Archive for June, 2008

Second life and other diversity issues

I can lean on my friends
They help me going through hard times.-

Días de inquietud, días de reconocimiento, días, en countdown, para mi cumpleaños número 30.

Eso significa muchas cosas para mí que al parecer nada más yo entiendo del todo; no espero otra cosa, realmente.

No estoy sola, tengo una enorme red de amigos siempre al pendiente de mis variaciones emocionales o psicosomáticas que me dicen cosas como “no te arranques las pestañas” o “bitch” con en distintos tonos pero siempre con la misma intención: reconfortarme.

Aprendo mucho en terapia acerca de la empatía, del cariño y de cómo hay personas que reaccionan literalmente mal a las expresiones de éste.

Estamos, en plural, mejorando lenta pero seguramente a lugares menos oscuros, a situaciones menos dolorosas, a tener esperanza en nosotros mismos, a ser capaces de volver a confiar. Es trabajo que exige esfuerzo y dedicación.

También creo que estoy aprendiendo mucho de quienes me rodean al limitar quién soy yo misma, qué no soy, qué no me interesa ser, quién aspiro a ser y qué simplemente no puedo ser incluso si se me va la vida en ello.

Soy una guerrera protectora que se dedica a salvar gente de situaciones desesperadas; soy a quien se acude por ayuda, quien está dispuesta a arriesgar todo para que estés bien, tranquilo, sano y feliz… incluso si sacrifico mi propia salud mental en esto.
Estos días en que estoy confundida, dolida, triste y demás sentimientos asociados, me gustaría no estar en modo Juana de Arco. ¿Quién me está cuidando a mí?

Me está cuidando el ñoño más ñoño de la tierra: H. Lo hace un poco en retribución de mi efecto de superheroína que en su caso ha hecho una gran diferencia para bien. Me acompaña, me saca a pasear, se sienta conmigo en el suelo a platicarme de las últimas bases de datos que ha diseñado, me hace reír, vemos fotos, oímos música… y me ve llorar.

Él es la practicidad andando, no entiende nada de esmaltes de uñas y es capaz de no notar que en un periodo de 10 minutos me cambio la blusa y me peino diferente. Es simple y llano. Toda su ropa es de color azul y se compra 2 pares de tenis iguales porque “que hueva buscar otros dentro de 6 meses”.

Odia el hip hop, tiene una perra peluda y su comida favorita es el pollo asado. También es un geek hardcore que pasa tardes enteras corriendo queries de mysql en los Starbucks de la ciudad, lugares que selecciona al random.

Las conversaciones más profundas que tenemos, incluso a pesar de que nos vemos casi todos los días, son a través del MSN. H es incapaz de ser serio, formal y trascendente en vivo.
Es de esas personas que tiene que sentirse seguro para expresar lo que realmente siente, está negado al contacto físico, se declara socialmente inepto y puede ser tiernísimo en texto y de lo más patán en vivo.
Por MSN me habla como un amigo íntimo y con un grado de honestidad que lo lleva a decir cosas como:

“ok.  esto va a sonar muy burdo y pendejo.  probablemente te cague un chingo, pero espero que me entiendas. lo que me acabas de comentar es un tema muy sensible para ti, verdad?  aun y para mi sea ‘incomprensible’ o ‘frivolo’ o ‘tonto’ o ‘inserta el adjetivo que describa mi ignorancia aqui’  aparentemente yo no le estoy dando la importancia adecuada y te estoy terminando de joder la tarde?”

En vivo discute sobre las pedas que planea ponerse en la semana, la mesera del antro que le gustó y cosas así de trascendentes.

Me queda claro que somos frágiles en distintos sentidos. Él sería el perfecto candidato para vivir en Second Life o pegado a su XBox Live como su única actividad social porque, incluso, es muy malo en Guitar Hero; dice que el trauma de que una niña le haya ganado en un videojuego puede durarle toda la vida.

Tenemos diversos tipos de daño, barreras de diferentes alturas, issues que debemos trabajar. Dice que lo tengo en entrenamiento para convertirlo en una persona que funcione como tal.

Mientras me chuto sus:

“estamos hablando de algo asi como una consulta de t-sql utilizando tablas derivadas y subconsultas en el ‘where’?”

Él me escucha platicar sobre mi novísimo y más que hermoso diccionario de María Moliner, las veces que he regresado textos por exceso de oraciones subordinadas y de lo gracioso que puede llegar a ser un ensayo traducido por gringos bilingües.

Lo que me lleva a la parte de la diversidad.

Ayer llegó a la casa con el periódico y dijo algo como “te lo traje porque viene lo de la marcha gay… y las finales de la Eurocopa… yo leeré esa parte”.

Eso me hizo pensar que hay cosas que nunca podré compartir con H.
Lo de la bisexualidad es algo que él no puede manejar, que yo no quiero/puedo explicarle y que obviamos felizmente en nuestra interacción diaria en la cual somos un niño vestido de azul y una niña que se excede en su afición por el rosa. Somos tan arquetípicos como indefinibles, somos la diversidad en un microespacio con nuestras fragilidades a flor de piel.

Creo que algo que no le he dicho, ni por MSN, es que intentaré preocuparme tanto por no herir su susceptibilidad como él está preocupado por cuidar la mía.

Intentaré empezar por decirle, en vivo, “te quiero, gracias”.

Ya estoy advertida:

“esto para mi es bastante complicado (aceptar cumplidos, sentirme ‘aceptado’, eso pues)”

Si sale corriendo, llamaré al psiquiatra.

PD: Me voy a Barcelona por dos semanas. Sí, cumplo años. Ajá, 30. No quiero hablar de eso. Gracias ;)

Ocean Blue

Giving in to my questions
The silence shows me the way
Making my mark on tomorrow.-

Algunas cosas rebotan. Otras se incendian. Otras se quiebran sin remedio.
A veces lo que rebota te pega en la cara, o te quema, o te destruye por siempre.

Esta no es una de esas cosas.

Como consecuencia obvia cuando se me revuelve la vida, el blog tiende a sufrir. Nada que temer, a estas alturas sé que no puedo callarme por más que lo intente (y neta, lo intento). En retrospectiva, el conservar mi voz a pesar de las penas de la vida es lo que me mantiene medianamente cuerda… eso y mi terapia.

Sí, B y yo terminamos.
Mi reciente soltería  no me viene mal, pero tampoco es un lecho de rosas, tengo que admitirlo. Este proceso, a diferencia de los anteriores, no está cerrado; no quedamos mal, todo lo contrario, lo que nos permite ser civilizadas y honestas acerca de nuestros respectivos sentimientos. Lo mejor de todo es que rescatamos lo que era valioso y magnífico antes de que fuera envuelto en los issues que, irremediablemente al ser tan diferentes, teníamos. Eso es algo bueno. Debemos aprender cosas por separado, aún, para poder aplicarlas a una relación. Qué les puedo contar a ustedes, saben cuánto la quiero, se los he estado machacando mil y una veces, je.
Por otro lado, como las estrellas que respectivamente somos, son necesarias unas palabras de nuestra sala de prensa:

Miss P and B have confirmed their separation. They remain very good friends, devoted mothers of a cat, partners in crime, and already made plans to have dinner together soon. They are requesting their privacy to be respected at this time.”

Gracias.

Tomaré (y le daré, porque se lo merece aunque no me lo haya pedido) un periodo de descanso para sopesar las cosas y acabar de arreglar lo que me toca, que lo que desarreglamos lo hicimos con singular alegría.

Todo está ok por acá, ustedes qué cuentan?

Sleeping With Ghosts

Soulmates never die.-

Estoy pensando en Lady E; esta afirmación es harto extraña porque es algo que no hago seguido: Lady E tuvo a bien cortar todo contacto conmigo a pesar de que en un intento de honestidad y enmienda le envié un email para decirle algo como “i sux. sorry” que ella muy politemente contestó en dos líneas mandándome al demonio.
Lady E era/es muy linda y pienso en ella porque en estos momentos me ha dado por reflexionar sobre las relaciones que pudieron pero nunca fueron… y también porque creo que soñé con ella.

Como le decía a H, entre ell@s solo hay un elemento constante en común: yo.

La lógica nos indica que si bien la culpa de lo que nunca fue no puede ser singularizada, tengo la percepción de que en muchos casos debí ser honesta y decir “I sux. sorry” en su momento, cuando era relevante y necesario, y no meses después.

Pero, pero… no está en mi naturaleza el azote.

Siendo más puntuales, lo mío es interactuar y luego lidiar con las consecuencias de mi interacción: a veces funestas, a veces maravillosas pero al fin algo/muy dictadas por el azar (y cantidad de medicamento en mi cuerpo); no tengo más barras, mi comportamiento es, dice mi doctor, tipo Aquiles… pero, como aquél, tengo un punto flaco y vulnerable.

Hay una gran colección de experiencias archivadas en esta molesta categoría que debieron haber terminado de una manera diferente, con una conclusión amigable y algunos “hey, te marco para ir por chelas”, en lugar de contemplar la necesidad de no volver a estar en contacto de nuevo.

Por otro lado, otra cosa en común es que la persona en cuestión es quien muchas veces decide dejar de hablarme. Tan nociva seré? Tan insoportablemente… corrosiva? Tan mala como el cólera?

Es difícil intentar arrepentirse de los errores que se sabe que estuvieron ahí pero no se llegan a definir del todo. Que mal que este tipo de cosas no son prioridades frente a las cumbres borrascosas de PEDOS mayúsculos contra los que mis terapeutas tienen que enfrentarse, porque son importantes para mí.

Intenté preguntárselo ayer al mío en un “cómo puedo hacer para no dañar a la gente que quiero, para respetar sus límites, para estimar sus necesidades, para no invadir sus sensibilidades ni disparar sus miedos?” El doctor se pasmó por un momento y dijo “recomiendo que tengas cuidado, hacer daño no puede evitarse, tal vez solo moderarlo según las circunstancias”.
Luego me cambió el tema, y preguntó por mi papá.

Los ojos verdes de Lady E me persiguen en sueños y me hacen recordar que nunca hay un “límite de mis posibilidades” si se trata de conservar a gente valiosa y que le aporta algo a mi vida.
Lady E, por ejemplo, le aportaba mucho drama.
La extraño.
Sé que algo malo hice entre el primer “hola” y mi respuesta a su pregunta de “y bueno, qué propones?”. *Sigh*

Sus ojos verdes me persiguen en sueños y su sonrisa me martirizará por décadas; lo sé. Pero espero que si lee esto, sepa que estoy lentamente aprendiendo a no cerrar puertas nada más porque no salen las cosas a la primera. Lo peor es que la ristra de gente en esta situación es tan larga como fila de tortillas a medio día, y arreglar cada caso exige trabajo y esfuerzo. Creo que empezaré alfabéticamente.

Sé que es mejor dejar reposar las cosas y esperar a que las heridas sanen pero, no sé, me tomó 9 años con P, unos 7 con K y no sé si quiero privarme de esas personas (y sentirme chancla) por esa cantidad de tiempo.

Mi facebook es una herramienta valiosísima para parchar estos huecos. Le tengo fe. La recuperación es lo de hoy; la recuperación del cariño, de la confianza, de las cosas que nos hacen especiales.

Add me as a friend y volvamos a empezar.

Morfología de la espera

I’m waiting for the night to fall
When everything is bearable
And there in the still
All that you feel is tranquility ._

Este es un tratado filosófico de alcances mayúsculos que tiene como fuente solamente a mí (y al diccionario online de la RAE). Por lo anterior, ustedes tienen todo el derecho (y obligación, casi) de no estar de acuerdo en parte o absolutamente nada de lo que aquí se consigne. Estas reflexiones se tuvieron a la luz de (una posible sobredosis) diversas pastillas, en una noche febril de sueños igual de caóticos donde cayeron muchos veintes, pero no por eso dejó de ser catastrófica.

Estas son reflexiones acerca de la espera y sus consecuencias. De cómo, y por qué, muchas veces es poco recomendable enfrascarse en una espera como tal a pesar de que la paciencia se considera en nuestra sociedad como un rasgo deseable entre individuos, y de por qué conviene evaluarla previamente al compromiso.

Definamos conceptos, primero:

espera1.

1. f. Acción y efecto de esperar.

2. f. Plazo o término señalado por el juez para ejecutar algo; como presentar documentos.

3. f. Calma, paciencia, facultad de saberse contener y de no proceder sin reflexión. Tener espera. Ser hombre de espera.

Según reflexiones derivadas de la definición misma de la palabra, la espera tiene ciertas características:
a) depende de un plazo
b) exige paciencia
c) requiere saberse contener

¿Por qué esperas? Pues porque sabes que existe un plazo a cumplirse y que tu paciencia se verá recompensada al final de el mencionado periodo de tiempo, así que, mientras eso sucede, te contienes. Así, la gente espera, no sé, que le toque su turno en la fila del super, espera aviones, espera que le manden un documento para iniciar o terminar su trabajo, espera la hora de la salida de la oficina, espera llegar a casa y quitarse los zapatos. Todo exige paciencia y resistencia a la frustración pero la fe se sostiene porque se SABE a ciencia cierta que toda espera llega al plazo pactado y feliz término.

¿Qué si no, no hay plazo y estamos esperando y esperando sin saber muy bien qué hacer? Simple: no estamos esperando, estamos haciendo otra, u otras cosas:

anhelar.

(Del lat. anhel?re).

1. tr. Tener ansia o deseo vehemente de conseguir algo. Anhelar empleos, honras, dignidades.

Deso vehemente, eh? Analicemos qué es eso de desear.

desear.

(De deseo).

1. tr. Aspirar con vehemencia al conocimiento, posesión o disfrute de algo.

2. tr. Anhelar que acontezca o deje de acontecer algún suceso.

Pero por supuesto, no se puede desear sin aspirar, verdad?

aspirar.

(Del lat. aspir?re).

3. tr. Pretender o desear algún empleo, dignidad u otra cosa. Aspira a una vida mejor.

Como vemos, estos verbos son autoreferentes, es decir, se definen citándose entre sí. Como sea, podemos notar inmediatamente importantes diferencias con la espera que habrá que acomodar, esta vez usando palabras clave:

a) ansia
b) disfrute
c) posesión
d) suceso
e) pretensión

Ninguno de estos verbos implica o acepta la aplicación de un plazo, lo que indica que si anhela se hace un poco de manera deliberada y conciente de que ese disfrute de la posesión de algo/alguien muy probablemente nunca llegue porque aquello que anhelamos no está bajo nuestra jurisdicción, es decir, no se nos ha dado injerencia sobre ello; tenemos las manos atadas.
Anhelamos y ponemos nuestra fe en algo de la manera más pura y naïve existente: para que nos sorprenda si es que aquello sucede, se alcanza o se llega a poseer.

El problema aquí es el ansia; anhelar produce cierto desazón, provoca insatisfacción mientras el anhelo no se consigue, provoca frustración si el anhelo se ve cada vez más lejano porque, simplemente, no funcionamos en esa frecuencia. Los seres humanos somos egoístas por naturaleza, queremos acción, suceso, disfrute, si no inmediato, dentro de cierto plazo finito que, si bien será difícil de manejar, no nos producirá toda el ansia que nos traería simplemente anhelarlo, desearlo con vehemencia o aspirar a ello porque estos sentimientos son hábilmente permeados por nuestra paciencia (si es que tenemos la suficiente, ojo) mientras esperamos.

El ser humano espera. Espera porque las esperas son funcionales, porque se caracterizan por ser efímeras, cortas o largas pero al fin satisfechas.

Por otro lado, anhelamos trabajar en la NASA, ir de vacaciones al Congo, anhelamos sacarnos la lotería, ser talla 5, que los Lakers ganen en el juego de hoy, tener un Audi TT o, de jodido, un V6.
Vemos todos los días esos anhelos realizados para otros, vemos un chingo de Audis en la calle, vemos niñas talla cero, vemos jardines más bonitos que el nuestro y nos frustramos. Nos enfermamos un poco de pretender lo que el otro parece tener y a nosotros se nos ha negado, nos dejamos llevar por la envidia, y, por claro, las ansias.

No pensamos que aquellos otros anhelan cosas que tal vez nosotros tenemos… pero ese no es nuestro tema.

Regresando, el problema viene cuando una espera que parecía tener todo para calificar como una, tiempo y finalidad, un día se vuelve un anhelo, un deseo vehemente, una pretención que no podemos realizar porque depende de otro o de la voluntad de éstos. No tiene fin, no está garantizado de ninguna manera.

ansia.

(Del lat. anx?a, f. de anx?us, angustiado).

1. f. Congoja o fatiga que causa en el cuerpo inquietud o agitación violenta.

2. f. Angustia o aflicción del ánimo.

3. f. náusea.

La mejor manera de notar cuándo una espera se ha convertido en un anhelo es comenzar a sufrir la conjoja, la angustia y aflicciones del ánimo que este nuevo proceso de deseo nos ocasiona.

Reconozco que existen individuos a quienes eso del anhelo se les da super fácil: los creyentes, los que participan en partidos políticos, los que apuestan en las carreras, los que son fans de… no sé, Thalía. Esa habilidad de creer por creer que el objeto de tu deseo te será entregado solo por pretenderlo, o a través de méritos muy subjetivos, es algo que yo nunca me he caracterizado por tener. La fe es una cosa que en mi familia no se encuentra, somos la versión austera.

Bien, así, yo soy un ser que espera. Soy un ser que trabaja meritoriamente para que esa espera sea eso, tenga fin y circunstancia, posea un límite y sea la feliz meta de la aplicación de mi estoica paciencia. Cuando se ha quedado en que la circunstancia es de espera y se indica con un “dame chance, en unos 3 meses…” o “wey, espérate al finde” ya es territorio de la paciencia, de nuestra madurez, el ser efectivamente capaces de soportar la espera de satisfacción.

Espero las fiestas del Koko, espero mi viaje de cumpleaños, espero a que se acabe el año para ponerme mis pantuflas de peluche rosa, como también espero poder regresar a las clases de cocina y baile (porque son en agosto las reinscripciones). Deseo ver a mi hermano feliz y sano, anhelo que el próximo año no me quede sin trabajo, aspiro juntar suficiente dinero para, algún día, comprarme un 207CC; eso me da ansias, porque ya casi tengo 30, pero sé, también, que no está del todo en mis manos (o las tuyas) que eso se haga realidad.

Pero esto sí lo estaba, era una espera hace 6 meses y ayer, así nomás, se volvió un anhelo.
Yo estaba esperando porque acordamos que sería eso, un asunto de paciencia, no de simple fe.

Los anhelos no me van, exigen de mí tragarme el ansia, la angustia, la congoja, la náusea y la fatiga… y sabes qué? No quiero, porque me enferma física y anímicamente. Sobre todo, me han cambiado la moneda y ésta no la quiero aventar al aire a ver si el azar me lleva a feliz término.

Término. Termino.
Dejé de esperar. Porque me mata lentamente intentar hacer otra cosa.