La caja de Pandora
Mis actividades la última semana me han absorbido de manera total; la verdad es parte mi culpa por no considerar el caos como una de las influencias que rigen mi vida, pero es algo que a nadie le gusta incluir voluntariamente.
El trabajo es una de ellas; dejé que se acumulara y finalmente pagué el precio entre gruñidos e insomnio. Comienzo a pensar que lo que me pagan no compensa el stress que éste me causa así que pediré un aumento que, probablemente, me sea negado y entonces renuncie por “diferencias profesionales”, que siempre se escucha mejor que “por estar hasta la madre”; veremos qué pasa.
En otros asuntos, tengo buenas noticias: encontré mis más preciadas posesiones camufladas en una caja escondida detrás del refrigerador.
Dentro estaba mi vida concentrada en libros, libretas, recortes, agendas y demás documentos. El hallazgo significó el término de la angustia paralizante que me tenía histérica desde hace un par de semanas. Me aluciné que alguien las había robado para volverme loca y verme suplicar por su regreso; que tenía un gnomo homosexual que escondía toda cosa de color rosa que yo apreciara; que mi ex roomie las había quemado en venganza de que la corrí entre gritos, similares ideas.
Una vez que las tuve entre mis manos, me di a la tarea de clasificarlas así como encontrarles un mejor lugar de reposo; me tardé mucho en lograrlo porque de tanto en tanto me detenía a hojear, a ver detenidamente, a recordar quién era yo en los momentos cuando aquellos objetos llegaron a mí. H me acompañaba virtualmente desde su casa; le pregunté si pensaba que fuera posible tener eso frente a ti y evitar leerlo, lograr no ponerte nostálgico. Contestó que no, que era inevitable, pero que de mí dependía no darles más valor del que realmente tienen como pruebas del pasado, de algo que ya no aplica por más te-amos que inunden las hojas. Tiene razón.
Entre lo que apareció está una foto donde tengo más o menos 7 años; estoy sentada entre las butacas de un auditorio, tengo puesto mi tutú naranja. En otra parezco de unos 5 años; estoy recargada en una palmera, con el pelo sobre la cara, descalza, con los brazos abiertos como esperando que un perro imaginario salte a ellos. Otra fue tomada en el DF, tal vez como a los 8 años; una barda de pilares torneados sirve de ancla para mi cuerpo que se sostiene de ellos mientras le doy la espalda. Parezco desesperada, como si intentara arrancarla del suelo. Entre todas esas imágenes solo en dos aparece mi papá, una de las cuales corresponde a mi bautizo; el ropón blanco me vuelve irreconocible pero sé que soy yo porque jamás he visto ninguna foto del bautizo de mi hermano… si es que eso sucedió. Me puse triste, mi niñez está tremendamente desarticulada incluso en los álbums familiares; es caótica, intrincada y borrosa, un verdadero manojo de casualidades azarosas que sucedieron sin intención alguna. En fin.
Otro signo inequívoco del paso del tiempo fue que tiré todas mis revistas Cosmopolitan, las Vibe y las Q pero me quedé con las Cocina Fácil. También eché a la basura los documentos referentes a mi beca en Canadá, cartas de recomendación, un par de compendios que leí en la maestría, copias de mis calificaciones en la carrera, una chequera, un poster de las chicas superpoderosas y otro de Jeniffer Lopez que tenía en la pared de mi primera oficina, etc. Salvé los apuntes de mi curso de edición avanzada para llevárselos a Talina; esas cosas le encantan.
Conservé el dibujo a lápiz de los ojos de Madonna que un ilustrador me regaló; me quedé un par de grabados minúsculos que el artista me dedicó, estaban dentro de un sobre color amarillo pollo, envueltos en terciopelo rojo. El moho casi se comió el recibo que celebraba el último pago que di por mi primer carro, en el 2000. Encontré la tarjeta del ginecólogo especialista en reproducción humana que consulté hace como 2 años, quien me mandó hacer como doscientos estudios, pero yo nunca regresé; tenía un apunte según el cual mi próxima cita era en enero 22 del 2006. Ajá.
Había invitaciones a presentaciones de libro, a inauguraciones de muestras de fotografía, bienales de arte contemporáneo, conciertos de piano, festivales de danza contemporánea. Cosas viejas, unas hasta descoloridas, que por diversas razones llegaron a esa caja y permanecieron inertes detrás de mi refrigerador todo este tiempo.
Como era de esperarse, había olvidado la existencia de la mitad de aquellos objetos pero no el peso de su simbolismo. Me definen, me acotan.
Me gusta pensar que si una plaga asesina desapareciera al 90% de la humanidad alguien encontraría esa caja y notaría que, casi literalmente, contiene una vida entera en forma de cosas sin relación entre sí, pruebas de mi probable psicosis, las llaves de una infinidad de puertas que nunca se abrieron, las consecuencias de otras que costaron enorme trabajo cerrar.
Entonces terminé de limpiar; acto seguido levanté el teléfono: “Dolores, te voy a mandar algo que necesito que guardes. Es la caja de Pandora”. Ella dijo que sí, que no había problema, que se la enviara con mi hermano en cuanto lo viera, que la pondría con mis libros en lo que fue alguna vez mi cuarto. Me llamó la atención que no preguntara qué contenía pero creo que lo sabe. “No quiero tenerla aquí pero tampoco puedo deshacerme de ella por completo”, expliqué a pesar de que no me lo había pedido. Cerré caja inmediatamente después con todas mis fuerzas, la alisté para su viaje.
La veo desde la cama cada noche y en las mañanas durante el ritual de crema y polvo translúcido. Está ahí, ahí muy obviamente.
A pesar de ello, han pasado tres semanas y dos visitas de mi hermano, pero por alguna razón que no quiero/logro definir, la caja no se ha movido del costado izquierdo de mi peinador.
Siempre olvido mencionarla.




Gen said,
Wrote on September 4, 2008 @ 9:32 am
La caja te conecta… y guarda con cuidado algo que valoras, toma muchas formas y muchos tenemos una, o dos!
Akyta said,
Wrote on September 4, 2008 @ 10:07 am
Yo tengo dos, una viejita polvosa en DF con mis historias de secundaria y prepa, la segunda es verde y Reaper tiene la tarea de desaparecerla en caso de que me lleven los extraterrestres o le pase algo a mi personita ;). La realidad es que ya me queda como muy pequeña y necestto otra caja
Y lo del trabajo me pasa seguido solo que siempre pasa algo que hace que me detenga y diga mmmm tal vez aguanto un poco mas… la calidad de vida es un factor que los malditos capitalistas no consideraron bah!
Saludos
Talina said,
Wrote on September 4, 2008 @ 7:56 pm
Muchas gracias por guardarme tus papelitosssssssssssss
Yo opino que si deberías guardarla pero donde no la veas a cada rato. Ya llévala
Mauro G said,
Wrote on September 5, 2008 @ 3:04 pm
No entiendo la contradicción de guardarla y deshacerte de la caja, la guardas por nostalgia de algo que añoras, pero tambien le temes porque en esa caja se encuentra la fractura de tu vida.
No la mueves, no la tiras, no la entregas, no la guardas.
No la mueves por temor, no la entregas por nostalgia y no la guardas porque tienes miedo a que se vuelva a perder.
Tirarla representa para vos el desaparecer completamente el pasado que añoras o el ideal de un camino perfecto.
Tendras que sentarte a estudiar el camino que cada una de las piezas guardadas te muestre.
Tu naturaleza cabrona te dice tirala, regalala, guardala, pero tu conciencia nostalgica te pide que la conserves, y eso choca con tu realidad y te impide hacer algo con ella.
Espero tomes la mejor decision de lo que quieres hacer.
Un beso.
Oscar J said,
Wrote on September 7, 2008 @ 9:08 am
dya!!! ja! sabia que algun dia encontraria a alguien que tambien le llamara asi a su caja de recuerdos
yo la comense por hai del 90 y con el paso el tiempo algunas cosas se olvidaron otras perdieron su importancia, no sin sentirme triste aunque sea por un rato, despues llego a mis manos mi primera pc y despues del escaner y todo lo que se pudo paso a ser digital
es bonito recordar, pero es mejor no olvidar lo que orgullosamente ahora somos
que bueno que encontraste tu caja de pandora y que ahora sabras que estara en un lugar seguro donde siempre tendras acceso aunque quiza no quieras volver a ver el contenido por un buen rato
en lo personal me gusta recordar pero trato de no hacerlo seguido, me serviria para regenerar mis fuerzas o algo asi por el estilo pero… como te sentiste despues de saber que ahora esta de nuevo en tus manos y despues de revivir esos momentos en tu mente?
espero que te hayas sentido como dice la cancion de los enanitos verdes “la muralla” y que te sientas satisfecha de las cosas buenas que pasaron y que recuerdes como es que sucedieron las malas para que no vuelvan a pasar…
P.D:
en esta etapa de tu vida existen los suficientes elementos para iniciar otra caja de pandora o es que crees que has llegado ala ultima evolucion de tu forma de ser y/o pensar…?
SALUDOS Miss P
roco said,
Wrote on September 9, 2008 @ 12:57 pm
hola Miss, independientemente de que eres genial al escribir, te leo por dos razones mas:
1.Añoranza por Monterrey
2.Esperanza de verte mas delante aquí en el D.F. (aunque en verdad el lugar no importa)
que estes bien y esperando tus flashasos de vida, bye