Lost and found

Mi lista de amigos perdidos es interminable, borrosa y dolorosa.
Hice mis 5 años de primaria en 4 primarias diferentes así que aprendí a golpes que probablemente mudaría de amigos al terminar el ciclo escolar cuando me corrieran por mal comportamiento y a mi hermano por haber reprobado. En aquella época, yo era una “niña problema” y en mi boleta de calificaciones siempre había notitas y recaditos, porque también era la del primer lugar.
No cursé segundo de primaria, me salté de primero a tercero, así que siempre fui la más chica del salón; también la más molesta. Nunca estuve en colegios sino en todas las escuelas públicas de las 4 colonias que rodeaban mi casa. Tengo un nombre particular, así que según he seguido viviendo en esta ciudad, me he encontrado con gente que dice haber estado conmigo en la primaria, en alguna, y que me recuerdan. Yo no.

Después de las pastillas, muchos de mis recuerdos se fueron.
Algunos quedaron por siempre en mi memoria, en ellas, y a ellas, las extraño. Quisiera que lo supieran si es que un día, por accidente, googlean su nombre y les sale este post.

Nubia Landell- Cuarto de primaria; Nubia era muy linda y tenía una hermana menor que no recuerdo cómo se llamaba. Un día teníamos un trabajo en equipo en mi casa y no llegó; tampoco a la escuela el día siguiente. Ambas desaparecieron por tres días y al cuarto vi su casa en la noticias; su papá era narco (Cártel del Chapo) y ellas habían sido secuestradas con violencia, con todo y su mamá. No volvimos a verlas. Fue horrible esa angustia infantil de pensar en mi amiga encañonada a los 8 años. A estas alturas, probablemente ya se cambió el nombre y entró a un programa de protección de testigos, si es que sigue viva. Nunca me pude despedir.

Omaira Santos- Ella era compañera de mi prima en tercero de primaria pero vivía a media cuadra de mi casa. Teníamos la misma edad y un hermano menor así que nos juntábamos a jugar en las tardes y venían ambos. Omaira me gustaba mucho, tenía unos ojos verdes preciosos, un pelo trigueño muy cortito y jugaba futbol, era ruda de nacimiento. Se cambió de casa como cuando estábamos en quinto y no volví a saber de ella hasta que vi su esquela. Se mató en un accidente de tránsito en Gómez Morín junto con otras 3 adolescentes, en 1996. La perdí para siempre.

Yolanda Lobo- Muy mentada porque tiene sus méritos. Estaba en tercero de primaria cuando yo estaba en primero así que ahora debe ser una sabrosa treintañera. Gracias a ella comencé a jugar basketball, sólo por ver cómo entrenaba y su pelo se pegaba a su espalda sudada. Con ella tuve mis primeros pensamientos homoeróticos y esas escenas, ciertamente, dieron por terminada mi infancia en un flash. Teníamos una serie de actividades extraescolares en común que incluían la escolta y las prácticas de basket pero realmente nunca fue mi amiga. Me gustaba demasiado como para hablarle, creo.
Angela dice que la conoció en la prepa y Yolanda era todo menos sexy. Mis recuerdos le dan risa.

Primavera Romero de Satiago- Era mi mejor amiga en la secundaria y era muy ñoña. En esa época fue cuando comencé a fumar y andar de pandillera y ella siempre se oponía a mis fechorías. Yo la quería mucho porque me hacía reír y le gustaba mucho bailar, la fotografía y el arte: hacía pulseritas y tejía, entre otras monerías. No pudo ir a mi fiesta de quince años porque estaba embarazada. Se casó con su novio en el verano que pasamos a la prepa; aquí está la resolución de su demanda de divorcio, fechada en el 2003, pero yo no he sabido nada de ella desde 1998 cuando la última llamada sonó con tono de “este teléfono ha cambiado”.
La recuerdo toda simple en su su baby shower y que cuando yo le iba a decir que me gustaban las mujeres, me interrumpió con un “mira, siente las pataditas”, tomó mi mano y se la puso sobre la panza.
Prima era dulce y tierna; me abrazaba mucho y me invitaba slurpees de melón del super 7. Hace años se me ocurrió agarrar el directorio y buscarla pero no la encontré; creo que venía su hermana, o alguien con sus exactos apellidos, pero no llamé. La extraño mucho.

(foto cortesía de mi madre quien recordó haber encontrado mi libreta de teléfonos de la primaria cuando le conté de este post)

Rosa Emilia “Mily” Moreno.- Mi mejor amiga en sexto de primaria. Pasábamos las tardes en su casa, que era un jardín de niños, porque tenía 3 hermanas menores, a ver novelas, platicar y escribir. Ambas llevábamos un diario (ella rosa, yo en azul) y le poníamos calcomanías y dibujos. Mily era una cachonda, a tal punto que las maestras lo comentaban en las juntas (a las que yo iba porque era la representante del salón) y decían que “iba a terminar mal”. Era una devorahombres, super agresiva y debió tener algo como 5 novios aquel 6to. de primaria. Le iba bien en San Valentín. Efectivamente, se embarazó de su vecino de enfrente a los 17 años así que, literalmente, podemos dar por hecho que no salía ni a la esquina y que el mundo se le cerró. Me la encontré hace 10 años en Galerías con una pañalera enorme y la cara super cambiada; ella me reconoció a mí. No era feliz cuando me dijo que su teléfono era el mismo aún y que el cuarto de su bebé era donde nosotras solíamos ver la tele. Jamás le marqué pero suelo recordarla en tiempos mejores y menos abrumadores.

Las que las vueltas de la vida me regresaron:

Sylvia Zapiain.- Ella me encontró por Google hace un par de meses. Tengo más de 12 años de no verla pero estoy en la lista de invitados para su boda en mayo. Se casa en París con un franchute que la hace feliz. Realmente me dio gusto haber dejado rastros suficientes como para que lograra contactarme y me dijera “me dejaste de hablar hace tanto tiempo que no recuerdo por qué”. Nos estamos reconociendo.

Lizbeth Yáñez- Compañera mía de la secundaria, integrante de mi banda de pandilleras. Ella era la que “calentaba” las cosas antes de que nosotras, las armadas, llegáramos para partirle la madre a las de en turno. Las riñas eran usualmente contra las de la prepa 15 madero por, obvio, cosas como bajones de novios y chismes varios. La perdí de vista en la graduación, ella estaba dos filas adelante, y nunca la volví a ver, hasta hace un año. Lizbeth ahora es Lizzy, y trabaja para Mary Kay, que está en la planta baja del edificio donde está mi oficina; canta semiprofesionalmente y todavía es bastante desmadrosa. Era la jefa de una de mis roomies y nos encontramos en una cena. Estábamos ebrias y ella me reconoció desde el otro lado de la mesa y gritó mi nombre. Dijo algo como “te acuerdas cuando le partimos en su madre a Ludivina?!” entre carcajadas y perdió el respeto de sus subordinados para siempre, ja. Me la encuentro en las escaleras y en los alrededores del edificio. Me trajo un quequito en navidad.

Los que nunca se fueron:

Raúl Treviño.- Nos conocimos el día en que él cumplió 12 años. Este sábado vamos a una fiesta; 16 años ininterrumpidos de amistad. Es bueno guardando secretos.

Aracely Lozano- La conozco desde los 13 años. La semana pasada fuimos a cenar y, ahora que lo recuerdo, tengo que llamarle, tenemos un manicure pendiente…

(Pica aquí, Boigen tiene más amigos perdidos)

3 Comments so far »

  1. tu.politóloga.favorita said,

    Wrote on February 16, 2007 @ 5:20 pm

    Yo estaba en la prepa 15 de madero, igual y a alguien que conozco la golpeaste!
    También conozco a un Raúl Treviño.
    En fin, buen fin de semana!

  2. una de dos said,

    Wrote on February 16, 2007 @ 7:03 pm

    Me gusta el post porque yo también estuve mudando de amigos todo el tiempo y hay muchos a los que me gustaría volver encontrar. Tu post ha sido como el “tributo al amigo perdido”. Cheers!
    A.

  3. Gurú Bear said,

    Wrote on February 17, 2007 @ 1:08 am

    hum creo que todos mis amigos son imaginarios ahora que lo pienso.

Comment RSS · TrackBack URI

Leave a Comment

Name: (Required)

E-mail: (Required)

Website:

Comment: