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Kukulcán

Viva todo, feliz milenio! =) En este post no hay sexo explícito por lo que si la hueva les gana y no lo quieren leer, no lo tomaré personal, neta.

Pues sí, gente, no morí en el intento y regresé con bien de mis festejos de Navidad y Año nuevo. Esta vez los pasé de manera diferente a años anteriores, por lo que los disfruté mucho. B me regaló todo lo que Santa Clos me debía desde 1986 por lo que me hizo muy feliz; además cuidó a mis gatos en mi ausencia y lavó mis platos sucios. Es la mejor novia del mundo pero no hablemos de eso ahora; mejor haré el recuento breve de eventos y espero que al final me queden ganas de sonar filosófica.

Recuento de nochebuena:

Mi familia: apestan y lo saben, incluso pusieron en tela de juicio la procedencia de la pasta que YO COCINÉ. Pura comida comprada y muy mal gusto en moda, música y comentarios de sobremesa. Me quedé 40 minutos.
B: La familia de B es GRANDE, si no había 20 personas por la casa no había una. Tanta comida como para salvar a África de la hambruna y mi suegra por ahí cantando canciones que salían de un LP en la tornamesa. Las tías, los primos, los hermanos y B todos burlándose de la parte “religiosa” del evento. Era necesario poner atención cuando se caminaba para no llevarse de encuentro alguno de los cientos de regalos debajo del pino. Cerré la noche cuando pusieron el disco de “La Navidad con Los Pitufos”, me quedé como una hora.
A: Llegué cuando la familia estaba “acostando al niño“; me tocó rezar, hacer ofrendas de no sé qué y dar las gracias por la comida. Mi ateísmo recalcitrante les valió madres pero por eso los quiero. Los acompañé a cenar pero yo ya no comí nada. Me quedé una hora.
CL: Mi última parte de noche buena la fui a pasar al ponche y postres de la casa de CL y familia. Llegué después de que encendieron su pirotecnia y casi a las 2 am por lo que nada más los felicité y me retiré a dormir.

Con CL acá he pasado tiempo recorriendo ésta y otras ciudades. Se enamoró de Santa Lucía de manera casi inexplicable y ha sido el más recurrente pasajero de mi carro nuevo, con quien comienzo a llevarme de maravilla. Él, su hermana y yo nos fuimos a festejar fin de año de manera flamboyante nada menos que a la Riviera Maya. Pobres nosotros, eh?

Recuento de año nuevo:
Vivido entre playa, tormentas, sol, excesos, viajes, descubrimientos, excesos y más excesos. La sibarita en mí se dio vuelo gracias al tino de Nilis, quien reservó, para nuestra estancia de una semana por tierras quintanarroenses en un literal oasis: Adults only, all inclusive resort. Ajá, sólo adultos y qué adultos!!! Entre las reflexiones que se tienen en lugares como éste se encuentran cosas como:

a) To hell con la “bonita familia mexicana”
b) Tatoo parade! Ha sido la concentración de tatuajes más impresionante que he visto en mi vida
c) Pareja? Trío? Madre, abuela y perro? Lo que sea vale!
d) El modelo todo incluido llegó para quedarse
e) Encontré mis límites personales de consumo de alcohol, comida y música electrónica
f) Redescubrí mi gusto por la lectura y casi no me detuve a buscarle errores al libro que me regaló B
g) Conseguí odiar a otra raza milenaria
h) La depilación definitiva es útil muy útil en situaciones de semidesnudez pública
i) Tengo un cum laude en administración de borrachos
j) Me pongo terriblemente nostálgica y extraño a mi novia
k) Cuando llueve, los arcoiris dobles son muy comunes

Nuestra noche de año nuevo comenzó con cena gourmet de 4 tiempos, enmarcada con Merlot, lo que nos dio fuerzas para el viaje a la Quinta Avenida de Playa del Carmen, a Santanera. Ahí gente de todas las edades parreandaba casi literalmente a morir; en la calle las cosas no eran diferentes: otras miles de personas mantenían el carnaval de año nuevo con vida a pesar de la hora, del clima, no compartir lengua materna, o no tener dinero para el cover de antro alguno. Fiesta, fiesta, fiesta, FIESTA! al punto de poder percibir en el aire las concentraciones de alcohol que por ahí se manejaban; todo esto nos duró hasta las 8 de la mañana del primero de enero. Bendita sea la sensación de no haber dormido por 18 horas y recibir el año nuevo con un amanecer en la playa. Mejor año nuevo no se puede pedir cuando éste comienza con un vampirazo caribeño como no había experimentado en años; me sentí puberta y hippie. Inserte aquí lagrimitas de satisfacción mezcladas con delineador corrido.

Días después tuve oportunidad de conocer Chichén Itza. No espere ningún comentario filosófico en esta línea; mis fotos son más bien autoexplicativas de mi irreverencia para con los lugares sagrados de antiguas civilizaciones.
Tan tan.

Comienzo el año, entonces, con mucha fiesta, carro nuevo, buena vibra y amor al por mayor. Este 2008 es mi año porque cumplo 30 (yei!), 4 de bailar ininterrumpidamente, 8 de vivir fuera de mi casa, 13 fuera del clóset (!!) y 2 libre de fármacos y terapia psiquiátrica. Lo compartiré con los que quiero porque, según dice mi horóscopo en la Cosmo de enero acerca de mis metas: debo ampliar mi círculo de amistades. Así que esperen las invitaciones para la celebración del milenio a llevarse a cabo este verano donde la falta de decencia y moral serán el común denominador.

Mis mejores deseos para sus respectivos inicios de 2008 ;)
Honey, Im home!

Do you want to know a secret?


(WARNING: post re-meloso)

“Listen, do you want to know a secret?
Do you promise not to tell?
Closer, let me whisper in your ear… ”
- The Beatles

Cuando se conoce a B hay ciertas cosas que se pueden notar inmediatamente: no es una chica común y corriente, es muy seria, refinada y usa lentes chistosos como los míos, je. Si te quedas un rato más tal vez repares en sus manos delgadas y grandes, en su mirada inquisidora y su aire de free spirit.
Yo me enamoré de ella en tiempo récord un domingo cualquiera.
Hace unos minutos acabo de hacerlo por segunda ocasión.

Remontémonos.
La semana pasada, por sms, me anunció que el dentista finalmente le quitaría los brackets, esas malditas cosas culpables de que en TODA foto que se haya tomado de ella en tiempos recientes no sonría; todo un reto, pero hasta en los momentos más espontáneos lograba cerrar la boca y posar seria. Eso es algo que a mí en lo personal me traumaba porque la foto que tengo en mi oficina, sobre el escritorio, fue tomada antes de la ortodoncia y ella, claro, porta la sonrisa del millón de dólares (aquí al lado), producto de su misma esencia.

“Me los quitan el lunes”, dijo, y la imagen de su sonrisa en vivo y a todo color me emocionó mucho, mucho. Su cara es completamente otra con esa sonrisa de ladito, con todo y ojos que le hacen segunda. Si contamos, además, que estuvimos enfermas de gripes incapacitantes casi simultáneas y no nos vimos por 3 días, la anticipación era mucho más.

“Voy a besar a una mujer nueva!!”, dije, “me la van a cambiar y todavía no me aburro de ésta!!” declaré en estupefacción total, “YEIIIII!!!!”.
Hoy por sms me avisó que llegaría después del trabajo a la casa; yo contesté “ya eres nueva?” a lo que recibí un “YA!”

Yo, la verdad, sabía más o menos el efecto que tendría en mí ver a B sin frenos, pero el que me presentaran a mi mujer de nuevo fue algo maravilloso.

Abrí la puerta y me sonrió. Así, de ladito, como en la foto y yo salté a abrazarla. La besé largamente y cuando nos separamos dijo “wow”.

Me le quedé viendo como idiota otro rato, me reí nerviosa y pensé en bloggear eso, que tuve otro primer beso con la misma mujer, y que esta vez fue contundente, entregado, intenso y de “wow”. Sí, mi mujer tiene de regreso su antigua sonrisa, y también besa diferente; wow. Yo que no me había aburrido de la anterior.

La observé muy detenidamente mientras me contaba que será catsitter de una amiga suya, que debe no sé cuánto en qué tarjeta y que encontró un pino navideño que casi no lo parece para la casa. Mientras hablaba yo me guardaba cada detalle de sus muecas, de las comisuras de sus labios, de cómo hasta bosteza diferente ahora que nada la detiene a explayarse.

Su cara, sus ojos, su sonrisa, sus manos; ahora está completa.
Sólo nos faltaba, entonces, eso para estar en pleno y cotidiano “modo wow”.

Soy una chica con mucha suerte.
No puedo esperar a enamorarme por tercera vez de la misma mujer.

Ni por cuarta, quinta o enésimosegunda vez…

Love is . . .

We are strong
No one can tell us we’re wrong
Searchin’ our hearts for so long,
Both of us knowing
Love is a battlefield
.- Pat Benatar

Algunas veces demasiadas explicaciones sólo acaban jodiéndose el momento; ese cuando te pierdes en otros ojos, te embriagas de otra piel y te desvelas entre otros brazos. Cuestionamientos tales como a dónde vamos, cómo llegamos aquí, cuándo lograremos ver una película, etc, vienen a la mente de una u otra forma para detenerte en seco, a veces replanteándote miedos añejos, tal vez demasiado tarde. Lo único que se puede asegurar a estas alturas es que si acaso la mesura iba a hacer aparición, no tenía la dirección correcta o se ahogó en Santa Lucía.

Pasé por un trauma algo ojete estos días (mi abuelo paterno murió el jueves pasado) y lo que me mantuvo más o menos sana fueron los mensajitos de B que me aseguraban que aquello no duraría para siempre, que de regreso ella me esperaba para abrazarme mucho, para sostener mi mano y escuchar mis quejas por horas si era necesario.
La sola idea de volver lo más rápido posible a sus manos aroma a vainilla, a su pelo torcido y sus labios tibios me hizo el trance mucho más llevadero.
La extrañé tanto.

Si había alguien sobre la tierra que quisiera haber tenido al lado en el instante en el que metieron a mi abuelo en la tumba y yo intenté pensar en cosas bonitas y no hacer escándalo por respeto a su memoria, era a ella; quería decirle en ese momento que mi corazón estaba tranquilo gracias a la fortaleza que me inspira, que mi abuela estaría orgullosa de mí, que mi abuelo murió sin conocerla y se había perdido de mucho, que mi familia podrá valer cacahuate pero que fue gracias a ambos que yo soy lo que soy… ah, y que la amo.

Así.

Acabo de dejarla en su casa después de una noche hermosa que comenzó con una cita en el YummyWonderland (así le llama al supermercado de especialidades gourmet) de donde salimos cargadas de todas las herramientas propias del pecado de gula que nuestros brazos pudieron soportar. Nos dimos a la dolce vita, invitamos a H y HB a cenar, y nos sobraron deliciosadas para desayunar.

Desperté a un día templado y ella estaba abrazándome. En ese instante sentí la seguridad, la certeza, de que todo estará bien y que si este invierno viene frío me valdrá madres, porque nuestros cuerpos irradian más calor del que se puede soportar bajo las sábanas. Sonreí y suspiré.
Creo que me escuchó, se movió tantito, dijo “hello, pretty”; me besó y volvió a dormirse.
Me sentí tremendamente suertuda y agradecida de tenerla. Me sentí, creo, hasta un poco culpable de no haber hecho nada realmente meritorio para lograrlo; desde que no soy políglota, hasta que a veces soy demasiado pervertida para mi propio bien. Algo debí haber hecho para tenerla y no sé qué. Quisiera saberlo para hacerlo consciente y repetirlo cuantas veces sea necesario.

Platicábamos mientras se bañaba cómo después de su ex ella había decidido buscarse un novio, ya saben, para hacer las cosas más fáciles y menos traumáticas para todos; un novio que se les pueda presentar a sus padres como tal sin tanto pedo social, alguien que tuviera pelo en el pecho y menos pedos en la cabeza… “pero nada, ahora sé que todo lo que estuve buscando lo tienes tú, y eres mujer, y pues ya está”.

Yo ni siquiera la estaba buscando, pero ahora sé que NECESITABA encontrarla; era mandatorio colapsar en esta vida.

“… porque es lo mejor pensar que llegaré a los 30 cogiendo así, explotando todo este potencial”, dice, a lo que yo agrego que es lo mejor escuchar un “te quiero” antes de dormir exhausta y sudada, soñar con ella, y verla sonreír entre sueños en su modorra.

A veces es tan fuerte que la despierto sólo para decirle que me hace feliz despertar con ella.

Lo odia, pero no puedo detenerme, y creo que está comenzando a entenderlo.
A veces quisiera dejar de respirar en un orgasmo, nada más para desvanecerme sin regreso entre sus brazos.

Creo que debería decírselo también.

Este blog cumplió dos años hace días y yo, creo, oficialmente terminé de lamer mis heridas. Estoy lista, le decía, para volver a empezar el ciclo, y ahora que es suyo, se dedique a romper mi corazón, cosa que según sus intenciones, nunca sucederá. Claro. Pero ambas lo sabemos, estamos apostando.

Así es la vida: el amor es un campo de batalla.

Reinas (splash!)

reina_de_copas_200.jpgSigo viva y sigo aprendiendo, como debo y es necesario. Estos días han sido emocionalmente intensos, económicamente prometedores y tecnológicamente desafortunados por igual. Ya sea haciendo del blog sopa sin sabor; de mi casa un refugio o de mi tarjeta un rehilete, me la he pasado de poca madre con, quién más, las personas que más quiero.

He estado trabajando intensamente en mi proyecto más importante, no, no en el ser talla 7, en lo de ser feliz.: lo he logrado con bombo y platillo.

En el sentido literal, un éxito es siempre algo bueno; cuando éste, además, se equipara a lo mejor que te ha pasado en la vida y es una empresa ganadora con cómplice, o sea, en compartido, es, sin duda, algo que vale la pena cronicar.

A los 29 años es difícil declararse ignorante y neófita, nadie me lo creería; a estas alturas del partido vivimos con un halo de know it all, embebidos en que conocemos muchos lugares, gente, sensaciones y hasta las propias fronteras pero la mejor sorpresa se obtiene cuando te cruzas con alguien que prueba lo contrario, alguien que te nutre, te rebasa e inspira, que se vuelve tu musa un día cualquiera que la vez sonreír. Imagino que es la idea detrás del take my breathe away que tanto ha sido trabajada en la música pop y novelas rosas.

Estos días me he sentido sobrecogida de manera literal y en versión metáfora. Me tardé en actualizar en escribirlo porque experimenté cosas que no sé si pueda ahora transmitir; estaba obligada a dejarlas reposar y ponderar antes de poner en palabras, pero no intentaré guardármelo más:

Soy oficialmente una squirter. Hello World!

Sí! He roto mi última frontera y mi cuerpo, mi mundo y yo estamos en una armonía tal que el nivel de obscenidad al que una servidora se había enfrentado quedó por mucho superado en un momento de sincronía universal, de tiempo fuera del tiempo, y rompió en un orgasmo totalizador, volcánico, paralizante, desgarrador; el instante mismo en que sucedió vi la luz, la crucé y regresé de entre los iluminados atacada de la risa, completamente agotada y delirante a mi cama húmeda y destendida; a los brazos de esa mujer que con expresión maravillada atinó solo a decir “¡¡¡¡¡ joder !!!!!” antes de abrazarme muy muy fuertemente por un largo rato.

Es realmente acongojante pensar que todos estos años me lo perdí; ahora que mi mente y mi corazón han cambiado para siempre, soy inmesa e idiotamente feliz.
[La descripción se queda corta. Es muy parca. Perdonen]

En el post llamado Ocho cosas acerca de sexo, escrito el 29 de junio del presente año, se pudo leer esto:

8.- Una de mis ambiciones en la vida es poder eyacular (squirting). Sí, no nada más pasa en las películas porno de gangbangs y similares, querido público, no. Las mujeres squirters son raros especímenes, pero existen y me dan mucha envidia.

No más; me he unido a las filas. Oficialmente va en mi currículum; en bold. Je.

¿Qué me estará pasando? Investigando me remití a consultar algunas fuentes poco probables.
El Tarot dice que estoy en un momento de liberación y transición; mis cartas, casi todas arcanos mayores, eran tan celebratorias como amenazantes, interpretables de manera literal como la superación de un ciclo, y posterior inicio de una nueva era. La Luna y la Rueda de la Fortuna salieron seguidas, ambas después de un seis de bastos. Saqué a la Reina de Copas, La Torre, el Loco y al Sol; entre todos dicen que mi proceso de evolución está en movimiento, que mi energía está cambiando para volverse luminosa y tibia, que lo que escondía (o me detenía) está cediendo ante mi propia evolución, que las vueltas que da la vida están a punto de ponerse al corriente con mi desordenada existencia. Lo de hoy es superar traumas, miedos, arriesgar y explotar. Lograrlo, al fin.

También dice que es un momento para enamorarse.. o deprimirse. Y ya que hablamos de eso…

Decidí apostar por lo primero, dado que lo segundo me da una flojera enormísima y no tengo excusa válida. En consecuencia, me entregué a la introspección porque eso pasa cuando ves las cartas acomodadas en tercias y toda esa iconografía extraña tratando de explicarte que lo que está sintiendo tu corazón y mascullando tu cabeza es la obvia respuesta a algún plan macabro realizado en otro lado, donde tú no tienes dirección fija, un más allá que sí tiene todas los por qués a la mano.
Por eso decidí apostar a la oportunidad, a la complicidad, a la transparencia dado que no me ha quedado mucha opción al respecto.

Ya sea en la cama, en plenos orgasmos de película porno, dobles, triples, apabullantes y al unísono, o sentada frente al Tarot, lo que se siente, lo que se ve, lo que se respira y se vive siguen siendo cosas muy similares.

No necesitaba de la explicación metafísica a un evento tan pero tan mundano como es lo que mi piel expresa cuando ella la toca, pero nunca sobra.
¿Por qué? Porque a la hora de apostar, los amuletos siempre se deben tener a la mano. Y esta apuesta es una muy alta, muy seria y con muchas consecuencias, necesitamos todos los que podamos cargar.

Las cartas solo vinieron a corroborar una certeza que tuve hace un par de días, algo que se volvió una de esas frases que una vez que se atoran en la lengua explotan como pólvora:

Te quiero. Actuemos en consecuencia.

Derribar barreras y pisar miedos tomada de su mano es algo que no sólo agradezco, sino que presumo de poder experimentar.

Porque cada minuto es diferente al anterior, porque de haberlo imaginado me hubiera salido chafo y parcial, porque de eso se trata la vida: me declaro incompetente ante la maravilla de su existencia.
Vine a este mundo a conocerla. Lo dicen las cartas y el resto de mi cuerpo es igual de coherente.
Ebulle y se desborda.
Y tiene un chingo de malos pensamientos, muy recurrentemente, siempre dirigidos a donde mismo.
Tú.