Día del padre 19 June 2006
Nunca me ha interesado mucho el día de lo que sea. De hecho, en mi familia hay un contrato no escrito que estipula que ninguna celebración será celebrada: no cumpleaños, no día de lo que sea, no aniversario alguno. Uno que en especial siempre se nos ha escapado es el día del padre; todavía en el de la madre sacamos a Dolores a comer a alguna parte que ella escoja… excepto el más reciente, cuando acabamos en un Das Beir Haus porque era hora feliz y mi hermano quería chupar.
Como sea, nunca se nos ha dado lo celebroso simplemente porque para ello se necesitan motivos y nosotros (hermano y yo) no tenemos muchos momentos familiares memorables qué atesorar.
El día de hoy me pasé el día del padre, como siempre, sin hablarle a mi papá y haciendo cosas que él odia: chupando mientras veía la final de la NBA (juego 5) entre los Mavericks de Dallas y los Miami Heat.
Tengo cualquier cantidad de traumas recurrentes acerca de la figura paterna; siempre he tenido pedos severos con la que me tocó y cuando encuentro alguna que vale a pena, me pasmo. Recuerdo perfectamente el día que mi suegro me abrazó por primera vez: yo tenía todo el día en un encuentro de superación personal, me había metido todo el valproato que le cabe a un ser humano y, de la nada, él viene y me abraza de una manera tan desinteresada y real que no pude más que llorar desconsoladamente. L sólo se me quedaba viendo y nunca dijo nada, sabía de buena fuente que esas reacciones eran completamente explicables y sólo siguió la corriente… esa y muchas otras veces donde casi supliqué que su papá fuera el mío, hasta que una vez, harta de los comentarios, dijo algo como “pero tampoco es perfecto, eh?”, cosa que me tranquilizó y nunca volví a hablar del tema con ella.
Adoro a mi suegro, y hoy le llamé para decirle que lo extraño pero no me contestó en la casa y ya llamarle al celular para salir con mis tonteras me pareció excesivo.
Nunca se me olvidará aquella tarde donde mis suegros me dijeron que debería “encaupsular y dejar ir” todo lo malo que siento por mi papá… cómo se nota que ellos no tienen idea de cuánto se puede llegar a odiar. Si sí l o saben, lo disimulan perfectamente. Siempre los he envidiado un poco por eso…. y otras cosas….
Yo nunca fui una hija muy demandante: me hubiera conformado con saber que mi papá tenía conocimiento del año que cursaba, supiera mencionar dos de mis actividades extracurriculares e identificara a mi mejor amiga en un grupo de 5. Nunca pasó.
Desde que jugaba basketball en la primaria-secundaria, las finales de la NBA siempre fueron para nosotros (incluyo a mi hermano, que siempre me ha seguido la corriente) un evento de lo más importante.
Cuando supimos que era posible ir a los juegos y no sólo verlos por tele, le rogamos a mi papá que nos llevara a ver a los Spurs a San Antonio, a los Mavericks a Dallas o a los Rockets a Houston. Cuando alguno de los meniconados llegaba a finales de conferencia y luego a finales de liga nuestras súplicas eran más fuertes y así siempre cayeron en oídos sordos. Nunca quisimos ir a Disneylandia, nunca quisimos tener una enorme alberca, nunca nos interesaron especialmente las actividades al aire libre, simplemente queríamos ir a un juego de la NBA y mi papá nunca nos quiso llevar. No había explicaciones a sus rotundos NO.
Qué le costaba? Nunca lo sabremos. Creo que simplemente odiaba que tuviéramos tanto interés y nos causara tanta expectación así que siempre nos hizo saber que éramos ignorados en nuestras actividades deportivas y que nada nunca iba a cambiar.
Hoy no le llamé y creo que tengo más de 6 meses de no verlo, mucho más de no dirigirle la palabra; hoy, por otro lado, vi a mi hermano y juntos peinamos la ciudad hasta que encontramos un lugar donde pasarían el juego, habría chela y sería posible girtarle cosas al contrario: El Sierra Madre de Valle.
Ahí nos dirigimos, cada uno de su casa, a festejar aquello que mi papá siempre desestimó y que hoy, en tiempos de mundial, es extremadamente extraño: los playoffs de la NBA.
Tomé por primera vez en meses y me divertí mucho. Miami ganó por un punto en tiempos extras y yo pasé el día sin felicitar a mi suegro, sin decirle que lo extraño y me acabé mi ración de calorías de la semana entera.
El día del padre fue una excusa para ser yo; a pesar de todo, una vez más. Shaq debería estar orgulloso que me salto un tabú nada más para verlo fallar tiro libre tras tiro libre y yo aún apuesto a que ganarán la serie. Fans como yo no se dan en los árboles =)
Hoy, día del padre, me dediqué a no enterarme del mío y lo logré!.





