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Be or not being

Cuando estoy distraída, esperando en el teléfono, por ejemplo, y tengo pluma/papel en la mano siempre hago lo mismo: escribo mi nombre. Lo hice consciente hasta hace muy poco pero creo que llevo años y años haciéndolo. No soy de es@s que hacen monitos, dibujan arbolitos, escriben frases de canciones, rayan aleatoriamente o ponen maldiciones del tipo “puto el que lea”. Yo escribo mi nombre, cientos y cientos de veces; en letras bonitas, en letras gordas secundariles, en letra de molde, manuscrita, mi firma… mi nombre. Eso es algo chistoso para alguien que dice detestar su nombre (yo? incoherente?, nah!) y más que me encargue de no dejar rastros de ello.
¿Será sintomático a parte de automático? 

Yo. Yo. Yo

Estos días de trabajo en la FIL me dejaron enseñanzas varias. Primero, reflexioné acerca de mi vocación largamente pasada por alto y mis habilidades otras que no tienen que ver con la pornografía y/o el karaoke. 
Luego me compré tantos libros como cajas pudiera cargar un trailer de ocho toneladas. Me puse a escribir tantas hojas como la pila de mi laptop me permitiera. Leí mucho porque eso se puede hacer sin remordimientos en la FIL. Se me ocurrieron un par de ideas poco probables pero divertidas. Estuve feliz, además de cansada y fastidiada. De eso se trata la vida.

Antes de irme a tierras tapatías escribí acerca del nuevo disco de Kanye West para un periódico de circulación nacional. También hice la reseña crítica de una exposición plástica que, me dijeron, acabó siendo publicada en un periódico de Torreón, además de incluida en el programa de mano.
Letras, letras, letras que nunca firmo con mi nombre, ese que me encanta rayar pero inmediatamente tiro a la basura. Rarita.

Siempre quise ser crítica, así, a diestra y siniestra, pero en algún punto de la vida me di cuenta que para lograrlo efectivamente se necesita leer tantísimo que mis otros talentos (ya mencionados) quedarían para siempre relegados a segundos o vigésimocuartos lugares. Soy demasiado inquieta para eso y nunca desarrollé un hábito real de escritura así que un buen día dejé de intentarlo seriamente.

Pero no salió de mí la espinita. De vez en vez embarro mis ideas nada democráticas, sensibles o políticamente correctas en publicaciones aquí y allá; a veces ni me preguntan, nada más lo hago.
Cuando eso pasa, hasta me felicitan. 

Tengo problemas con el reconocimiento ajeno por… ciertas cosas. O sea, no me molesta en lo más mínimo que digan “ah! esa es la ____ de su ____ que se cogió a ____” pero sí me pone nerviosa cuando me dicen cuánto les gusta lo que escribo, sin importar el tema. No entiendo si es sarcasmo, broma pesada o una manera de disfrazar un juicio del tipo “se nota que tienes un chingo de tiempo libre como para andar haciendo esas pendejadas”. No tomo bien el halago. Me confundo.

Creo que estoy tan acostumbrada a la desaprobación, al juicio malintenicionado y a la crítica destructiva que no manejo bien los laureles.
Finalmente, pienso que si escribo, discurro, transcurro o lo que sea que hago, sucede porque lo necesito. No tengo otro canal de desfogue tan directo y honesto. Me programaron con este chip.

Estos son los por qués nunca he buscado deliberadamente tener una “carrera”; me gustan los momentos en que mis palabras fluyen y se resbalan, como lubricante sabor kiwi. Me gustan los pequeños orgasmos gramaticales entre frases correctamente pausadas. Me prende la elocuencia como deporte, no como oficio.

Pero.

Antier, mi mejor amiga de la primaria reapareció gracias al Facebook, ese lugar extraño e inhóspito. Nada más 18 años de no saber nada la una de la otra. Those were the days.
En su primer mensaje dijo estar muy emocionada de haberme encontrado e hizo una pregunta: “Tú no estudiaste algo relacionado con letras… o cosas así?”

!!
No he contestado porque me sigo preguntando por qué pensaría eso ya que si bien mi información académica es fácil de consultar, no habría manera que ella lo hubiera hecho antes de enviar el mensaje; no la había dado de alta, ni tenemos amigos en común, nada.

Esa preguna prueba mínimo unos 20 años de vocación. Abrumador, eh?

He aquí un ejemplo:
Compré una novela llamada “De chica quería ser puta“; como imaginarán, el título me pareció prometedor. Esa tarde, a las 6, la autora estaría firmando libros en el stand de Colofón pero para las 2 yo ya había decidido que no valía la pena ni la fila para la firma ni tanto alboroto. A pesar de que se considere una… :

NOVELA SUMAMENTE DELICIOSA COMPUESTA POR FEMENINOS PERSONAJES QUE HABITAN EN UN AMPLIO Y VANGUARDISTA EDIFICIO ATAVIADO DE HISTORIAS MUY BIEN CONTADAS POR UN OJO CURIOSO…

… yo pienso que es una ñoñada llena de obviedades que no se desarrollan ni van a ningún lado, que tiene un punto focal erróneo para temas que de otra manera pudieron ser ricos, que la narradora está todo el tiempo en tono autocompadeciente, que está plagada de melodrama ridículo y que podría resumirse en una canción -larga- de Arjona. Este libro es como es@s que besan bien rico pero cogen bien mal. Gato.por.liebre.

Esa fue mi crítica. Pueden citarme.
En fin.

Creo que, haga lo que haga, no puedo aspirar más que a seguir escribiendo - cuando sea, de lo que sea- porque no PUEDO evitarlo, con el inmerecido premio de que alguien me lea porque no QUIERE evitarlo. Eso no está nada mal.

Gracias a aquéllos convencidos de que con mis talentos innatos yo podría ser, el día que quisiera:

  • editoria de la ONU
  • crítica de arte
  • maestra de cátedra
  • traductora simultánea
  • periodista de temas escabrosos
  • narradora / ensayista

… pero soy yo y como le digo a Lu, las influencias de la luna son muy fuertes… and I just don’t feel like it.

I can cook

2320552679_5aa8722753.jpgAlgo que tengo muy presente en esta vida, en todo momento, es que mi deber inherente como ser humano es hacer algo con el -limitado- talento que tengo, disfrutar lo que soy, y dedicarme a ser infinitamente feliz; sonará poco filosófico pero creo que honrar a la creación es lo mío. Esta simple manera de pensar aún cuando es lógica y sin dobleces, suele tener detractores porque se me tacha de rayar en lo hedonista pero, bueno, no puedo impedirlo; mi naturaleza llama y yo la escucho en estéreo.

En este sentido, la frustración me pone mal, tengo como deporte soñar despierta, hablar sola, e imaginar que mis artistas favoritos son mis mejores amigos. Dice HB que lo nuestro es una rebeldía declarada contra la madurez; nos pasamos la vida en un mundo en el cual nos dedicamos a comparar tatuajes, viajar a lugares improbables y decidimos que pensar en nuestro próximo cumpleaños es una actividad dolorosísima. Aún así, yo no puedo quejarme, yo disfruto.

Estos últimos años me he dedicado a perseguir mis sueños uno por uno con diversos resultados, esto porque sigo sin ser asquerosamente millonaria. Lo anterior no debe decrecer el mérito de haberme graduado de hip hop dos veces y continuar bailando; las fotos de mi sala prueban más allá de toda duda lo feliz y orgullosa que estoy de hacer algo que probablemente se considere “poco intelectual”. A estas alturas de la vida, es mucho más factible que enmarque mi certificado de “aprobado satisfactoriamente” de la clase de baile que, por ejemplo, mi título de profesional. Y qué.

Mis alucinaciones diurnas muy seguido me hacen recordar a mi abuela entonando a todo pulmón, entre trompetas, contrabajos y trajes de charro, cuanta canción de José Alfredo Jiménez se sabía. Pienso en ella cuando reflexiono acerca de las cosas que me hacen feliz porque se parecen mucho a las suyas. Una vez que me da un reflector en la cara, B dice que me transformo; lo que creo es que el espíritu de María Eugenia me posee, más bien. No soy más que lo que mi abuela plantó en mí en tiempo récord, porque murió cuando yo tenía 12 años. Su ritmo interno sigue vivo aquí adentro y yo solo lo canalizo en medida de mis posibilidades.

Muy vívidos son también los recuerdos donde se balancea en la cocina entre cernidores y moldes de diferentes alturas siempre tarareando alguna canción, llevando el compás con los dedos. Mi abuela quería que yo fuera bailarina, cantante, música y que cocinara como los mejores, nunca vislumbró mi futuro como editora y erudita; tal vez ella tenía un punto. Me paró frente a su horno apenas pude detenerme por mí misma sin tocarlo y quemarme a ver cómo una rosca crecía, cómo las hojarascas se doraban, cómo se cristalizaba y casi desaparecía una cebolla en el gravy.

Luego hacía tés, infusiones y toda suerte de potajes aromáticos que dejaban la casa impregnada de laurel, a comino, por días enteros; también disfrutaba cuidando de su propia minihuerta de especias y cosechando higos, duraznos, mandarinas, manzanas, limones y aguacates, entre otras cosas, en nuestro patio trasero.

Ella era de tierra y la tierra le respondía cada que se le acercaba; yo planté un manzano una vez y nunca brotó. María Eugenia excavó exactamente en el mismo lugar, dejó caer las semillas y en menos de 6 meses un retador tronco con ramitas breves se levantaba con firmes raíces que siguen ahí después de 18 años. Era obvio que su intervención era necesaria para la creación de vida vegetal en el jardín y que mi papel era más bien contemplativo.

La idea de cambiar al mundo nunca se ha borrado de mi cabeza, y como dice Ana Pascal en Stranger than Fiction, recientemente he entendido que, solo tal vez, si voy a hacerlo no será en el Monterrey corporativo, la burocracia regia o por mis ideas transgresoras (que acaban dispersas en este blog), no:

“I decided If I was goint to make the world a better place, I would do it with cookies”

Eso.

Estos días he estado leyendo sobre personas que simplemente siguieron sus sueños sin importar nada más y sus inspiradoras historias me llegan; desde el chico filipino que acabó cantando en el Festival Viña del Mar con Journey después de que el guitarrista de la banda lo vio en YouTube, las audiciones de los bailarines de Ciara para su nuevo tour (que hacen que se me enchine la piel), y Diablo Cody, famosa por ser la única exstripper que ha ganado un Oscar a mejor guión original. Todos ellos tienen en común que siguen sus destinos y decidieron que cambiarían al mundo sin preocuparse por el cómo, explotando sus talentos, dejándose llevar y divirtiéndose mucho en el proceso.
My kind of people.

Pues bien; les comento que ha llegado ese momento en la vida en que puse manos a la obra: el sábado pasado tuve mi primera clase -intensiva- para obtener el título de técnico en gastronomía, o según dice el Chef, “master de cocina”. La carrera, de un año y medio de duración, contempla cocinas francesa, española, asiática, italiana, árabe, repostería y coctelería. Yo no puedo estar más feliz; mi abuela me estaría aplaudiendo por finalmente aceptar que vine a la tierra con un fin más trascendental que ser una blogger.

Qué tal “Chef P”?

Por lo pronto llevaré bitácora de mis avances -muy muy lentos gracias a mi incapacidad de pronunciar correctamente los cortes y platillos en francés- en mi nuevo blog llamado muy apropiadamente Can Can Cook, que es la celebración del colapso de todos mis anhelos en uno. B me hizo el banner y según el orden que le estoy dando, será como un curso de educación a distancia para todo aquel remotamente interesado en el tema. Es lindo e informativo y libre de sexo, ja.

El reto ahora es que mi nuevo giro de carrera coexista con el trabajo de tiempo completo, clase de baile, chambas de freelance, novia y una vida social de mediana intensidad por lo que puedo asegurarles que tendré muchísimo trabajo pero aún así encontraré (entre cacerolas y clases teóricas) tiempo para seguirles contando la historia.
Cualquier historia.

Como ésta, en la que yo decido cambiar el mundo de bocado en bocado, armada de galletas.
Besos acaramelados.

(fuente de foto)

To porn or not to porn?

“She felt in italics and thought in capitals.” -Henry James

Los problemas a los que me he enfrentado recientemente al respecto del blog versan en el sentido de su mera existencia, como había platicado. Estuve una semana debatiéndome en la pertinencia de cerrarlo definitivamente y dedicarme a otras cosas que también me interesan pero me puse a reflexionar acerca de esto y decidí continuar por acá a pesar de que parece que ha llegado el momento en que el tema le queda chico a mi blog.

El sitio que estás leyendo (asumo que en RSS, porque es lo que se debe hacer, ja) tiene tanto ciertas limitantes como ventajas al tener un tema tan específico que lo clasifica en “nicho monotemático”. Sí, aquí se habla de sexo y cochinadas, ya sean las mías o las de personas que conozco. Es un tema hermoso que al conocer a la gente que me rodea prueba ser inagotable y de campo extendidísimo; siempre hay una nueva parafilia que probar, una fantasía realizada, algún sueño inspirador, o todas las anteriores.

Eso, lamentablemente, también puede llegar a afectar.

Por qué es malo tener un blog monotemático?:

  • Obvio, la audiencia es pequeña, así que los sueños de fama y fortuna no vienen al caso. Por la misma naturaleza de este blog (y todo su contenido), se encuentra bloqueado por los servidores “sacrosantos” de los corporativos, oficinas gubernamentales y todos los filtros de “patrol”. Sería más prolífico si, no sé, me pusiera profesionalmente a comentar la vida de Britney Spears, pero tampoco es el caso; el mero URL dice “porn” y a eso me dedico.
  • El spam es INMENSO, se podrán imaginar. Los comentarios tienen que estar por siempre moderados porque si no sería imposible manejar la cantidad de anuncios de Viagra y Cialis que me llegan.
  • Es altísimamente personal, por lo que las personas que se involucran conmigo acaban embarrándose de blog si no me dicen con anterioridad que las situaciones son “no blogueables”
  • Nadie liga; creo que a pesar de que me leen, ustedes bloggers, les da cierta vergüenza y no ponen ligas a esta página desde su blogroll. Claro, esto viene de la mano con mi punto 1, pero también me da gusto ser su guilty pleasure, no lo voy a negar.
  • Los buscadores de pornografía me tienen en su top; lo que provoca que mi ancho de banda sea inmanejable y el pobre Tony D tenga que aumentarlo, y aumentarlo… para qué? “para que vean puras pinches letras, jajajaaj, me dan risa”; sus palabras, no las mías.
  • Puede volverse problemático; a pesar de que es un asunto personal, involucro a más personas y eventualmente también puede suceder que un día quiero escribir de mi colección de crayolas y qué tiene eso de cochino? Me callo o de todas maneras lo hago?
  • Son como tatuajes temporales de la dinámica de las relaciones y eso, cuando éstas terminan, se vuelve muy doloroso. Este es un riesgo que se toma en todos los blogs personales, me parece, y requiere de mucha madurez el ser consciente de eso y de todas maneras publicar.

Por qué es bueno tener un blog monotemático?:

  • Es fácil hacerse de lectores dedicados; la mayoría de las personas que se quedan a leer, creo, se van con ganas de regresar, o, mínimo, los que comentan me hacen pensar que es así.
  • Puntos de autoridad; he andado en esto de los blogs el tiempo suficiente para entender de qué van y mi constancia ha recompensado, soy oficialmente una blogger que trabaja en sus textos y no deja a sus lectores abandonados nada más porque sí.
  • La fama te alcanza; me gusta el fanmail que viene con preguntas incluidas y que comienza con “Querida Miss P: quisiera saber tu opinión al respecto de mi situación”. Por algún motivo, esas personas me confían cosas que son altamente íntimas y me piden consejo… wow!
  • Es más fácil cubrir todos los aspectos de un tema; por lo reductivo del tópico, es sencillo escribir pequeños ensayos y llenarlos de fuentes, de distintas posturas y sentir que estoy salvando al mundo, descubriendo el hilo negro y derrotando a la ignorancia.

Ahora bien, vale la pena continuar con todo esto?
Sí.
Creo que he tenido mucha suerte y este blog me ha dejado muchísimas más satisfacciones que malos sabores de boca. No me ha arruinado la vida, no ha destrozado relaciones o similares, y se ha vuelto casi el único lugar donde puedo venir a vaciar mi cabeza sin sentirme culpable porque, bueno, todo esto es totalmente voluntario: ustedes, yo, mis textos.

Entonces, no, el blog no se cierra, pero quiero hacer oficial que comenzaré a hablar de lo que se me pegue en gana. Esto, claro, siempre tendrá más que ver con sexo que con otra cosa, porque yo seguiré siendo la autora, claro, pero no me limitaré más a que ese sea el único tono que manejo. En sexo no puedo dejar de pensar, tengo demasiado tiempo haciéndolo como para comenzar de cero a formarme otra estructura mental que, además, acabaría siendo falsa y forzada. Le debo a mi madre el haberme maleducado y a mi padre el haberme ignorado, al sistema de escuelas públicas el haberme dado “otros intereses” y a mis maestros el haber pulido mi ortografía; eso.

Algunas veces pienso en itálicas, y grito en capitales san serif. Son mis letras, eso nunca va a cambiar. Gracias por estar acá.

Mi corazón

Hoy recibí una alarmada llamada de Doña Lola, la muchacha, a mitad del día.
Llamó a la oficina para preguntar si me encontraba bien, si el mundo no se había acabado, si no había decidido unirme a alguna secta; el motivo: "todo está muy limpio y ordenado".
Ajá, es lunes y mi casa NO es un desmadre; su preocupación tenía muchos fundamentos.

Pues no, ya les había dicho que me dediqué a ser ñora sin compu y esto fue harto notable hoy. También porque el sábado estuve haciendo manualidades propias de mi sexo y colgué muchos de los portarretratos aquellos de los que les platiqué.

Seleccioné fotos, hice collages y clavé sin daños colaterales por toda la casa pero en especial en la sala y mi cuarto. No, no me quedó derecho nada, gracias.

Las fotos de mi cuarto, al parecer, dicen mucho de mí sin que yo lo hubiera notado antes y fue la misma Doña Lola quien me lo dijo en una parte de la conversación que fue muy extraña.

La foto del corazón es totalmente tú… dice que el tuyo es frágil y presume estar lleno de espinas pero no es cierto, es un reflejo, solamente… me gusta mucho. Va muy bien en esa pared…

WOW!

Esa es la señora que una vez me dijo algo como "toda la ciudad ha pasado por esa cama" y que "por dios, deja a las foráneas" cuando me encontró con otra coahuilense.
Hoy me di cuenta que me conoce mucho y no en vano ha estado limpiando mis pisos, alimentando a mis gatas y acomodando mi ropa por 6 años; que realmente escucha cuando le platico y que sí, es como una sucursal de mi madre, a quien le encargo el bienestar de mis trastes y me corta la fruta con una dedicación que no he visto en otro ser humano todo para que yo no la toque y me rebane un par de dedos permanentemente.

Esa foto le dijo algo que nunca me imaginé.
La tomé de regreso de Mina, recuerdo exactamente en qué pensaba cuando lo hice, cómo me veía en el espejo buscándome cicatrices de un error, con el cactus entre las piernas, que me daba tentación tocar las espinas, cómo HB se quejaba de la incipiente llovizna y H se burlaba de todo lo posible.

Pensé en lo frágil de mi corazón, en lo duro de mi reflejo y en que si seguía así, nadie se iba a atrever a abrazarme pronto por temor a las púas venenosas.

Había varios errores en mi hilo de disertación, pero el momento lo ameritaba.

La foto finalmente me gustó mucho.

Toda la metafísica vino por añadidura; yo nada más la colgué ahí porque el marco es naranja, como la florecita del cactus, y se ve linda.
También, muy seguramente, me delata sin pudor.

Mi corazón sin odio y late
Mi corazón filtra sangre
Mi corazón bombea el viento
Mi corazón todo en calma.-
"Mi corazón"- Lucybell

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