Patologías y metodologías

need uLa gran hazaña del autoconocimiento no es para todos y debe ser considerada un deporte de alto riesgo; la plebe suele preferir las etiquetas como emo, indígena, lesbiana o cualquier otra igual de englobadora que ofrezca una red de protección basada la pertenencia a un grupo o, con otras palabras, a ser una borrega más en el rebaño -usualmente horrible, poco educado y desorganizado- del señor. En algunas esferas eso parece ser la meta de los derechos humanos contemporáneos y toda la idea de “el valor de las diferencias y diversidades”. Yo opino que blah.

Pero, entre esas borregas brillan ciertas mentes que destacan por su rebeldía contra esas y otras convenciones sociales, morales y políticamente correctas; con una visión de los eventos de acuerdo a la memoria histórica, que manejan profundidades emocionales importantes, que distan mucho de ser caricaturas porque su tercera dimensión es demasiado inquebrantable, que se alimentan de la diversidad que sí vale la pena, no la celebran por default y pueden catalogar las expresiones individuales muy atinadamente.

B es así. Sé que yo no; después de ciertos ejercicios de introspección al respecto, los resultados no apuntan para allá.

Esta semana he estado pensando al respecto de la integridad psicofísica individual, las relaciones humanas y sus contraejemplos; tengo algunas conclusiones.

Es difícil y exige trabajo diario el intentar compartir la vida con alguien que posee una tan acotada y teóricamente reforzada con citas textuales que varían del psicoanálisis hasta la alquimia. A mí me parece más complicado porque mi historia de situaciones similares siempre fue radicalmente diferente.

Mi patrón, aprendido y puesto en práctica, es el de proveedora, protectora, pilar de seguridad y estabilidad, desde financiera hasta emocional. Encuentro siempre la oportunidad de flaqueza del otro para llegar cargada de mi comprensión, el hombro en el cual se puede llorar y una casa que está siempre abierta para el desamparado y necesitado.
Eso, de alguna manera bizarra, me hace feliz.

Me atraen las personas aparentemente frágiles, perdidas, emocionalmente conflictuadas, con pedos mayúsculos y antecedentes como drogas, violaciones, abusos varios. Son como una veta incesante de ejercicios para aplicar mis tácticas de alivio, mejora, superación y sí, hasta eso del “amor lo puede todo”, máxima que me tuvo al lado de alguien 3 años. Eso, más que naïve, es patológico.

Todo porque soy difícil de quebrar, porque siempre “puedes contar conmigo”, porque si te está sucediendo yo ya lo viví y puedo guiarte hacia la salida, porque todo lo mío es tuyo, etc.

En esa frase, creo, caben mis últimas 4 relaciones de pareja: cada persona tenía algo que arreglar, un lío del cual salir, un problema que lo consumía y yo era clave para el éxito, el ingrediente X, una red salvadora si decidían saltar al vacío.

Me conozco, me reconforta sentirme necesitada, funciono mejor si identifico cierta dependencia y el nicho en el cual debo estar o “todo se va al carajo”; claro, eso es muy muy enfermizo.

-… por eso te la pasas recogiendo gente, porque los crees perritos callejeros perdidos, dice B y yo no puedo argumentar lo contrario, hay muchas pruebas de esa afirmación.
-… pero yo no soy un perrito, concluye.

De más está decir que con B esas cosas no funcionan. Ella no solo no me necesita, sino que está enseñándome a moderar frases como “déjamelo a mí” o “yo lo pago”, mismas que la ofenden grandemente.
B no es ningún proyecto de salvamento en el que me meto por ocio; la trascendencia de compartir la vida con ella es emprender una reeducación que, reconozco, me está costando algo de trabajo: hay que ser más inteligente y no decir “te quiero” con tarjetas de crédito adicionales y regalos caros.

Ese horrendo vicio es la interpretación literal de toda mi crianza y la sumatoria de la relación que tuve con mi padre mientras ésta existió. Triste.

B me deja sin palabras; cimbra mi mente y cuerpo muy violentamente y, al mismo tiempo, me da una paz tan reconfortante que me hace pensar que esta vez no hay nada ni nadie a quien salvar y que las cosas pueden fluir en otras direcciones.

Estoy acostumbrándome a respetarla, admirarla, apreciarla y quererla por ser el complejo ser humano que es. A disfrutar -y agradecer!, dice- el hecho de que no tenga que sacarla de problemas en los que se mete -porque tampoco es perfecta- de los que ella sabe cómo salir, de enriquecerme con sus puntos de vista, de tenerla al lado, tomando mi mano, y no debajo de mis alas, siguiendo mis instrucciones.

La introspección me ha llevado a que sí, esa parece ser mi patología pero me encuentro un poco confundida: ¿cómo compartir la vida con alguien que parece tenerla toda tan bien estructurada?

Mezclar las cosas en el mismo clóset no parece ser la opción pero quisiera, a través de todo este rollo con tono de soliloquio, intentar definir lo que me hace sentir tan ansiosa e inquieta en este sentido.

Es posible que esta vez yo sea la que está siendo rescatada; empiezo a convencerme que yo la necesito muchísimo más que ella a mí.

Ya lo decía Homero Simpson:

Marge! Ya sé qué puedo ofrecerte que ningún otro hombre puede: ¡total y completa dependencia!

Para algunos esa es la manera en la que saben querer/ser queridos.

No quisiera que fuera la mía.

7 Comments so far »

  1. Talina said,

    Wrote on April 4, 2008 @ 8:33 am

    Cha!!!!!! este fue uno de esos frikipost en donde encuentro demasiadas semejanzas… y lo peor de todo querida, es que al parecer B. y S. se parecen un poco… tu y yo, ps ya te la sabes…

    De cualquier manera, yo creo mi psicóloga sería feliz si yo fuera capaz de definirme de esta manera, para algunas cosas si son bastante sacatona jeje

  2. Gen said,

    Wrote on April 4, 2008 @ 10:32 am

    Toma tiempo eso del autoconocimiento, yo todabía opto por que alguien me lo restriege en la cara, que me lo grite, como no hace mucho me gritaron “eres una saboteadoraaaaaaaaa”

    Sí… esa es mi patología.

    Pero que envidia que lo puedas poner en “papel” tan bien ;)

  3. Carlos said,

    Wrote on April 4, 2008 @ 3:37 pm

    Miss P
    Tengo realmente poco de leer tu blog pero realmente me impresiona gratamente tu autenticidad y tu carácter apasionado por la vida.
    Respecto a las patologías creo que son interpretaciones que damos a lo que nos ocurre. Y esas interpretaciones no siempre son reales. Solo son la forma en que hemos percibido lo que nos ha ocurrido. Es una fabricación de la mente.
    Cuando fabricamos una patología creemos en ella y puede que incluso la defendamos pero si no tiene un cimiento real tarde o temprano algo la cimbra. Lo que la cimbra siempre es la verdad. B cimbra tu mente y tu cuerpo porque trae ante ti lo que es verdad. La verdad es la verdad y por eso produce ese efecto paradojico en que por un lado nos llena de ansiedad y por otro nos inunda con una gran paz.
    Me parece que no es que en esta ocasión tu seas quien tiene que ser rescatada, tal vez la verdad es que siempre fuiste tu la que necesitaba ser rescatada. Tal vez al tratar de rescatar a otros te estuviste rescatando a ti misma.

  4. La Mamá de Patito said,

    Wrote on April 5, 2008 @ 7:17 pm

    Hola,
    Coincido con la premisa de que el autoconocimiento toma tiempo, y debo añadir que duele…y mucho.
    Después de éste, viene la autoaceptación, que duele un mucho más.

    Pero a final de cuentas vale la pena, creo que es una buena manera de traer paz y claridad a la mente y alma de quien las practica.

    Buen post

    Saludos!
    Déjame tus comentarios en:
    http://lasaventurasdepatito.blogspot.com

  5. Reaper Stinky said,

    Wrote on April 6, 2008 @ 1:00 pm

    Wow… eres… mi adoración!!! esto es pornografía del alma!!! estás bien intensa…

    Sé claramente que esto de las relaciones interpersonales es un mega desmadre, estoy más que convencido de ello, por que y vivo en una que parece que no da ni quita, pero ahí esta. Sin embargo entiendo tu punto de vista de la protección y el yo lo hago y bla…

    Maldita codependencia… aunque yo no soy codependiente!!!

    Etapa 1. Negación.

  6. Miss P said,

    Wrote on April 7, 2008 @ 4:52 pm

    …. Ya sé, recién terminé este post platicaba con B y le dije “creo que he llegado a una nueva etapa de madurez, a mi psiquiatra le encantaría leerlo”. Este post tiene mucho significado para mí porque como dice RS es un poco como pornogafía para el alma, de esas cosas que están atoradas un poco sin hilos y sin querer se conjuntan en un concepto.

    Gracias por haberlo notado ;)

    @Talina: Deberían darles terapia a B y a S al mismo tiempo; cómo soportarnos en un tema que les interesaría, jajajaja

    @Gen: saboteas cómo? Danos un ejemplo ;)

    @Carlos: Gracias por tu comentario. Creo que finalmente las patologías son parte de la personalidad y la dinámica de las relaciones per se; imagínate qué pasaría si estuviéramos vivos y todo el tiempo viéramos e interpretáramos la realidad… aboliríamos lo que nos hace querer escribir, cantar, pintar… toda nuestra creatividad como individuos. Podrán ser no psiquiátricamente correctas, pero valoro las patologías como veta inagotable de inspiración. La confusión de ritmos, de expectativas, es lo que nos enriquece y, por qué no, quiebra de vez en cuando.

    @La Mamá de Patito: Autoaceptación; linda palabra. Muy diferente al Conformismo y Derrotismo. Yo no me resigno, amo lo que me hace equivocarme ;)

    @RS: Eso de “pornografía del alma” se volverá uno de mis conceptos favoritos ;) También me gusta tu manera de abordar la codependencia, negándola! jajajaja.

    Saludos a todos :)

  7. Coffee Girl said,

    Wrote on April 20, 2008 @ 6:09 pm

    Mi nuevo post tiene una liga a este; me tocó estar del lado de B ahora y de ahí surge. Espero no te moleste, sabes que es con todo el respeto!!

    Un beso, Prís!

Comment RSS · TrackBack URI

Leave a Comment

Name: (Required)

E-mail: (Required)

Website:

Comment: