Hell = other people 3 November 2008
It’s all lived inward,
but I’m the one who’s turned,
I guess you broke the spell.
Hell is other people.
To Hell with other people.-
Es difícil hacerse responsable de las propias acciones cuando se involucra a tanta gente en situaciones tan variadas. Es difícil, además, hacerlo sabiendo que ellos, y ustedes, leen este blog esperando encontar la cruda verdad acerca de… de todo, realmente. Los ecos de estas palabras se vuelven imposibles de contener una vez que llegan a los ojos de aquell@s involucrados mi vida, bastante complicada recientemente.
Mantener el tono despreocupado que una vez caracterizó a este blog se ha vuelto casi imposible; soy consciente de las repercusiones de mi propia exposición pero no sé muy bien qué hacer con la de ell@s, las personas que quiero y a pesar de todo este vórtex me acompañan día a día, algun@s más lejos que otros, pero siempre presentes. Nunca aprendí, porque no lo creí necesario, a escribir de mi vida sin involucrar la integridad o sentimientos de otro que no la debe ni la teme.
He hecho daño, lo sé, porque me lo han dicho. Cosas como “por qué escribiste eso?!, no es cierto! es tu versión de las cosas!” o “ese post me puso muy triste” las he escuchado más de una vez. Sí, todas estas palabras son mi versión de las cosas y, creo, así debe ser porque esta es mi perspectiva y conclusiones acerca de lo que me sucede, lo que me duele, lo que decido contarles y, un poco sin pensarlo, sé que los hago partícipes en esto. Es mi blog, finalmente.
Esa es una apuesta que muchas veces pierdo porque en toda esta exposición - catártica, claro- soy infinitamente vulnerable; estoy semi desnuda frente a ustedes, que según mis gráficas, están regados por todo el mundo. Saben muchas cosas que a veces yo no recuerdo y por eso escribo, mi diario en línea, éste, dejó de ser privado hace mucho tiempo.
Aquí hay de todo, cosas chuscas, patéticas, crudas, medias porno. Cubren periodos muy importantes en mi vida y explican, muchas veces a mí misma, cómo ha evolucionado mi personalidad y padecimientos. Los que leen con cuidado pueden graficar mis estados de ánimo: un día festivo, al otro completamente miserable. Estos textos comenzaron hace años como un ejercicio dirigido a mi entonces psiquiatra quien con la intención de entender más fehacientemente mi rampante bipolaridad, recopilaba información sacándola de mis mismas palabras.
Pero esto dejó de ser acerca de mí en específico y comenzó a afectar puntos de mi vida muy preciados, frágiles también, que he venido padeciendo recientemente.
Gente con la que me involucro inmediatamente dice “pero no vayas a bloggear esto, ok?!”, y me hace prometer sobre mi libro de Kylie que todo será offrecord.
Soy una bocafloja y eso me cuesta; me cuesta haber perdido para siempre una gran parte de mi vida privada al haberla hecho pública, me cuesta haber tenido que pedir perdón más de una vez - sin obtenerlo, en ocasiones-, me cuesta saber que de ahora en adelante nada de lo que ustedes lean será inocuo. Quería comentárselos. No quiero comenzar a lanzar cosas con la leyenda de “this post is private”; a quién engaño, nada lo es.
Es por eso que mis palabras últimamente han salido a cuentagotas; aquí está mi corazón y allá afuera los ojos de quienes lo hacen latir fuerte, despacio, o desordenadamente.
Tengo que ser honesta conmigo misma: no me puedo quejar de algo que deliberadamente decidí y se me ha salido de las manos lenta y dolorosamente. Nadie me obligó a publicar cosas que resultaron ser grandísimas fuentes de problemas, nadie me puso una pistola en la cabeza.
La privacidad que tengo es la que me queda y la que merezco; claro, no la que necesito o deseo, pero es un poco tarde para intentar recuperarla.
También hice que varias personas perdieran la suya sin respetar lo valiosa que ésta es.
Lo sé. Lo siento.



