Forever, B.

Hay ciertas cosas en esta vida sin las cuales no soy yo: sexo, música y lenguaje.
No sé si en ese orden.
Eso sonó en exceso reductivo, pero es cierto.

Hubo un tiempo (edad de las cavernas) donde yo me la pasaba encerrada elucubrando y usaba muchos epítetos en frases gramaticalmente alteradas con fines de sublevación y énfasis dramático: esto es, era ensayista.
Si-sí, una época de la vida, cuando todo licenciado en letras se siente obligado a entrarle a eso de la escritura como oficio, yo decidí que no lo haría y a pesar de haber publicado algunos cuentitos sin mucho chiste, lo que realmente disfrutaba era del ensayo y la crítica en general.
Mis temas eran: sexo, música y lenguaje.
Tiempo después me puse lo suficientemente pop como para entrar a la MA en Media Studies de la Universidad de York, en Canadá. Pero esa es otra historia.

En las cosas del intelecto funciono igual que en el resto: cuando algo me prende, soy una groupie tonta apasionada gritona. Como en esto de la filosofía y estudios culturales no hay tales eventos masivos, entonces me conformo con las Theory Cards.
No, no puedo ser seria ni en estos casos. La filosofía es igualita que el Uno.

Ahora intentaré sonar un poco más inteligente, warning:

Este post es mi forma de decirle al mundo que lamento mucho la muerte de mi gurú y luz guía: Jean Baudrillard. He leído la mayor parte de sus libros, los traducidos del francés, y desde aquel día en que “De la Seducción” cayó en mis manos, mi vida no ha sido la misma.

Me hizo una junkie de la filosofía contemporánea, ávida de nuevas noticias y comentarios salidos de su cabeza (porque estoy segura que no agarraba ni una pluma, era demasiado cool para eso) siempre con un humor cáustico y delicadamente destructivo; a veces ni tan delicado, pero bueno.
No había cosa que se le escapara y se llevó de encuentro la entera cultura as we know it desde los puntos de vista económico, político, de consumo, social, filosófico, antropológico, semiótico y hasta evolutivo, me cae.

El otro por sí mismo” me tuvo pasando aceite neuronal por un par de semanas porque lo leí casi al mismo tiempo que “El Ser y la Nada“, de Sartre, y, claro, la combinación me llevó al borde del suicidio.
Fue delicioso.
Olvidar a Focault” tuvo su chiste; tiene tantos matices acerca de algo tan estúpidamente vil, el sexo, que hasta una piensa que debería dejarse de cosas y dedicarse al celibato… por unos instantes… no los suficientes,ja.

Él fue el que les quitó el piso a los metarrelatos… el que se dedicó sobre todo a deprimir a una entera generación, el que me enseñó que la cosa en sí es otra cosa por completo que esa cosa desea, que palpita en sí, que finge para sí, que pretende en el mundo, que tal vez no puede ser definida con mis palabras, o las suyas …huh…
*sigh*

Nomás, B, se te extrañará.

Ojalá que a donde sea que hayas ido, haya algo que te moleste mucho mucho para que lo destroces y todo siga su cauce natural.

To bitch. Foreva.
Peace.

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