Mty Next Top Freaked Shrink p.2 11 June 2008
Esta historia, querid@s, como en todas donde hay exceso de drama, personajes incidentales y hartas drogas duras, tiene un final feliz.
Antes que nada, muchísimas gracias a todos los que se preocuparon por mi frágil salud mental: en efecto, lo era, pero hoy podemos comenzar a hablar de eso en tranquilizante pretérito.
Para no hacerles el cuento largo, porque siempre lo hago, retomaré a historia donde la dejé.
Les decía, el miércoles fue mi segunda cita. Esta vez el doctor estaba advertido con anterioridad de mis antecedentes y, al parecer, hizo su tarea.
Me recibió todo lindo en su consultorio a la hora que debía a pesar de en ese instante salían un par de chicas hinchadas de llorar. Flashback a mi propia terapia, en 2001.
Ya adentro, el doc me estuvo escuchando, hizo preguntas, apuntó muchas cosas; sí, me dejó llegar a la parte más reciente de la historia y en ningún momento hizo cara de desagrado o reprobación. Todo iba muy bien.
En un punto dejó de lado su libreta, se acomodó en su sillón y comenzó con un “mira, yo creo que en tu caso…” Después de esa frase se enfrascó en un speech de aproximadamente 25 minutos acerca de los avances farmacológicos y diferenciales en tratamiento que han sucedido en la ciencia médica del 2000 a la fecha. Mencionó ingredientes activos, efectos secundarios, compuestos y las palabras “comprimido” y “dosis” unas tres mil veces.
Finalmente declaró que según su opinión yo no necesitaba terapia (o sea, presencial y continua) sino un monitoreo de medicamentos; que al respecto me recomendaba la opción X, que le gustaría que considerara probarlo, ya que es una medicina de última generación, recientemente reconocida como de las más efectivas para mi tipo de diagnóstico.
Wow, un experto en fármacos! También me dijo que pensara en realizarme un par de exámenes de sangre para descartar ciertos asuntos hormonales porque, según contó, se ha encontrado cierta relación causa-consecuencia recientemente.
H, quien me lo recomendó, llamó en ese momento; mi sesión ya casi terminaba. Cuando el doctor escuchó su nombre dijo “oye, y H sabe que eres bisexual?!” con un tono medio alarmado; “claro”, contesté, “no todas somos como la víbora rastrera de su ex”… “menos mal”, dijo.
Me cayó muy bien, se vio dispuesto e informado, preocupado por mí y por H, y, además, no cobra las perlas de la virgen. Qué mejor, uno menos.
La del viernes, a diferencia de él, apuntó pero nunca me interrumpió, y a todo lo que le contaba contestaba “muy bien”, cosa que es muy desesperante. Además, me recordaba un poco a mi madre (como de su misma edad y estatura) y no le importó a qué me refería cuando le dije que era “autodestructiva”. Gracias.
Tampoco se le vio intención de evaluarme ni proponerme algo diferente a lo que ya estoy/estuve tomando, ya que cuando le conté de mi medicamento de siempre contestó con un, adivinen, “eso está muy bien”.
Nos quedamos con el candidato dos. Fácil decisión.
Lo llamé el viernes saliendo de con la psiquiatra 3 para preguntarle cómo era que se llamaba el medicamento, que si era controlado, y dónde podría conseguirlo. Me dijo que me haría una receta que cubirera la dosis de entrada para probar cómo me caía primero, tendría que reportarme seguido con él si veía/sentía algo chistoso y que en el caso contrario podríamos pensar más a largo plazo; “pero cómo te has sentido?”, preguntó antes de colgar.
Estoy bastante mejor desde la semana pasada, el medicamento está cayéndome bien (nada raro, lo que es buena señal), y mi cabeza ha dejado de dar vueltas, metafóricamente. Este finde intenté sin éxito permanecer sobria pero las malas compañías… y B, no me dejaron, je.
En este compendio de buenas noticias y finales felices debe contarse que:
- falta menos de un mes para mi cumpleaños!!! por ende, las compras a realizarse bajo el rubro “regalo a mí misma” están a punto de desbordarse
- Seguí la WWDC de Steve Jobs donde anunció el Iphone 3g pero no mencionó nada de mejoras en Ipods. Bueno, mínimo sé cuál será mi propio teléfono.
- Fotos controversiales en el Facebook que espero que le revienten el hígado a quien deben
- Conseguí el sabor de nieve que le gusta a B, lo que me hizo merecedora de una muestra de agradecimiento prolongada y satisfactoria
- Hay pralinés de chocolate obscuro en esta ciudad, esto es relevante porque me hacen casi tan feliz como el sexo.
- Me rodeo de amor y buena vibra. Me quiero, quiero y me quieren; tanto, de hecho, que de ello se tratará el próximo post, je.
Nota final:
Mi nuevo y maravilloso medicamento tiene un detallito poco divertido: aumenta el apetito.
(!!!)
PD: Perdón por tanto silencio y falta de updates, hubo “problemas de base de datos”… ¿?
PD2: Gracias de nuevo!




