Karma Chameleon

chameleon.jpgHe mencionado antes a Shakira, a Janet Jackson, a Kylie, a Vicky Beckham, a Justin Timberlake (muchas veces!) pero que yo sepa nunca he necesitado de ella para ilustrar un concepto o hacer énfasis en la idea pero esta vez es diferente y utilizaré algo de su vida conocida a través de tabloides y blogossips: me refiero a Paris Hilton. Ajá, este post tiene como heroína a Paris y tal vez a ella no le interese un carajo, pero voy a defenderla hasta con ejemplos científicos. No sé si he llegado a un all time low.

Sucede que estos días he estado leyendo cosas que, a parte de hacer énfasis en que no tiene un centímetro comprobable de cerebro (esto no lo voy a poner en duda) desacreditan su persona por andar primero besuqueándose hasta las amígdalas con Jared Leto para después ser la invitada más rodeada de paparazzis en las fiestas de The Falcon, un antro lésbico de Hollywood. Hay gente enojada que dice cosas como: “hacerse la lesbiana es un insulto a la inteligencia y no se si una falta de respeto a las que si lo son” y porque, bueno, todo el mundo sabe que Paris se acuesta casi con cualquiera. No es ni la primera, ni será la última, vez que se mete en un lío de faldas de cualquier índole que involucre gente más o menos conocida (Britney!) ni que deja huellas en video o foto.

Regresando a nuestro punto, no veo nada incoherente en la actitud de Paris porque simplemente está haciendo lo que, recién se ha descubierto, hacen los camaleones desde tiempos ancestrales:

Scientists say that chameleons don’t change color to blend into their environment, they do it to get laid. (Of course, they do!) (fuente)

Paris en este caso, cambia de color para impresionar a alguien en especial y lo toma muy literal: su versión lésbica tiene el pelo oscuro y corto, además de que usa sombreros y se viste siempre de colores grises o negro. Sí, ya sé, se preguntarán que debo tener muy poco qué hacer para notar estas cosas pero me parece más que obvio; además está abrazando a Kate Moennig (!!!). En fin, decía, creo que tiene poco que ver conque Paris esté intentanto colarse en la próxima temporada de L Word o en los titulares, pienso que simplemente está disfrazándose para obtener algo que los camaleones y todos los seres humanos deseamos y, por ende, perseguimos: sexo.

Y yo estoy con Paris: si es necesario vestirse de almeja, hablar Swahili, comer papillas de hígado y hacer un baile ritual para atraer a alguien que realmente te gusta, sea del sexo que sea, vale. No es eso lo que hacemos todo el tiempo? No es el comportamiento básico de cualquier especie con o sin ánimos de civilización, eh, un poco de exageración, cambios sutiles pero contundentes y mostrar lo mejor de nuestros atributos haciendo uso de todas las armas necesarias?

Tampoco entiendo de dónde viene la ofensa que encuentran en las actitudes de Paris; no creo que en ningún momento esté intentando volverse lesbiana pero sí está obteniendo algo que de otra manera sería difícil: algo de exposición y visibilidad que, pienso, no viene mal. Me parece totalmente fuera de lugar que la tachen de impostora porque si algo nos ha probado hasta la fecha es el extendídísimo rango que sus preferencias sexuales abarcan. Dudo, asimismo, que lo suyo sea una apuesta político social de ningún tipo y mucho menos que esté “burlándose” de las lesbianas al entrar sin hacer fila a los antros específicos y restrictivos para ellas.

Los colores nocturnos lésbicos de Paris son radicalmente diferentes a su clásico rosa fosfo y vestidos vaporosos de muñeca plasticosa con demasiado maquillaje y bronceado. Su imagen es mucho más sobria y, me atrevería a decir, clásica con ese toque chic que no posee de manera cotidiana (ok, también me gustan sus zapatos). Como los camaleones, Paris puede cambiar en un nanosegundo y mantener ese color mientras sea necesario y favorable para sus fines.

Ella, como los camaleones, tú o yo, utiliza sus recursos para destacar, para perderse entre la gente, para llamar la atención y, finalmente, obtener lo que quiere: sexo.

Yo entiendo a Paris, a los camaleones y a mí misma. Casi no es necesario tener pruebas científicas de que somos animales, más evolucionados unos que otros, pero animales al fin y al cabo, buscando maneras de satisfacer nuestras urgencias más primitivas y ancestrales, siempre atados a nuestro cuerpo y sus designios.

Yo sé lo que se siente cambiar una y otra vez de color.
Tú también, verdad?

2 Comments so far »

  1. Akire said,

    Wrote on February 1, 2008 @ 1:11 pm

    jajaja mira nunca habia pensado en esa forma de decirlo pero definitivamente si, y al igual que a paris y no se se a ti a muchos molestan los cambios de color que puedo dar, como si no todos fueramos camaleones!!

  2. Miss P said,

    Wrote on February 5, 2008 @ 12:15 pm

    @Akire: algunos lo entendemos antes que otros… ;)

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