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Mty Next Top Freaked Shrink p.1

Encontrar el psiquiatra indicado para cada caso exige dedicación y paciencia. Es como… encontrar un estilista perfecto; ya sé, eso se oyó muy banal, pero es bastante similar.

Se trata de encontrar a alguien que te corte el pelo como quieres/necesitas, a quien le tengas confianza en más de un sentido (para que te meta las manos a pesar de tu caspa, que te escuche mientras le cuentas tu vida -se sabe que eso siempre pasa-), que tenga buena mano con los problemas específicos de tu cabeza y que sea capaz de, a través de su trabajo, sacar lo mejor de tu persona al mejorar tu apariencia y, por ende, autoestima, así como abrirte las puertas a nuevas experiencias y posibilidades.

Eso no es fácil y casi siempre exige tiempo y estar dispuesto a superar cualquier cantidad de pruebas y errores.
Si te lo recomendó fulana, quien anda por ahí con ínfulas de Posh Spice, dices “claro!” pero luego resulta que aquélla tiene el pelo super lacio y el corte que te hacen, obvio, no se te ve igual. Error 1.
Fulana te dice “nombre, ve con el mío! es super bueno y nada caro” pero cuando llegas te vende la idea que necesitas no solo corte, sino tinte, alaciado y dos mil productos para evitar el adelgazamiento de  las hebras, lo que infla el costo unas 400 veces más de lo planeado. Error 2.
Otra buena amiga te recomienda el suyo, porque ha estado en la familia desde 1999, hizo el maquillaje y peinado de las 500 bodas de la colonia y es el mejor amigo de su tía, “casi mi primo!”, te dicen. Vas y resulta que sí, te corta el pelo con maestría, pero es el mismo corte que el de tu amiga, su prima, las 500 de la colonia y cada una de las clientas que esperaban antes que tú!!! Error 3.

En fin, entienden la idea. A todas nos ha pasado eso.

En psiquiatras es lo mismo: necesitas atención personalizada, un lazo de confianza muy sólido, que sean éticos y no te cuelguen milagritos - o traumas- innecesarios, que no piensen que a través de pastillas dominarán el mundo, que sean de amplio(ísimo) criterio, que estén convencidos que su trabajo y tu esfuerzo puede hacer un cambio positivo en tu vida y que no te cobren las perlas de la virgen. Obviamente, es vital que alguien te los recomiende; no puedes sacarlos de la sección amarilla, van a tratar algo más relevante que la tubería del fregadero o la instalación de un clima.

Esta semana (y la próxima) la dedicaré a la búsqueda de uno; mi rally comenzó con la recomendación de 3 especialistas, terapeutas de amigos. Hice citas espaciadas cada tercer día (mis terapias suelen ser físicamente extenuantes), y me mentalicé para decir la misma historia tres veces:

“Me diagnosticaron en 1999, en 2000 comencé a tomar estas pastillas … … … … y hace dos semanas se decidió que regresara a terapia”

En esos puntos suspensivos están las historias de 8 años, así que tienen altibajos, drama, sexo y muchas cosas bizarras que, uno pensaría, no son tan restrictivas ni especiales de mi caso, verdad? Bueno, me equivoqué.

Mi primera cita fue antier.
La doctora comenzó a tomar notas y hacer preguntas según avanzaba en la historia; me detuvo en el 2000 para preguntar si alguna vez había estado institucionalizada (o sea, en el manicomio), y me interrumpió en 2002 para averiguar cuándo fue la última vez que intenté suicidarme. Iba abriendo mucho los ojos según yo seguía hablando.
No llegué a 2003 porque dijo:

“No puedo ayudarte”

Ando por la vida pensando que lo mío es menos complicado de lo que se piensa, que tengo una vida errática, sí, pero libre de peligros… pero cuando un psiquiatra, acostumbrado a escuchar las cosas más freakeantes y densas se declara incompetente, te hace pensar las cosas dos veces.
Dan ganas de ir personalmente al manicomio a decir “tengo una reservación”, vender toda posesión para dedicarme a la vida asceta de crecimiento personal, a hacer yoga y encontrar la iluminación o ya, de perdido, escribir mi autobiografía, producir la película y no ir por mi Oscar porque odio a todos y tengo fobia social.

Después de esa experiencia, a lo único que aspiro es a encontrar un psiquiatra que me deje llegar al 2008 antes de decidir que soy peligrosa para la sociedad y me ponga una camisa de fuerza.

Strike one.

Hoy sigue la cita número dos. Este psiquiatra está advertido que mis pedos no son del tipo “imaginario”, que tengo un diagnóstico previo y que probablemente se freakée.
Aún así, me hizo cita.

Deséenme suerte.

Sex vs. Love deathmatch

Saying I love you
Is not the words I want to hear from you.-
“More than words” Extreme

2008-02-10_214258.jpgEstos días de amor y amistad, para algunos, y de odio valentinesco para otros, queda algo bastante claro: no todos comparten la experiencia de enamoramiento y ésta dista mucho de ser universal. Pensando al respecto me encontré un artículo de Boinkology que se pregunta: ¿qué tiene de romántico el sexo? Las actividades románticas se asocian con velas, comida rica y flores pero, el sexo? No, a mí no me parece romántico el sexo y, según la ciencia, estoy en lo cierto.

Complicado el caso de que se involucren dos ciencias en el aparente mismo acto y que tengan fines tan distintos. El amor es claramente químico mientras que el sexo es primariamente biológico y a la postre también químico; asimismo, mientras uno está diseñado para llevarnos a establecer lazos duraderos con fines de seguridad y permanencia, el otro, bueno, el otro se dedica a satisfacción egoísta en serie, primordialmente. Dónde carajos nos pareció evolutivamente adecuado y socialmente responsable el traslapar las experiencias? Y qué si no están traslapadas sino una lleva a la otra y son, por ende, medio y consecuencia?

Al parecer esta confusión tan relevante también fue enfrentada Darwin quien estaba preocupado por estas cuestiones al no encontrar la lógica en los eventos ni siquiera dentro de su propia teoría:

“Man differs so greatly in his mental power from all other animals, there must be some error in this conclusion,” he wrote. But he argued that the difference between us and other animals was of degree, not of kind. That applied not just to our teeth and toes but also to our morals and minds. And even, he declared, to love.(f)

Pienso también que la negación a considerar al amor como un fenómeno puramente químico, ya que ni siquiera podemos alegar que tenemos el monopolio evolutivo emocional, es pura egolatría de especie. Nos negamos a pensar que nuestra entera civilización, la creación artística, la moral y todo lo que suene a familia esté basado en alteraciones cerebrales y solo eso. Nos gusta convencernos del hecho innegable que nos sobrecogemos ante una mirada, que las mariposas en el estómago y la excesiva salivación son inspiradas por el bien universal, el buen karma y, claro, un amor que rompe barreras, nos hace más fuertes y perennes, y dota de nuevos significados a canciones como “More Than Words” y “Every breath you take” cuando no es especialmente el caso:

“The song itself asks the person to whom it is addressed to show love through “more than words.” Given its context as a song on Pornograffitti, a concept album about a decadent and corrupt society, it could be interpreted as a cynical plea for sex, though most listeners interpret it as being about emotional intimacy.” (f )

It sounds like a comforting love song. I didn’t realise at the time how sinister it is. I think I was thinking of Big Brother, surveillance and control.”—Sting

Ay, que bonito es el amor, tan inspirador.

Espere. No juzgue usted por estas palabras, el amor sale vencedor de esta batalla una vez más porque es la experiencia humana más poderosa; ajá, esta comprobado.

Cerebralmente, al parecer, amor y sexo no usan las mismas partes de materia gris para entrar en acción y sí, cuando estamos enamorados el uso de este órgano es mucho más intensivo que cuando el sexo es lo que tenemos en la mente… sin que esté literalmente ahí, ejem.

El proceso de los sentimientos románticos involucra “una constelación de sistemas neurales”, señalaron los investigadores que incluyen a neurocientíficos, antropólogos y psicólogos sociales, y que concluyeron que el amor gana, claramente, al sexo en cuanto a su poder sobre la mente humana.

Las conclusiones que podemos sacar de estos mares de datos y teorías son bastante, si se quiere llamar, obvias. El impulso sexual biológico siempre está ahí pero es el amor romántico químico el que puede llegar a alterar nuestros patrones de pensamiento y conducta, no al revés. Lo crítico del caso es que se involucran en un mismo proceso y jalan para direcciones distintas: sí, te amo, pero me quiero coger a aquél(lla) es algo típicamente humano que tiene múltiples explicaciones científicas pero solo consecuencias sociales; somos innegable y condenadamente infieles porque así de chafa estuvo nuestra evolución. Ni modo.

Así que sí, es posible separar el amor y el sexo porque no son la misma cosa. Claro, eso exige cierta cabeza fría y control químico del que carecemos, no se hagan.

La única posible solución que se me ocurre es llegar a aceptarnos como lo que somos, seres llenos de contradicciones y flaquezas para luego hacer lo que la evolución nos dictó: cogernos como animales a diestra y siniestra, mientras al mismo tiempo nos amarnos pura y eternamente en pareja.

!!! Ajá.

Mientras, sabemos que el romance es una alucinación química compartida que nos tiene deshojando margaritas y pintando corazones que, honestamente, tampoco está nada mal. Pero no nos proyectemos, lo de all you need is love es una falacia muy peligrosa, recuerden.

Aquéllos que se encuentren en un rush de feromonas, dopamina, neoepinefrina y seratonina, bienvenidos sean a la zona de soportamiento mutuo. Regocijo! Se acerca nuestro día!

Shot of Love

So, are you gay? Are you blue?
Thought we both could use a friend to run to.-
Tori Amos, Hey Jupiter

A la posteridad pasará, y en mi biografía se escribirá, el momento en que mi madre preguntó: “bueno, te gustan los hombres o las mujeres?” Ese día fue la primera vez que me enfrenté seriamente a la posibilidad de decirle “los dos” pero algo me hizo detenerme. Tal vez el hecho de que tenía 16 años, o que ella estaba desesperadamente pidiendo que contestara “los hombres única y exclusivamente”. No dije nada, y el silencio otorga, a lo que ella contestó con un “carajo, pensé que había tenido a la parejita, pero parí a dos machos”.
No la juzguen, es una buena mujer y a estas alturas entiendo por qué dijo lo que dijo: miedo. Se disculpó por ese y otros momentos importantes que fueron mal resueltos y tuvieron sus consecuencias cuando vio efectivamente que lo mío no era gripa ni una fase que se me iba a quitar una vez que madurara (como mi obsesión por ir a conciertos alrededor del mundo).

Voy a reenviarle el link de un estudio de la Universidad de Utah donde se siguió muy de cerca a mujeres identificadas como lesbianas, bisexuales y hetero. Este análisis es valioso en más de un sentido porque probó que la bisexualidad (al menos femenina, ojo) no es una etapa de confusión sino una preferencia sexual muy bien delimitada y relativamente fácil de establecer y demostrar. También se encontró que las bisexuales luchan en el aspecto de identificación pero que se niegan a llamarse a sí mismas lesbianas o heterosexuales porque, doh, no lo son.

Otro punto muy interesante fue que se probó que las mujeres bisexuales se pueden involucrar en satisfactorias relaciones monógamas, lo que desacredita el mito que dice que es imposible porque siempre se está pensando en el otro género. También indica que las mujeres heterosexuales que experimentan con relaciones homosexuales nunca dejaron de lado su identidad y, por ende, no se consideran de ninguna manera bisexuales.

El estudio me parece relevante porque indaga en la vida de estas mujeres a través del tiempo y prueba cosas que en la práctica son cotidianas para mí, B, y el resto de las bisexuales con las que me he cruzado: nos enamoramos de personas, no de entes de cierto u otro sexo, ya que éste es realmente poco relevante.

A este respecto, declaro que he aprendido mucho viendo A Shot Of Love, mi más reciente guilty pleasure. Este show, producido por MTV, trata de la búsqueda de Tila Tequila -bisexual- del amor de su vida. No discutamos ahora qué tan auténtico es un reality de este tipo, sino de la dinámica ahí encontrada. En el primer capítulo los participantes, 16 hombres heterosexuales y 16 lesbianas, se enteran de que competirán por el amor de Tila. En ese instante, hombres y lesbianas se ven feo y algunas de ellas deciden irse porque “no están de acuerdo en competir contra los hombres”, “no quieren compartir a su mujer” y porque los odian, creo. Un par de hombres declaran que no entienden cómo o por qué una mujer preferiría quedarse con otra cuando hay 16 hombres para elegir. En fin.
Mucho drama después, Tila se debate entre Dani -una adorable bombero- y Bobbi, quien acaba siendo el ganador. Luego tenemos que él declara que nunca pensó en ganar porque Tila, siempre se mostró más interesada en las mujeres, porque, considera, siendo bi se logra una conexión más intensa entre chicas.
(Todo el concepto del programa es mi sueño hecho realidad pero no toquemos ese punto ahora.)

En la vida cotidiana de una bisexual, las oportunidades de conocer a igual número de mujeres interesadas en mujeres y de hombres heterosexuales disponibles son remotísimas. Para explorar el lado homosexual es necesario romper muchas barreras y tener algo de osadía, lo que no muchas se atreven a hacer cuando no se pueden identificar como lesbianas porque éstas suelen ser más que puntuales en que no quieren tener nada que ver con nosotras (hola, G!). Los hombres, por su parte, o no entienden o tienden a imaginarse en tríos interminables, cosa que tampoco aplica. Así, es de esperarse que las bisexuales acabemos con otras bisexuales; la historia de mi vida.

En mi caso específico parece que tengo mucha más afinidad emocional con las mujeres pero sin descartar lo sexual con hombres. Mis relaciones tienden a estar cargadas de ambas cosas y tener tintes dramáticos pero nunca porque “te dejé por otr@”; cuando ha sucedido, no ha tenido que ver con el género de la persona en cuestión.

En fin, me da gusto que finalmente se esté estableciendo que nuestra bisexualidad no es un obvio tránsito hacia la homosexualidad; además, es una preferencia que se está volviendo cada día más visible y, mínimo, hay muchas más mujeres tomando la decisión de intentarlo incluso si han hecho de todo y fallado muchas veces. Creo que la presión de grupo -cualquier grupo- está cediendo ante la realidad innegable de que tod@s somos diferentes entre sí, que las etiquetas no siempre nos quedan y que, finalmente, siempre hay un roto para un descosido.

Hay, incluso, libertad absoluta para poner lo anterior en duda y decir que los bisexuales estamos en clósets inversos listos para voltearse, ejemplos:

a) “No creo en la bisexualidad porque nunca he visto a un hombre que deje a su novio en casa para irse con una chica”
b) “I’ve never hidden my bisexuality. But since I’ve been with Brad, there’s no longer a place for that or S&M in my life.”

Uy, que no le digan a mi madre, se va a emocionar.
Mientras, que viva la diversidad y que la guerra la ganen el amor y la honestidad. Feliz inicio de semana.

Kukulcán

Viva todo, feliz milenio! =) En este post no hay sexo explícito por lo que si la hueva les gana y no lo quieren leer, no lo tomaré personal, neta.

Pues sí, gente, no morí en el intento y regresé con bien de mis festejos de Navidad y Año nuevo. Esta vez los pasé de manera diferente a años anteriores, por lo que los disfruté mucho. B me regaló todo lo que Santa Clos me debía desde 1986 por lo que me hizo muy feliz; además cuidó a mis gatos en mi ausencia y lavó mis platos sucios. Es la mejor novia del mundo pero no hablemos de eso ahora; mejor haré el recuento breve de eventos y espero que al final me queden ganas de sonar filosófica.

Recuento de nochebuena:

Mi familia: apestan y lo saben, incluso pusieron en tela de juicio la procedencia de la pasta que YO COCINÉ. Pura comida comprada y muy mal gusto en moda, música y comentarios de sobremesa. Me quedé 40 minutos.
B: La familia de B es GRANDE, si no había 20 personas por la casa no había una. Tanta comida como para salvar a África de la hambruna y mi suegra por ahí cantando canciones que salían de un LP en la tornamesa. Las tías, los primos, los hermanos y B todos burlándose de la parte “religiosa” del evento. Era necesario poner atención cuando se caminaba para no llevarse de encuentro alguno de los cientos de regalos debajo del pino. Cerré la noche cuando pusieron el disco de “La Navidad con Los Pitufos”, me quedé como una hora.
A: Llegué cuando la familia estaba “acostando al niño“; me tocó rezar, hacer ofrendas de no sé qué y dar las gracias por la comida. Mi ateísmo recalcitrante les valió madres pero por eso los quiero. Los acompañé a cenar pero yo ya no comí nada. Me quedé una hora.
CL: Mi última parte de noche buena la fui a pasar al ponche y postres de la casa de CL y familia. Llegué después de que encendieron su pirotecnia y casi a las 2 am por lo que nada más los felicité y me retiré a dormir.

Con CL acá he pasado tiempo recorriendo ésta y otras ciudades. Se enamoró de Santa Lucía de manera casi inexplicable y ha sido el más recurrente pasajero de mi carro nuevo, con quien comienzo a llevarme de maravilla. Él, su hermana y yo nos fuimos a festejar fin de año de manera flamboyante nada menos que a la Riviera Maya. Pobres nosotros, eh?

Recuento de año nuevo:
Vivido entre playa, tormentas, sol, excesos, viajes, descubrimientos, excesos y más excesos. La sibarita en mí se dio vuelo gracias al tino de Nilis, quien reservó, para nuestra estancia de una semana por tierras quintanarroenses en un literal oasis: Adults only, all inclusive resort. Ajá, sólo adultos y qué adultos!!! Entre las reflexiones que se tienen en lugares como éste se encuentran cosas como:

a) To hell con la “bonita familia mexicana”
b) Tatoo parade! Ha sido la concentración de tatuajes más impresionante que he visto en mi vida
c) Pareja? Trío? Madre, abuela y perro? Lo que sea vale!
d) El modelo todo incluido llegó para quedarse
e) Encontré mis límites personales de consumo de alcohol, comida y música electrónica
f) Redescubrí mi gusto por la lectura y casi no me detuve a buscarle errores al libro que me regaló B
g) Conseguí odiar a otra raza milenaria
h) La depilación definitiva es útil muy útil en situaciones de semidesnudez pública
i) Tengo un cum laude en administración de borrachos
j) Me pongo terriblemente nostálgica y extraño a mi novia
k) Cuando llueve, los arcoiris dobles son muy comunes

Nuestra noche de año nuevo comenzó con cena gourmet de 4 tiempos, enmarcada con Merlot, lo que nos dio fuerzas para el viaje a la Quinta Avenida de Playa del Carmen, a Santanera. Ahí gente de todas las edades parreandaba casi literalmente a morir; en la calle las cosas no eran diferentes: otras miles de personas mantenían el carnaval de año nuevo con vida a pesar de la hora, del clima, no compartir lengua materna, o no tener dinero para el cover de antro alguno. Fiesta, fiesta, fiesta, FIESTA! al punto de poder percibir en el aire las concentraciones de alcohol que por ahí se manejaban; todo esto nos duró hasta las 8 de la mañana del primero de enero. Bendita sea la sensación de no haber dormido por 18 horas y recibir el año nuevo con un amanecer en la playa. Mejor año nuevo no se puede pedir cuando éste comienza con un vampirazo caribeño como no había experimentado en años; me sentí puberta y hippie. Inserte aquí lagrimitas de satisfacción mezcladas con delineador corrido.

Días después tuve oportunidad de conocer Chichén Itza. No espere ningún comentario filosófico en esta línea; mis fotos son más bien autoexplicativas de mi irreverencia para con los lugares sagrados de antiguas civilizaciones.
Tan tan.

Comienzo el año, entonces, con mucha fiesta, carro nuevo, buena vibra y amor al por mayor. Este 2008 es mi año porque cumplo 30 (yei!), 4 de bailar ininterrumpidamente, 8 de vivir fuera de mi casa, 13 fuera del clóset (!!) y 2 libre de fármacos y terapia psiquiátrica. Lo compartiré con los que quiero porque, según dice mi horóscopo en la Cosmo de enero acerca de mis metas: debo ampliar mi círculo de amistades. Así que esperen las invitaciones para la celebración del milenio a llevarse a cabo este verano donde la falta de decencia y moral serán el común denominador.

Mis mejores deseos para sus respectivos inicios de 2008 ;)
Honey, Im home!