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Mamá

Estos días han sido difíciles en más de un sentido. Por alguna razón que tiene que ver con mi negación a seguir en tratamiento, me la he pasado un poco más de 48 horas echada en la cama, leyendo posts de Google Reader y escuchando música mala. Me conozco, solo queda esperar a que mi cerebro se reactive por sí solo, pero mientras lo hace, cosas pasan en el resto del mundo, claro.

Por las razones anteriores, desde el viernes estuve entrando y saliendo de rachas de ira, de ansiedad, de abulia total. B comenzó a preocuparse cuando llegó el sábado y yo no me levanté antes de las 10 am; de hecho, no me levanté en general… en todo el día. Desconecté el teléfono, el timbre y cerré todas las puertas: odio a todos, declaré.

Cuando ella llegó, como a las 2 de la tarde, yo estaba adormilada, lagrimeante, sobre la cama revuelta; me abrazó y me solté llorando; lo bueno es que ella entiende de estas cosas y en lugar de preguntar “qué te pasa?” dice “va a pasar, amor”. Me preguntó que si ya le había llamado a mi madre para felicitarla, dije que no.

El día anterior habíamos tenidos un altercado; como siempre, ella llamó quejándose de mi hermano… y eso hizo por 20 minutos casi sin tomar aire; en ese momento me pareció lo más adecuado decirle que dejara de meterse en la vida de sus hijos y que se dedicara a vivir el resto de la suya. No sé, así reacciono a esos “… es que yo ya me voy a morirrr” que me suenan tan cliché y de hueva.

Me enojé, lo reconozco, y le dije que mejor supiera morirse, que yo no tengo intención de arreglar lo que ella se encargó de desarreglar; la mejor parte fue “… así que en un mes hablamos para ver asuntos de testamento, de entierro, de especificaciones en caso de muerte cerebral, etc, ok?”. Ella dijo que no me preocupara, y colgamos.

B, como siempre, dijo que se me había pasado la mano y que había maneras de tocar esos temas sin sonar así. Bueno, yo estaba hipersensible.

Les decía, llegó el sábado y yo lo ocupé por completo en no hacer nada, tristear y ahogarme de calor. Ella regresó como a las 10 de la noche después de los múltiples eventos que de Día de las Madres se llevan a cabo en su casa… cosas que yo no llego ni a imaginar “y nunca entenderías”. No, nunca los entendería porque en mi familia esas cosas no solo no se celebran, sino que son hasta chocantes. En ese momento me puse a llorar de nuevo porque me cayó sobre la cabeza lo radical y esencialmente diferentes que somos B y yo: todo lo que nos formó, todas nuestras experiencias, todo lo que sabemos del mundo como tal es diferente… no entiendo cómo es que estamos juntas.
Me abrazó, dijo que no era tan desastroso y se echó a mi lado.

Hoy amanecí menos blue, más hambrienta y a hora decente. Me preparé un tazón enorme de avena y apapaché a mis gatos. Me lavé la cara y me puse a leer las noticias.

Lo que encontré, y posteriores reflexiones, me hizo sentarme a escribir esto. Tal vez yo no entienda nada, mi familia sea cualquier cosa menos perfecta y feliz, me pueda pasar 48 horas sobre la cama sin que nadie llame, y no felicite a nadie el Día de las Madres, pero no soy mala, en serio.

Ahora, domingo 11, un día tarde, me arrepiento un poco de mis recientes acciones, y de muchas otras que tienen que ver con éstas. Tengo algo que decir.

Dolores:

No te llamé el Día de las Madres, imagino que lo notaste. No lo hice porque no quería que te dieras cuenta que me sentía mal, que estaba triste, y amenazaras con venir a mi casa; tiendes a ser bien metiche. B dice que lo hubieras hecho porque te preocupas por mí, así que no quise arriesgarme, lo siento. También lamento el nunca referirme a ti como mamá cuando me pariste y hay pruebas de ello; sé que tu psiquiatra se lo preguntaba. Por otro lado, quiero agradecerte mucho el que me quieras a pesar de todo lo que he hecho y haré, de quien soy y a pesar de que resulté, muy obviamente, no ser quien tú esperabas que fuera.
Agradezco que cuando salí del clóset te hayas echado la culpa un poco y hayas dicho cosas por miedo de las que sé que te arrepientes, pero que nunca se te cruzó por la cabeza el que hubiera algo malo en mí que se tuviera que arreglar con carácter de urgente. Agradezco que no me pusiste en manos de fundamentalistas para que me quitaran lo gay, ni te avergonzaste de mí, ni me apuñalaste por enamorarme de quien no debía. Algunas veces pienso que lo merecía, por esas y muchas otras circunstancias, pero nunca lo hiciste. Imagino que te aguantaste mucho las ganas de encerrarme en mi cuarto y perder la llave para siempre.
Sé que si soy fuerte hoy es porque tú me apoyaste entonces, lo haces ahora y lo harás mañana incluso si lo que emprendo o lo que decido no te parece adecuado. Eres la única que ya no se sorprende si salgo con cosas como “quiero ser chef”, “me voy a Londres a un concierto” o “me puse otro piercing!”
Entre otros temas, te perdono por haberme puesto un nombre feo y, para colmo, con raíces hebreas. Tengo muchas más cosas qué agradecerte como para que valga la pena detenerse en esos detalles.
Espero la hayas pasado bien.
Te quiero.

PD: Tú ganas, te compraré otro celular que escogerás por color y tendrá demasiada tecnología para tus necesidades. Sé que me costará muy caro pero te hará feliz; ahí me avisas ahora cuál se te da la gana.

Como nuestro criterio

Me consterna y duele leer cosas como lo de la muerte del chico de 15 años por homofobia, lo de los emos siendo atacados por otras “tribus urbanas” en querétaro, lo de la chica asesinada a patadas por ser gótica en Inglaterra, la loca republicana que dice que la homosexualidad es “more dangerous than terrorism or Islam”, el post de Suz y enterarme que el suicidio es la segunda causa de muerte en jóvenes en México. Eso habla muy mal de nuestra civilización y la salud psicosocial de sus habitantes; habla muy mal del ejercicio de la aceptación y valoración de la diversidad en sí mismo y en otros, que va mucho más allá de la libertad de expresión; habla mal de los supuestos avances inclusivos, de la calidad de la educación y, finalmente, es evidencia de la enormísima intolerancia, situación que va siempre en relación directa con el tamaño de nuestros prejuicios.

Por eso este post es muy muy chiquito, como nuestro criterio.

I <3

manos.jpgDice B que ella no puede tener amigos, o sea, hombres. Insiste en que siempre en algún punto la tensión sexual es como inaguantable y acaban las cosas yéndose al carajo; siempre hay una esperanza de que en una noche lluviosa, o una tarde en la playa, o en cualquier situación que incluya mucho alcohol en las venas, pase algo de índole carnal: “los hombres son así“, dice, “pero tu caso no me lo explico”.
Mi caso es exactamente lo opuesto. Yo no puedo tener amigas muy cercanas porque siempre llego a un punto donde la tensión sexual es como inaguantable y acaban yéndose las cosas al carajo.
Sí, mi récord se explica por sí mismo.

La primera vez que me pasó fue con P. No me siento culpable, en alguna parte dice que en momentos de definición sexual uno acaba enamorándose de sus amigas y viscerversa. Sí, fue desastrozo. Ella tenía 25 y yo 18 años. Las consecuencias fueros psiquiátricas y partió mi vida en dos. Mi doctora, cuando preguntaba sobre cosas específicas aclaraba: “antes o después de P?”. Sí, fue así de relevante pero no pude evitarlo. A esa edad no hay manera de mantener el corazón, el cuerpo y la cabeza separados como para evitar una catástrofe. Lo más feo de todo fue perder a mi entonces mejor amiga en manos de una situación sin posible final feliz. Duramos en eso unos 9 meses de los cuales 5 estuve volviéndome loca; las consecuencias fueron 9 años de silencio y dolor resumidos en una sesión de perdones que nos llevó una hora y de los cuales no pudimos rescatar mucho de lo que fue.
Ella sigue llamándome, invitándome a salir y preguntando por “mi novia en turno” pero jamás podría regresarle la confianza y el cariño tan grande que alguna vez le tuve. Stike one.

Me volvió a suceder con A. A mí me encantaba física e intelectualmente pero ella poseía novio y casi anillo de compromiso. Las dos teníamos 21 años y mucha energía para bailar Dancing Queen, discutir de filosofía y fetiches, desvelarnos inventando recetas de galletas o viendo cine extranjero; se volvió mi cómplice favorita para todo aquello que se pudiera imaginar. Una noche me llamó, nos quedamos de ver en el parque (porque también era mi vecina) y lloró por dos horas; mientas sollozaba se quejaba de su novio, del clima, de las clases de la maestría y todo lo que usted mande. Como a las 2 de la mañana se detuvo, me vio muy fijamente y remató con un “…. y además no puedo dejar de pensar en ti, en lo mucho que me gustas y que tengo un crush enorme contigo”. Esa madrugada me besó, yo la besé y se la bajé a su novio de manera oficial tres días después. Todo estuvo muy bien por algunos meses; ella se introdujo felizmente y sin problemas en todo “el asunto gay” , me acompañó en varios trances, vivimos felices bajo mi humilde techo… hasta que todo se jodió. Le entró una crisis de personalidad que incluía un “tú me hiciste lesbiana”, y la perdí, se perdió, la perdimos. Su modus operandi era más bien pendular. Solía amarme y odiarme por periodos que venían a entrometerse con el resto de mi vida. Si yo estaba saliendo con alguien más era peor; llegaba dramáticamente a pararse en mi puerta con todas sus cosas para “mudarse” cada que su mamá la corría de su casa sin importarle si yo me estaba cogiendo a otra en MI cama, situación que, claro, se volvía una escena de celos con todo y un “y quién chingados es esta vieja?!” de su parte. Dejamos de hablarnos más veces de las que puedo contar y siempre regresaba a hacerme la vida miserable. Nunca recuperé esa dinámica de complicidad, cosa que realmente extraño, porque trabajo con ella. Escucharla hablar de “cuando nosotras hacíamos…” frente a mis otras compañeras es difícil sin mencionar cuánto la quise, y cómo la perdí. Strike two.

Acabo de anotarme un strike three hace unos días y lo único que tienen estas mujeres en común es a mí, así que yo debo tener algo de culpa.

Me caga pensar en lo que pudo haber sido si yo nunca les hubiera puesto las manos encima o si qué es peor, ponérselas o no ponérselas. Estamos hablando de tensión sexual, de verdadera atracción, de cosas en común, de momentos compartidos… de situaciones que suelen salirse de control muy fácilmente.

Es frustrante es no poder regresar el tiempo para decirles algo como “te extraño, y eso no incluye a tu cuerpo” porque no sé si se ofenderían mucho. Me siento culpable de las posibilidades desechadas, los perdones que llegaron tarde, el daño que se pudo haber ahorrado si dejábamos las cosas como estaban, por la paz y tan tan.


Debo estar muy loca, porque después de todos esos años y sus consecuencias, sé que a cualquiera de ellas me podría acercar hoy mismo, abrazarla, decirle “te quiero” y ellas entenderían perfectamente de qué estoy hablando.

A eso me refiero. Arruiné, arruinamos, pero ese vínculo, a veces algo incómodo, nunca se fue a ninguna parte.
… pero tampoco volvimos a ser amigas.

Que triste. A veces pienso que no vale la pena arriesgar todo eso por un orgasmo. O muchos. Muchos.

Lo siento. Love u, too.

Update

How are things on the West Coast?
I hear you movin’ real fine..-
Interpol “Heinrich Maneuver”

Estoy viva, How are things on the West Coast?

Siguiendo la máxima de no contaminar el blog con mi mala vibra, me callé por una semana. Tuve a bien experimentar un evento tan pero tan de la chingada que me tuvo, incluso, sin pensar en sexo por un par de días así que no tenía nada bonito qué contarles. Sí, así estuvo el trancazo.
Sigo sin tener muchas cosas bonitas qué contarles pero si a alguien le sirve la anécdota, he aquí un par de cosas que deben tomar en cuenta cuando tienen un accidente de tránsito:

a) Si no hay heridos o daños materiales mayores, HUYAN por su vida antes de que la “autoridad” llegue
b) Nunca tengan accidentes en la jurisdicción de la PFP (Policía Federal Preventiva)
c) Seguros Afirme sucks donkey ass, también seguros Ana (uta, con ese nombre… en fin…)
d) Eviten que una grúa se lleve su carro, antes intenten moverlo CON LOS DIENTES si es necesario
e) No dejen ABSOLUTAMENTE nada de valor dentro de su carro una vez que está sobre la grúa y, por ende, de camino al corralón
f) Pidan que las fotografías de peritaje de los daños de su carro se las envíen por mail (ya todos los ajustadores de seguros tienen cámaras digitales)
g) El Ministerio Público no es tu amigo
h) No le presten su carro a nadie, bajo ninguna circunstancia y en estado de completa sobriedad.

Dicho lo anterior, creo que es obvio que me he quedado sin carro. Tengo de peatona una semana y de furiosa punto “ataque de ira” (modo dragón, lo llaman en la oficina) por ese mismo periodo de tiempo.

Tengo que calmarme. La vida sigue.
Ustedes qué cuentan?