Lista de cosas que vale la pena hacer en la vida
He estado pensando mucho en esto del crecimiento personal, de los retos individuales y el trabajo en pos de metas. No, yo no dije eso, fue mi psiquiatra, obvio, pero de algo sirvió que me indujera a la reflexión porque di con el tema de este post acerca de lo que yo creo ha ayudado a delimitar y construir mi personalidad como es hoy en día.
A mí me parece bastante parcial eso de “plantar un árbol, escribir un libro … “, tengo mis propias versiones.
No, tampoco estoy asegurando que TODOS deberíamos pasar por estas situaciones pero sé que a mí me cambiaron un poco la vida y quiero compartirlas con ustedes; tal vez nunca lo han considerado así y mucho menos escuchado hablar del tema de primera mano. He aquí, sin orden determinado, la primera parte de lista que compilé en retrospectiva.
a) Involucrarse en algún deporte de equipo:
Este asunto te enseña a confiar, a depender, a respetar y a valorar al otro. También te enfrenta al hecho de que nunca está asegurada la victoria, así que también se aprende a lidiar con la frustración, la decepción y el fracaso. Sé que esto me hizo madurar emocional (y físicamente, claro) desde muy chica; el saberte parte importante del desempeño y buen funcionamiento de un equipo es relevante. Esto es lo que intentan hacer los seminarios de superación y liderazgo sin mucho éxito. Se trata de aprender a ser un engrane y responsabilizarte de tu propia rotación, para poder pulir la de un sistema completo.
b) Tener mascotas
La escuela perfecta para aprender a responsabilizarse de otro es precisamente, siendo el dueño una mascota. Luego, si eso funciona, se podrá pensar en hijos. Desde la apropiación, el establecimiento de lazos de confianza, una dinámica de aprendizaje mutuo, no sé… no tengo las palabras para describir qué tan relevante es tener una mascota para el dueño, la mascota y el futuro de ambos. Es una de las cosas más gratificantes de la tierra, el dar cariño de manera tan auténtica como gratuirta y que éste sea recíproco.
c) Enamorarse
Vale la pena enamorarse tanto como que tu corazón se rompa. Me refiero a ENAMORARSE, así, con mayúsculas en sentido irracional, injustificado y emocionalmente catastrófico. El músculo es elástico, no hay que hacernos los dramáticos; ninguna herida dura por siempre, finalmente aprendemos qué fue lo que se arruinó para en futuras ocasiones evitar ciertas actitudes o situaciones. Esto nos enseña que la reciprocidad es más bien aleatoria y no tiene que ver con nuestros esfuerzos exclusivamente. Menos cuando involucra a un tercero
d) Perderlo todo
Cuando digo todo, es TODO. Este apartado se trata de supervivencia, retos mayúsculos derivados de situaciones consideradas por demás cotidianas que se dan por sentado, pero que el día que desaparecen de nuestro alcance, eventualmente nos convierten en seres casi invencibles.
- dormir en la calle: sí, en la calle, en una banqueta, luchando contra el frío, el calor o la simple falta de seguridad. Dormir bajo bancas, sobre alcantarillas y muy pegado a la pared para que nadie te pise. Tener que amarrarte tus cosas al abdomen para evitar ser robado, dormir en periodos de 5 minutos por turno, ver el amanecer y con él, una nueva oportunidad y esperanza de encontrar algo mejor al día siguiente. Eso, eso cambia la vida.
- no tener qué comer: aprender a maximizar calorías y que los azúcares te mantienen alerta por más tiempo que las proteínas y vitaminas. Comer una vez al día, una porción tamaño niño, o considerar comer sobras de platos ajenos por hambre. Eso, sentir hambre realmente; marearte un poco porque caminar sin nada en el estómago es malo para la circulación de sangre al cerebro. Eso sí que fortalece el espíritu.
- regalar tu ropa: el frío es bien cabrón, casi tanto como el calor. Si no tienes dinero para nada y te ves asaltado por uno de estas situaciones más una oportunidad de solucionarlo, dale. Regalé toda mi ropa a una chica una tarde en Berlín; la intercambiamos, realmente, y solo nos quedamos con la interior. Ella tenía calor y yo frío; asunto arreglado.
- bañarse en regaderas públicas: aprendí a valorar cualquier chorro de agua, así me estuvieran contando el tiempo. Las regaderas de la estación de tren de Cophenague surten agua caliente por 7 minutos por turno. Obviamente pasaba muchos días sin bañarme así que hacerlo en general superaba al dónde, y tener agua caliente era casi utópico. A esas regaderas llevaban a los teporochos que la policía recogía por la ciudad. Les puedo asegurar que fue una experiencia que atesoro: estar en ese cubículo que se llenaba de vapor, el agua desentumiendo mi cuerpo, las burbujas de jabón barato, los 7 minutos de agua caliente, wow.
En este apartado también entra el bañarse en regaderas al aire libre (ajá, bañarse completa y desnuda) en mitad de un parque, en una alberca abandonada, en un ferry viejo. Bañarse en un lugar sin ninguna puerta y por ende, ninguna privacidad (esa vez fue en un ex-campamento de entrenamiento nazi donde las regaderas- unas 40- solo sobresalían de las paredes de un cuarto enorme). Intentar bañarse en un lavabo o con una manguera en un jardín ajeno. Queda claro que el pudor es un lujo muy caro.
Después de la parte más hardcore de toda mi etapa de survivor, terminé trabajando en una pensión (porque me dejaban dormir ahí) y de asistente de cocina en un restaurante pakistaní (porque me dejaban comer ahí); mis remuneraciones eran ínfimas.
Como podrán imaginar, perderlo todo te hace valorar el tener un techo, comida, cama, ropa y lo innecesario y gratuito del pudor. Esto violenta y forma la personalidad; si lo sobrevives (y no caes en la cárcel) SABES de primera mano que NADA en esta vida será asunto de vida o muerte porque conoces la antesala muy bien. Te eximes de prejuicios, reconsideras tus verdaderas necesidades, finalmente delimitas tu entero carácter desde la raíz. Reconozco que tal vez es una situación demasiado radical, que nadie viviría de manera voluntaria o deliberada pero es una de las cosas que vale la pena hacer en la vida, para mí, sin la cual mi perspectiva de ésta sería muy diferente.
Yo la viví de manera más o menos accidental pero nunca me he arrepentido de no salir corriendo de regreso al regazo de mi madre. La pasé unas veces mal, sí, pero pasarla como fuera era lo importante.
Se los dice alguien que cuando tuvo de regreso su cama pasó una temporada de extrema ansiedad; me despertaba en medio de la noche aterrada porque la comodidad era mucha, sin saber dónde estaba, encontrando mi cuarto de lo más irreal.
Mi agradecimiento a las comodidades que mi familia era capaz de proporcionarme hizo que tendiera la cama todos los días, que barriera mi cuarto con la misma frecuencia, que me bañara en 7 minutos antes de bajar a desayunar, que nunca volviera a necesitar un aire acondicionado ni me diera miedo un bicho en la calle.
Éstas son, desde mi punto de vista, algunas de las cosas que vale la pena hacer en la vida para dotarla de valor agregado, una suerte de significado. Respirar, me parece, no tiene nada de meritorio.
UPDATE:
Me faltó mencionar una de las más importantes cosas que aprendí mientras lo perdí todo:
- la identidad: Pasé por todas estas experiencias a raíz, y gracias, a que mi vida se encontraba en un momento de crisis total derivada de mis abusos en todos los apartados que se les ocurran. De un día para otro, después de haber tocado fondo, me encontré perdida en territorios extraños, entre gente completamente desconocida a quien mi identidad le importaba un carajo, menos mi nombre, menos mi historia, mis miedos o motivos. Cuando se pasan más de dos semanas en esa circunstancia, te sorprendes hablándote a ti mismo y sosteniéndote de tu voz interior para no volverte loco. Entonces el único español -reconfortante cuando a tu alrededor hay francés, o alemán, o danés- que escuchaba estaba en mi cabeza; así fue como me di cuenta que yo tenía un valor que nunca había reflexionado y menos puesto en palabras. Hablé conmigo misma por TANTO tiempo que solo había de dos sopas: o me odiaba y me tiraba de un puente, o comenzaba a quererme un poquito. A pesar de que las circunstancias y mis antecedentes de autodestrucción, sucedió lo segundo. Creo que esa parte fue una de las más determinantes e importantes de todo el ejercicio: me quedé conmigo misma en completo aislamiento por primera vez en mi vida, despersonalizada, sin poder huír. Las cosas que me dije, siempre en tercera persona, transformaron mi esencia a tal grado que cuando volví hubo alguien que dijo: “al fin eres un ser humano”. Lo preocupante fue darme cuenta de todo el tiempo que no lo fui, y no recordar ya el por qué.




SkyNet said,
Wrote on August 13, 2008 @ 8:53 am
Es cierto, esas son el tipo de cosas que te hacen realmente valorar, y ademas te enseñan a ser menos quisquilloso y mas práctico.
Tal vez no me hayan tocado cosas tan hardcore como a ti, sin embargo si me ha tocado varias veces dormir en la calle, una de ellas solo, en un pueblo perdido a la intemperie (era noviembre y estaba en UK). También me acuerdo que una vez me tocó caminar casi casi en medio de la carretera a eso de la 1 de la mañana como alma perdida.
La soledad tambien es muy cabrona, pero tambien aprendes de ella.
Saludos.
After the C said,
Wrote on August 13, 2008 @ 9:17 am
Wow!
(después de tragarme muchos comentarios en posts anteriores por el bien de la humanidad vengo a decir solo un insípido “wow”)
Me quedo con dos renglones de este post.
Wow!
…pongo un par en práctica, pronto…
Saludos!
Malefico said,
Wrote on August 13, 2008 @ 9:25 am
Me vas a mentar la madre…… pero va.
Lo que escribes aquí está lleno de razón, son las situaciones extremas las que forman el carácter y la mayoría de las personas que las sobrevivieron suelen ser exitosos (tu caso), sin embargo por lo que leo le falta un cachito.
Admiro mucho que hayas optado por vivir esto, porque como apuntas, pudiste correr al regazo de mamá y no lo hiciste, y eso demuestra huevos muy bien puestos.
Pero cuando es realmente extremo, cuando de veras la sientes es cuando no tienes opción, como quiera, tú escogiste quedarte, pero en el fondo de tu mente sabías que tenías la opción de pedir soporte corporativo y vivirías, igual te iban a chingar en tu casa o no sé, pero no te dejarían morir sola.
Cuando es realmente extremo, cuando es la antesala de la muerte es cuando no tienes opción.
Cuando sabes que si te falla te mueres, y no tienes nadie a quien pedirle ayuda, y ya quemaste tus cartuchos y ya nadie te va a sacar del hoyo….. En ese momento es en donde en serio se forma el carácter.
Y no me malentiendas, respeto mucho lo que hiciste, te repito que no cualquiera tiene los huevos que tienes. Pero no fué la antesala de la muerte, créeme dear, tener que vivir todo lo que describes, pero porque no tienes otra opción, es un poquitín más formativo.
Besos desde regiolandia
Manuel
http://icaroselevantoemputado.blogspot.com/
blanca said,
Wrote on August 13, 2008 @ 3:41 pm
Yo tampoco he estado en algo tan extremo pero sí puedo valorar lo que dices acerca de perderlo todo, a mí no me ha pasado en su totalidad, pero sí me he acercado un poco y claro que aprendes a valorar las cosas, definitivamente, es un gran aprendizaje que como dice aquella frase, si no te mata te hace más fuerte.
Mauro G said,
Wrote on August 13, 2008 @ 4:17 pm
Estoy de acuerdo en que lo que has experimentado te puede dejar un gran aprendizaje y te ayuda a valorar las cosas, pero me pregunto lo siguiente:
¿Sera necesario vivir eso para saber valorar las cosas? que acaso la capacidad de asombro ante las cosas no te dejan nada? si recuerdas cada minuto es diferente al anterior y asi consecutivamente.
Siento que no es necesario experimentar tanto dolor para valorar la vida, lo que se es, lo que al final del día hemos logrado ser.
Siento que si vives como vives, es porque ya de por si tomaste la decisión de hacerlo asi, es completamente admirable porque es evidente que el largo trayecto de la vida ha dejado las huellas en todo lo que eres.
En fin, aveces me pregunto si seremos realmente tan detestables los humanos como para poder llenar el vacío adoptando un animal como compañia, no tengo nada en contra de los animales pero detesto la idea de tener una mascota.
P.D y tu facebook? sigo esperando
Saludos.
Reaper Stinky said,
Wrote on August 13, 2008 @ 4:26 pm
W. O. W.
Ya lo dijo Tyler Durden, solo cuando lo pierdes todo eres libre de hacer lo que quieras.
Me gustó tu post. Aunque creo que yo incluiría un par de cosas en mi lista de must do… si… definitivamente las incluiría.
Saludos.
La Mamá de Patito said,
Wrote on August 13, 2008 @ 7:04 pm
Orale, pues que grueso!
Mi momento de la verdad llego un 4 de agosto del 2006 a eso de las 8 de la mañana.
Me desperte cuando una enfermera me dejo en los brazos un recien nacido de poquito mas de dos kilos que era mi completa y absoluta responsabilidad.
En ese momento creci, madure, me transforme.
Esa persona dependia de mi nada menos que para vivir…super extremo.
Saludos
Oscar J said,
Wrote on August 13, 2008 @ 8:13 pm
que barbara…. he pasado por algunas de las situaciones que comentas y creo he sabido superarlas… aunque fuera un poco
antes de leer esto suponia que tendrias el caracter fuerte forjado por alguna reveldia… ahora con respeto me quito el sombrero
ahora ya sabes tus verdaderos limites superiores e inferiores
algunas de esas situaciones fueron:
tener mascotas
enamorarme
quedarme sin ropa
no tener que comer
ser rechazado y aunque no lo perdi todo puesto que para eso deberia de perder mis dos brazos y piernas perdi algo muy importante en la vida… la salud…la miastenia, me ha quitado casi 2 decadas las mas importantes, considero, de la vida de cualquiera aun asi…. es algo que me hizo comprender mucho de la vida y de todas las cosas que aunque debil puedo lograr
eso me ha dado la identidad que ahora tengo y apenas me esta dejando intentar confiar en el equipo al que pertenesco
muchos saludos !!!
Bada said,
Wrote on August 13, 2008 @ 8:19 pm
mis respetos… es todo lo k puedo decir.
Miss P said,
Wrote on August 13, 2008 @ 11:12 pm
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SkyNet: definitivamente se menosprecia lo altamente fructífera y educativa es la soledad; saberla experimentar es también un plus.
#After the C: dos renglones de ese rollazo?!! … te la bañas..
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Malefico: Manuel. En efecto, difiero. Claro, la posibilidad de ser rescatada estaba ahí pero no había medio para acceder a ella, así que puedo contar la experiencia como un “antesala de la muerte”. Mi madre estaba como loca porque me comunicaba con ella aproximadamente una vez por semana, y siempre lo hacía desde un lugar diferente. Su angustia era que si yo no aparecía, no sabría dónde buscarme… ni habría nadie alrededor para avisarle a dónde pasara por mi cadáver.
Sí, también era más “sencillo” porque sabía que era transitorio y eventualmente, tarde o temprano, no tendría que dormir en la calle o comer donas.
Yo no tenía a nadie a la mano que mostrara el más mínimo interés: pude haber sido donadora involuntaria de órganos, o reclutada para prostituirme en Yugoslavia, you name it; para mí fue una situación de vida o muerte porque la puerta salvadora más cercana estaba a un océano de distancia.
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blanca: Si no te mata, eres mala hierba
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Mauro G: En mi caso, sí. A ese punto era más que obvio que mi vida estaba en una encrucijada de la que saldría o no, no había más opciones. Este es el resultado.
Cuando le dije a mi madre que debería mandar a mi hermano a experimentar algo similar dijo: “él no tiene lo que se necesita para sobrevivir”
No sé por quién me sentí mal… pero creo que por el poco criterio de mi madre…
#Reaper Stinky: Este post es la parte uno
#La Mamá de Patito: ha, hablando de experiencias formadoras…
Saludos
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Oscar J: Lo de la rebeldía y yo es un caso tipo “huevo-gallina”
Tú crees que alguien SIN un poquito de ganas de llevar la contraria hiciera estas cosas por deporte?… eh ahí
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Bada: muchos besos
Rizoma said,
Wrote on August 15, 2008 @ 5:24 pm
Todos aprendemos a base de experiencias distintas y lo importante es que la mayoria de las veces, aunque parezca dificil de entender, de momento tenemos la capacidad de salir adelante, instinto de supervivencia que se yo. Tu post me llegó en tres aspectos: el trabajo en equipo que da el deporte eso yo no lo he vivido aunque siempre quise, y quiza por eso se me complica empatizar con los sentimientos e ideales de los demas; valen la pena los corazones rotos, si y muchisimo porque uno aprende tantas despues de una experienca de esas y aun asi sigues aprendiendo… y la identidad, es… es que cuando la pierdes, no la encuentras o te la quitan a la brava es como quitarle autoridad al alma, no se, lo he experimentado psicologicamente varias veces y es un proceso intenso.
Aplaudo la idea del psquiatra, la liste de cosas debe seguir haciendose, porque de nada vale una vida sin metas, sin sueños, que weba y que desperdicio. Eres fuerte
Rizoma said,
Wrote on August 15, 2008 @ 5:25 pm
Ah, y tener una mascota es una de las mejores cosas de la vida
oh si!
Rubas said,
Wrote on August 15, 2008 @ 6:58 pm
Este post como que debió de haber sido dos posts, pqor que la primera parte también es muy buena y como que pasó desapercibida.
Me llama también la atención como uno sólo puede percibir la realidad en la medida de las propias experiencias y no está dispuesto a cambiarse de papel por un momento.
(Este es un comment de los comments, disculpas)
Mystik said,
Wrote on August 16, 2008 @ 2:16 am
Hola!
Tu post me recordo una pelicula que hace unos meses vi que se llama Into the wild y trata de un joven que el decide ir a conocer Alaska dejando todo, dinero, cosas materiales con tal de llegar a donde quiere no importa como lo pase y muchas de sus experiencias le va forjando su forma de ver las cosas (a mi me gusto) y digo es una pelicula pero cuando lo “lees” de alguien de primera mano que lo vivio neta que mis respetos.
Algunos han comentado que de alguna manera no tuvo tanto valor porque sabias que existe tu familia que no te iba a dejar sola, pero neta se requiere de muchos pero muchos wbos para hacer lo que hiciste y porque lo quisiste hacer y te admiro por eso.
Yo soy una persona que gracias a dios lo he tenido todo ya que soy hija unica y tengo tanto miedo a perderlo todo refiriendome a mis papas y que a veces “porque estan ahi” no los valoro como debieras, nunca lo he perdido todo ni tantito y creo que no tendria el valor para yo decidir a dejar muchas cosas y encontrarles el valor que les deberia de dar porque soy una persona que es egoista, que no sabe compartir ni las personas, ni sus cosas, ni nada, que es egoista porque toda su vida ha sido asi pero creo que un paso que doy de hecho mañana es ir con una psicologa para que me ayude con esto.
Sorry me desvíe del tema, en resumidas palabras admiro lo que hiciste y que chido que todo eso te sirve ahora para valorar lo mas minimo. Solo tengo una pregunta… que te impulso a hacerlo?
Esperare la continuacion del post…
Saludos!!!
Cy said,
Wrote on August 17, 2008 @ 7:50 pm
Este post es muy bueno!
Tengo una amiga ahora en Madrid que la esta pelando y anda buscando trabajo. Esta en unas situaciones muy parecidas a las que describes y no la esta pasando bien. Estuve buscando formas de ayudarla a la distancia. Alguien conoce de alguien que este buscando gente para trabajar ahi?
Thanks