Like a pill

kiss.jpgHay tanto en mi cabeza estos días. Como les comenté antes, mis múltiples actividades demandan mucha concentración y merman mi salud mental; también me tienen deseando fervientemente ser omnipresente y, claro, eternamente insomne.
Pero también aprendí que eso no tiene nada de chistoso.

El pasado viernes vi a mi hermano, la J menor. Esos encuentros suelen tener consecuencias casi siempre porque llegamos muy fácilmente al momento lacrimoso, al pornográfico, al tono confesional. No puede ser de otra forma; tenemos 10 años viviendo en casas diferentes y lo único que nos une es nuestros traumas y formación, o deformación, como algunos pensarían.

“B no entiende cómo no acabamos en la cárcel o de taqueros en una esquina”, le comentaba, pensamiento que salió de una conversación de fin de semana en cuanto a lo que fue nuestra educación formal. “Ya, si vemos los eventos al pie de la letra, debí haber embarazado a alguien en la secundaria…”, dijo J.

J y yo nos parecemos mucho y cada segundo que pasa es más que obvio que somos las consecuencias de innumerables errores y carencias; aún así, somos anomalías en la ecuación, porque de ser problemáticos, viciosos, pandilleros, reprobadores, violentos y corridos de todas las primarias de la zona postal, acabamos carreras profesionales y no somos unas lacras sociales sin remedio.
Eso me gusta pensar.

También tenemos opiniones acerca de la familia, el matrimonio, la reproducción y el sexo muy similares. Él, a sus 27 años, hace toda la propaganda que puede por la legalización y divulgación de la vasectomía voluntaria y las esterilizaciones en masa; tampoco cree en la familia como la unidad mínima de compañía y es declaradamente polígamo. Tanto así que una vez mi madre pronunció la muy famosa frase: “¿Qué tendrán mis hijos que los persiguen las mujeres?”; sí, también se refería a mí.

Me contó historias divertidas: que tiene una amante de 34 años, que anda con una enfermera del San José, que la novia casi lo cacha en una movida que envolvía a una amiga de ELLA, cosas así. La promiscuidad en nuestra familia parece ser hereditaria o, mínimo, literalmente aprendida.

Me dijo que no puede dormir, que pasa hasta 48 horas en vela porque simplemente NO le da sueño y que lo ha probado todo: cansancio físico y mental, música relajante, reiki, aromaterapia, tés… Valium, Rivotril y Diazepam. La noche en la que chocó su camioneta, hace 4 meses, se había tomado 4 Valium y 8 cervezas “… eran como las 3 am y me salí pero no debí hacerlo, mínimo apendejado sí estaba pero no tenía sueño”.

Yo no soy nadie para reprenderlo, mi situación en circunstancias similares era bastante más severa y a él, quien se echó la culpa de una de mis estupideces más aparatosas, le debo nunca haber pasado una noche completa en los separos del Ministerio Público. Para eso es la familia.

Ante mi pregunta de cómo consigue tanta pastilla (que requieren receta de psiquiatra para ser surtidas) se rió mucho y me contó la historia de Dulce, la doctora a la que se coge en pleno consultorio, entre pacientes.
Ajá, cambia medicamentos de prescripción por sexo. Ese es mi hermano.

“De hecho, ya se me acabaron y le llamé para que me resurtiera…”, me cuenta entre carcajadas, “y la cabrona me dijo que ELLA necesitaba también una resurtida… pero se ofendió cuando le recordé que en la caja dice que las pastillas cuestan 150 pesos y que mis servicios son bastante más caros”.
Exceso de sinceridad.

Estábamos juntos ese día porque le puse el estéreo a mi carro nuevo; la cajuela está ahora medio inutilizada por los dos bajos extras que residen ahí, pero el sonido es incomparablemente hermoso. Checamos medios, bajos y agudos con una canción de 50 Cent antes de abandonar el establecimiento donde lo instalaron ante la mirada incrédula de los técnicos, quienes erróneamente infirieron que de mi ipod rosa iba a salir exclusivamente música de Belinda, o similares pero no, hicimos temblar a toda la cuadra con las maldiciones derivadas del hip hop contemporáneo. Fui feliz.

Entonces, J me abrazó emocionado por mi nueva y frugal adquisición y dijo “a webo! ésta es mi hermana!”

Somos una bonita familia. Sí, de tales palos tales estacas afiladas.

Pero no se preocupe, somos la última generación y dejaremos la tierra tan perversa como la encontramos, je.

5 Comments so far »

  1. La Mamá de Patito said,

    Wrote on March 27, 2008 @ 10:48 pm

    Me das miedo Teresa!
    Saludos

    Dejame tus cmentarios en:

    http://lasaventurasdepatito.blogspot.com/

  2. h. B. said,

    Wrote on March 28, 2008 @ 7:29 pm

    qué bueno que la estirpe ya desparecerá!

  3. Lu said,

    Wrote on March 30, 2008 @ 1:44 am

    Hola Miss P.
    He estado entretenida leyèndote, me encanta tu honestidad al compartir tu original manera de enfrentar el día a día………. No pude resisitir dejar el comentario .. seguiré por acà..
    Saludos.
    Lu

  4. Talina said,

    Wrote on March 30, 2008 @ 10:54 pm

    aww se nota que se llevan muy chido… yo no sé de esas cosas por ser hija única, pero bueno, se notaaa ejejeje

  5. Miss P said,

    Wrote on March 31, 2008 @ 8:53 pm

    WTF? De dónde sacaron que me llamo Teresa?? …
    No anden levantándome falsos!

    Gracias a Lu por su participación y buena vibra; y a Talina por recordarme que mi vida sería un pelín más complicada si no tuviera a mi hermano de contraejemplo para contestar a las preguntas de “estoy loca?”, “mis padres no me quieren?” y “seré adoptada?”, jajajaja.

    Los destrozos en plural son más apetitosos ;)

Comment RSS · TrackBack URI

Leave a Comment

Name: (Required)

E-mail: (Required)

Website:

Comment: