado de violencia o violencia cruel, conductas sexuales explícitas, adicciones y consumo de drogas. El lenguaje es el necesario para cumplir los propósitos narrativos.

El bebé no paró de llorar durante toda la película mientras el otro niño corría debajo de la pantalla sin dejar de balbucear en volúmenes comparables con los de su sistema sorruound de “última teconología”; toda la sala se unió en una súplica a la madre para que se saliera pero ella nunca lo hizo.

¿Cómo es que se le vendieran boletos a esas personas de una película clasificación C si la pañalera ocupaba todo un asiento y la carriola la mitad del pasillo? ¿Cómo se les permitió ingresar a la sala y por qué ningún representante de su empresa hizo algo antes de que el único niño en silencio (el de 10) viera cómo le volaban los sesos a más de uno y serie tras serie de sexo explícito, entre otras cosas? ¿Por qué confiar en el criterio de gente que obviamente NO lo posee a la hora de seleccionar la película que verán y permitirles hacer lo que se les de la gana en detrimento de la experiencia de los demás?

Cuando salimos, y mi pareja evitó que hiciera justicia con mi propia mano, era demasiado tarde y se nos informó que el gerente se había retirado.

Lo que pudo haber sido una tarde sin contratiempos se volvió un grandísimo dolor de cabeza que derivará en que mi pareja y yo, más todos nuestros amigos y conocidos lejanos, no nos paremos de nuevo en una de sus salas en el futuro. Es inconcebible que mantener la calidad del servicio le interese tan poco a su empresa y a su equipo como para permitir que cosas como ésta sucedan. Las clasificaciones están ahí porque cumplen una función y a Cinépolis parece no interesarle.

Está bien, para eso existen las películas piratas, para evitarse malos ratos entre entes sin pizca de talento social funcional básico, gracias por recordármelo!

Cinépolis está vetado.

Food rage

Esto de saber cómo se hace la comida, y manejar vocabulatio gastronómico, tiene sus downsides: también se aprende a juzgarla con argumentos aplastantes. Entre semana B me llevó al Vips (decisión no basada en opción, sino en conveniencia) y le arruiné la comida quejándome de la mía por unos 40 minutos. Tenía muchos puntos, en serio: pedí unas simples milanesas de pollo rellenas de espinacas con una salsa concasse sin chiste pero hasta ESO pudieron arruinar los ineptos y chafos encargados de cocina. Todo comenzó a ir mal desde la crema de champiñoñes: estaba tibia, descolorida, aguada, desabrida y grasosa; además estaba decorada con rebanadas que habían obviamente salido de una lata de no muy aristocrático origen; como soy tan linda no hice aspaviento, sonreí y la hice a un lado mientras B se comía la suya, seguí platicando y cuando notó que no había tocado el plato preguntó por qué; de ahí ya no pude detenerme.

Cuando el pollo llegó, el plato estaba caliente y bien presentado pero también estaba seco (infiero que por haber estado congelado desde 1985) a un punto que la recalentada removió todo jugo esencial que las pechugas pudieron haber tenido. El relleno de espinacas sabía a cualquier cosa menos a eso (igual y era perejil, equis), la salsa era puré adulterado con agua y la guarnición de papas daba miedo: estaban medias crudas, montadas sobre “crema” que al contacto con la salsa se separaba y convertía en nata, sepultadas debajo de un queso gratinado con textura de látex y brillo de grasa no comestible.

En pocas palabras, era demasiado para mí.

Después de escucharme decir todo eso en una sola emisión de aire, B solo sonrió, me acarició la mejilla y dijo “te quiero”, lo que indica que su nivel de masoquismo es altísimo. También me ofreció de su filete de pescado con salsa de tinta de calamar que estaba mucho mejor que el mencionado pollo del infierno. Cuando me vio con toda la intención de levantar mi plato para írselo a embarrar al sous chef en el mandil dijo “dame acá, yo me lo como” y lo jaló hacia ella.
Eso fue lo único que evitó que me volviera una energúmena.

Wine Rage

HB me llevó de escort a una presentación de libro. Ante un auditorio lleno de jodidos, intelectualoides y gente muy mal vestida y peinada, alguien le dijo al autor que era el “heredero de Monsiváis”, no sé cómo aguantamos las lágrimas de risa. Por otro lado, además de ser una prueba para mi vocación y entero conocimiento de la evolución de nuestra especie, el evento fue divertido porque vi a unos amigos que no me había encontrado en un par de años.
Frente a la administradora del recinto uno de ellos me preguntó si quería una copa del “vino de honor” a lo que yo contesté: “no, gracias, querido; tengo otras maneras más creativas de poner en riesgo mi salud y la pureza de mis sentidos”. Ante su carcajada agregé “la neta no me quiero quedar ciega antes de los 30 porque cualquier cosa que no sea mínimo cosecha 98 me saca ronchas”.

No creo que me vuelvan a invitar.

Por cierto, Talina, el sábado abrimos un tinto Pata Negra Gran Reserva 2001 y estaba tan MALO que B dijo “no tomes más, se te sube mucho como para desperdiciar tu resistencia con esta cosa asquerosa”. Te digo, Valdepeñas no es una denominación de origen que valga la pena.
Acabamos la velada con un Beaujolais de mucha mejor textura y final; lamentamos que si sigue así el euro no vamos a volver a ver en este continente ese tipo de vinos.
Triste.

Kitchen rage

Esta historia comienza hace una semana y media, cuando el director corrió al Chef que era mi maestro. El incidente que acabó con su despido tiene que ver conque a mitad de una degustación se dirigió hacia uno de sus alumnos y dijo algo en el tono de “estás tonto o qué?!” con cierta desesperación.

Claro, hubo reprimenda y regaño pero todo se salió de control cuando los PAPÁS del que estoy segura que merecía ese “tonto o qué?” se quejaron por escrito de que el Chef le hablaba muy feo a su tonto y petardo hijo, insinuando que la institución debía “hacerse cargo”.

El director habló con el Chef y él no solo no se desdijo o se disculpó, creo que volvió a decirle “tonto” o algo peor al mencionado estudiante. Lo corrieron un miércoles así que hasta ayer tuve la oportunidad de conocer a mi nuevo maestro, y fue un desastre.

Primero, entré a cocina con el celular en la mano, el pelo suelto, en tenis y sin tapabocas. Eso JAMÁS me lo hubiera permitido mi anterior maestro, quien era obsesivo de la limpieza y la “contaminación”. El nuevo Chef es un tipo de unos 26 años que se presentó como Javier y no dio más explicaciones ni presumió sus credenciales. También se la pasó entrando y saliendo de cocina, muy ocupado en coquetearle a la secretaria del director, en lugar de estar pendiente de los procesos de las recetas que nos tocaban.

Cuando montamos el primer plato lo probó y en lugar de decir algo puntual como “no tienes idea del sazón”, “está pasado de azafrán” o “es una mierda que ni mi perro se comería”, tragó el bocado, preguntó si ya lo habíamos probado y luego dijo “y qué opinan?”.

Perdón? Qué opino yo de un plato que nunca había probado y MENOS cocinado? Qué opino de qué? De haber destripado a la codorniz para sentarla en una salsa que ni siquiera sé si tiene la textura correcta?
Pues eso, no dijo nada remotamente crítico, sino que nos escuchó decir pendejadas sin interrumpirnos en más de una ocasión.

El colmo fue que cuando nos repartió las recetas para la próxima clase tuve la oportunidad de constatar su “experiencia”:

Chef:… donde dice que se requiere filete de lenguado no le hagan caso; o sea, si lo encuentran que bien pero si no traigan otro…
Miss P: otro como cuál?
C: ahí pregunta en la pescadería que cuáles tienen
MP: .. y cuando me digan cuáles tienen como voy a escoger uno?
C: les dices que te den uno parecido al lenguado
MP: huh? lo dejaremos a la infinita sabiduría del tablajero del mar? Neta te da lo mismo un huachinango que un salmón, que un robalo que un pez espada o un tiburón cabeza de martillo?!!!!
C: … es que hay uno que se parece mucho pero ahorita se me va el nombre…
MP: ñ_ñ . . . W.T.F?! . . .

Cuando se me metió el diablo por el lagrimal fue mientras se discutían los pormenores de nuestra próxima degustación; estábamos definiendo menús, determinando los tiempos y cuánta loza necesitaríamos. Creo que dije algo como “yo traigo las copas para el tinto” cuando me interrumpió para decirle a todo el grupo que por políticas de la escuela no se podía montar con alcohol.

MP: WTF?!?!?!!? Con qué vamos a servir entonces?
C: Pues con algo sin alcohol, no sé, una piña colada o ya para que no te rompas la cabeza, con Coca Cola…
MP: !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! O SEA ME ESTÁS DICIENDO QUE VAMOS A SERVIR COMIDA ESPAÑOLA SIN VINO TINTO, CON COCA COLA Y QUE DA LO MISMO Y NO ME ESTRESE ?!?!?!?!?!?!?
C:… es que las políticas de la escuela…
MP: NO, HONEY!!!!!!!!!!! NO ME ESTÁS ENTENDIENDO!!!!!!!! NO VOY A COMPRAR PICHONES DE 200 PESOS LA PIEZA Y DESTRIPAR CALAMARES EN FRÍO PARA SERVIRLOS CON COCA COLA, DARLINGGGG!!!!
C:… es que la escuela…

Este es el momento en que Miss P se levanta de su silla de un salto, se dirige a la oficina del director encabronadísima. La secretaría la detiene, dice que tiene que anunciarla. Miss P entra y le explica la situación al inflexible y obviamente desinteresado administrador quien en 3 minutos, simplemente para evitar una mordida, dice que está ok servir con vino tinto en moderación. Miss P regresa al salón donde el Chef ya estaba preguntando las dudas finales. Un minuto después entra la secretaria para decir que “por órdenes de dirección, se puede servir con vino tinto en moderación”. Habladurías entre compañeros. Alguien dijo que no era mi responsabilidad el abogar por el grupo sino la del Chef quien es quien “encabeza” la clase…

MP: Ya, pero está muy ocupado poniéndole el culo a la secretaria, cosa que no censuro ni pongo en evidencia dada su ABSOLUTA Y OBVIA falta de huevos!!!

Creo que no volveré a mi clase. Cosa que me pone muy mal.
Esta situación viene a recordarme que soy incapaz de continuar con algo cuando determino que la actividad ya no ofrece ningún reto intelectual; así fue como dejé la maestría, la clase de baile y ahora, al parecer la de cocina.

Estaré convirtiéndome en esas ñoras que se la pasan enviando cartas a la Redacción de los periódicos locales para señalar obviedades? De las que llaman a los noticieros de la tele para decir cosas como “Fulanito de tal nunca se graduó de la Facultad de Derecho”? Triste.

Este es el resumen de mis últimas y más relevantes quejas. Me estoy ahorrando elaborarles la hechas contra MixUp, Benavides, Bancomer, Iberia, el ISSTeleon, Mas TV, la leche San Marcos y Gamesa, entre otras.

Tal vez lo traigo en la sangre y ser la serpiente hija de la Cobra asesina que es mi madre tiene algo que ver, ya lo decía Prince:

Maybe youre just like my mother
Shes never satisfied

Tal vez solo soy hipersensible a que intenten darme gato por liebre; sorry, soy una chica atenta y sé de maullidos, los reconozco a la distancia!