La cita
Un día cualquiera de esta semana (o la otra) estaba en la oficina twittereando estupideces cuando mi celular sonó y una voz de extraña tesitura comenzó a decir cosas que no entendí de entrada. Dijo algo como “bolsa de trabajo”, seguido de un “blah, blah” muy confuso, porque hablaba con un marcadísimo acento fresa. Tuve que concentrarme mucho para dilucidad a qué se debía la llamada, de hecho, me salí de la oficina al pasillo para poder preguntar todas las veces que necesitara “qué?!” sin que nadie se alterara.
Intento reproducir el diálogo:
“… es que tipo nos suuuuuper interesa tu perfil y tipo es para un puesto en el corporativo de Vitro, acá, tipo, en San Pedro, ves? Entonces qué ondis?…”
Después de asegurarme de no fuera una broma o número equivocado, dije que ok y la chica se emocionó mucho; me quería ver ese mismo día, tres horas después. No era posible, así que quedamos para el jueves a las 3 de la tarde; ella quedó en mandarme “unas cositas” que yo debía llenar y reenviarle por email.
Dijo Vitro.
Vitro y yo tenemos pocas cosas en común; ellos cotizan en la bolsa, yo no sé sumar, ellos exportan millones de dólares en mercancía, yo fui a visitar una de sus plantas cuando estaba en la primaria… y creo que es todo. Se sabe en sentido vox populi que cuando estudias algo como Letras Españolas y te especializas en ello, tu vida en la parte corporativa, privada y de altísimo valor curricular de esta ciudad no tiene razón, o posibilidad, de ser.
Al respecto, conmigo no hay ningún problema.
Me dan algo las super empresas que necesitan un edificio entero para manejar sus recursos humanos y plantas en 40 países para manejar los materiales.
Pero por alguna circunstancia que seguro tiene que ver con que el vaticano haya reconocido que está ok creer en aliens, Vitro quería entrevistarme.
Efectivamente, Iliana, mi nueva suuuuper amiga, me envió las mencionadas “cositas”: un examen psicométrico, otro de aptitudes. Los contesté casi inmediatamente nada más porque me parecieron de lo más chusco, desde los temas manejados hasta las opciones de respuestas; para hacer las cosas más divertidas, fui honesta en todos los incisos, cosa que si el sistema funcionara, haría que Vitro se enterara de muchas cosas y declinara su oferta.
Usted se considera:
Atractivo (X) (in too sexy for my shirt, for my cat and for this song!)
Confiado (marcar esto es casi como asegurar que compras lo que sale en infomerciales a las 3 am)
Resignado (marcar esto… es decir “sé que no me van a dar el puesto y lo acepto, apesto!”)
Complaciente (… una puta?)
Humilde (… perdón?)
Buen vecino (… huh?)
Intrépido (X) (lo marqué, eso debió decirles que soy capaz de todo: comer castor, tirarme en bungee, organizar orgías… carajo, hasta casarme! jaja)
Bonachón (alguien que se describa a sí mismo con esta palabra tiene vocación de botarga del Dr Simi y de santa clós de centro comercial… paso)
Refinado (X) (seré puta, pero soy cara)
Imaginarán que ante esa variedad, me dediqué a marcar cosas como :
Seguro de sí mismo, valiente, persistente, dinámico, admirable, de mente abierta e “inconquistable”… uy, hasta me sonrojé con ese último.
Me divertí mucho diciéndoles que no me interesa la religión ni las matemáticas, que mis pasatiempos son artístico-atléticos y que quiero pasar a la historia como un líder ideológico e intelectual, antes que cualquier otra cosa. Listo. Envié el documento.
Contrario a mis expectativas, Iliana llamó al día siguiente para confirmar la recepción de los cuestionarios y la cita, no para cancelarla. Parece que a Vitro, una de las empresas más ultra conservadoras, podridas en dinero y enclavada en una reserva natural, mi ateísmo y egolatría no parecieron molestarle, lo que les da puntos por lindos e inclusivos.
Después de pasar horas hombre dedicada a encontrar qué ponerme para la cita que no fuera demasiado revelador, demasiado casual, demasiado formal, demasiado muchas cosas (y debatirme acerca si quitarme o no mis piercings) decidí que no podía irme directo de la oficina, lugar donde el dress code incluye patas de gallo, chongos de sirvienta y muchas camisetas XXL.
Para practicar para la entrevista, un día fui a trabajar en falda y tacones… cosa que provocó muchísima expectación y gritos en los pasillos llamando al fin de los tiempos. Bah.
La entrevista en sí fue breve, pero reveladora:
Supe que Vitro no puede igualarme mi sueldo (quien lo viera!), que están a mitad de una cosa que llaman “proceso de mejoramiento global” y que… sí, las gráficas derivadas de mis exámenes fueron revisadas por más de uno en Recursos Humanos, quienes se preguntaban si efectivamente aquéllo había sido correctamente interpretado.
Cuando ennumeré mis monerías, mencioné mis “puntos fuertes” y todo aquello que me hace/ha hecho merecedora de un premio/trofeo/presea, la licenciada en cuestión me interrumpió para decir:
“Sí, las gráficas están bien…
- ¿perdón?
… Es que pensamos que había un error pero no. Mira, soy psicóloga organizacional y analizando los datos puedo decir que tú eres una de las personas más versátiles que he visto en mi carrera… también una de las más competitivas… y con más talento artístico… y habilidades sociales…
- ¿Eso dicen las gráficas? ¿Ves? No sé por qué me senté contigo en lugar de ir a la audición de Latin American Idol, donde sí apreciarían mis talentos!”
La carcajada que siguió a esa afirmación, no quise aclarar en ese momento era una completamente válida, hizo que dos secretarias se asomaran a ver si la licenciada no iba a ahogarse espontáneamente.
Al final reconoció lo obvio: “el puesto es demasiado chico para ti”, y se ofreció a tenerme en cuenta para otras vacantes y oportunidades en la empresa.
Regresé corriendo a la oficina pero como no es posible venir vestida así sin que piensen que perdí la cabeza, tuve que cambiarme en el estacionamiento. Salió falda, entró pantalón; salió blusita pegada, entró blusita suelta con leyenda chistosa. Procedí a despintarme cuando noté que de uno de los autos estacionados a mi derecha bajaba una chica que al pasar frente al mío me sonrió, así di por hecho que me había visto desnudarme.
Ya sin maquillaje, me recogí el pelo desordenadamente y llegué a mi oficina, donde nadie sospechó nada.
Cuando crucé la puerta y me reflejé en mi ventana me vi bastante “inconquistable”… y me sonrojé otro poco.
Así que no se sientan mal si creen que no existo y que es imposible que toda esta historia sea verdadera: no están solos, Vitro tuvo que verlo con sus propios ojos, je!




Reaper Stinky said,
Wrote on May 19, 2008 @ 11:58 am
Wow… de verdad??? de verdad eso está pasando??? En una empresa estan valorando la versatilidad de una persona y no su especialización??? me lo juras???
Este mundo si que se va a acabar.
Entre otras cosas… bueno leerte… envidia de la buena para la sonristas colgate del estacionamiento…
Jajaja… me van a golpear si leen esto
Saludos!
Nina Canuna said,
Wrote on May 21, 2008 @ 12:46 am
Pues hasta ahora, las “big corporations” se están dando cuenta de que vale más un chango que pueda resolver problemas, a un chango primer lugar de su generación, pero más inútil que el ms. office.
Así que qué bueno que se está cambiando la perspectiva de las grandes empresas. Ahora falta cambiar la perspectiva de los individuos que trabajan en éstas.
Ingas…
Never ending story.
agridulce said,
Wrote on May 21, 2008 @ 7:33 pm
Huh! te topaste con una persona bastante sensata de R.H. Por lo general son odiosos y quieren que la gente se comporte como robotito.
Simbad de la Porra said,
Wrote on May 22, 2008 @ 10:21 am
Que pudeo decirte, soy prodcuto de los corporativos regiomontanos….traje (si, traje con este calor), seriedad, etc….saludos.
Mayte said,
Wrote on June 5, 2008 @ 1:39 pm
Hola…
Tengo poco de leerte, pero este post me ha encantado!
tanto la anécdota como la forma de escribir que tienes.
Por cierto…alguien puede traer traje en Monterrey..??
fui una semana y me estaba muriendo deshidratada literalmente..!!
y eso que soy Lagunera y aca tambien hace un calor infernal pero es diferente…
Saludos!!
Mayte said,
Wrote on June 5, 2008 @ 1:41 pm
por cierto…te agregué a mis links, espero que no tengas inconveniente.