Mamá

Estos días han sido difíciles en más de un sentido. Por alguna razón que tiene que ver con mi negación a seguir en tratamiento, me la he pasado un poco más de 48 horas echada en la cama, leyendo posts de Google Reader y escuchando música mala. Me conozco, solo queda esperar a que mi cerebro se reactive por sí solo, pero mientras lo hace, cosas pasan en el resto del mundo, claro.

Por las razones anteriores, desde el viernes estuve entrando y saliendo de rachas de ira, de ansiedad, de abulia total. B comenzó a preocuparse cuando llegó el sábado y yo no me levanté antes de las 10 am; de hecho, no me levanté en general… en todo el día. Desconecté el teléfono, el timbre y cerré todas las puertas: odio a todos, declaré.

Cuando ella llegó, como a las 2 de la tarde, yo estaba adormilada, lagrimeante, sobre la cama revuelta; me abrazó y me solté llorando; lo bueno es que ella entiende de estas cosas y en lugar de preguntar “qué te pasa?” dice “va a pasar, amor”. Me preguntó que si ya le había llamado a mi madre para felicitarla, dije que no.

El día anterior habíamos tenidos un altercado; como siempre, ella llamó quejándose de mi hermano… y eso hizo por 20 minutos casi sin tomar aire; en ese momento me pareció lo más adecuado decirle que dejara de meterse en la vida de sus hijos y que se dedicara a vivir el resto de la suya. No sé, así reacciono a esos “… es que yo ya me voy a morirrr” que me suenan tan cliché y de hueva.

Me enojé, lo reconozco, y le dije que mejor supiera morirse, que yo no tengo intención de arreglar lo que ella se encargó de desarreglar; la mejor parte fue “… así que en un mes hablamos para ver asuntos de testamento, de entierro, de especificaciones en caso de muerte cerebral, etc, ok?”. Ella dijo que no me preocupara, y colgamos.

B, como siempre, dijo que se me había pasado la mano y que había maneras de tocar esos temas sin sonar así. Bueno, yo estaba hipersensible.

Les decía, llegó el sábado y yo lo ocupé por completo en no hacer nada, tristear y ahogarme de calor. Ella regresó como a las 10 de la noche después de los múltiples eventos que de Día de las Madres se llevan a cabo en su casa… cosas que yo no llego ni a imaginar “y nunca entenderías”. No, nunca los entendería porque en mi familia esas cosas no solo no se celebran, sino que son hasta chocantes. En ese momento me puse a llorar de nuevo porque me cayó sobre la cabeza lo radical y esencialmente diferentes que somos B y yo: todo lo que nos formó, todas nuestras experiencias, todo lo que sabemos del mundo como tal es diferente… no entiendo cómo es que estamos juntas.
Me abrazó, dijo que no era tan desastroso y se echó a mi lado.

Hoy amanecí menos blue, más hambrienta y a hora decente. Me preparé un tazón enorme de avena y apapaché a mis gatos. Me lavé la cara y me puse a leer las noticias.

Lo que encontré, y posteriores reflexiones, me hizo sentarme a escribir esto. Tal vez yo no entienda nada, mi familia sea cualquier cosa menos perfecta y feliz, me pueda pasar 48 horas sobre la cama sin que nadie llame, y no felicite a nadie el Día de las Madres, pero no soy mala, en serio.

Ahora, domingo 11, un día tarde, me arrepiento un poco de mis recientes acciones, y de muchas otras que tienen que ver con éstas. Tengo algo que decir.

Dolores:

No te llamé el Día de las Madres, imagino que lo notaste. No lo hice porque no quería que te dieras cuenta que me sentía mal, que estaba triste, y amenazaras con venir a mi casa; tiendes a ser bien metiche. B dice que lo hubieras hecho porque te preocupas por mí, así que no quise arriesgarme, lo siento. También lamento el nunca referirme a ti como mamá cuando me pariste y hay pruebas de ello; sé que tu psiquiatra se lo preguntaba. Por otro lado, quiero agradecerte mucho el que me quieras a pesar de todo lo que he hecho y haré, de quien soy y a pesar de que resulté, muy obviamente, no ser quien tú esperabas que fuera.
Agradezco que cuando salí del clóset te hayas echado la culpa un poco y hayas dicho cosas por miedo de las que sé que te arrepientes, pero que nunca se te cruzó por la cabeza el que hubiera algo malo en mí que se tuviera que arreglar con carácter de urgente. Agradezco que no me pusiste en manos de fundamentalistas para que me quitaran lo gay, ni te avergonzaste de mí, ni me apuñalaste por enamorarme de quien no debía. Algunas veces pienso que lo merecía, por esas y muchas otras circunstancias, pero nunca lo hiciste. Imagino que te aguantaste mucho las ganas de encerrarme en mi cuarto y perder la llave para siempre.
Sé que si soy fuerte hoy es porque tú me apoyaste entonces, lo haces ahora y lo harás mañana incluso si lo que emprendo o lo que decido no te parece adecuado. Eres la única que ya no se sorprende si salgo con cosas como “quiero ser chef”, “me voy a Londres a un concierto” o “me puse otro piercing!”
Entre otros temas, te perdono por haberme puesto un nombre feo y, para colmo, con raíces hebreas. Tengo muchas más cosas qué agradecerte como para que valga la pena detenerse en esos detalles.
Espero la hayas pasado bien.
Te quiero.

PD: Tú ganas, te compraré otro celular que escogerás por color y tendrá demasiada tecnología para tus necesidades. Sé que me costará muy caro pero te hará feliz; ahí me avisas ahora cuál se te da la gana.

Boyz

How many tequilas in the place?
How many beers are in the case?
Boyz there (how many?)

Esto de andar de solidaria puede llegar a tener consecuencias funestas a corto plazo. Portarse buena onda y comprensiva, evitando que las malas vibras se acerquen, llega a volverse complicado cuando se me pasa la mano… y se me olvida que la recién soltera no soy yo.

El pasado puente de primero a 5 de mayo no salí a ninguna parte porque mis compromisos no me lo permitieron; aún así tuve tiempo de ver a mucha gente y de avanzar con muchos asuntos. También me escapé a McAllen, donde compré el equivalente a 300 dólares en brassiers, porque una chica NUNCA tiene suficientes, y MÁS ropa de cama (la ensucio a un ritmo que no puedo la puedo lavar y reusar).

Esos días B preparaba una obra para enviar a Madrid en calidad de URGENTE! así que la dejé trabajar; me dediqué a inspeccionar mi clóset en busca de ropa avergonzante (había demasiada, acabó en bolsas), limpiar mis contactos de Gmail (quién carajos era elbuhoazulylaaurora… nick marica!) y tirar cremas/medicinas caducas. Mi único plan era ir a comer con H.

Entre sus novedades es de destacarse que ya está felizmente divorciado de E; dice que los juicios orales son lo de hoy y que casi no pudo aguantarse la risa cuando la jueza preguntó si ya habían considerado terapia de pareja para solucionar sus problemas. Gracias a trabajo de abogado -uno muy bueno- después de la sesión, en menos de 2 horas puso su firma en el acta de divorcio y se declaró oficialmente soltero. En ese momento me llegó un sms con un “Im free!” Los festejos comenzaron. Lo siguiente recibí fue “te aviso cuando regrese de Playa del Carmen”; ahora estaba recién llegado, sentado frente a mí.

Comimos pero no nos despedimos; dijo que no tenía nada que hacer y que habríamos de seguirle si es que mi mujer no me requería. No, ella no me requería, así que le avisé “voy al super con H, me reporto al rato”.

Fuimos al super de especialidades por moras, codornices, vinagre de jerez y chocolate amargo. Él aprovechó para hacer compras de soltero: llenó mi carrito de cervezas, papas fritas, palomitas de microondas, queso para nachos y cosas como crema para rasurar, producto harto extraño en mi cotidianidad. Nos divertimos mucho pretendiendo ser una pareja completamente disfuncional con todo y gritos del tipo “los niños tienen suficiente cereal, mi vida??!”, seguido de muchas carcajadas que nadie más compartía.

Salimos de ahí directo a mi casa, donde las cosas congeladas tenían que quedarse; luego nos dirigimos a la suya a descargar el resto. Antes de llegar decidió llegar a comprar más cerveza propiamente helada “porque la que traemos ya debe estar tibia”. Chico precavido.

Cuando llegamos nos recibió Gala, la Golden Retriever a quien él llama “my bitch”. Adentro me presentó su nuevo refrigerador y su estufa de última tecnología; morí de envidia porque “salieron bien baratos, de la tienda de empleados de Whirpool!” Sobre la puerta del refri están las facturas de la sala y el comedor que deben estarle entregando ahora mismo, todo con miras a la fiesta de bienvenida a la soltería que va a organizar. En el depa no hay más muebles que eso, su cama y un sillón… donde muchos pelos de Gala permanecen permanentemente pegados.

“Esto es todo, estoy empezando de cero”. Difícil.

Intenté despedirme pero en ese momento me llegó un mensaje de B quien estaba más que histérica porque no sé qué cosa de una impresión fallida, de un cable perdido, de gente inepta, ustedes saben. Verla esa noche parecía imposible, así que cuando H preguntó si me quedaba y lo acompañaba a pasear a Gala, dije que sí. Yo mandé un “suerte, mi vida” a B quien contestó “espero poder verte al rato”.

Paseamos a his bitch por una hora hasta que comenzó a anochecer. Hablamos, hablamos, hablamos; cheleamos, cheleamos, cheleamos, chismeamos con la misma intensidad. Pusimos nuestros respectivos ipods en random por horas y horas, llegó otro amigo, jugamos XBox, fumamos como chacuacos, Gala volteó una charola de palomitas sobre el suelo, chela, chela, cigarro, carcajada, referencia cuasi pornográfica, mucha música estridente… … … …

… y a mí se me olvidó por completo que B me estaba esperando.

Cuando me envió un mensaje de “ya terminé, vienes?” me di cuenta que eran pasadas las 10 de la noche, que yo tenía desde la 1 con H, que no había ingerido alimento desde entonces y que nos habíamos chupado ya unos 3 six.

Mi cara lo decía todo. “Van a pegarte, verdad?”, preguntó H, para después atarcarse de la risa “mandilonaaa!”

Diosantísimo, me dije, y corrí al baño a lavarme las manos, la cara, cualquier cosa y todas las anteriores. Mis ojos estaban venosos, mi ropa apestosa…y cubierta de pelos de perro.

Corrí al carro después de despedirme, quedar que la próxima sería en mi casa, y de escribirle a B “voy”. Ya ahí me di cuenta que estaba ligeramente más ebria de lo que creía cuando me metí a una calle sin salida convencida de que iba a llevarme a la avenida. Corregí el error a tiempo.

Cuando llegué B me abrazó y quedó más o menos congelada.

B: … hueles a cigarro y cerveza…
MP: …
B: ¿qué?
MP: … es que estaba con mis amigos y…

B abrió mucho los ojos y se rió.

Ambas entendimos lo ridícula que era la escena al mismo tiempo e hicimos consciente que yo puedo, sin problema, convertirme en uno más de los “muchachos” en tiempo récord: olvidar detalles genéticos y hablar de aviación, videojuegos, disfrutar una Men’s Health sin fijarme en los músculos de los modelos, fingir que leo Playboy porque me encantan los artículos de interés general… esas cosas.

Pero algo no pude evitar: querer matar a H cuando me di cuenta que en el baño no había papel, y que el señor había dejado la tapa del inodoro arriba.

Entonces me salió lo nena.
Pero volví a olvidarlo inmediatamente después, je.

Just like my mother

Leí en alguna parte que ser una bitch es lo de hoy… pero no tengo la referencia (por lo que existe la posibilidad de que yo misma lo haya afirmado, nadie más).

Estoy algo consternada porque me encuentro sumida en una temporada de insatisfacción generalizada que está dándole tintes extraños a mi existencia. Será que algo así se espera cuando se “madura”? Bueno, si es que sí, estoy a NADA de ser esa viejita que se queja por el ruido del radio del vecino, por el ladrido del perro de la de enfrente, la que llama a la grúa si un carro está invadiendo dos centímetros su cochera, a la policía si ve “un hombre sospechoso” y la que dice cosas como “esta juventud está toda perdida, m’ija!”.

Van los ejemplos.

Air rage

A nadie quien haya, por equivocación y dejándose llevar por la publicidad engañosa, “volado” por VivaAerobus le cabe la duda de que la aerolínea es lo peor que puede existir . En serio, me quedo sin epítetos para definirla; no sólo es sucia, apestosa y naca, sino analfabeta, pinche y mala para la salud. Lo peor es que por los cuatro cacahuates que pagas por viaje, no puedes ni siquiera quejarte porque ninguno de sus representantes habla algo que no sea un dialecto oscuro de alguna selva del sur del país. Las “aeromozas” estaban el día anterior sirviendo cerveza en un estadio o lavando ajeno y son todas politeístas, además de que están efectivamente entrenadas para contestar NO a cualquier pregunta que se les haga.
La experiencia de servicio te hace desear fervientemente SER una maleta en el compartimiento de equipaje en algún avión de Mexicana: mínimo esos están sellados, y cuando recoges tus pertenencias no están empapadas de extraños líquidos, tienes más espacio para estirar las piernas y no tienes que estar en contacto con los dueños de las pacas amarradas con mecate que van a tu alrededor.
En la parte de carga de un avión de a deveras tampoco hay aire acondicionado que gotea ni ñoras cambiando los pañales de sus autóctonos retoños en el pasillo.

Gracias a la mencionada empresa encontré mis límites de resistencia en más de una actividad extrema: desde sentarme por horas en algo que parece lejanamente una silla plegable que encontrarías tirada en un panteón público, hasta echar de menos que alguien que no sea yo misma esté interesada en mi ritmo cardiaco o respiración entrecortada. Definitivamente, por viajes en avión de ahora en adelante no pago menos de 4000 pesos cualquiera que sea la distancia.

Esto incluye la política de evitar todo vuelo que haga escala en Estados Unidos por más barato que salga, por que no me da la gana andarme encuerando de a gratis frente a gringos paranoicos que encuentran armas de destrucción masiva hasta en la sopa Maruchan.

Hate them all!

Movie Rage

Gerencia Nacional de Cinépolis: A través de la presente me dirijo a ustedes para exponerles una grave falta desde administrativa hasta legal de su parte. El día miércoles 23 de abril asistí a Cinépolis Cumbres Monterrey a la función de las 7.55 de la noche de la película “Antes de que el diablo sepa que has muerto”; clasificación C, información que copié de su propio sitio web. Pues bien, entre el público no solo estábamos mi pareja y yo, sino dos familias completas compuestas por 4 adultos y 3 niños: uno de aproximadamente 10 años, uno de 3, y un bebé de brazos.
Creo que podrá entender mi disgusto inicial al escuchar altísimos balbuceos en las escenas más dramáticas de la película o lloriqueos por papá o mamá en una película Clasificación C. Si tiene duda a lo que me refiero con esto, copio un párrafo del acuerdo mediante el cual se expiden los criterios para la clasificación de películas cinematográficas publicado en el Diario Oficial de la Nación el jueves 4 de abril de 2002:

C “Para adultos de 18 años en adelante”.
Esta clasificación es de carácter restrictivo.
Indica que prohíbe la entrada a menores de 18 años.

Consideraciones:
Una persona de 18 años de edad o más tiene plena capacidad de discernimiento y es consciente de sus acciones y consecuencias.

Criterios:
La narración de los hechos o situaciones es detallada. El tratamiento del tema o contenido requiere de un nivel de juicio y discernimiento que por lo general no tienen los menores de edad. Puede contener horror detallado, alto grado de violencia o violencia cruel, conductas sexuales explícitas, adicciones y consumo de drogas. El lenguaje es el necesario para cumplir los propósitos narrativos.

El bebé no paró de llorar durante toda la película mientras el otro niño corría debajo de la pantalla sin dejar de balbucear en volúmenes comparables con los de su sistema sorruound de “última teconología”; toda la sala se unió en una súplica a la madre para que se saliera pero ella nunca lo hizo.

¿Cómo es que se le vendieran boletos a esas personas de una película clasificación C si la pañalera ocupaba todo un asiento y la carriola la mitad del pasillo? ¿Cómo se les permitió ingresar a la sala y por qué ningún representante de su empresa hizo algo antes de que el único niño en silencio (el de 10) viera cómo le volaban los sesos a más de uno y serie tras serie de sexo explícito, entre otras cosas? ¿Por qué confiar en el criterio de gente que obviamente NO lo posee a la hora de seleccionar la película que verán y permitirles hacer lo que se les de la gana en detrimento de la experiencia de los demás?

Cuando salimos, y mi pareja evitó que hiciera justicia con mi propia mano, era demasiado tarde y se nos informó que el gerente se había retirado.

Lo que pudo haber sido una tarde sin contratiempos se volvió un grandísimo dolor de cabeza que derivará en que mi pareja y yo, más todos nuestros amigos y conocidos lejanos, no nos paremos de nuevo en una de sus salas en el futuro. Es inconcebible que mantener la calidad del servicio le interese tan poco a su empresa y a su equipo como para permitir que cosas como ésta sucedan. Las clasificaciones están ahí porque cumplen una función y a Cinépolis parece no interesarle.

Está bien, para eso existen las películas piratas, para evitarse malos ratos entre entes sin pizca de talento social funcional básico, gracias por recordármelo!

Cinépolis está vetado.

Food rage

Esto de saber cómo se hace la comida, y manejar vocabulatio gastronómico, tiene sus downsides: también se aprende a juzgarla con argumentos aplastantes. Entre semana B me llevó al Vips (decisión no basada en opción, sino en conveniencia) y le arruiné la comida quejándome de la mía por unos 40 minutos. Tenía muchos puntos, en serio: pedí unas simples milanesas de pollo rellenas de espinacas con una salsa concasse sin chiste pero hasta ESO pudieron arruinar los ineptos y chafos encargados de cocina. Todo comenzó a ir mal desde la crema de champiñoñes: estaba tibia, descolorida, aguada, desabrida y grasosa; además estaba decorada con rebanadas que habían obviamente salido de una lata de no muy aristocrático origen; como soy tan linda no hice aspaviento, sonreí y la hice a un lado mientras B se comía la suya, seguí platicando y cuando notó que no había tocado el plato preguntó por qué; de ahí ya no pude detenerme.

Cuando el pollo llegó, el plato estaba caliente y bien presentado pero también estaba seco (infiero que por haber estado congelado desde 1985) a un punto que la recalentada removió todo jugo esencial que las pechugas pudieron haber tenido. El relleno de espinacas sabía a cualquier cosa menos a eso (igual y era perejil, equis), la salsa era puré adulterado con agua y la guarnición de papas daba miedo: estaban medias crudas, montadas sobre “crema” que al contacto con la salsa se separaba y convertía en nata, sepultadas debajo de un queso gratinado con textura de látex y brillo de grasa no comestible.

En pocas palabras, era demasiado para mí.

Después de escucharme decir todo eso en una sola emisión de aire, B solo sonrió, me acarició la mejilla y dijo “te quiero”, lo que indica que su nivel de masoquismo es altísimo. También me ofreció de su filete de pescado con salsa de tinta de calamar que estaba mucho mejor que el mencionado pollo del infierno. Cuando me vio con toda la intención de levantar mi plato para írselo a embarrar al sous chef en el mandil dijo “dame acá, yo me lo como” y lo jaló hacia ella.
Eso fue lo único que evitó que me volviera una energúmena.

Wine Rage

HB me llevó de escort a una presentación de libro. Ante un auditorio lleno de jodidos, intelectualoides y gente muy mal vestida y peinada, alguien le dijo al autor que era el “heredero de Monsiváis”, no sé cómo aguantamos las lágrimas de risa. Por otro lado, además de ser una prueba para mi vocación y entero conocimiento de la evolución de nuestra especie, el evento fue divertido porque vi a unos amigos que no me había encontrado en un par de años.
Frente a la administradora del recinto uno de ellos me preguntó si quería una copa del “vino de honor” a lo que yo contesté: “no, gracias, querido; tengo otras maneras más creativas de poner en riesgo mi salud y la pureza de mis sentidos”. Ante su carcajada agregé “la neta no me quiero quedar ciega antes de los 30 porque cualquier cosa que no sea mínimo cosecha 98 me saca ronchas”.

No creo que me vuelvan a invitar.

Por cierto, Talina, el sábado abrimos un tinto Pata Negra Gran Reserva 2001 y estaba tan MALO que B dijo “no tomes más, se te sube mucho como para desperdiciar tu resistencia con esta cosa asquerosa”. Te digo, Valdepeñas no es una denominación de origen que valga la pena.
Acabamos la velada con un Beaujolais de mucha mejor textura y final; lamentamos que si sigue así el euro no vamos a volver a ver en este continente ese tipo de vinos.
Triste.

Kitchen rage

Esta historia comienza hace una semana y media, cuando el director corrió al Chef que era mi maestro. El incidente que acabó con su despido tiene que ver conque a mitad de una degustación se dirigió hacia uno de sus alumnos y dijo algo en el tono de “estás tonto o qué?!” con cierta desesperación.

Claro, hubo reprimenda y regaño pero todo se salió de control cuando los PAPÁS del que estoy segura que merecía ese “tonto o qué?” se quejaron por escrito de que el Chef le hablaba muy feo a su tonto y petardo hijo, insinuando que la institución debía “hacerse cargo”.

El director habló con el Chef y él no solo no se desdijo o se disculpó, creo que volvió a decirle “tonto” o algo peor al mencionado estudiante. Lo corrieron un miércoles así que hasta ayer tuve la oportunidad de conocer a mi nuevo maestro, y fue un desastre.

Primero, entré a cocina con el celular en la mano, el pelo suelto, en tenis y sin tapabocas. Eso JAMÁS me lo hubiera permitido mi anterior maestro, quien era obsesivo de la limpieza y la “contaminación”. El nuevo Chef es un tipo de unos 26 años que se presentó como Javier y no dio más explicaciones ni presumió sus credenciales. También se la pasó entrando y saliendo de cocina, muy ocupado en coquetearle a la secretaria del director, en lugar de estar pendiente de los procesos de las recetas que nos tocaban.

Cuando montamos el primer plato lo probó y en lugar de decir algo puntual como “no tienes idea del sazón”, “está pasado de azafrán” o “es una mierda que ni mi perro se comería”, tragó el bocado, preguntó si ya lo habíamos probado y luego dijo “y qué opinan?”.

Perdón? Qué opino yo de un plato que nunca había probado y MENOS cocinado? Qué opino de qué? De haber destripado a la codorniz para sentarla en una salsa que ni siquiera sé si tiene la textura correcta?
Pues eso, no dijo nada remotamente crítico, sino que nos escuchó decir pendejadas sin interrumpirnos en más de una ocasión.

El colmo fue que cuando nos repartió las recetas para la próxima clase tuve la oportunidad de constatar su “experiencia”:

Chef:… donde dice que se requiere filete de lenguado no le hagan caso; o sea, si lo encuentran que bien pero si no traigan otro…
Miss P: otro como cuál?
C: ahí pregunta en la pescadería que cuáles tienen
MP: .. y cuando me digan cuáles tienen como voy a escoger uno?
C: les dices que te den uno parecido al lenguado
MP: huh? lo dejaremos a la infinita sabiduría del tablajero del mar? Neta te da lo mismo un huachinango que un salmón, que un robalo que un pez espada o un tiburón cabeza de martillo?!!!!
C: … es que hay uno que se parece mucho pero ahorita se me va el nombre…
MP: ñ_ñ . . . W.T.F?! . . .

Cuando se me metió el diablo por el lagrimal fue mientras se discutían los pormenores de nuestra próxima degustación; estábamos definiendo menús, determinando los tiempos y cuánta loza necesitaríamos. Creo que dije algo como “yo traigo las copas para el tinto” cuando me interrumpió para decirle a todo el grupo que por políticas de la escuela no se podía montar con alcohol.

MP: WTF?!?!?!!? Con qué vamos a servir entonces?
C: Pues con algo sin alcohol, no sé, una piña colada o ya para que no te rompas la cabeza, con Coca Cola…
MP: !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! O SEA ME ESTÁS DICIENDO QUE VAMOS A SERVIR COMIDA ESPAÑOLA SIN VINO TINTO, CON COCA COLA Y QUE DA LO MISMO Y NO ME ESTRESE ?!?!?!?!?!?!?
C:… es que las políticas de la escuela…
MP: NO, HONEY!!!!!!!!!!! NO ME ESTÁS ENTENDIENDO!!!!!!!! NO VOY A COMPRAR PICHONES DE 200 PESOS LA PIEZA Y DESTRIPAR CALAMARES EN FRÍO PARA SERVIRLOS CON COCA COLA, DARLINGGGG!!!!
C:… es que la escuela…

Este es el momento en que Miss P se levanta de su silla de un salto, se dirige a la oficina del director encabronadísima. La secretaría la detiene, dice que tiene que anunciarla. Miss P entra y le explica la situación al inflexible y obviamente desinteresado administrador quien en 3 minutos, simplemente para evitar una mordida, dice que está ok servir con vino tinto en moderación. Miss P regresa al salón donde el Chef ya estaba preguntando las dudas finales. Un minuto después entra la secretaria para decir que “por órdenes de dirección, se puede servir con vino tinto en moderación”. Habladurías entre compañeros. Alguien dijo que no era mi responsabilidad el abogar por el grupo sino la del Chef quien es quien “encabeza” la clase…

MP: Ya, pero está muy ocupado poniéndole el culo a la secretaria, cosa que no censuro ni pongo en evidencia dada su ABSOLUTA Y OBVIA falta de huevos!!!

Creo que no volveré a mi clase. Cosa que me pone muy mal.
Esta situación viene a recordarme que soy incapaz de continuar con algo cuando determino que la actividad ya no ofrece ningún reto intelectual; así fue como dejé la maestría, la clase de baile y ahora, al parecer la de cocina.

Estaré convirtiéndome en esas ñoras que se la pasan enviando cartas a la Redacción de los periódicos locales para señalar obviedades? De las que llaman a los noticieros de la tele para decir cosas como “Fulanito de tal nunca se graduó de la Facultad de Derecho”? Triste.

Este es el resumen de mis últimas y más relevantes quejas. Me estoy ahorrando elaborarles la hechas contra MixUp, Benavides, Bancomer, Iberia, el ISSTeleon, Mas TV, la leche San Marcos y Gamesa, entre otras.

Tal vez lo traigo en la sangre y ser la serpiente hija de la Cobra asesina que es mi madre tiene algo que ver, ya lo decía Prince:

Maybe youre just like my mother
Shes never satisfied

Tal vez solo soy hipersensible a que intenten darme gato por liebre; sorry, soy una chica atenta y sé de maullidos, los reconozco a la distancia!

Beat it

You have to show them that you’re really not scared
You’re playin’ with your life, this ain’t no truth or dare
They’ll kick you, then they beat you, then they’ll tell you it’s fair
So beat it, but you wanna be bad.-

Querida Cy:

Después de un par de días de reflexión más o menos en voz alta determiné que no soy una autoridad en el tema de la bisexualidad en el México contemporáneo por algunas razones muy específicas que trataré de resumir:

No recuerdo haber estado dentro del clóset, ni haberme sentido alguna vez discriminada, ni mi personalidad es tal como para ser cuestionada al respecto seguido, ni a la gente que me rodea le interesa con quién me acuesto o qué hago.

Mi mundo desde siempre ha sido incluyente y de mente abierta (con excepciones que no vale la pena ni mencionar por su trascendencia); viví mi adolescencia y adultez rodeada de personas envueltas en las artes y las humanidades quienes son, sin querer generalizar del todo, mucho más liberales que el individuo promedio; entre actores, pintores, bailarines y escritores encontré a mis mejores amigos, a cómplices, a las personas que me han nutrido.

También he sido económicamente independiente - y he estado fuera de la casa de mi familia y sus asuntos- por 10 años, lo que quiere decir que no solo no se involucran, sino que son relativamente extraños a mis preferencias. Cuando salí del clóset mi mamá se volvió activista y mi hermano tiene como deporte venir a platicar de mujeres a mi sala porque “tú sí entiendes”. Sí, así de indoloro fue todo, una transición más que un colapso. Soy un caso excepcional y lo reconozco.

Verás, lo mío es natural e imparable, además fui muy precoz y entusiasta*1; vivo el sexo de una manera tal (en cuanto a profundidad y experiencias) que casi lo he desprovisto de morbo. Soy un ser muy sexual que una vez que se asumió como tal solo siguió su destino en consecuencia; el mundo se adaptó a ello y vivir en esta ciudad, que es conocida por su doble moral y rigidez social, ha sido de lo más sencillo.

Sé que no es así para todos; de hecho estoy convencida de que he tenido DEMASIADA suerte al poder convivir libre y naturalmente sin esconder mis preferencias en ningún sentido con maestros, compañeros de escuela, de trabajo y jefes desde siempre. Más de uno podría decirte que es así y que lejos de parecerles problemático, fue hasta un poco cómodo: soy una chica polifacética, je. Me gusta pensar que hay tantas cosas más relevantes acerca de mí que mi bisexualidad queda en último plano. Creo que lo más difícil que me ha tocado hacer es declinar propuestas y tratar de explicar que aunque soy bi, eso no significa que me acuesto con TODOS Y TODAS todo el tiempo; que ser bi no es necesariamente un sinónimo de promiscuidad*2.

Por otro lado, esto es una burbuja muy cómoda y antinatural para mi entorno, me queda claro.
Sería incorrecto decirte que ser una mujer en sus casi 30 abiertamente bisexual en el Monterrey de hoy es fácil y recomendable pero esa ha sido mi experiencia.

Hay otra cara de la moneda y para acercarte a ello cederé la voz (y espacio en blanco) a B. Ella podrá decirte desde otra perspectiva cuál es/ha sido este proceso desde su trinchera. Verás las radicales diferencias. La dejo.

Cy:
Hablo por mi, con un background un poco diferente al de Miss P.
Soy, como me suele llamar ella, una “niña de los suburbios”. Vengo de una familia “normal”, fui educada en escuelas católicas y privadas. Mis amistades siempre habían sido de lo más “hetero-estandard”, hasta que no comencé a relacionarme con gente dedicada a las artes.
La dinámica de “la media” en el mundo que me ha rodeado es muy diferente a la de Miss P. En la realidad que yo conozco la sociedad regiomontana condena a todo aquel que no siga ciertas reglas.

Como “lo óptimo” contemplan:
A) Una carrera universitaria (en universidad privada)
B) Idiomas (más de 2)
C) Posgrado (mejor si es en el extranjero)
D) Poseer un buen puesto en una prestigiada empresa.
E) Matrimonio:
Que incluye cierta cantidad de ritos como: noviazgo de años, anillo de promesa, anillo de compromiso, pedida de mano, despedidas de soltera, presentación, boda por la iglesia, boda por el civil, banquete, viaje de bodas.
F) Tener hijos:
Esto implica baby showers, maternidad en algún hospital privado, visita obligada a la maternidad, y posteriormente bautizos, piñatas, primeras comuniones, ingreso a la escuela privada comenzando desde “maternal” o “estimulación temprana” aparte de actividades extra académicas para niños y niñas por separado.
G) Tener un carro de modelo reciente si aún no tengo hijos, o bien, una van o un modelo familiar en caso de ya haber parido
H) Estar pagando una hipoteca o casa propia en algún suburbio que lleve un sobrenombre de algún barrio de antaño (por periodos de 25 años por crédito)

Rodeada de gente que sigue ese modelo es simplemente IMPOSIBLE hablar abiertamente sobre tus preferencias sexuales.Cuando se llega a hablar del tema se refieren a los homosexuales como “raritos”, “jotos”, “maricones”, “machorras”.
En mi experiencia cuando se habla de homosexualidad, he escuchado comentarios como:

-”Ewwwwww!! qué asco!, claro que si alguna amiga mía saliera lesbiana, pues igual si le seguía hablando pero ya nunca la volvería a abrazar”.

- “Ay no.. si eres gay, pues ok, pero los bisexuales? que no mamen, mañosos!!, no me vengan…”

- “Ya te vas con tu amigo jotillo.. ay ay..”

En mi caso no puedo decir que haya sufrido discriminación, pero es simplemente por el hecho en que mis preferencias las conservo en privado y sólo unas cuantas personas muy cercanas saben acerca de ellas.

Lo que si es común sentir, es la exclusión por parte de conocidos, amigos de la familia, y excompañeras por tener 30 años y no cumplir con los incisos E y F. Nunca falta el comentario de “¿Y tú?, ya tienes novio?”, “¿Cuando te casas?”.
Otras veces no dicen nada, pero en sus pláticas es evidente el tono y mirada de lástima con la que se expresan.

Ahí tienes.
Hablar acerca de algo tan privado como las experiencias que cada una ha tenido gracias y en consecuencia de su sexualidad me parece algo delicado. No podía no incluir a B porque ese mundo que a ella la rodea (y yo me he encargado de evadir por tantos años) es real.

Verás ahora por qué prefiero vivir en mi burbuja.
Muchos saludos desde ella. :)


*1. este es el motivo por el cual mi madre debe ser canonizada
*2… creo que los estoy escuchando reírse… verdad?