Archive for May, 2008

Being Boring

Las revelaciones vienen de donde menos las esperas, en momentos muy poco probables y, claro, toman dimensiones caricaturezcas. Sumé un par el pasado fin de semana. Una es mucho más introspectiva que otra, pero dejaré que ustedes juzguen cuál, ja.

Acepté el hecho de que tal vez nunca vea a los Spurs de San Antonio jugar en vivo. Para llegar a la anterior frase tuve que enfrentarme al doloroso rompimiento mis sueños infantiles y a los de mi hermano quien también gruñía “nomames, nomames!” cuando a la hora de comprar boletos Ticketbastard salió conque “no aceptamos tarjetas emitidas fuera de Estados Unidos”.
Al respecto de mi histeria, B dijo: “huh?” además de un “… a veces eres como un hombre”. Como podrán imaginar, a ella los deportes no le llaman del todo la atención.

El viernes cenamos croquetas de jamón serrano - buenísimas- en un bar español al que me ofrecí a ir en un gesto de gratitud para con B, quien me acepta y quiere a pesar de que soy capaz de recitarle por horas las estadísticas que indican que los Spurs deben llegar a la final esta temporada.

No solo la pasé bien, disfruté mucho su compañía… tanto tanto que se me olvidó que los Spurs habían perdido horas antes. Dormí en su cama porque mi ebriedad era mucha; cuando la desperté el día siguiente, muy temprano para ella, pregunté si me odiaba, dijo que sí, se puso un antifaz e intentó ignorarme.
La vi dormir y hacerme gestos.
Aún así, se veía muy linda.

El sábado fuimos al ballet, claro, por iniciativa de B, quien sigue dedicada a quitarme lo agreste. De la función tengo muchos comentarios que espero hacer llegar a los interesados pero ya que estábamos ahí, no sólo la pasé bien, disfruté mucho su compañía y de la de dos amigos suyos. Ella, declarada ignorante del arte de mover el cuerpo con ritmo, se dedicó a ver las coreografías y, presumo, el abdomen de los bailarines involucrados. Por otro lado, yo sí seguí los tiempos tan de cerca que noté ciertos errores y detalles de coordinación. Muchos alcoholes y plática después, colapsamos sobre la cama semidesnudas. Logramos despertar a la misma hora (cosa que minimiza su odio), acompañé su desayuno con una salsa demasiado picante, y la llevé a su casa.

Toda la tarde del domingo estuve trabajando en cosas que, he comprobado, son menos difíciles si las hago ebria. Estoy hablando de redactar una revista, mal pensados. Varios vodkas después comencé a soñar despierta con mi super fiesta de cumpleaños: mi imaginación, en el tercer día consecutivo de exceso de alcohol, materializó sus deseos en una alberca, salita lounge, cientos de martinis de sabores, un DJ famoso, muchos meseros y excesos de otros tipos.

Cuando B llegó a cenar la recibí con las noticias de mi fiesta imaginaria y toda la diversión que en ella tendrá lugar. Dije las palabras clave: “alberca”, “martini” y “mucho baile!”

- No sé nadar…
w-t-f?…
-Además, las albercas me dan algo de asco…
w-t-f?
- Y tampoco sé bailar… ni me gusta el basketball, ni los deportes extremos… soy la novia más aburrida de la tierra!

Horas después, un poco mareada por el penetrante olor a sexo que quedó en la recámara, me abrazó, la besé, la vi sonreír y tuve otra revelación.

Estoy enamorada de la mujer más aburrida de la tierra.

Que fuerte, porque es verdad.
Y ni siquiera necesité alcohol para superarlo.

Thank you

Una parte muy importante del happiness project en el que estamos todos embarcados de manera cotidiana (o deberíamos, mínimo) consiste en ser honestos con nosotros mismos. Reconozcamos que el autoengaño es una práctica por demás difundida y, en algunos casos, elevada incluso al nivel de arte.
Eso apesta.

Como les he comentado en otras ocasiones, mucha de mi terapia psiquiátrica (en la que estuve por espacio de casi 6 años) consistió en lograr una coherencia estable y no dolorosa en todos los aspectos de la vida. La fórmula era simple y complicadísima al mismo tiempo (se las paso al costo, para que se eviten las consultas, ja); se basa en lograr empatar 4 cosas:

Pensar / decir / hacer / sentir

Así, por ejemplo, si yo pienso que tal cosa apesta, digo que eso apesta y hago notar que apesta porque siento que apesta. Suena sencillo, verdad? No lo es, todo lo contrario.

Esta fórmula anula la hipocresía, anula los comentarios políticamente correctos, anula la posibilidad de autoengaño y te enfrenta contigo mismo de manera radical.
Después de experimentar lo que ello le hace a la personalidad, es difícil aceptar “las cosas como son” y convencerse de que el resto de la gente tiene puntos válidos acerca de cualquier cosa… hasta que te topas con pared y tienes que volver a empezar.

Estos días he estado ocupada en ello, reflexionando acerca de la fórmula y lo que ha salido mal respecto a mi manera de manejar problemas a cualquier nivel, desde los cotidianos hasta los más trascendentes. Llegué a una conclusión que es preocupante y alentadora pero, sobre todo, me da puntos en honestidad para conmigo misma.

Descubrí (verbalicé, que de descrubrimiento nada) que hay 3 cosas, todas relacionadas con educación emocional, que no sé hacer, abordar ni pedir:

  • perdón
  • permiso
  • ayuda

La imposibilidad de pedir perdón siempre me ha perseguido y les puedo decir que no me siento del todo orgullosa de ello. Esta circunstancia no tiene que ver directamente conque no sea capaz de reconocer mis faltas, pero me cuesta muchísimo trabajo acercarme a los afectados, abrir la boca, encontrar el tono y decirlo; tampoco se relaciona con las posibles consecuencias de esto, en serio, sé que muchas veces merezco que me digan “chinga tu madre”.

Pasa lo mismo con el permiso, para mí el pedirlo (a quién?) es reconocer una jerarquía superior y siempre he tenido problemas con las figuras de autoridad, ya sea por la falta de ellas o mi incapacidad de reconocerlas y darles su lugar. Mi filosofía se resume en ¿quién carajos te crees para decirme a mí qué puedo o no puedo hacer con mi vida?
Sí, suena muy chiflado.

La más grave es mi incapacidad de pedir ayuda pero ésta es el colmo natural de las anteriores, me parece; también es la más peligrosa. Por lo mismo, estoy condenada a sufrir cantidad de intervenciones cuando estoy tan débil, tan emproblemada, tan triste, que es obvio que la necesito y yo me veo incapaz de decir “no puedo sola, help!”. Mal, verdad?

Todo eso tiene que ver con mi personalidad, les decía. Estoy tan acostumbrada a ser la primera, la más fuerte, la más independiente, la más inquebrantable y la más confiable que enfrentarme a situaciones en las que es obvio que hay alguien más relevante que yo misma por sus propios méritos (a quien hay que pedir permiso), que me equivoqué e hice daño (a quien hay que pedir perdón) y que es obvio que vivo en sociedad, las cosas me sobrepasan, que hay situaciones que no están diseñadas para vivirse en singular (donde hay que pedir ayuda) me ponen muy mal, al grado de congelarme.

Claro, en ese momento quedo como una soberbia, chiflada, grosera, rencorosa histérica, iracunda radical y vale madrista con delirios de omnipotencia a quien no vale la pena acercarse.
Pero esa no soy yo.

A veces me siento como un puerco espín a quien nadie se atreve a abrazar por miedo de salir lastimado. Reconozco la osadía de las personas que a pesar de eso lo hacen y se los agradezco con cariño, lealtad y confianza. Pero sé que a veces peco de imbécil y entro en conflictos de los cuáles no sé cómo salir sin, claro, verme congelada e incapaz de pedir permiso, perdón o ayuda.

La semana pasada comencé a pedir perdón a ciertas personas que en ningún momento se merecían mi desprecio o mala vibra; me costó trabajo, claro. Pedí permisos porque no me mando sola ni este mundo está esperando ver qué se me da la gana para actuar en consecuencia; me costó trabajo.

Lo más difícil fue pedir ayuda después de días de ver caras angustiadas, de comentarios consternados y preguntas como “en serio estás bien?” vez tras vez; lo más difícil fue reconocer que no soy perfecta, que me puedo quebrar y que hoy por hoy el hecho de que me suceda tiene consecuencias mucho más graves que no solo me involucran a mí. Saber y constatar cuánto dolor estas cosas pueden causar a las personas que me quieren, ver a mi hermano señalar mis cicatrices y ronchas para luego preguntar “es eso reciente?” seguido de un “tú no estás bien”, escuchar a B decirme “no tienes que hacerte eso y lo sabes” casi en lágrimas y tomar las llaves del carro y decir “suficiente!” fue difícil… y me costó mucho trabajo.

Hoy estoy mejor, recibiendo ayuda que no supe pedir pero que me dieron de todas maneras, misma que surte el efecto esperado. Estoy en proceso de reconformación y crecimiento de nuevo.
Todo se está alineando para la celebración de mis 10 años fuera del clóset, una noche de baile deshidratante rodeada de gente a la que quiero.

Será también el festejo de contar con la fuerza para ser coherente y honesta conmigo misma; una noche en la que seré capaz de pensar / decir / hacer / sentir : gracias.

Gracias, porque a pesar de todo lo anterior (y muchas otras cosas):

12:01 p.m.: :* luv u anyways

La cita

Un día cualquiera de esta semana (o la otra) estaba en la oficina twittereando estupideces cuando mi celular sonó y una voz de extraña tesitura comenzó a decir cosas que no entendí de entrada. Dijo algo como “bolsa de trabajo”, seguido de un “blah, blah” muy confuso, porque hablaba con un marcadísimo acento fresa. Tuve que concentrarme mucho para dilucidad a qué se debía la llamada, de hecho, me salí de la oficina al pasillo para poder preguntar todas las veces que necesitara “qué?!” sin que nadie se alterara.
Intento reproducir el diálogo:

“… es que tipo nos suuuuuper interesa tu perfil y tipo es para un puesto en el corporativo de Vitro, acá, tipo, en San Pedro, ves? Entonces qué ondis?…”

Después de asegurarme de no fuera una broma o número equivocado, dije que ok y la chica se emocionó mucho; me quería ver ese mismo día, tres horas después. No era posible, así que quedamos para el jueves a las 3 de la tarde; ella quedó en mandarme “unas cositas” que yo debía llenar y reenviarle por email.

Dijo Vitro.

Vitro y yo tenemos pocas cosas en común; ellos cotizan en la bolsa, yo no sé sumar, ellos exportan millones de dólares en mercancía, yo fui a visitar una de sus plantas cuando estaba en la primaria… y creo que es todo. Se sabe en sentido vox populi que cuando estudias algo como Letras Españolas y te especializas en ello, tu vida en la parte corporativa, privada y de altísimo valor curricular de esta ciudad no tiene razón, o posibilidad, de ser.
Al respecto, conmigo no hay ningún problema.
Me dan algo las super empresas que necesitan un edificio entero para manejar sus recursos humanos y plantas en 40 países para manejar los materiales.
Pero por alguna circunstancia que seguro tiene que ver con que el vaticano haya reconocido que está ok creer en aliens, Vitro quería entrevistarme.

Efectivamente, Iliana, mi nueva suuuuper amiga, me envió las mencionadas “cositas”: un examen psicométrico, otro de aptitudes. Los contesté casi inmediatamente nada más porque me parecieron de lo más chusco, desde los temas manejados hasta las opciones de respuestas; para hacer las cosas más divertidas, fui honesta en todos los incisos, cosa que si el sistema funcionara, haría que Vitro se enterara de muchas cosas y declinara su oferta.

Usted se considera:

Atractivo (X) (in too sexy for my shirt, for my cat and for this song!)
Confiado (marcar esto es casi como asegurar que compras lo que sale en infomerciales a las 3 am)

Resignado (marcar esto… es decir “sé que no me van a dar el puesto y lo acepto, apesto!”)
Complaciente (… una puta?)
Humilde (… perdón?)
Buen vecino (… huh?)
Intrépido (X) (lo marqué, eso debió decirles que soy capaz de todo: comer castor, tirarme en bungee, organizar orgías… carajo, hasta casarme! jaja)
Bonachón (alguien que se describa a sí mismo con esta palabra tiene vocación de botarga del Dr Simi y de santa clós de centro comercial… paso)
Refinado (X) (seré puta, pero soy cara)

Imaginarán que ante esa variedad, me dediqué a marcar cosas como :
Seguro de sí mismo, valiente, persistente, dinámico, admirable, de mente abierta e “inconquistable”… uy, hasta me sonrojé con ese último.

Me divertí mucho diciéndoles que no me interesa la religión ni las matemáticas, que mis pasatiempos son artístico-atléticos y que quiero pasar a la historia como un líder ideológico e intelectual, antes que cualquier otra cosa. Listo. Envié el documento.

Contrario a mis expectativas, Iliana llamó al día siguiente para confirmar la recepción de los cuestionarios y la cita, no para cancelarla. Parece que a Vitro, una de las empresas más ultra conservadoras, podridas en dinero y enclavada en una reserva natural, mi ateísmo y egolatría no parecieron molestarle, lo que les da puntos por lindos e inclusivos.

Después de pasar horas hombre dedicada a encontrar qué ponerme para la cita que no fuera demasiado revelador, demasiado casual, demasiado formal, demasiado muchas cosas (y debatirme acerca si quitarme o no mis piercings) decidí que no podía irme directo de la oficina, lugar donde el dress code incluye patas de gallo, chongos de sirvienta y muchas camisetas XXL.
Para practicar para la entrevista, un día fui a trabajar en falda y tacones… cosa que provocó muchísima expectación y gritos en los pasillos llamando al fin de los tiempos. Bah.

La entrevista en sí fue breve, pero reveladora:
Supe que Vitro no puede igualarme mi sueldo (quien lo viera!), que están a mitad de una cosa que llaman “proceso de mejoramiento global” y que… sí, las gráficas derivadas de mis exámenes fueron revisadas por más de uno en Recursos Humanos, quienes se preguntaban si efectivamente aquéllo había sido correctamente interpretado.

Cuando ennumeré mis monerías, mencioné mis “puntos fuertes” y todo aquello que me hace/ha hecho merecedora de un premio/trofeo/presea, la licenciada en cuestión me interrumpió para decir:

“Sí, las gráficas están bien…
- ¿perdón?
… Es que pensamos que había un error pero no. Mira, soy psicóloga organizacional y analizando los datos puedo decir que tú eres una de las personas más versátiles que he visto en mi carrera… también una de las más competitivas… y con más talento artístico… y habilidades sociales…
- ¿Eso dicen las gráficas? ¿Ves? No sé por qué me senté contigo en lugar de ir a la audición de Latin American Idol, donde sí apreciarían mis talentos!”

La carcajada que siguió a esa afirmación, no quise aclarar en ese momento era una completamente válida, hizo que dos secretarias se asomaran a ver si la licenciada no iba a ahogarse espontáneamente.
Al final reconoció lo obvio: “el puesto es demasiado chico para ti”, y se ofreció a tenerme en cuenta para otras vacantes y oportunidades en la empresa.

Regresé corriendo a la oficina pero como no es posible venir vestida así sin que piensen que perdí la cabeza, tuve que cambiarme en el estacionamiento. Salió falda, entró pantalón; salió blusita pegada, entró blusita suelta con leyenda chistosa. Procedí a despintarme cuando noté que de uno de los autos estacionados a mi derecha bajaba una chica que al pasar frente al mío me sonrió, así di por hecho que me había visto desnudarme.
Ya sin maquillaje, me recogí el pelo desordenadamente y llegué a mi oficina, donde nadie sospechó nada.

Cuando crucé la puerta y me reflejé en mi ventana me vi bastante “inconquistable”… y me sonrojé otro poco.

Así que no se sientan mal si creen que no existo y que es imposible que toda esta historia sea verdadera: no están solos, Vitro tuvo que verlo con sus propios ojos, je!

Back to black

Los recientes eventos de índole arcoiris me hacen reflexionar en varios sentidos; primero porque me siento aludida, pero no representada, y porque es hora de ponerle fecha… a la boda!

[.... ....]

¿Ya tragaron saliva? La boda no es mía, por cierto; solo seré testigo.

Tengo varios días investigando acerca de Sociedades de Convivencia y a pesar de mi ínfimo conocimiento de leyes me parece algo muy claro: es atole con el dedo.

No me hagan caso, para argumentar el punto citaré a mi abogada de cabecera:

Se equipara más o menos al concubinato, incluso se puede especificar la forma en la que van a regir el patrimonio; en realidad para lo que sirve es porque se generan derechos alimentarios y sucesorios; si uno de los dos es declarado interdicto el otro ejercerá la tutela; si se separan y uno no tiene ingreso, tiene derecho de pensión alimenticia por la mitad del tiempo que duró la sociedad.

Derechos alimentarios y sucesorios… ¿a qué precio?
Ahora que California ha legalizado, o mejor dicho, despenalizado, el “matrimonio gay” (sus equivalentes o versiones Simi) recuerdo un artículo que leí hace poco en Salon que dice las parejas están descubriendo las implicaciones legales, económicas y, claro, consecuencias generales de meter al gobierno y sus instituciones en una relación… lo interesante es la parte de estar contrayendo obligaciones, pero sin acceder a los beneficios del todo, entiéndase por ellos la seguridad social, por ejemplo. Además, los divorcios pueden ser un dolor de cabeza imposible de describir.
Diría B: “eso no mola”.

Ella está muy segura, es radicalmente directa en acotar “yo no me quiero casar” y todo lo que tenga que ver con el verbo le provoca convulsiones. Mi propia naturaleza kitsch me hace fascinarme con la idea por unos minutos pero en cuanto llego al “acepto” … se pone más difícil. En mi cabeza no cabe cómo se pueda asegurar que serás esa persona y sentirás esas cosas por el resto de tu vida, es como negar que las situaciones cambian, que las personas crecen, que eventualmente cambian de opinión. En fin.

Como sea, mientras esté con B me quedaré señorita, que ella no hará de mí una mujer honrada en ningún caso.

¿Ustedes se “casarían” de tener la oportunidad?

Entre otros comentarios, este 17 de mayo (mañana) es el Día Nacional contra la Homofobia y la Transfobia. Suena medio aleatorio pero se estableció en esa fecha porque coincide con la remoción de la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales de la OMS, en 1990. Eso fue hace menos de 20 años, así que creo que se han dado cambios efectivos y rápidos desde entonces; eso es bueno.
Esta es la primera vez que se celebra en México, porque es una iniciativa, podremos imaginar, de ONGs extranjeras (he aquí un spot).

Como cualquier otra cosa que nos copiamos, esta no fue la excepción y la versión mexicana resultó ser bastante menos… glamourosa. El anuncio de televisión que lo promueve (no recuerdo el canal, sorry) es literalmente grotesco, enfocándose en imágenes sacadas de marchas gays del DF donde se pueden ver muchas banderas, muchas pelucas e innumerables travestis ataviados en sus trajes de trabajo, con esos que imitan a Niurka o similares. Eso no me parece, no me representa, se los aseguro.

Algo que no comenzamos a digerir en México, y que es lamentable, es que los gays, bi y cualquier otra minoría que no sé mencionar con su sustantivo políticamente correcto, somos mucho más variados que esos seres multicolores. El anuncio lejos de sensibilizar y hacer reflexionar a la población acerca de la invisibilidad, de la necesidad de empatía y destacar el hecho de la cotidianidad que implica convivir con gays al, no sé, mostrar rostros cualquiera, personas abrazadas y tomadas de la mano, se me ocurre, o simple texto, se va a buscar protagonistas entre aquéllos más estereotipados y flamboyantes.

Según mi punto de vista, eso no funciona. El mensaje se desvirtúa y queda en un “cuando veas gente así, no le grites maldiciones” en lugar de apelar a reflexiones más profundas.

Mi celebración será diferente: yo convertiré a mañana en el “día internacional de abraza a cualquiera”, porque estoy consciente de que las preferencias sexuales no tienen cara definida, ni colores chillantes que las hagan destacar; me vestiré de negro en señal de protesta a la invisibilidad de la bisexualidad, al miedo, y a la ignorancia, que es lo que alimenta a la homofobia, a la discriminación y a todos y cada uno de los atropellos a los derechos humanos de minorías.
Brindaré con vino rosado por que, algún día, se entienda que con quién te acuestas debe estar en un segundo plano cuando eres un ser complejo, rico y en constante evolución.

Están invitados!