Dying wishes

La muerte. Algo que siempre he tenido muy en cuenta, no porque me la autoinflija (dejé de hacerle a esas cosas hace rato) sino porque me ronda; y creo que nos llevamos bien.

La semana pasada estuve pensando muy seriamente en hacer mi testamento porque, a pesar de lo que se piense, sí tengo cosas valiosas qué dejarle al mundo; no sólo mis deudas.

Conforme se acerca mi viaje interplanetario y me enfrento a la posibilidad de que alguno de los 8 aviones en los que me subiré se caiga, comencé a tomar medidas orientadas a asegurar mi permanencia no física si efectivamente, me les muero en aquellos lares: he sacado dos copias más de las llaves de mi casa y las he asignado, le di mi password de hotmail y de Blogger a CL; A. me dijo que dejara un sobre cerrado con el nombre completo de E, además del NIP de mi cuenta de Banorte para financiar el servicio (tengo para mi propio funeral, gracias) debajo del colchón de mi cama. Así lo haré.
Ella anunciará en el blog si me morí, posteará la hora y fecha de mi funeral y ustedes llevarán sus ipods llenos de música jota para ambientar, va?

En lo que jugueteaba con la idea, tuve un acercamiento con la luz al final del túnel este fin de semana en la figura de la broncofaringitis.
Para no hacerles la idea menos penosa de lo que fue, el lunes me levanté expectorando flema con sangre; con una fiebre de casi 40 y sudando como cargador en central de abastos, hablando en lenguas.
Cuando estornudaba y me sonaba la nariz, me reventaban los oídos. Y me lloraba el ojo izquierdo.
*sigh*

Tuve la culpa, no debí salir de mi casa, menos a bailar, menos sin mis pastillas a la mano.
Tampoco me debí haber ido de compras a Laredo, sin mis pastillas en la mano.
No debí siquiera salir de la cama.
Me la bañé, fue un intento de suicidio.

Aquellos que no me vieron conectada y dieron por hecho que estaba muerta, no se equivocaron. Quienes se alarmaron porque no había update en el blog, tenían toda la razón.
No fue lindo, nadita. Tenía rato de no sentirme tan mal, al punto de suplicar una inyección en el ojo.

De nuevo se comprueba que el mejor amigo de un enfermo es el allmighty Ipod. No sé qué hubiera hecho en esos momentos de cocinamiento interno sin Diva.
Larga vida al Ipod. Estoy segura que el mío me sobrevivirá si las cosas siguen así.

Porque mañana es la Ipodsada y eso no se suspenderá por ningún motivo. Incluso si me cuesta la vida.
Cosa que muy probablemente pasará.

2 Comments so far »

  1. rebba aldams said,

    Wrote on December 20, 2006 @ 1:07 am

    wooorale… jaja con tu post me acorde que a los 18 hice mi testamento y le di a mi mejor amiga todas mis pw … jajaja lo que me orillo a hacer eso fue un dolorsito del lado de derecho a la altura del apendice.. lo que hacia suponer que tenia apendicitis.. pero pss no… todavia sigo aqui viva… ademas con una operación hubiera quedado como nueva… en fin, recuperese pronto! :)

  2. Zeichrat Heitr Nasseaüx said,

    Wrote on December 21, 2006 @ 7:23 pm

    Ahhhhh pero que buena imagen de Pac-Man… Ami me gusta mas pensar en la cruel lucha por sobrevivir, la muerte de todas formas es inevitable.

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