Shop ’til you drop

Se sabe que las mujeres (y hombres, claro) tenemos ciertos “hobbies” socialmente inculcados y algunos incluso alentados por la economía global contemporánea. Las compras compulsivas podrían entran en esta categoría.

Leía un artículo acerca de esto y no puedo más que estar de acuerdo en que hay algo íntimamente ligado entre las compras compulsivas y el estado de ánimo del sujeto en un momento determinado. Lo que se discute es la probable necesidad de considerarlo un desorden psiquiátrico por la ansiedad y estrés emocional que ocasiona como consecuencia. También se compara con la hipersexualidad, entre otros desórdenes que caen en la tipología de “adicciones del comportamiento”, aquéllas que brindan una gratificación instantánea pero que su repetición indiscriminada resulta en un daño a corto o largo plazo.

El dato más relevante que el estudio presenta es que la inmensa mayoría de los declarados compradores compulsivos ha sido diagnosticados previamente con desórdenes de ansiedad, depresión o alteraciones de ánimo.

Sad consumers, they suggested, are likely to think less of themselves and thus might be more motivated to boost their self-image with a pricey purchase. (fuente)

Interesante, eh? También me cayó un poco el saco.

Mis compras compulsivas (que van escalando en gravedad según se incrementa mi poder adquisitivo) tienen de entrada un patrón definido - e inteligente!- que me exime de toda culpa: las disfrazo de regalos para no sentirme responsable de mi propia gratificación y posteriores ansias de “eso, honestamente, no lo necesito”.

Bajo esta dinámica, puedo satisfacer mis urgencias de gastar dinero mientras hago feliz al prójimo al mismo tiempo, qué mejor! Un celular nuevo? Boletos para Oasis en zona preferente? Vuelos redondos a Tijuana, el DF, Guadalajara? Un cd importado japonés demasiado caro? Una camiseta original del Barcelona? El perfume de diseñador que no existe en México? Flores? PSP? un Ipod? Todas las anteriores?
Sí, si estás dentro de mi círculo de amigos estas cosas pueden tocarte el día que sea. A esto me refiero.

Lo malo es que no funciona en todos los casos. Después hay otros vacíos más profundos que llenar.

Una mujer triste (de ahora en adelante mujer, para evitar las aclaraciones innecesarias, pero también incluye hombres), dolida, o deprimida que al mismo tiempo está rodeada de gente que se preocupa y hace de todo para evitarle el mal rato, es muy probable que escuche algo como “no te pongas así, cómprate algo bonito y verás que se te olvida!”. Esto también funciona como placebo contra las urgencias por comer chocolate o rentar Los Puentes de Madison bajo la premisa de que comprar es uno de los remedios infalibles contra toda infelicidad, insatisfacción y tristeza. Ya sé, suena super consumista.

Cuántas veces hemos pensado en lo lindo que se nos ve un vestido mientras intentamos convencernos de que, por ejemplo, “esto sí es buen gusto, no como el de la gata aquella por la que el pendejo este me dejó!”. Cuando los problemas son patéticos e individuales las compras compulsivas suelen ser, además de la salida socialmente aceptable, carentes de felicidad por sí solas y en sí mismas. Lo he comprobado y así es, aunque he intentado volverlas más lúdicas poniéndome metas como “a ver cuánto logro gastarme en dos horas”, “encuentra los zapatos más caros del todo el mall” o “sal con una bolsa de cada tienda del pasillo norte”. Sí, super divertido… y… maniaco?

Reconozco que más de una vez he aguantado las lágrimas cuando las encargadas me informan que no hay zapatos de mi talla o que el único color disponible de esa blusa tan bella es el naranja chingame-la-retina. Eso es atentar contra una ley super clara y obvia: nunca digas que no a una mujer llorosa armada con su tarjeta de crédito, que puedes llegar a ver la luz al final del túnel.
La frustración asociada con las compras compulsivas y la depresión es, según mi experiencia, el motivante más directo de pensamientos suicidas.

Si tengo el dinero, la urgencia y encuentro que no hay nada gratificante que comprar, me desmorono emocionalmente… y recurro al Internet; ahí SIEMPRE hay algo, por más poco probable que parezca el artículo.
Lo malo es que hay que esperar a que éste sea entregado, lo que significa que no se obtiene una gratificación instantánea y todo el ejercicio sirve para absolutamente nada. Bu.

Todo esto nos lleva a que sí, hay una relación causa efecto muy obvia pero dudo que se pueda catalogar como desorden psiquiátrico por más que nos lleve a la ruina financiera; es una salida a la miseria cotidiana y asfixiante tan válida como podría ser el hacer ejercicio compulsivamente, practicar deportes de riesgo, el alcoholismo, las películas mentalmente estresantes o… tener un blog.

Saben a lo que me refiero.

3 Comments so far »

  1. Oscar J. said,

    Wrote on August 29, 2008 @ 3:52 pm

    dya!!!! que interesante ser amigo tuyo la verdad que si….
    aunque no me considero un comprador compulsivo me entretengo viendo articulos que pudieran llegar a servirme [herramienta, electronicos, libros peliculas anime qu se yo] mientras estas cosas se puedan descargar las consigo

    por lo general no me dejo llevar por mis emociones ala hora de comprar pero… PERO…
    de ves en cuando es bueno MUY bueno darnos un lujo
    un PS3 una colonia de diseñador, algo de ropa extranjera, dulces de algun otro lado del mundo en especial chocolate, o aparatos que no venden en mexico [y que tampoco los reparan aqui] en fin la verdad es que lo importante es saber que tenemos un desorden y tratar de controlarlo ya sea con ideas o filosofia propia o por pura y mera voluntad

    de hecho si no hubiera gente deprimida o angustiada no existirian muchos comportamientos parecidos
    lo malo del consimismo es que nos da la idea de que podemos encontrar una salida facil a esos vacios que no sabemos como llenar, como bien dices Miss P
    Saludos!!! ;)

    P.D.
    no tengo que hacer , esta lloviendo se me antoja un pastel de doble chocolate dulce[con leche] y amargo [mientras mas oscuro mejor]

  2. Nelly said,

    Wrote on August 29, 2008 @ 4:34 pm

    Antes podia hacerl ahora, pues aunque quiera, buuu

  3. David said,

    Wrote on August 29, 2008 @ 4:46 pm

    tener un blog, si. jajajajajaj interesante post. slds.

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