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I know your girlfriend hates me

I heard her screaming in the dead of the night
Life’s too long for you to get it wrong .-Annie

Aquí donde me ven (¿?) hay un cierto nicho de mercado para quien soy algo … antológica.
A través de H, hace como 8 años conocí a su grupo entrañable de amigos; esos que han crecido juntos, vivido juntos, estudiado juntos y son padrinos de sus respectivos hijos, lo que los hace también compadres. Son en total 6. H es el séptimo.

Pues bien, el viernes pasado sucedieron eventos muy extraños.
Yo me encontraba en mi beauty nap cuando llamó H; habíamos quedado en salir pero su carga de trabajo ese día fue tal que pensé que no lo haríamos. Sorpresivamente estaba super puesto.

Unas horas después, ya arreglada y en camino a tomar un taxi, decidí que caminaría a la disco (totally 90’s!) como cuando era una mocosa de 18 pobretona sin glamour; nomás por pura nostalgia. Esta decisión implicó armarme de un mucho de valor porque a las 11.30pm el centro de la ciudad suele ser área de prostitución y se caracteriza por su mala iluminación y altas probabilidades de violación pero no batallé casi nada para auto convencerme: había luna llena. Caminé por 15 minutos.

Llegué y el brat pack me esperaba. No los había visto en un par de semanas, así que hubo abrazos de feliz cumpleaños y chelas gratis por este motivo.
En eso de la peda, uno comenzó a platicarme que la semana anterior una tipa (muy fea, conocida como la Frida Kahlo) le había estado tirando la onda A PESAR de que su esposa estaba presente. La tipa siempre ha estado loca pero ahora, 8 años después, está loca Y desesperada.

MP: Jajajajaja, es que eres tan guapote y sexy que atraes groupies que quieren cogerte hasta por donde no sabes que se puede!
C: Pero no me jodas, la Frida Kahlo!
MP: Ya, habemos locas, pero mínimo somos lindas… y cogemos muy decentemente cuando las esposas NO están!
(… pausa de 15 segundos…)
C: Te acostarías conmigo?

Lo decía muy en serio. La esposa, efectivamente, no estaba y contestar que no invalidaría totalmente mi anterior argumento. Que dilema.

No recuerdo exactamente cómo pero me pude hacer la loca o alguien nos interrumpió. Lamentablemente él no quitó el dedo del renglón. Yo esperaba que H me rescatara pero estaba en la babísima y no me veía diciéndole algo como “tu compadre me acosa!” cuando de princesita en problemas no tengo nada. Se ahogaría de la risa.

C: Es que no mames, dónde te metiste estos 6 años! ?
MP: No muy lejos, pero cuando me vetaron de la vida de H, pues también de la de todos ustedes
C: Cierto, desapareciste…
MP: Contra mi voluntad…
C: … pero desde entonces te quiero coger …

C es el TERCERO de esa bola de amigos que me suelta en estado etílico la frase de “desde entonces te quiero coger”. Otro dijo algo como “te tengo unas ganas cabronas desde el 2000, si me dices que sí nos vamos ahora mismo”; el otro simplemente me aventó contra la barra y comenzó a besuquearme. Ajá.

Algo les pasa y no sé realmente qué. O yo me puse tremendamente irresistible con el paso del tiempo (doh, obvio!) o ellos están imaginando cosas porque no tengo memoria de que los dosmiles hayan sido épocas tan… sexualmente agitadas.
Me parece de lo más bizarro que salgan con esas cosas tantos años después cuando ya están todos casados. En aquel entonces no me hubiera dado cruda moral alguna el salir con ellos y coger lúdicamente sin consecuencias legales y/o civiles pero… ahora? … WTF?

Será que nada más tengo madera de amante? Será que lo mío es coger con quien no debo y en situaciones de imposible compromiso y total anonimato?

C: Si le voy a ser infiel a mi esposa sería contigo, con nadie más…
MP: …
C: Esta noche. Qué dices?
MP:… que en todo caso, H lleva mano y literalmente me vio primero, no crees?
(… pausa de 15 segundos, cara de decepción…)
C: … maldito suertudo… cabrón hijo de puta.

Con amigos como esos…!
H no se enteró de nada porque con su cerebro en overload más no sé cuántas cervezas lo único que podía hacer era pensar bonito, estar feliz porque ya tenemos boletos de Nine Inch Nails y bailar conmigo Come On Eileen.

Un par de horas después (ok, ok, como a las 5.30 am!) me acompañó a casa. Regresamos caminando a pesar de su negativa y gruñidos desaprobatorios. Yo disfracé mis necesidades de mujer lobo argumentando que así se nos bajaría un poco la peda y hasta hambre nos daría. Accedió.

Me dejó en la puerta, me dio un besito y dijo “descansa, hablamos mañana”.
En ese momento me sentí tentada a decirle “maldito suertudo cabrón hijo de puta” pero contesté con un “aguas con el vampirazo”.

Que irónico que él no se entere de nada y, a la postre, nunca haya dicho que me quiere coger desde el 2000.

Eso jode todo mi currículum.

Morfología de la espera

I’m waiting for the night to fall
When everything is bearable
And there in the still
All that you feel is tranquility ._

Este es un tratado filosófico de alcances mayúsculos que tiene como fuente solamente a mí (y al diccionario online de la RAE). Por lo anterior, ustedes tienen todo el derecho (y obligación, casi) de no estar de acuerdo en parte o absolutamente nada de lo que aquí se consigne. Estas reflexiones se tuvieron a la luz de (una posible sobredosis) diversas pastillas, en una noche febril de sueños igual de caóticos donde cayeron muchos veintes, pero no por eso dejó de ser catastrófica.

Estas son reflexiones acerca de la espera y sus consecuencias. De cómo, y por qué, muchas veces es poco recomendable enfrascarse en una espera como tal a pesar de que la paciencia se considera en nuestra sociedad como un rasgo deseable entre individuos, y de por qué conviene evaluarla previamente al compromiso.

Definamos conceptos, primero:

espera1.

1. f. Acción y efecto de esperar.

2. f. Plazo o término señalado por el juez para ejecutar algo; como presentar documentos.

3. f. Calma, paciencia, facultad de saberse contener y de no proceder sin reflexión. Tener espera. Ser hombre de espera.

Según reflexiones derivadas de la definición misma de la palabra, la espera tiene ciertas características:
a) depende de un plazo
b) exige paciencia
c) requiere saberse contener

¿Por qué esperas? Pues porque sabes que existe un plazo a cumplirse y que tu paciencia se verá recompensada al final de el mencionado periodo de tiempo, así que, mientras eso sucede, te contienes. Así, la gente espera, no sé, que le toque su turno en la fila del super, espera aviones, espera que le manden un documento para iniciar o terminar su trabajo, espera la hora de la salida de la oficina, espera llegar a casa y quitarse los zapatos. Todo exige paciencia y resistencia a la frustración pero la fe se sostiene porque se SABE a ciencia cierta que toda espera llega al plazo pactado y feliz término.

¿Qué si no, no hay plazo y estamos esperando y esperando sin saber muy bien qué hacer? Simple: no estamos esperando, estamos haciendo otra, u otras cosas:

anhelar.

(Del lat. anhel?re).

1. tr. Tener ansia o deseo vehemente de conseguir algo. Anhelar empleos, honras, dignidades.

Deso vehemente, eh? Analicemos qué es eso de desear.

desear.

(De deseo).

1. tr. Aspirar con vehemencia al conocimiento, posesión o disfrute de algo.

2. tr. Anhelar que acontezca o deje de acontecer algún suceso.

Pero por supuesto, no se puede desear sin aspirar, verdad?

aspirar.

(Del lat. aspir?re).

3. tr. Pretender o desear algún empleo, dignidad u otra cosa. Aspira a una vida mejor.

Como vemos, estos verbos son autoreferentes, es decir, se definen citándose entre sí. Como sea, podemos notar inmediatamente importantes diferencias con la espera que habrá que acomodar, esta vez usando palabras clave:

a) ansia
b) disfrute
c) posesión
d) suceso
e) pretensión

Ninguno de estos verbos implica o acepta la aplicación de un plazo, lo que indica que si anhela se hace un poco de manera deliberada y conciente de que ese disfrute de la posesión de algo/alguien muy probablemente nunca llegue porque aquello que anhelamos no está bajo nuestra jurisdicción, es decir, no se nos ha dado injerencia sobre ello; tenemos las manos atadas.
Anhelamos y ponemos nuestra fe en algo de la manera más pura y naïve existente: para que nos sorprenda si es que aquello sucede, se alcanza o se llega a poseer.

El problema aquí es el ansia; anhelar produce cierto desazón, provoca insatisfacción mientras el anhelo no se consigue, provoca frustración si el anhelo se ve cada vez más lejano porque, simplemente, no funcionamos en esa frecuencia. Los seres humanos somos egoístas por naturaleza, queremos acción, suceso, disfrute, si no inmediato, dentro de cierto plazo finito que, si bien será difícil de manejar, no nos producirá toda el ansia que nos traería simplemente anhelarlo, desearlo con vehemencia o aspirar a ello porque estos sentimientos son hábilmente permeados por nuestra paciencia (si es que tenemos la suficiente, ojo) mientras esperamos.

El ser humano espera. Espera porque las esperas son funcionales, porque se caracterizan por ser efímeras, cortas o largas pero al fin satisfechas.

Por otro lado, anhelamos trabajar en la NASA, ir de vacaciones al Congo, anhelamos sacarnos la lotería, ser talla 5, que los Lakers ganen en el juego de hoy, tener un Audi TT o, de jodido, un V6.
Vemos todos los días esos anhelos realizados para otros, vemos un chingo de Audis en la calle, vemos niñas talla cero, vemos jardines más bonitos que el nuestro y nos frustramos. Nos enfermamos un poco de pretender lo que el otro parece tener y a nosotros se nos ha negado, nos dejamos llevar por la envidia, y, por claro, las ansias.

No pensamos que aquellos otros anhelan cosas que tal vez nosotros tenemos… pero ese no es nuestro tema.

Regresando, el problema viene cuando una espera que parecía tener todo para calificar como una, tiempo y finalidad, un día se vuelve un anhelo, un deseo vehemente, una pretención que no podemos realizar porque depende de otro o de la voluntad de éstos. No tiene fin, no está garantizado de ninguna manera.

ansia.

(Del lat. anx?a, f. de anx?us, angustiado).

1. f. Congoja o fatiga que causa en el cuerpo inquietud o agitación violenta.

2. f. Angustia o aflicción del ánimo.

3. f. náusea.

La mejor manera de notar cuándo una espera se ha convertido en un anhelo es comenzar a sufrir la conjoja, la angustia y aflicciones del ánimo que este nuevo proceso de deseo nos ocasiona.

Reconozco que existen individuos a quienes eso del anhelo se les da super fácil: los creyentes, los que participan en partidos políticos, los que apuestan en las carreras, los que son fans de… no sé, Thalía. Esa habilidad de creer por creer que el objeto de tu deseo te será entregado solo por pretenderlo, o a través de méritos muy subjetivos, es algo que yo nunca me he caracterizado por tener. La fe es una cosa que en mi familia no se encuentra, somos la versión austera.

Bien, así, yo soy un ser que espera. Soy un ser que trabaja meritoriamente para que esa espera sea eso, tenga fin y circunstancia, posea un límite y sea la feliz meta de la aplicación de mi estoica paciencia. Cuando se ha quedado en que la circunstancia es de espera y se indica con un “dame chance, en unos 3 meses…” o “wey, espérate al finde” ya es territorio de la paciencia, de nuestra madurez, el ser efectivamente capaces de soportar la espera de satisfacción.

Espero las fiestas del Koko, espero mi viaje de cumpleaños, espero a que se acabe el año para ponerme mis pantuflas de peluche rosa, como también espero poder regresar a las clases de cocina y baile (porque son en agosto las reinscripciones). Deseo ver a mi hermano feliz y sano, anhelo que el próximo año no me quede sin trabajo, aspiro juntar suficiente dinero para, algún día, comprarme un 207CC; eso me da ansias, porque ya casi tengo 30, pero sé, también, que no está del todo en mis manos (o las tuyas) que eso se haga realidad.

Pero esto sí lo estaba, era una espera hace 6 meses y ayer, así nomás, se volvió un anhelo.
Yo estaba esperando porque acordamos que sería eso, un asunto de paciencia, no de simple fe.

Los anhelos no me van, exigen de mí tragarme el ansia, la angustia, la congoja, la náusea y la fatiga… y sabes qué? No quiero, porque me enferma física y anímicamente. Sobre todo, me han cambiado la moneda y ésta no la quiero aventar al aire a ver si el azar me lleva a feliz término.

Término. Termino.
Dejé de esperar. Porque me mata lentamente intentar hacer otra cosa.

Back to black

Los recientes eventos de índole arcoiris me hacen reflexionar en varios sentidos; primero porque me siento aludida, pero no representada, y porque es hora de ponerle fecha… a la boda!

[.... ....]

¿Ya tragaron saliva? La boda no es mía, por cierto; solo seré testigo.

Tengo varios días investigando acerca de Sociedades de Convivencia y a pesar de mi ínfimo conocimiento de leyes me parece algo muy claro: es atole con el dedo.

No me hagan caso, para argumentar el punto citaré a mi abogada de cabecera:

Se equipara más o menos al concubinato, incluso se puede especificar la forma en la que van a regir el patrimonio; en realidad para lo que sirve es porque se generan derechos alimentarios y sucesorios; si uno de los dos es declarado interdicto el otro ejercerá la tutela; si se separan y uno no tiene ingreso, tiene derecho de pensión alimenticia por la mitad del tiempo que duró la sociedad.

Derechos alimentarios y sucesorios… ¿a qué precio?
Ahora que California ha legalizado, o mejor dicho, despenalizado, el “matrimonio gay” (sus equivalentes o versiones Simi) recuerdo un artículo que leí hace poco en Salon que dice las parejas están descubriendo las implicaciones legales, económicas y, claro, consecuencias generales de meter al gobierno y sus instituciones en una relación… lo interesante es la parte de estar contrayendo obligaciones, pero sin acceder a los beneficios del todo, entiéndase por ellos la seguridad social, por ejemplo. Además, los divorcios pueden ser un dolor de cabeza imposible de describir.
Diría B: “eso no mola”.

Ella está muy segura, es radicalmente directa en acotar “yo no me quiero casar” y todo lo que tenga que ver con el verbo le provoca convulsiones. Mi propia naturaleza kitsch me hace fascinarme con la idea por unos minutos pero en cuanto llego al “acepto” … se pone más difícil. En mi cabeza no cabe cómo se pueda asegurar que serás esa persona y sentirás esas cosas por el resto de tu vida, es como negar que las situaciones cambian, que las personas crecen, que eventualmente cambian de opinión. En fin.

Como sea, mientras esté con B me quedaré señorita, que ella no hará de mí una mujer honrada en ningún caso.

¿Ustedes se “casarían” de tener la oportunidad?

Entre otros comentarios, este 17 de mayo (mañana) es el Día Nacional contra la Homofobia y la Transfobia. Suena medio aleatorio pero se estableció en esa fecha porque coincide con la remoción de la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales de la OMS, en 1990. Eso fue hace menos de 20 años, así que creo que se han dado cambios efectivos y rápidos desde entonces; eso es bueno.
Esta es la primera vez que se celebra en México, porque es una iniciativa, podremos imaginar, de ONGs extranjeras (he aquí un spot).

Como cualquier otra cosa que nos copiamos, esta no fue la excepción y la versión mexicana resultó ser bastante menos… glamourosa. El anuncio de televisión que lo promueve (no recuerdo el canal, sorry) es literalmente grotesco, enfocándose en imágenes sacadas de marchas gays del DF donde se pueden ver muchas banderas, muchas pelucas e innumerables travestis ataviados en sus trajes de trabajo, con esos que imitan a Niurka o similares. Eso no me parece, no me representa, se los aseguro.

Algo que no comenzamos a digerir en México, y que es lamentable, es que los gays, bi y cualquier otra minoría que no sé mencionar con su sustantivo políticamente correcto, somos mucho más variados que esos seres multicolores. El anuncio lejos de sensibilizar y hacer reflexionar a la población acerca de la invisibilidad, de la necesidad de empatía y destacar el hecho de la cotidianidad que implica convivir con gays al, no sé, mostrar rostros cualquiera, personas abrazadas y tomadas de la mano, se me ocurre, o simple texto, se va a buscar protagonistas entre aquéllos más estereotipados y flamboyantes.

Según mi punto de vista, eso no funciona. El mensaje se desvirtúa y queda en un “cuando veas gente así, no le grites maldiciones” en lugar de apelar a reflexiones más profundas.

Mi celebración será diferente: yo convertiré a mañana en el “día internacional de abraza a cualquiera”, porque estoy consciente de que las preferencias sexuales no tienen cara definida, ni colores chillantes que las hagan destacar; me vestiré de negro en señal de protesta a la invisibilidad de la bisexualidad, al miedo, y a la ignorancia, que es lo que alimenta a la homofobia, a la discriminación y a todos y cada uno de los atropellos a los derechos humanos de minorías.
Brindaré con vino rosado por que, algún día, se entienda que con quién te acuestas debe estar en un segundo plano cuando eres un ser complejo, rico y en constante evolución.

Están invitados!

Love is blindness

Love is drowning in a deep well
All the secrets, and no one to tell.
Take the money, honey…
Blindness.
.- U2

Hay (habemos, dijo la que no se molestaba en honrar con purismo gramatical a sus verbos) mujeres de todo tipo sobre la tierra. Nos queda claro que las fisionomías son muy variadas, y que cubren todos los gustos y especificidades en cuanto a formas y colores.

Entre ellas, hay quienes nacieron para ser protegidas y mimadas, otras para inspirar grandes obras y avances culturales, otras para ser la causa de guerras fraternas, otras para escribir su propia historia, otras para ser la excepción de muchas reglas.
De esas mujeres qué les puedo decir que no les suene conocido. Son maravillosas y yo, como ustedes, agradezco su existencia y proliferación.

Pero no todas son así; eso también lo tenemos claro, verdad? Existen entre ellas ciertas subespecies que (con todo y mi vena feminista en pleno funcionamiento, aclaro) deberían ser erradicadas, perseguidas, encerradas y castigadas severa y dolorosamente por sus actos.

Esas mujeres que le dan mal nombre al amor, citando a Bon Jovi, están hambrientas como el lobo, según Le Bon, y a fuerza de madrazos, mentiras, malas vibras y dolor karmático, inspiran letras como ésta: “The more you suffer, the more it shows you really care”

Me enoja sobre manera lo que veo que ciertas mujeres hacen de los que las quieren y estoy hablando de un ejemplo muy concreto que expondré para apelar a su criterio. Va la historia.

H y E se casaron en el 2002. Después de un matrimonio por demás problemático, E deja a H el 31 de diciembre de 2007. Ella lo culpa del fracaso, le dice de cosas como “nunca pudiste hacerme feliz” y “eres un perdedor” y manda a H de cabeza a una depresión horrible acompañada de cualquier cantidad de sentimientos de autodestrucción que necesitará muchas pastillas como remedio. Mes y medio después de su separación, H se entera que E lo dejó por otra mujer. Ajá, E es bisexual pero olvidó mencionárselo a H antes, durante y en específico después de su matrimonio.
Como podrán imaginarse, en estos momentos ya se encuentran muy ocupados un par de abogados con este caso; también hay un psiquiatra con mucho trabajo, y una ristra de amigos de H esperando encontrarse a E en un callejón oscuro para sacarle los ojos con una cuchara y decapitarla con un hilo.

Yo tenía, hasta hace dos semanas, 5 años de no saber nada de H porque E me prohibió dirigirle la palabra en 2002. E, a parte de bisexual de clóset, era una celosa violenta que me amenazó con hacerme cosas no placenteras si no me “alejaba de su marido”. La verdad es que hoy día me pregunto si me odiaba porque nunca le coqueteé o qué carajos, pero eso no es relevante ahora.

Claro que desde siempre he pensado que E es una loca rematada, pero lo que más me molesta es ver en el estado que dejó a H, y el daño gratuito que le ha hecho desde que todo valió cacahuate. No he visto a alguien más enojado con la vida, hastiado, decepcionado, dañado y desesperanzado como H; alguien que dice que no le importa lo que cueste mientras no tenga que volverla a ver nunca y que se dice a sí mismo “pinche idiota” y se refiere a E como “esa pendeja lesbiana”.

Mujeres como ella no deberían existir: incapaz de asumirse a sí misma, que no es honesta ni con su pareja, que martiriza y daña por puro deporte, que vive una doble vida desde hace no sabemos cuánto.

Yo me enteré de todo este desmadre de la manera más gráfica posible. B y yo nos encontramos a E en un concierto, hace un par de meses. No la había visto desde que me amenazó, pero algo que sí noté muy cambiado, fue el sexo de la persona que ella tan candorosamente abrazaba y manoseaba; era otra mujer. Cuando digo candorosamente me quedo muy corta porque realmente lo que hacía era hasta grotesco y gratuito considerando que no estábamos en una disco gay ni mucho menos lugar para dar aquellos shows.

No cabía en mi asombro, así que mandé un sms a una amiga en común con la pregunta de “desde hace cuánto dejó E a H por una mujer??!?!?!!?” y obtuve de regreso un “diciembre”.

Zaz.

H no se merecía eso, él es un buen chico que si de algo tiene la culpa es haberse casado muy enamorado y no ver las obvias señales de que su bella mujercita era una araña ponzoñosa sin corazón ni escrúpulos. Qué culpa tiene él de sus desequilibrios sexuales tardíos (o no, eso no lo sabemos), de las confusiones y entera personalidad bordeline de ella? Carajo, esto me hace sentir muy impotente.

Lo peor, creo que eso de dejar a tu esposo por una mujer se está poniendo de moda; hace unos días supe de otro caso. El chisme me llegó hasta con un “… y cuando fue por sus cosas, la ayudó su nueva novia a cargar todo!” Muy honestamente espero que no sea una tendencia.

Como sea, de los males el menor. Ellos han terminado y yo puedo decirle a H que lo extrañé y abrazarlo sin que nadie me regañe, e intentar aliviarle el dolor con mucha cerveza que según B, lo que necesita es “una peda asesina”, antes de cualquier otra cosa.
Espero poder encargarme de eso el fin de semana.

Por lo pronto, que queden asentados mis malos deseos, mucha vibra destructiva y pensamientos de “ojo por ojo” para esas mujeres… :

“There are girls who manage to sell themselves, whom no one would take as gifts.” -Sebastien-Roch Nicolas de Chamfort

… ya saben cuáles.