Appetite

Feed me when I’m hungry
Drink me ’till I’m dry.-
Feed Me“- Tricky

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B es una chica muy interesante. Tiene una relación con su propio cuerpo que no alcanzo a definir del todo, pero lo que sé es que es una Hannibal Lecter en potencia. Es necesario solo una tarde con ella para entender cómo se mueve todo en su interior: a través del sentido del gusto y el olfato, primordialmente. Es una sensualista consumada, y al llevarlo a su boca es como tiene los acercamientos más voluptuosos y sensuales con su mundo, como define las más maravilllosas experiencias y tiene los más específicos recuerdos. Es extraño porque está fascinada con la teoría: lee por deporte a Jung mientras hace spinning, y tiene largas pláticas acerca de metafísica. Como sea, es muy radical para alguien con esa cantidad de conocimientos abstractos e intangibles tener ligas tan estrechas con lo empírico y banal que el acto de comer puede ser. ¿O no?

No, lo suyo va más allá de pura y simple fijación oral (Shakira no tiene NPI), lo que la prende son las texturas, los sabores, el aroma y no sé qué extraños mecanismos que disparan una serie de reacciones en su persona. Va más allá de un fetiche específico (ella fue la que me escupió vino tinto, sí) porque tanto puede estar rebanando pan casi quirúrgicamente como lamiéndome los pies por horas.
Es la autora de un descubrimiento trascendental:

“La esencia de el aroma a ti se concentra en tu nuca, exactamente donde jamás podrás olerte, querida”

La idea de la imposibilidad de disfrutar de mi propio aroma concentrado, y de ver su cara de éxtasis al hacerlo, me hizo sentirme tremendamente celosa; de ella, de su olfato, de esas sensaciones que yo jamás podré experimentar.
En consecuencia, su presencia me ha despertado los sentidos porque a su alrededor todo es delicioso: la comida, la bebida, los aromas. He aprendido a identificar el olor de su piel a un punto que tengo lo que ella llama derma-vú: momentos cuando logro reconocerla en un objeto, en una textura, y hasta en mi propia piel.

Para cuando tenía dos semanas de conocerla lo único en lo que yo podía pensar era en que quería cocinar para ella; era un reto demasiado dulce: qué se puede preparar para alguien cuyos sentidos son tan primordiales? Alguien que ha probado comida exótica por todo el mundo? Yo debía pulirme. Lo logré.
La convertí en un gatito que se relamía los bigotes mientras cortaba su carne y veía maravillada el punto de cocción, la cantidad de jugos internos-externos del corte, las verduras salteadas en punto cristalino que brillaban ansiosas en su plato, la ensalada en julianas perfectas… para ella eso era pornografía pura. Cuando notó que los pimientos hacían juego con las velas y el mantel, dijo:

“Lo hiciste a propósito, verdad? Escogiste el amarillo… wow…”

Soy nueva en esto de la cata de vinos y ella lo sabe, pero también dice que para alguien que cocina así, eso del vino le viene por default, que es solo un talento a desarrollar.
De más está decir que nos llevamos muy bien; me he convertido en su platillo favorito y puede pasar horas lamiéndome, mordisqueándome, estrujándome como con la intención de encontrar mi punto de corte, dónde sería que mi piel se vuelve carne, ese exacto punto donde un cuchillo no arruinaría el tejido de mis músculos, cómo filetearme para que mis fragmentos conservaran la mayor cantidad de jugos propios de mi persona, cómo me marinaría y cuánto tiempo; si me dejaría fermentar o secar al sol, si me convertiría en postre o plato fuerte.

Las tardes con ella son bacanales de obscenos resultados. Estamos en constante comunión sensorial y panteísta con consecuencias bastante lógicas:

“El comer y el beber son una de las manifestaciones más importantes de la vida del cuerpo grotesco. Los rasgos particulares de este cuerpo son el ser abierto, estar inacabado y en interacción con el mundo. En el comer estas particularidades se manifiestan del modo más tangible y concreto: el cuerpo se evade de sus límites; traga, engulle, desgarra el mundo, lo hace entrar en sí, se enriquece y crece a sus expensas. El encuentro del hombre con el mundo que se opera en la boca abierta que tritura, desgarra y masca es uno de los temas más antiguos y notables del pensamiento humano. El hombre degusta al mundo, siente el gusto del mundo, lo introduce en su cuerpo, lo hace parte de sí mismo”. 1

B me utiliza para hacer las paces con un mundo que, a pesar de sus sabores, no la tiene del todo satisfecha; se deja vencer en mi cama porque come y es comida, y porque las barreras de sus propios fluidos, su aroma, su sabor tan particular, caen estrepitosamente siempre a través de la saliva, con permiso de mi lengua. Esto es pseudo canibalismo donde el sujeto-objeto está borroso y se confunde en esas maratónicas noches cuando a veces sabe a piña, luego a menta, a un Beaujolais, a café expresso, a finas hierbas, a pastel de vainilla.

Pensar en ella me abre el apetito. Es deliciosa.
Ella está tan cerca del canibalismo ritual y sexual que es espeluznante… tanto como seductor.
Porque me urge satisfacerla.

________
1. Mijail Bajtín; La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento; Alianza Universal, Madrid, 1987, pág. 253

1 Comment so far »

  1. sarah miniet said,

    Wrote on October 9, 2007 @ 4:38 pm

    i migth never know her like you do… im glad i find her tho… touche Jan Touche…

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