Question of time 29 July 2008
It’s just a question of time
Before they lay their hands on you
And make you just like the rest.- Depeche Mode
En anteriores ocasiones les he mencionado que lo de cumplir treinta trae consigo algunos beneficios, específicamente sexuales. No, no voy a retractarme; lo sostengo y aplaudo, pero tengo otras cositas que mencionarles al respecto desde el punto de vista de una treintañera tal vez poco convencional (no shit!).
Yo esperaba que para este punto de la vida ya me hubieran caído suficientes veintes como para poder romper el cochinito y vivir de mis intereses, o invertir en la bolsa, pero lamento informales que no es así. Estoy a punto de declararme en bancarrota.
Esto lo achaco no a mi inmadurez (¿?), ni a mi falta de talento en las finanzas, sino a la imposibilidad lógica del resultando respetando la ecuación inicial, cosa en la que no había reparado hasta hoy en la tarde:
a más experiencias= más caminos abiertos = más posibilidades = más dudas
Dicen que establecerse, que yo interpreto como madurar emocionalmente, es renunciar a todas aquellas tantísimas posibilidades y concentrarse en hacer que una opción en particular sea la que perdure por… simple dogma de fe, me parece, y una terquedad antológica.
Mi problema es que no me han caído suficientes veintes porque he estado coleccionando alcancías.
Ahora tengo todo un cuarto lleno de ellas y no sé cuál comenzar a llenar de manera más permanente, dedicada y con concentración.
Escoger una significa olvidarse de echar veintes a cualquier otra porque es ESA la que debe llenarse en tiempo récord porque, claro, “ya no estás tan joven y necesitas algo serio”.
No dudo que lo necesite, reconozco la comodidad y el bienestar que se despega de no tener que reflexionar acerca de en cama de quién (y con quién, que luego no concuerdan) despertaré mañana. Mi cabeza dice que los veintes deben de ir en una dirección y señala a las demás alcancías como candidatas que palidecen ante ésta pero… y si no, si estoy pasando por alto otra con muchas más posibilidades?
Esto de crecer y hacerse adulta viene sin manual; hacerse de uno en el camino es lo que todos ambicionamos pero por equis o ye, tendemos a olvidarnos de definir el método y nos dedicamos a la práctica. Bueno, es mi caso.
No tenemos más tiempo para crecer y se espera que hayamos terminado felizmente ese proceso de maduración; se espera que nos sintamos completos y realizados; se espera que tengamos certezas y firmes ideas… pero no en todos los casos funciona igual.
Resulta que con mis treinta vinieron más dudas que respuestas.
Ahora se lo achaco al número pero sé que pudo haber sido cualquier otro y el resultado sería el mismo: hay algo en el ambiente que hace que mi cabeza dé vueltas en direcciones donde no hay manera de recolectar suficientes veintes como para comprar un paquete de galletas.
Me pesan las experiencias porque me enseñaron que hay caminos que podría recorrer con relativa facilidad, pero con resultados inciertos. Me pesan los caminos que sé en qué acabaron -en un “auch!”, o los que se truncaron -también en un “auch!”. Me pesan los caminos que disfruté pero que se convirtieron en círculos que no eran útiles para avanzar en ninguna dirección. Me pesa hasta la luz al final del túnel porque estoy convencida de que alguien puede apagarla de un soplo. Me pesa saberme capaz, pero sentirme incapaz.
Mi psiquiatra: “finalmente tienes que fluir, el camino se irá construyendo frente a ti”
Me mandaron a la tierra bisexual y bipolar. Ahora me dicen que es hora de definir una y solo una vía que recorrer.
Con lo docta que soy, me concreto a opinar: “a dar por culo!”.
En mi desesperación, se me ocurrió hacer una colecta en beneficio de mi salud mental: alguien tiene un veinte que le sobre?
Esta sí que es una caridad y sus donaciones serán libres de impuestos.
Repórtese conmigo. Gracias.



