Note to self & you

Querido diario:

En momentos de arrepentimiento volátil como éste quisiera saber cómo, si es posible, controlar mi incesante costumbre de comunicarme interpersonalmente cuando estoy ebria. Hasta este instante me había burlado de las personas que declaran abiertamente utilizar el alcohol como agente desinhibidor como para tener arrojo suficiente para hablarle a la niña que les gusta o decirles a sus padres que son gay pero debo afrontar las obvias señales de que soy una de esas personas. Esto es al mismo tiempo alarmante y… penoso.

En serio, diario, me gustaba pensar que era capaz de decir y hacer lo que me diera la gana en todo momento sin necesidad de condiciones específicas pero que tantísimas veces haya caído en el drunk sms/calling es porque algo sí tengo que decir y no, no me sale en sobriedad.

Sabes qué es lo peor? No soy capaz de olvidar felizmente lo que digo/escribo en esas ocasiones así que tengo que vivir con el remordimiento de haberlo hecho aunque secretamente disfrute de la liberación del peso sobre mi alma. No, ni tan secretamente, la verdad es bastante obvio.

De todas formas me gustaría no tener que recurrir a esas actividades, diario, sé que las personas acaban sintiéndose victimizadas porque no lo esperan y ciertamente no lo ven venir. Muchas veces tampoco lo merecen.
La urgencia suele darme en momentos de fiesta-recién-acabada, cuando todos están en super buena vibra despidiéndose a abrazos y besitos tronados; hay camaradería, guiños de complicidad y amor al por mayor cuando se me ocurre que es un momento perfecto para comunicar la más honda y sentida de las verdades. En el repertorio reciente están:

  1. Llamada por 25 minutos a las 2 am. para decir estupideces con todo y lágrima-moco-baba.
  2. Llamada por 15 minutos a las 4.20 am. cuyo mensaje podría resumirse en los primeros 40 segundos en los que dije “cómo te largaste?? me dejaste super caliente, te ODIOOOOO!”
  3. SMS 5.10 am. donde se lee “no tienes idea de cuánto te extraño y lo importante que eres para mí”
  4. SMS 3.10 am. con un “siendo honesta conmigo misma, sé que si me meto en tu cama de nuevo no voy a querer salir ni a balazos”
  5. Llamada 2.40 am. “por qué me haces esto, malnacido cabrón hijo de putaaaaaaa???!”
  6. SMS 4.50 am. “éste es tu lugar… i mean it”
  7. Llamada 12.20 am. “eres una mierda de amigo! egoísta! ventajoso! MIERDA! MIERDAAAAA”

Mi punto es claro: se me sale lo Miss Hyde, para no hacerte el cuento largo.

No, diario, no se vale que sea capaz de eso y que todavía, el colmo, la gente me CONTESTE para chutarse todas esas cosas en vivo, sin deberla, a hora no cristiana y a todo color. Yo en sus lugares dejaría sonar el celular hasta que la batería se terminara o que los mensajitos se rebotaran y punto… “pero no! que me va mucho peor si se me ocurre no contestarte!”, dijo alguna vez H. Chico listo.

No sé, hoy sí tuve que bajarle al drama, al lío y a la peda para enviar, consecuencia de una cosa como la de la lista, un “perdón por la impertinencia de madrugada.. ergo, no debo dejar rehab nunca ever” cuya respuesta fue un “no worries. eres toda tú”.

Diaro querido, quisiera saberme capaz de decirle a ciertas personas “te quiero un chingo” en tono honesto sin ahogarme previamente, sin sentir remordimientos por haber elegido las palabras incorrectas y saber encontrar el momento preciso donde su significado sería entendido y apreciado. Eso es mucho más difícil ahora que dos cervezas se me suben, sabes? Mucho más cuando estoy rodeada de mis cómplices, entre música ruidosa, con el celular en la mano.
A veces me siento media omnipotente cuando sé que tengo saldo suficiente para sacar de mi ronco pecho una de esas confesiones muchas veces indeseables. Lamentablemente no soy inmune a las consecuencias y el probable daño que causo en los demás cuando las leen/escuchan de mí, a las 3 am.

Creo que comenzaré mi terapia; dejaré mi teléfono bajo el sillón cada que me dirija a la puerta principal con intenciones de cruzarla, sean más de las 11 de la noche o la actividad a realizar tenga que ver con alcohol en cualquier cantidad.

Por otro lado, sé que tod@s ell@s extrañarán recibir esos extraños mensajes/llamadas en los que, muy probablemente, están todas las explicaciones a las preguntas que alguna vez me/se hicieron. La verdad cuesta y ni mi hígado ni mi conciencia están dispuestos a morir en el intento de comunicarla. He dicho.

La última y nos vamos:
Sé que me estás leyendo. Sé que sabes todo lo que escribo de ti. Sé que te da miedo. Sé que es difícil. Sé que también me quieres y eso me es suficiente. Sí, estoy sobria.

1 Comment so far »

  1. Nina Canuna said,

    Wrote on September 16, 2008 @ 1:55 pm

    Wey… a tí te conviene tener nextel, me cae….
    :D
    ¡Animo, hijita!

Comment RSS · TrackBack URI

Leave a Comment

Name: (Required)

E-mail: (Required)

Website:

Comment: