Sex vs. Love deathmatch 11 February 2008
Saying I love you
Is not the words I want to hear from you.-
“More than words” Extreme
Estos días de amor y amistad, para algunos, y de odio valentinesco para otros, queda algo bastante claro: no todos comparten la experiencia de enamoramiento y ésta dista mucho de ser universal. Pensando al respecto me encontré un artículo de Boinkology que se pregunta: ¿qué tiene de romántico el sexo? Las actividades románticas se asocian con velas, comida rica y flores pero, el sexo? No, a mí no me parece romántico el sexo y, según la ciencia, estoy en lo cierto.
Complicado el caso de que se involucren dos ciencias en el aparente mismo acto y que tengan fines tan distintos. El amor es claramente químico mientras que el sexo es primariamente biológico y a la postre también químico; asimismo, mientras uno está diseñado para llevarnos a establecer lazos duraderos con fines de seguridad y permanencia, el otro, bueno, el otro se dedica a satisfacción egoísta en serie, primordialmente. Dónde carajos nos pareció evolutivamente adecuado y socialmente responsable el traslapar las experiencias? Y qué si no están traslapadas sino una lleva a la otra y son, por ende, medio y consecuencia?
Al parecer esta confusión tan relevante también fue enfrentada Darwin quien estaba preocupado por estas cuestiones al no encontrar la lógica en los eventos ni siquiera dentro de su propia teoría:
“Man differs so greatly in his mental power from all other animals, there must be some error in this conclusion,” he wrote. But he argued that the difference between us and other animals was of degree, not of kind. That applied not just to our teeth and toes but also to our morals and minds. And even, he declared, to love.(f)
Pienso también que la negación a considerar al amor como un fenómeno puramente químico, ya que ni siquiera podemos alegar que tenemos el monopolio evolutivo emocional, es pura egolatría de especie. Nos negamos a pensar que nuestra entera civilización, la creación artística, la moral y todo lo que suene a familia esté basado en alteraciones cerebrales y solo eso. Nos gusta convencernos del hecho innegable que nos sobrecogemos ante una mirada, que las mariposas en el estómago y la excesiva salivación son inspiradas por el bien universal, el buen karma y, claro, un amor que rompe barreras, nos hace más fuertes y perennes, y dota de nuevos significados a canciones como “More Than Words” y “Every breath you take” cuando no es especialmente el caso:
“The song itself asks the person to whom it is addressed to show love through “more than words.” Given its context as a song on Pornograffitti, a concept album about a decadent and corrupt society, it could be interpreted as a cynical plea for sex, though most listeners interpret it as being about emotional intimacy.” (f )
It sounds like a comforting love song. I didn’t realise at the time how sinister it is. I think I was thinking of Big Brother, surveillance and control.”—Sting
Ay, que bonito es el amor, tan inspirador.
Espere. No juzgue usted por estas palabras, el amor sale vencedor de esta batalla una vez más porque es la experiencia humana más poderosa; ajá, esta comprobado.
Cerebralmente, al parecer, amor y sexo no usan las mismas partes de materia gris para entrar en acción y sí, cuando estamos enamorados el uso de este órgano es mucho más intensivo que cuando el sexo es lo que tenemos en la mente… sin que esté literalmente ahí, ejem.
El proceso de los sentimientos románticos involucra “una constelación de sistemas neurales”, señalaron los investigadores que incluyen a neurocientíficos, antropólogos y psicólogos sociales, y que concluyeron que el amor gana, claramente, al sexo en cuanto a su poder sobre la mente humana.
Las conclusiones que podemos sacar de estos mares de datos y teorías son bastante, si se quiere llamar, obvias. El impulso sexual biológico siempre está ahí pero es el amor romántico químico el que puede llegar a alterar nuestros patrones de pensamiento y conducta, no al revés. Lo crítico del caso es que se involucran en un mismo proceso y jalan para direcciones distintas: sí, te amo, pero me quiero coger a aquél(lla) es algo típicamente humano que tiene múltiples explicaciones científicas pero solo consecuencias sociales; somos innegable y condenadamente infieles porque así de chafa estuvo nuestra evolución. Ni modo.
Así que sí, es posible separar el amor y el sexo porque no son la misma cosa. Claro, eso exige cierta cabeza fría y control químico del que carecemos, no se hagan.
La única posible solución que se me ocurre es llegar a aceptarnos como lo que somos, seres llenos de contradicciones y flaquezas para luego hacer lo que la evolución nos dictó: cogernos como animales a diestra y siniestra, mientras al mismo tiempo nos amarnos pura y eternamente en pareja.
!!! Ajá.
Mientras, sabemos que el romance es una alucinación química compartida que nos tiene deshojando margaritas y pintando corazones que, honestamente, tampoco está nada mal. Pero no nos proyectemos, lo de all you need is love es una falacia muy peligrosa, recuerden.
Aquéllos que se encuentren en un rush de feromonas, dopamina, neoepinefrina y seratonina, bienvenidos sean a la zona de soportamiento mutuo. Regocijo! Se acerca nuestro día!
So we fell in love that summer



