Question of time
It’s just a question of time
Before they lay their hands on you
And make you just like the rest.- Depeche Mode
En anteriores ocasiones les he mencionado que lo de cumplir treinta trae consigo algunos beneficios, específicamente sexuales. No, no voy a retractarme; lo sostengo y aplaudo, pero tengo otras cositas que mencionarles al respecto desde el punto de vista de una treintañera tal vez poco convencional (no shit!).
Yo esperaba que para este punto de la vida ya me hubieran caído suficientes veintes como para poder romper el cochinito y vivir de mis intereses, o invertir en la bolsa, pero lamento informales que no es así. Estoy a punto de declararme en bancarrota.
Esto lo achaco no a mi inmadurez (¿?), ni a mi falta de talento en las finanzas, sino a la imposibilidad lógica del resultando respetando la ecuación inicial, cosa en la que no había reparado hasta hoy en la tarde:
a más experiencias= más caminos abiertos = más posibilidades = más dudas
Dicen que establecerse, que yo interpreto como madurar emocionalmente, es renunciar a todas aquellas tantísimas posibilidades y concentrarse en hacer que una opción en particular sea la que perdure por… simple dogma de fe, me parece, y una terquedad antológica.
Mi problema es que no me han caído suficientes veintes porque he estado coleccionando alcancías.
Ahora tengo todo un cuarto lleno de ellas y no sé cuál comenzar a llenar de manera más permanente, dedicada y con concentración.
Escoger una significa olvidarse de echar veintes a cualquier otra porque es ESA la que debe llenarse en tiempo récord porque, claro, “ya no estás tan joven y necesitas algo serio”.
No dudo que lo necesite, reconozco la comodidad y el bienestar que se despega de no tener que reflexionar acerca de en cama de quién (y con quién, que luego no concuerdan) despertaré mañana. Mi cabeza dice que los veintes deben de ir en una dirección y señala a las demás alcancías como candidatas que palidecen ante ésta pero… y si no, si estoy pasando por alto otra con muchas más posibilidades?
Esto de crecer y hacerse adulta viene sin manual; hacerse de uno en el camino es lo que todos ambicionamos pero por equis o ye, tendemos a olvidarnos de definir el método y nos dedicamos a la práctica. Bueno, es mi caso.
No tenemos más tiempo para crecer y se espera que hayamos terminado felizmente ese proceso de maduración; se espera que nos sintamos completos y realizados; se espera que tengamos certezas y firmes ideas… pero no en todos los casos funciona igual.
Resulta que con mis treinta vinieron más dudas que respuestas.
Ahora se lo achaco al número pero sé que pudo haber sido cualquier otro y el resultado sería el mismo: hay algo en el ambiente que hace que mi cabeza dé vueltas en direcciones donde no hay manera de recolectar suficientes veintes como para comprar un paquete de galletas.
Me pesan las experiencias porque me enseñaron que hay caminos que podría recorrer con relativa facilidad, pero con resultados inciertos. Me pesan los caminos que sé en qué acabaron -en un “auch!”, o los que se truncaron -también en un “auch!”. Me pesan los caminos que disfruté pero que se convirtieron en círculos que no eran útiles para avanzar en ninguna dirección. Me pesa hasta la luz al final del túnel porque estoy convencida de que alguien puede apagarla de un soplo. Me pesa saberme capaz, pero sentirme incapaz.
Mi psiquiatra: “finalmente tienes que fluir, el camino se irá construyendo frente a ti”
Me mandaron a la tierra bisexual y bipolar. Ahora me dicen que es hora de definir una y solo una vía que recorrer.
Con lo docta que soy, me concreto a opinar: “a dar por culo!”.
En mi desesperación, se me ocurrió hacer una colecta en beneficio de mi salud mental: alguien tiene un veinte que le sobre?
Esta sí que es una caridad y sus donaciones serán libres de impuestos.
Repórtese conmigo. Gracias.




nope said,
Wrote on July 29, 2008 @ 2:41 pm
quoting:
ser la primera, la más fuerte, la más independiente, la más inquebrantable y la más confiable.
En mi caso pretender, necesitar, ser todo eso es una cuestión de ego. No es que crea que la gente que me interesa no pueda valerse y solucionarse sus problemas, pero es que algo, muy necio, quiere arreglarles todo como si yo fuese el único que puede solucionar.
Pero ya, después de entender la necedad, disfruto a mi familia y amigos. Ya no temo que el siguiente trancazo sea aquél del que no se levantarán. Y yo estoy listo para ser ayudado. Ayudado cuando lo necesite.
Nina Canuna said,
Wrote on July 29, 2008 @ 8:08 pm
Cómo el dinero no deja estar en paz. Los que me conocen, consideran que soy una persona muy “ahorrativa”…. otros dicen que soy una “pinche vieja coda”.

Desde adolescente he trabajado, para poderme costear mis caprichos. Aprendí a ahorrar y pensar en el futuro. Desgraciadamente, mi otra mitad no piensa lo mismo que yo, y ella está decidida en darle en la madre a lo poco que se junta mes con mes…. yo opté entonces por esconderle los “cochinitos”. Así que hay todo un proceso de aprendizaje que espero y de frutos.
Qué cosas… a pesar de que es rete buena para administrar el dinero de otros, se vuelve loca con el dinero de nosotras. Jaj.
En cuanto a dinero… pues no tengo mucho qué ofrecerte, pero cuando quieras te presto la esquina que de repente utilizo para sacar algo extra.
Saludos esquineros.
Nelly said,
Wrote on July 30, 2008 @ 5:01 pm
Exacto, mejor no podias haberlo dicho, la estabilidad monetaria no me llego a mi tampoco con la edad, fue al contrario. igual que tu estoy en bancarrota.
Saludos ¡¡
Visho said,
Wrote on July 31, 2008 @ 10:55 am
Yo creo que la elección de una sola alcancía es 100% al “sentimiento” de que esa es la buena, todavía cuando vas depositando los veintes, miras a las otras para decir “¿y si mejor le pongo tantitas a aquella?” pero si al final del día, te gusta ver tu alcancía rebosante, pues no hay porque arrepentirse…por cierto, siempre usa feria para rellenarlas, es delicioso saber que cada moneda es memorable para todas las partes involucradas
h. B. said,
Wrote on August 1, 2008 @ 1:10 am
Dios, creo que te he venido diciendo eso por años…