Archive for February, 2008

Sex vs. Love deathmatch

Saying I love you
Is not the words I want to hear from you.-
“More than words” Extreme

2008-02-10_214258.jpgEstos días de amor y amistad, para algunos, y de odio valentinesco para otros, queda algo bastante claro: no todos comparten la experiencia de enamoramiento y ésta dista mucho de ser universal. Pensando al respecto me encontré un artículo de Boinkology que se pregunta: ¿qué tiene de romántico el sexo? Las actividades románticas se asocian con velas, comida rica y flores pero, el sexo? No, a mí no me parece romántico el sexo y, según la ciencia, estoy en lo cierto.

Complicado el caso de que se involucren dos ciencias en el aparente mismo acto y que tengan fines tan distintos. El amor es claramente químico mientras que el sexo es primariamente biológico y a la postre también químico; asimismo, mientras uno está diseñado para llevarnos a establecer lazos duraderos con fines de seguridad y permanencia, el otro, bueno, el otro se dedica a satisfacción egoísta en serie, primordialmente. Dónde carajos nos pareció evolutivamente adecuado y socialmente responsable el traslapar las experiencias? Y qué si no están traslapadas sino una lleva a la otra y son, por ende, medio y consecuencia?

Al parecer esta confusión tan relevante también fue enfrentada Darwin quien estaba preocupado por estas cuestiones al no encontrar la lógica en los eventos ni siquiera dentro de su propia teoría:

“Man differs so greatly in his mental power from all other animals, there must be some error in this conclusion,” he wrote. But he argued that the difference between us and other animals was of degree, not of kind. That applied not just to our teeth and toes but also to our morals and minds. And even, he declared, to love.(f)

Pienso también que la negación a considerar al amor como un fenómeno puramente químico, ya que ni siquiera podemos alegar que tenemos el monopolio evolutivo emocional, es pura egolatría de especie. Nos negamos a pensar que nuestra entera civilización, la creación artística, la moral y todo lo que suene a familia esté basado en alteraciones cerebrales y solo eso. Nos gusta convencernos del hecho innegable que nos sobrecogemos ante una mirada, que las mariposas en el estómago y la excesiva salivación son inspiradas por el bien universal, el buen karma y, claro, un amor que rompe barreras, nos hace más fuertes y perennes, y dota de nuevos significados a canciones como “More Than Words” y “Every breath you take” cuando no es especialmente el caso:

“The song itself asks the person to whom it is addressed to show love through “more than words.” Given its context as a song on Pornograffitti, a concept album about a decadent and corrupt society, it could be interpreted as a cynical plea for sex, though most listeners interpret it as being about emotional intimacy.” (f )

It sounds like a comforting love song. I didn’t realise at the time how sinister it is. I think I was thinking of Big Brother, surveillance and control.”—Sting

Ay, que bonito es el amor, tan inspirador.

Espere. No juzgue usted por estas palabras, el amor sale vencedor de esta batalla una vez más porque es la experiencia humana más poderosa; ajá, esta comprobado.

Cerebralmente, al parecer, amor y sexo no usan las mismas partes de materia gris para entrar en acción y sí, cuando estamos enamorados el uso de este órgano es mucho más intensivo que cuando el sexo es lo que tenemos en la mente… sin que esté literalmente ahí, ejem.

El proceso de los sentimientos románticos involucra “una constelación de sistemas neurales”, señalaron los investigadores que incluyen a neurocientíficos, antropólogos y psicólogos sociales, y que concluyeron que el amor gana, claramente, al sexo en cuanto a su poder sobre la mente humana.

Las conclusiones que podemos sacar de estos mares de datos y teorías son bastante, si se quiere llamar, obvias. El impulso sexual biológico siempre está ahí pero es el amor romántico químico el que puede llegar a alterar nuestros patrones de pensamiento y conducta, no al revés. Lo crítico del caso es que se involucran en un mismo proceso y jalan para direcciones distintas: sí, te amo, pero me quiero coger a aquél(lla) es algo típicamente humano que tiene múltiples explicaciones científicas pero solo consecuencias sociales; somos innegable y condenadamente infieles porque así de chafa estuvo nuestra evolución. Ni modo.

Así que sí, es posible separar el amor y el sexo porque no son la misma cosa. Claro, eso exige cierta cabeza fría y control químico del que carecemos, no se hagan.

La única posible solución que se me ocurre es llegar a aceptarnos como lo que somos, seres llenos de contradicciones y flaquezas para luego hacer lo que la evolución nos dictó: cogernos como animales a diestra y siniestra, mientras al mismo tiempo nos amarnos pura y eternamente en pareja.

!!! Ajá.

Mientras, sabemos que el romance es una alucinación química compartida que nos tiene deshojando margaritas y pintando corazones que, honestamente, tampoco está nada mal. Pero no nos proyectemos, lo de all you need is love es una falacia muy peligrosa, recuerden.

Aquéllos que se encuentren en un rush de feromonas, dopamina, neoepinefrina y seratonina, bienvenidos sean a la zona de soportamiento mutuo. Regocijo! Se acerca nuestro día!

Cliché

So we fell in love that summer
Underneath the Star Wars sign.-
Bran Van 3000 “Love Cliché”

Se dice que en la diferencia está el valor, que los opuestos se atraen y que en la variedad está el gusto… entre otros adagios. Creo que nosotras somos la prueba más contundente que eso es verdad. Intentaré hacer una lista de las cosas que B y yo

NO compartimos para ilustrar el caso:

1.- Mi amor por los blogs e Internet en general: ella no tiene uno, y les puedo asegurar que si no le digo “ey, amor, publiqué hoy”, ella no leería ni éste; tiene no sé cuánto de no conectarse al MSN y tiene una cuenta de hotmail que USA de manera regular!
2.- Mi pasión por el baile: ella no solo no baila, es patológicamente alérgica al ritmo, ja.
3.- Mis gustos en cine: ella detesta los musicales y a mí me gustan tanto que lloro; además, puede enumerar películas por autor, director, actor principal y corriente… yo? a mí me gustó “Transformers” y veo sin problemas las de Vin Diesel si no hay nada más en la tele.
4.- Gustos musicales en específico: coincidimos en un 20 a 35%, al resto ella siempre dice “ingas” y yo digo “zzzzz!”
5.- Nuestra entera formación escolar: ella es niña de colegios y se dedicaba al arte cuando yo era pandillera en la secundaria pública
6.- Mi apego por los videojuegos: DDR? Guitar Hero?! Me vetó por una semana entera cuando yo recién lo estrenaba y dijo que “no podía creer que a mí me gustaran esas cosas”; mi respuesta? jugar obsesivamente hasta que me lastimé el hombro y se me inmovilizó el cuello, claro.
7.- Las maldiciones: yo suelto mínimo unas 3 por minuto, ella es una señorita
8.- Su sofisticación culinaria: mis platillos de fiesta antes de conocerla eran cosas como chicharrón en salsa verde (me queda delicioso, en serio); ahora desayunamos queso de cabra y nunca faltan camarones, corazones de alcachofa, palmito y alcaparras en la alacena. Bueno, ya hasta tenemos una cava, eso lo dice todo.
9.- El sexo: yo no recuerdo haber sido virgen, ella es una señorita, ja.
10.- Piercings, tatuajes: …. ya saben, es que ella es una señorita
11.- Mi pasión por los autos deportivos: ella dice que eso es muy de hombres, y yo puedo describir un motor, hacer énfasis en los caballos de fuerza y entiendo perfectamente los números que describen válvulas y diferencias en rendimiento.
12.- Mi apego por los adolescentes: creo que lo que le preocupa al respecto es que se pruebe que me he acostado con menores de edad y me metan a la cárcel
13.- Mi amor por los gadgets: a ella no le interesa el último modelo de nada, mi celular es como 8 veces más caro que el suyo y la capacidad de su Ipod se cuenta en megabytes pero “todavía funciona”
14.- Mi afición malsana por el karaoke: a ella NO hay manera de subirla a un escenario por más ebria que se encuentre, a mí? Si me aseguran una canción de Dulce o Selena, me tendrán cautiva del micrófono
15.- Mi cariño por los deportes extremos: bajo ninguna circunstancia podría convencerla de tirarse en bungee, o ir a los rápidos, o que me acompañe a saltar cascadas. Simplemente NO.
16.- Mi exhibicionismo: les decía que es una señorita?, pues eso
17.- Mi cariño por el aroma a mujer: de hecho, el pasado fin de semana la secuestré y la obligué a no bañarse por 48 horas; casi la mato, ja.
18.- Su afición por el café: debería decir adicción, pero no quiero ofenderla; yo soy intolerante y pienso que el café es útil sólo como aromatizante.
19.- Manías: las suyas y las mías no tienen NADA que ver
20.- Nuestros horarios: ella es una persona B, no reacciona antes de las 12 del día bajo ninguna circunstancia. Yo? No puedo dormir más allá de las 10 y mis momentos más productivos suceden en las mañanas.
21.- Habilidades manuales en general: ésta es fácil, cualquiera tiene muchas más habilidades manuales que yo
22.- Su cariño por las pirámides: anoche les dije “piedras apiladas” y casi me salta encima con todo y un “pero cariñooooo!!” bastante reprobador, ja.

Ella no es flexible, ni obscena, ni piensa que tener el pelo largo en cascada suelto como leona sobre un escote muy prolongado es sexy… Nuestros ideales de belleza no tienen nada que ver entre sí ni pensamos igual acerca de la filosofía contemporánea.

Ah, tampoco comparte mi emoción por el 14 de febrero pero entiende por qué me gusta: es el día en que TODOS se comportan como yo, hacen estupideces, dicen te quiero, abrazan al random y regalan chocolates a las niñas que les gustan. Ya casi es 14 de febero y ella no TIENE IDEA lo que le espera.

NO-LA-TIENE. Pero no le digan!

Ja ;)

I <3

manos.jpgDice B que ella no puede tener amigos, o sea, hombres. Insiste en que siempre en algún punto la tensión sexual es como inaguantable y acaban las cosas yéndose al carajo; siempre hay una esperanza de que en una noche lluviosa, o una tarde en la playa, o en cualquier situación que incluya mucho alcohol en las venas, pase algo de índole carnal: “los hombres son así“, dice, “pero tu caso no me lo explico”.
Mi caso es exactamente lo opuesto. Yo no puedo tener amigas muy cercanas porque siempre llego a un punto donde la tensión sexual es como inaguantable y acaban yéndose las cosas al carajo.
Sí, mi récord se explica por sí mismo.

La primera vez que me pasó fue con P. No me siento culpable, en alguna parte dice que en momentos de definición sexual uno acaba enamorándose de sus amigas y viscerversa. Sí, fue desastrozo. Ella tenía 25 y yo 18 años. Las consecuencias fueros psiquiátricas y partió mi vida en dos. Mi doctora, cuando preguntaba sobre cosas específicas aclaraba: “antes o después de P?”. Sí, fue así de relevante pero no pude evitarlo. A esa edad no hay manera de mantener el corazón, el cuerpo y la cabeza separados como para evitar una catástrofe. Lo más feo de todo fue perder a mi entonces mejor amiga en manos de una situación sin posible final feliz. Duramos en eso unos 9 meses de los cuales 5 estuve volviéndome loca; las consecuencias fueron 9 años de silencio y dolor resumidos en una sesión de perdones que nos llevó una hora y de los cuales no pudimos rescatar mucho de lo que fue.
Ella sigue llamándome, invitándome a salir y preguntando por “mi novia en turno” pero jamás podría regresarle la confianza y el cariño tan grande que alguna vez le tuve. Stike one.

Me volvió a suceder con A. A mí me encantaba física e intelectualmente pero ella poseía novio y casi anillo de compromiso. Las dos teníamos 21 años y mucha energía para bailar Dancing Queen, discutir de filosofía y fetiches, desvelarnos inventando recetas de galletas o viendo cine extranjero; se volvió mi cómplice favorita para todo aquello que se pudiera imaginar. Una noche me llamó, nos quedamos de ver en el parque (porque también era mi vecina) y lloró por dos horas; mientas sollozaba se quejaba de su novio, del clima, de las clases de la maestría y todo lo que usted mande. Como a las 2 de la mañana se detuvo, me vio muy fijamente y remató con un “…. y además no puedo dejar de pensar en ti, en lo mucho que me gustas y que tengo un crush enorme contigo”. Esa madrugada me besó, yo la besé y se la bajé a su novio de manera oficial tres días después. Todo estuvo muy bien por algunos meses; ella se introdujo felizmente y sin problemas en todo “el asunto gay” , me acompañó en varios trances, vivimos felices bajo mi humilde techo… hasta que todo se jodió. Le entró una crisis de personalidad que incluía un “tú me hiciste lesbiana”, y la perdí, se perdió, la perdimos. Su modus operandi era más bien pendular. Solía amarme y odiarme por periodos que venían a entrometerse con el resto de mi vida. Si yo estaba saliendo con alguien más era peor; llegaba dramáticamente a pararse en mi puerta con todas sus cosas para “mudarse” cada que su mamá la corría de su casa sin importarle si yo me estaba cogiendo a otra en MI cama, situación que, claro, se volvía una escena de celos con todo y un “y quién chingados es esta vieja?!” de su parte. Dejamos de hablarnos más veces de las que puedo contar y siempre regresaba a hacerme la vida miserable. Nunca recuperé esa dinámica de complicidad, cosa que realmente extraño, porque trabajo con ella. Escucharla hablar de “cuando nosotras hacíamos…” frente a mis otras compañeras es difícil sin mencionar cuánto la quise, y cómo la perdí. Strike two.

Acabo de anotarme un strike three hace unos días y lo único que tienen estas mujeres en común es a mí, así que yo debo tener algo de culpa.

Me caga pensar en lo que pudo haber sido si yo nunca les hubiera puesto las manos encima o si qué es peor, ponérselas o no ponérselas. Estamos hablando de tensión sexual, de verdadera atracción, de cosas en común, de momentos compartidos… de situaciones que suelen salirse de control muy fácilmente.

Es frustrante es no poder regresar el tiempo para decirles algo como “te extraño, y eso no incluye a tu cuerpo” porque no sé si se ofenderían mucho. Me siento culpable de las posibilidades desechadas, los perdones que llegaron tarde, el daño que se pudo haber ahorrado si dejábamos las cosas como estaban, por la paz y tan tan.


Debo estar muy loca, porque después de todos esos años y sus consecuencias, sé que a cualquiera de ellas me podría acercar hoy mismo, abrazarla, decirle “te quiero” y ellas entenderían perfectamente de qué estoy hablando.

A eso me refiero. Arruiné, arruinamos, pero ese vínculo, a veces algo incómodo, nunca se fue a ninguna parte.
… pero tampoco volvimos a ser amigas.

Que triste. A veces pienso que no vale la pena arriesgar todo eso por un orgasmo. O muchos. Muchos.

Lo siento. Love u, too.