Garras y dientes

En este mundo de rapidez informática y vertiginosidad social, creo que el único espacio realmente ajeno a todo este barullo son los sueños; sí, eso que pasa dentro de cada cabeza en las noches, imposible de ser blogueado, fotografiado o documentado de ninguna manera. Lástima; este espacio sería infinitamente más divertido si plasmara mis sueños en directo, los twittereara o similar porque habría muchas frases del tipo “túnel del tiempo; viajando al futuro” o “ese charco NO era de agua, ewwww!” Sí, algunos exigirían censura.

Ayer tuve un sueño revelador porque no veía a nadie conocido y las protagonistas éramos mi gata y yo. Lo fue en un sentido metafórico porque todo el tiempo estuvimos perdidas, huyendo, o buscando algo que nunca encontramos. El nivel de frustración aumentó a un punto que creo que me desperté en un grito, gruñí y me di cuenta que tenía la mandíbula adolorida. Me invadió una sensación horrenda y quise llorar; por primera vez en la semana, no quise volver a dormir a pesar de que eran las 7.20 am.
Lo recordé el resto del día con más detalles, incluso, que al momento de despertar. Repasé que en el sueño había muchas escaleras, túneles, lomas y precipicios que, sí, no llegaban a ningún lado y no lograba comunicarme con ningún otro ser humano porque… era invisible.
Ser invisible es, oficialmente, mi pesadilla más reciente.

Cuando llegué a la oficina, todavía tensa del susto, dije que había tenido una pesadilla y AVS me dijo que él no soñaba y que si lo hacía, nunca lo recordaba.

Por un instante le tuve mucha envidia porque mis sueños suelen ser tan intensos que se me va la vida y toda la energía en ellos al punto que muchas veces determinan el resto de mi día.
Luego le dije que me parecía horrendo, que es en los sueños donde realmente te puedes liberar, ser o hacer lo que quieras, dejarte llevar por sus más cochinos deseos y bajas pasiones, en fin, convertirte en otra persona si te late. Donde puedes predecir el futuro, ver a la gente que quieres o a la que extrañas, comer sin engordar, sumergirte en el mar sin necesitar respirar, bailar con Janet Jackson, en fin, cosas lindas.

Pero no tengo muchos argumentos ahora que me di cuenta que me soñé tan invisible como me siento, tan vulnerable y perdida, tan jodidamente triste, buscándote como loca sin encontrarte, en una ruleta rusa, cargando a mi gatita.

Ella, tan peludita y chipil, me parece más fuerte que yo; ahora pienso que en mi sueño yo no la protegía a ella sino visceversa… finalmente, viene equipada con garras y dientes…
Yo soy toda piel y corazón. Y no me atrevo a llamarte.

Tampoco en sueños pude decirte nada.

Freud ya había pensado en esto:

  • Every dream represents a wish as fulfilled. Thanks to a relative relaxation of censorship in sleep, a dream expresses repressed desires whose satisfaction is forbidden during the waking state. The conflicts involved may be expressed in unpleasant or anxiety-provoking dreams, however.

Mh; en ese sentido, debería poder re-soñar ciertas partes, y definir más específicamente mi deseo, porque de ser invisible no estaría con mi gata en un páramo desolado… trataría de meterme a tus sueños, y desde ahí adentro, te daría un beso que te hiciera despertar.

Ándale, Freud, ¿qué harías con ese deseo no satisfecho?

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Now playing: Massive Attack - Be Thankful For What You’ve Got
via FoxyTunes

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