Archive for September, 2006

No tiene precio

Say what?!! Al parecer a mi horóscopo le dio por darme exactamente el día de hoy una recomendación del tipo “deja de gastarte tanto dinero en pendejadas”. Lástima que llegó lamentablemente tarde y que yo no creo en horóscopos casi nunca (hay que poner atención en mantenerse alejado lo más posible de los Escorpiones, por otro lado). De dónde sacará el karma universal que mientras uno anda divirtiéndose con el dinero hay espacio y oportunidad de pensar en el mañana?!! NO! Claro que no!
O no sé, pero opino que toda diversión se arruina si uno se detiene a hacer cuentas siquiera mentales y recuerda que estamos a día 19 y que la tarjeta X se vence el 20, la Y el 27 y la Z el 4 del mes que entra. NO!! NO ESTÁ PADRE!

Mi madre siempre estuvo preocupada que yo fuera a ser una cheap bitch sólo por ser hija de mi padre, un cheap bastard; si bien toda mi vida di señales de ser por lo menos fijada con el dinero, fue simplemente porque desde que tenía 12 años estaba yo ahorrando para irme de mi casa y ese era un proyecto por demás importante. Cómo, si no por eso, es posible explicar que para el día que finalmente lo hice y me fui yo tuviera una cuenta de ahorros con aproximadamente 22,000 pesos cuando nunca había tenido trabajo, me había graduado 3 minutos antes y ya debía un carro último modelo?
En fin, ella alguna vez expresó preocupación y me dijo algo como pero no seas así con tu dinero, hija, disfrútalo (ella se refería al cheap bastard). Dejó por siempre de pensar así cuando comencé a gastar como maniaca y a comprarme todo lo que quería cuando quería, tan caro como quería y tan inútil como me da la gana, ahora nada más dice me da gusto por ti.

Y sí, tengo esa idea, de qué sirve el dinero si no se puede disfrutar? Yo no voy con la idea de ahorrarlo obsesiva-analmente para emergencias cuando la única que se te presenta es una innegable amargura y una frustración marca AMLO (jajajaja!). No fckn way!
Así, viejeo, viajo, compro y disfruto de manera profesional cuanta imbecilidad se me cruza por enfrente.
Regresé de una breve gira texana este fin de semana que me paseó por Houston y San Antonio porque fui a ver a Massive Attack por segunda vez. Me tomé media sopa con Amira y su marido quién nos abandonó cuando se dio cuenta que intentar integrarse en la plática le iba a ser imposible.
A su casa llegaron, uno tras otro, un total de 7 paquetes de cosas que pedí por Internet a todo el mundo, literalmente. Yo pregunté primero: “¿Cuál será tu colmo: pelucas o vibradores?” Ella contestó pelucas, así que pedí 2 vibradores; uno para uso personal y otro para que alguien que me llama borracha a las 3 am se divierta un poco consigo misma y le de suficiente sueño como para dejarme dormir a mí, jajaja.
Eso fue lo que gasté en línea, y a ello se sumaron muchos más dólares en vivo en cosas que para mí son vitales: cosas de Bath and Body Works, ropa interior de Victoria’s Secret y sí, Cd’s y DVD’s… eso porque Ale se negó a detenerse en el IKEA, que pude haber arrasado con la tienda entera sin problemas!
Así, ya tengo mis super tenis para baile que, he de decir, funcionan de maravilla y hasta más grácil me siento (hasta cuando reboto en el suelo!), la chaqueta nueva de Diva y hasta mi piercing de rayo (más otros 30 que iré rotando por mi cara).

Im a material girl, qué le puedo hacer.
Pero también soy muy dadivosa y las personas que me conocen saben que no tengo pedo en poner lo de “las chelas” o invitar a cenar o hacer regalos de cualquier valor. No sé si estoy dañada por el cheap bastard pero alguna vez mi psiquiatra me hizo reflexionar acerca del dinero y de cómo lo gasto y en qué y llegamos a la conclusión que tal vez no podré decir nada touching o no querré acercarme a tu bebé recién nacido pero cuenta conmigo para financiar 2000 globos+video de la cesárea, o que seré la que te comprará eso que siempre quisiste y te lo dará con una sonrisa… y que no esperará nada a cambio. Tal vez no diga te quiero muy seguido pero mi dinero lo dirá por mí y me aseguraré de que TE LO GRITE! jajaja
Hoy sentí que mis patas de cabra están más cerca (yo no estoy haciendo migas para tener alitas en el cielo…) cuando vi la cara de César, mi maestro de baile, cuando le pregunté si ya tenía el disco nuevo de Justin Timberlake (que no ha salido en México) y cuando dijo no yo contesté

“pues ya lo tienes”
“Me lo quemaste?!”….
“no”…..
“¡???”….

Cuando vio que era el original, importado, casi llora: “este día acaba de ponerse por demás brillante“, dijo. Le confesé la verdad “es que estoy pendeja y lo compré sin darme cuenta que era la versión censurada que no dice fuck ni ass ni nada de eso que hacen que la música destaque.. jejeje, así que antes de volver a comprarlo, decidí traerte éste, por si no lo tenías todavía….”. Él seguía con cara de “quiero largarme de aquí y escuchar este disco” pero era tarde y Ana ya había comenzado a calentar.
Cuando salimos me gritó “gracias” de nuevo y agitó en señal de victoria el disco desde su tornamesa.
Yo no digo que rodearse de cosas y gastar a lo pendejo sea el camino más efectivo para llegar a la felicidad pero decorar bien el callejón siempre es buena idea si no sabemos si el túnel tiene salida, mínimo disfrutamos el paisaje mientras estamos adentro. Eso, y ver la cara de felicidad en las personas que queremos, se sabe, no tiene precio.

Noisy Humid Furry Balls

Lo mío son los gatos, eso a todo mundo le queda claro, pero también he de decir que sospecho mucho de la gente a quienes no les gustan o, peor, dice temerles. Rarito, muy rarito.
Algo tienen las cat persons que tienden a ser compatibles entre sí sin importar lo discímil transcurrir diario de sus vidas, no sé si porque a su interacción diaria se le suma una gran cantidad de pelo o porque por ella han aprendido a identificar el amor en una de sus variedades más antiguas, honestas y duraderas: la no-dependencia de un gato y su dueño.

El compartir tu espacio con uno o más animales siempre ha sido reconocido como una experiencia formativa en la vida del ser humano, no sé si es mi bias pero creo que aquellos que desde pequeños tuvieron una mascota como responsabilidad y compañera de vida, tienden a ser personas más leales, abiertas, inquisitivas y tiernas que sus contrapartes.
Yo tengo una experiencia de literal toda la vida en esto de los gatos; a mi tierno año de nacida uno de mis gatos me pegó la tiña y me quedé pelona (incluso se me cayeron las cejas!) porque insistía en domir con él a pesar de que estaba rarito. Tanto yo en mis pañales como mi gatito fuimos tratados al mismo tiempo de aquel hongo y nos recuperamos, no nos separaron nunca.
Así se desarrolló mi niñez, entre gatos, y así ha sido siempre tanto para mí como para mi hermano. Llegamos a tener 25 alguna vez (el patio de la casa era realmente grande) porque todos los gatos perdidos de la colonia eventualmente llegaban pidiendo asilo a nuestra puerta y mi madre los dejaba pasar, los alimentaba y, como a Shinti, 14 años después los veía morir de viejos, más felices que nada.
Así, me enfrenté a tierna edad al fenómeno gato atropellado, gato perdido, madre desnaturalizada, vecino enfurecido, etc. Aprendí a alimentar con gotero y mamila, a bañarlos, entenderlos, limpiarlos y hasta ponerles vacunas antes de mi primera menstruación y soñé con ser veterinaria. Soñé, pero los perros me caen en demasía gordos y cuando supe que no podía hacer una carrera exclusiva en gatos claudiqué.
Allá estábamos mi hermano y yo sacando gatitos de las alcantarillas donde los iban a tirar, y nos enfurecíamos ambos cuando llegaban mordidos, o golpeados, o maltratados deliberadamente. He de decir que mi sensibilidad en esos casos se vio ofendida muchísimas veces y que era lógico que acabara yo de activista.
Luego en el trance de la vida me he encontrado con aquellos a quienes no les gustan los gastos, les temen o son alérgicos, o son incluso atacados por ellos. Que mal, he de decir, pero creo que muy dentro suyo se lo merecen! jajaja No, no que los mate un gato, pero sí el ser por siempre privados de un ronroneo bien puesto, de un maullido de hola, de unas patitas que te acarician y hacen cariñitos de agradecimiento… sí, también se están perdiendo de las mejores máquinas exterminadoras de bichos, la compañía perfecta en una tarde calurosa y, sí, tampoco tienen que quitar sus pelos de ninguna superficie!
Damon, un angora negro, solía ser mi host oficial; el timbre sonaba y él corría a la puerta a inspeccionar quién había llegado y era completamente radical: o el recién llegado se convertía en su mejor amigo instantáneo o lo odiaba y se le iba encima para sacarle los ojos. A pocos simplemente los ignoraba. La vecina mató a Damon porque se comió los pollitos de su nena… dios, quién deja 2 pollitos recién nacidos en un patio si SABES que hay gatos a medio metro?! Damon no dio declaraciones acerca del caso, pero a los pocos días que la vecina reclamó lo encontré moribundo en la puerta principal: alguien lo había envenenado y murió en mis brazos.
Teclo era un gato callejero bohemio que se la pasaba siendo golpeado por perseguir a las gatas equivocadas. Murió de un chingazo mal puesto porque literalmente le rompieron el hocico, el vet dijo que de una pedrada, y tuvo una infección horrenda que hizo que necesitáramos ponerlo a dormir.
Genesio rockeaba, era medio pandillero pero cuando llegó Damon resultó gay. Él lo crió y creo que fueron felices mientras Gene estuvo bien de salud, tuvo complicaciones de una mordida y murió.
Cuando me salí de vivir con mis papás ellos se quedaron con mis gatos. Mi primera gatita de adulta fue Bu. A ella me la regaló mi prima cuando yo me rompí el pie. Bu tenía dos semanas y como yo no me podía mover y me la pasaba pacheca, nos horneábamos juntas y ella siempre creyó que yo era su madre. Era celosa, vengativa, atlética, dramática e histérica pero también era condenadamente carismática. Todos querían a Bu, o eso me decían para que yo no los corriera de mi casa. Ella le hizo la vida imposible a más de una persona que intentaba dormir conmigo: “ese es el lado de Bu, quítate”, me oyeron decir muchas veces. Bu siempre fue una prioridad molesta en mi vida. Fue atropellada y murió en mis brazos. Alcanzamos a despedirnos y me puse tan mal que falté al trabajo un día porque nada más no podía con la idea de haberme quedado sola. Recuerdo que hasta tuve una cita express con mi psiquiatra quien me dijo que yo necesitaba guardarle luto oficial a Bu porque era mi mejor amiga y no, no estaba loca, el mundo sí se había vuelto más feo e hinóspito ahora que ella no estaba. Su collar y su plaquita siempre están conmigo y el año pasado le dediqué un altar de muertos donde coloqué su foto, su platito y uno de sus juguetes; guardo todo todavía.
Ahora comparto mi vida con ToriJo (Toribia Josefina) y La-La. Las veo crecer, desarrollar gustos y preferencias, personalidades complejas y enriquecer mi vida con su compañía.
Me despiertan muy temprano, se duermen sobre mis cosas y siempre me están esperando cuando regreso del trabajo, muchas veces ni siquiera comen mientras no estoy simplemente porque cuando llego y les doy de comer las acaricio y a ellas les gusta sentirse queridas, como a todos, imagino. Tori es un pedazo gordo de algodón muy denso y dulce, La-La es mi alter ego en peludo y gris.
Estos días que mi ánimo ha estado de lo más arriba me pongo a pensar en lo mucho que disfruto su compañía, cómo todo el tiempo me recuerdan que están aquí, que somos un equipo y que les caigo bien =). Luego las veo lamerse entre sí, perseguirse, mordisquear cables y asustarse por los truenos de las tormentas recientes y me siento afortunada de entender su cariño y de alimentarme un poco de él.
Así que saludos a las nenas, a sus gatos y a todos aquellos que tienen la suerte de estar rodeados de cositas peludas que los quieren, los vigilan, los celan y los ablandan: O, T, Suz, Pris, Pava, Arné, G, R… y a Kiss, que sé que acabó de doctor porque tampoco le gustan los perros!

Más que mil palabras

Ahora que ando con mi super cámara/a-veces-teléfono por la vida (ayer sonó y ni siquiera lo reconocí!) lo uso indiscriminadamente. Tengo más o menos 80 fotos sólo de esta semana!!!
El fenómeno autofoto y la pose my-toilet-paper-is-more-important-than-you se está super perfeccionando, ya hasta Rhett me regañó porque no lo dejé cargando sus reglamentarias 8 horas la primera vez que llegó a mis manos; mi SuperK tuvo un parto prematuro!
En vista de mi fenesí fotográfico he abierto un fotolog con el que tengo un par de días pero ya comienza a tomar personalidad: ya hay fotos de Monterrey y de cosas estúpidas que me he encontrado por la ciudad y con esa tónica seguirá.
Ahora, que el recibo del agua se ponga feminista, es priceless. Me encantaría entender el sentido de la frase, por cierto, pero la idea está cute. Mi recibo me estará dando permiso para ir a una sesión de ventas Tupperweare o esperará que me levante en armas contra la opresión? No sé, pero vale más que mil palabras:

Inmoralidades, vicios y abusos de sodio


(foto)

Siempre fui una niña impresionable, influenciable y poco prudente, en más de un sentido. Cuando escuché a la tercera hija del Rey Lear decirle que lo “amaba más que a la sal” me paralicé en seco y abrí mucho la boca. Más que a la sal, palabras mayores para mí, cosa que no le he dicho a nadie y que dudo salga de mi boca en el próximo lustro.
Debería tener unos 5 años y ese “más que a la sal” se ha estado repitiendo en loop en mi cabeza durante toda mi vida y es que la sal, para mí, es lo más preciado que existe. No exagero.
Vengo de una familia de a mínimo dos saleros por mesa porque era una lata peleármelo con mi papá así que a cada platillo servido se le arrimaba un salero de default. Mi mamá se cansó de decir que “yo ya le puse sal” y nos dejó espolvorear a placer, por años y años.
Mi consumo de sal, neta, no sé dónde se comenzó a poner tan obsceno pero ha sido así desde que tengo memoria: recuerdo que cuando iba a la secundaria, desayunaba pan con mantequilla CON sal y que lo mejor de las papas fritas era siempre la sal que se le pegaba a la bolsita; que mi abuela me dejaba comer tortillas con sal y que siempre que acababa de guisar me pasaba sus cucharas para que les pusiera sal y las lamiera.

Me enamoré de X porque la primera vez que salimos a cenar las dos tomamos el salero al mismo tiempo: ninguna había provado su comida. Después, esa misma noche, bailamos como locas y eso acabó por conquistarme.

La sal, o echarle a todo cantidades industriales, es más que un hábito: es una adicción asesina, no puedo parar, y es alarmante, y deprimente.
A alguna vez hizo un cálculo en gramos por día de cuánta sal consumía y era algo como dos kilos y medio al año. Muchísimo.
Pasé cualquier cantidad de verguenzas con mis x-suegros health freaks cada que comíamos juntos porque siempre era un “no comas tanta sal” y yo quedaba como una grosera vale madre, sólo me reía y decía “ya sé, jejeje, es malo”.
No es de chiste, no lo es. No puedo andar por la vida robándome los sobrecitos de los McDonalds y guardándolos en la bolsa por si “me quedo sin sal”… eso ya es enfermo, y es psicótico (e inútil, porque los sobrecitos se humedecen!).

HB me vio refeo el fin de semana y casi puedo jurar que me contó las veces que le puse sal a mi comida, cuántas a la ensalada, a la sopa y a cada bocado y hasta las papas fritas. Bien cariñosamente me dijo que me quedaría gorda horrenda toda la vida si no dejaba de comer tanta sal. Claro que su involucramiento es molesto, como siempre el de todo mundo ha sido, pero si no me lo dice así de feo no me detengo a pensar que tal vez es hora de quererme a mí más que a la sal e intentar dejarla… de nuevo.
Es desesperante haber entrado y salido de la cocaína, la mariguana, los estimulantes orales, los antidepresivos, los ansiolíticos, el alcohol y el tabaco y pensar que no puedo dejar de comer sal. Suena de lo más looser, pero es así, de hecho, es así: en mi top de cosas imposibles están dejar la sal, tirarme en bongee, habarle a mi papá y descubrir la cura del SIDA.
Que triste.

Y no, no por quedarme fea y gorda el resto de la vida, sino por aquello de la presión, retención de agua, enfermedades del riñón, ataques al corazón y peores vetúasaber situaciones por un consumo tan añejo y crónico como el mío.
Pero la triste realidad es que no imagino un mundo sin ese sabor pero tal vez es momento de parar ahora que puedo escribirles esto sin sentir que las venas del cerebro se me están tapando, la vista se me esté nublando y yo, simplemente, muera salada, como vine al mundo.
Otra cosa por la cual obsesionarse…
Otra cosa que me hace pensar que esto de la salud es una actividad que me consume way too much time.
BTW: acabo de cambiar mi 6230 por dos meses de clases de spinnig, nada mal, verdad? =) Mi instructora estuvo de acuerdo, mañana se lo llevo.

En otras noticias; aléjense de la leche de soya sabor chocolate de Solé, es una mugre asquerosa, soporté dos tragos y el resto la vacié en el fregadero y le abrí la llave y le eché detergente. Miedo!. El té helado Arizona de frambuesa, mmh… rico! El Squirt de Cítricos, bastante regular.

Y esto fue: Mi nombre es J y soy adicta a la sal. No me deprimo, sé que allá afuera hay casos como el mío… y siempre me quedará este consuelo:

A king once asked his daughter how dear he was to her.

“As dear, as dear — as salt!” she said.