Claws
Ayer tuve uno de esos orgasmos totalizantes y completamente irreales. Ya saben, cuando el mundo gira al revés, respirar no oxigena la sangre y se ve la luz al final del túnel; obvio.
Lo diferente esta vez fue que, a falta de otro objeto a mi alcance, usé mi sábana como elemento relajador del momento y… por la fuerza descomunal de mi arrebato placentero, la presión entre mis dedos fue tal que… las rompí.
No escuché cómo se rasgaron, pero sentí mis dedos traspasar la tela, cambiar de textura y hasta de temperatura; era obvio que la paz del tejido había sido quebrantada.
Este evento merece ser mencionado porque es un récord; aquellos que saben lo tienen claro: el conteo de hilos para mí es muy importante y mi ropa de cama es de la más refinada calidad de importación. Estoy segura que rompí una sábana que costó no menos de 60 dólares a pesar de que no tengo uñas. Ajá, mis uñas están al ras y nunca pasan de ahí; eso hace el caso más interesante.
Me reí mucho y B se asustó un poco. Le dije “creo que rompí algo” y ella enseguida encontró la zona afectada, señalando que cada día me pongo más agresiva y que en adelante buscaríamos poner barras de acero sobre la cama para evitar ese tipo de accidentes.
Esas, cree, no podré romperlas.
Ja.
Ustedes? Han victimado sus muebles o preciadas posesiones en situaciones similares? No me gusta pensar que estoy sola… en esto de tener garras imaginarias.




Coffee Girl said,
Wrote on March 9, 2008 @ 3:37 am
FELICIDADES!!
Hace 6 meses hubiera considerado lo que describes como una utopía. Hoy puedo confesarte que NO ESTÁS SOLA y ahora veo que tampoco yo.
Un beso!
Reaper Stinky said,
Wrote on March 9, 2008 @ 11:21 pm
Wow… que envidia… yo no me pongo violento, pero si he visto lucecitas y la luz al fial del tunel.
Tal vez por eso le dicen la muerte chiquita.
Un abrazo
Nina Canuna said,
Wrote on March 10, 2008 @ 3:28 pm
Recuerdo la vez que mi madre compró un comedor ultra-mega-moderno, el cual ha sido su adoración desde que lo vió por primera vez. Total, mi Macorina y yo decidimos estrenarlo… dijimos que en la mesa no, porque como es de vidrio, no se fuera a caer toda la chingadera. Así que optamos pos encaramarnos en una silla. Macorina decidió sentarse, mientras yo me “confesaba”, y de tanto que se movió, nomás se oyó un tronido, las pinches patas de la silla abiertotas, Macorina en el piso, sin aliento, y sobándose al mismo tiempo, y yo que no me podía aguantar de la risa. Cabe mencionar que cuando llegó mi madre, dedujo que las sillas habían salido malas, y reclamó al siguiente día la silla “defectuosa”. Se la cambiaron, por supuesto. Saludos.
h. B. said,
Wrote on March 12, 2008 @ 12:23 am
Puerca, jajaja
Yo nunca he destruido nada cuando eso pasa, falgo fìsico, al menos
Miss P said,
Wrote on March 13, 2008 @ 4:57 pm
Nina se lleva el premio por la “cogida más aparatosa de la semana”
jajajaja
Roy said,
Wrote on March 13, 2008 @ 10:06 pm
Paso en una ocasión en mi carro…no tan nuevo, pero definitivamente bien cuidado…recibia uno de esos orales maravillosos, y en mi total concentración…rasque las vestiduras y termine dejando el paño hecho trizas…lo disfrute muchisimo…pero bueno, me costo repararlo.
todo sea por un momento de placer infinito.