Digitaciones

piano_hand.jpgLa importancia de exhaustivas clases de piano, correcto uso de las tijeras y habilidades manuales nunca tuvo tanta relevancia como hoy.
Dado que yo soy yo y siempre quiero superarme en todos los aspectos de la vida - estoy aprendiendo francés a contrarreloj; oui, mesdames et messieurs! - me planté frente a B y le pregunté, pecando de ignorancia rampante y falta total de reflexión plástica, “cómo carajos haces eso?!”

“Eso”, en este contexto claro, refiere a lo que sea que ella toca y mueve para que yo alcance esos orgasmos estupidizantes que me dejan inmóvil después de tanto espasmo y algo lisiada por varios minutos (entre otras manifestaciones de placer). Sí, la verdad es algo tan espectacular que me vi obligada a investigar desde la fuente porque si bien mi experiencia previa es mucha, comencé a pensar que tiene un pacto con el diablo por la manera en que usa sus manos; ¿su respuesta?

“Nada más repito los ejercicios de digitación de piano, ¿ves?”, acto seguido comenzó a hacer en el aire una serie de movimientos harto interesantes (y ágiles) con esos fuertes, largos y delgados dedos suyos. Creo que mi subconsciente los reconoció porque me sonrojé al instante. “… meto éste aquí y muevo éstos así para que… ” (resto de la conversación censurada…. inserte suspiro).

Así que toca piano, eh y así mismo me toca a mí, como si estuviera hecha de teclas. Bueno, nunca pensé, idiota de mí, que esas habilidades de señorita bien -del poniente- que B desarrolló desde su tierna infancia pudieran ser tan… eh… valiosas a la hora de que se encontrara con mi cuerpo. Esos dedos y mi piel tienen un pacto de eterna fidelidad, me cae.

Mis manos y yo no llevamos esa relación tan fluida y directa como B con las suyas. Supe que mis días de basquetbolista habían terminado cuando se me rompieron las bolsas de líquido sinovial entre los huesos de las muñecas; ahí también se fue toda posibilidad de usarlas de manera recreativa y lúdica: no puedo jugar boliche porque se me hinchan, ni tenis porque el impacto me las lastima, no puedo tocar guitarra o batería porque me duele el alma, etc, etc… en fin todo lo que signifique hacer fuerza y movimientos repetitivos está fuera de mi alcance.
Tampoco fui/soy muy hábil en general, de hecho, para recortar un par de cosas tuve alguna vez que solicitar la asesoría del hijo de mi jefa… que tiene 10 años. Así de mal.

Cuando encuentro gente cuyos talentos con las cosas manuales son destacados me pasmo al ver todo lo que pueden crear con ellas; si además son el instrumento de eternas noches de humedad y placer, no puedo hacer más que idolatrarlas, besuquearlas y darles masajitos después de tantas horas de trabajo con el aceite que compré en una tienda de productos orgánicos.
Hablando de gente cuya digitación y detalle al tacto es importante, oficial: mi siguiente meta es una harpista.

La moraleja es que, si su hij@ se niega a asistir a sus clases de música porque los amigos le dicen ñoñ@, y usted no le puede vender la idea de que será lindo y popular, siempre queda mencionarle que en un futuro no muy lejano alguien le agradecerá haber aprendido la exacta separación entre las octavas de un piano… y eso podrá cambiarle la vida (o el día, mínimo) a alguien apesadumbrado y triste brindándole muchos momentos de felicidad.

Yo quiero aprender y después de ver la teoría de primera mano (ja!) intenté sin mucho éxito repetir los ejercicios de digitación en ella con resultados menos celebrables. He ahí la importancia de hacerlo en la tierna infancia, cuando hay harto tiempo y energía para practicar y no después, cuando todo es más complicado y lo nuevo no es tan divertido… si uno no es el juguete puesto a prueba, claro.

Esta ley también aplica con el francés (c’est très difficile, pardon!)

He aquí la importancia de la estimulación temprana, pintar puro gran formato y muchas muchas horas de ejercicios de digitación. El piano nunca había sido tan sexy.

Benditos suburbios.
Do- re- mi y brindemos con sol.

1 Comment so far »

  1. magenta said,

    Wrote on October 30, 2007 @ 12:20 am

    mi novio es maestro de piano….

    *sigh*

    te entiendo, comadre, comparto tu felicidad. jijiji.

Comment RSS · TrackBack URI

Leave a Comment

Name: (Required)

E-mail: (Required)

Website:

Comment: