Silencio
Después de 3 semanas de estar viviendo con B en diferentes latitudes de este nuestro hermoso país que incluyeron a) su casa, b) un hotel en el DF, c) la casa de una amiga suya en Zapopan, Jal., y de comparación de experiencias, se decidió una cosa de manera bastante tajante: no hay sexo para mí en situaciones de potencial daño social (donde conocidos puedan escucharnos) porque hago demasiado ruido. Bu.
Me sorprendió gratamente (y dio mucha envidia, también) cómo B puede lograr un “mute” casi perfecto en actividades de cama. Puede estar retorciéndose de placer mientras de fondo se escuchan los grillos cantar; o se le ponen los ojos en blanco, hace una mueca violenta y luego… silencio y cansancio post orgasmo. O sea, para ella sí hay sexo, sólo por sus habilidades extra humanas de mutismo.
Bu.
Yo no puedo; nada más no puedo y mi incapacidad la descubrí después de intentar coger en lugares públicos literalmente públicos: yo gimo, jadeo y gritoneo con mucha naturalidad sin ánimo ni posibilidad de controlarlo. B dice que es exhibicionismo y yo le juro que no, que simplemente NO puedo evitarlo; me excito y al mismo tiempo ensordezco a mis propios ruidos.
Bueno, y a todo esto, ¿y qué si nos oyen?
En nuestra estancia en el hotel del DF, como todo en esa ciudad, nuestro cuarto era chiquito y estaba al final de un pasillo estrecho. La segunda noche ahí, mitad de la madrugada, me despertaron los jadeos y grititos de una pareja en obvias labores de coito. No me moví, porque B estaba tan cansada que era imperativo dejarla dormir, pero estuve escuchando los ruidos por unos 20 minutos; algunas veces parecían muy próximos y otras eran como susurros. Me consta que ella se vino al menos dos veces, ja.
Al día siguiente, R me dijo que él también los había escuchado pero muy a lo lejos (dos pisos abajo!!); B ni cuenta se dio.
La reflexión posterior fue que escuchar, solamente escuchar, a mí no me parece divertido, quiero decir, estimulante. Ver por sí solo tampoco me lo parece (porno mute o con fondo musical no es lo de hoy, por ejemplo) y que, incluso, la combinación a veces tampoco funciona (soy una voyeurista muy particular). Escuchar gente coger no me pone ni nerviosa, ni ansiosa, ni nada, excepto, claro, irritada, en el caso de que sus gemidos me hayan despertado.
Como sea, por más que exponga mis puntos, B se niega a arriesgarse a que una carcajada obscena de mi parte rompa el sueño y la tranquilidad de nuestros vecinos.
Comportarme es horriblemente aburrido… y frustrante.
Pero dormir con ella tampoco está NADA mal, je.
Ustedes qué opinan de un poquito de contaminación por ruido no deseado de las actividades de cama ajenas?
Acéptenlo, no va a matarlos! ja.




L said,
Wrote on December 17, 2007 @ 11:24 am
Bueno habiendo tantos accesorios para acallar gritos (Creo que usaban uno en Pulp Fiction :P), ¿No puedes conseguir uno?
Payton said,
Wrote on December 17, 2007 @ 11:58 pm
De envidia si, yo digo que si.