Being Boring 26 May 2008
Las revelaciones vienen de donde menos las esperas, en momentos muy poco probables y, claro, toman dimensiones caricaturezcas. Sumé un par el pasado fin de semana. Una es mucho más introspectiva que otra, pero dejaré que ustedes juzguen cuál, ja.
Acepté el hecho de que tal vez nunca vea a los Spurs de San Antonio jugar en vivo. Para llegar a la anterior frase tuve que enfrentarme al doloroso rompimiento mis sueños infantiles y a los de mi hermano quien también gruñía “nomames, nomames!” cuando a la hora de comprar boletos Ticketbastard salió conque “no aceptamos tarjetas emitidas fuera de Estados Unidos”.
Al respecto de mi histeria, B dijo: “huh?” además de un “… a veces eres como un hombre”. Como podrán imaginar, a ella los deportes no le llaman del todo la atención.
El viernes cenamos croquetas de jamón serrano - buenísimas- en un bar español al que me ofrecí a ir en un gesto de gratitud para con B, quien me acepta y quiere a pesar de que soy capaz de recitarle por horas las estadísticas que indican que los Spurs deben llegar a la final esta temporada.
No solo la pasé bien, disfruté mucho su compañía… tanto tanto que se me olvidó que los Spurs habían perdido horas antes. Dormí en su cama porque mi ebriedad era mucha; cuando la desperté el día siguiente, muy temprano para ella, pregunté si me odiaba, dijo que sí, se puso un antifaz e intentó ignorarme.
La vi dormir y hacerme gestos.
Aún así, se veía muy linda.
El sábado fuimos al ballet, claro, por iniciativa de B, quien sigue dedicada a quitarme lo agreste. De la función tengo muchos comentarios que espero hacer llegar a los interesados pero ya que estábamos ahí, no sólo la pasé bien, disfruté mucho su compañía y de la de dos amigos suyos. Ella, declarada ignorante del arte de mover el cuerpo con ritmo, se dedicó a ver las coreografías y, presumo, el abdomen de los bailarines involucrados. Por otro lado, yo sí seguí los tiempos tan de cerca que noté ciertos errores y detalles de coordinación. Muchos alcoholes y plática después, colapsamos sobre la cama semidesnudas. Logramos despertar a la misma hora (cosa que minimiza su odio), acompañé su desayuno con una salsa demasiado picante, y la llevé a su casa.
Toda la tarde del domingo estuve trabajando en cosas que, he comprobado, son menos difíciles si las hago ebria. Estoy hablando de redactar una revista, mal pensados. Varios vodkas después comencé a soñar despierta con mi super fiesta de cumpleaños: mi imaginación, en el tercer día consecutivo de exceso de alcohol, materializó sus deseos en una alberca, salita lounge, cientos de martinis de sabores, un DJ famoso, muchos meseros y excesos de otros tipos.
Cuando B llegó a cenar la recibí con las noticias de mi fiesta imaginaria y toda la diversión que en ella tendrá lugar. Dije las palabras clave: “alberca”, “martini” y “mucho baile!”
- No sé nadar…
w-t-f?…
-Además, las albercas me dan algo de asco…
w-t-f?
- Y tampoco sé bailar… ni me gusta el basketball, ni los deportes extremos… soy la novia más aburrida de la tierra!
…
Horas después, un poco mareada por el penetrante olor a sexo que quedó en la recámara, me abrazó, la besé, la vi sonreír y tuve otra revelación.
Estoy enamorada de la mujer más aburrida de la tierra.
Que fuerte, porque es verdad.
Y ni siquiera necesité alcohol para superarlo.



